jueves, 21 de marzo de 2019
miércoles, 20 de marzo de 2019
martes, 19 de marzo de 2019
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
AIRONE
Nella
palude calda confitto al limo,
caro
agli insetti, in me dolora
un
airone morto.
Io
mi divoro in luce e suono;
battuto
in echi squallidi
da
tempo a tempo geme un soffio
dimenticato.
Pietá,
ch’io non sia
senza
voci e figure
nella
memoria un giorno.
Salvarote
Quasimodo
lunes, 18 de marzo de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CRUMPCRUMP-CRUMP
«Una bomba pesada estalló en los arrozales, entre mi sección y
la línea arbolada. Detrás de nosotros, un grupo de marines corría en la
posición agachada que adoptan los hombres cuando se encuentran bajo el fuego.
Varios llevaban radios y las elevadas antenas ondulantes eran un blanco
evidente. Con toda la fuerza de mis pulmones, les grité que se separaran.
Siguieron avanzando en grupo apretado y uno de mis marines dijo:
--Son los del
batallón del cuartel. Los mequetrefes ni siquiera saben resguardarse de la
lluvia.
Volví a vociferar en su dirección pero no me oyeron o no
quisieron oírme, sencillamente. Estaba a punto de gritarles por tercera vez
cuando fueron tragados por nubes y humo de tierra pulverizada; las bombas
producían su crumpcrump-crump y los cuerpos caían o salían volando en medio de
la de humo. Debilitado por la distancia, el grito de “¡Sanitario! “¡Sanitario!”
surcó el arrozal. Era el grupo del batallón del cuartel general y prácticamente
había sido borrado del mapa. El jefe de operaciones, un sargento mayor con tres
guerras a sus espaldas, estaba tendido en el barro con una de las piernas
arrancadas. El oficial de artillería estaba malherido en la cara y en la
cabeza. En conjunto, el cuartel general perdió ocho oficiales y buen número de
soldados. Sólo el coronel Hatch escapó sin heridas graves.»
Philip
Caputo.
Un
rumor de guerra.
Inédita
Editores.
domingo, 17 de marzo de 2019
viernes, 15 de marzo de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL PENULTIMO VIAJE DE LOS HERMANOS JEE
“El terraplén se había hundido hacia la izquierda;
la locomotora volcó por allí, encorvando el raíl sobre que gravitaba; pero,
como marchaba al mismo tiempo que caía, se encontró con el raíl siguiente, que
atravesó la caldera de parte a parte. Unido esto a que el Ingeniero inglés
Alfredo Jee, que hacía de maquinista, tuvo tiempo antes de morir de quitar
alguna fuerza a la máquina, dio por resultado que la locomotora encalló en las
rocas que hay al pie del terraplén, por su parte menos elevada, y se paró, no
sin haber dado dos vueltas enteras en el aire y el ténder una. Nuestro vagón se
balanceaba sobre el abismo... ¡Un paso más, y cae también! El siguiente estaba
descarrilado; el otro sobre los raíles, y el coche de primera tan perfectamente
colocado sobre la vía, que las autoridades y personas de edad que lo ocupaban,
no se enteraron desde luego de nuestro peligro, sino que creyeron que nos
habíamos parado. Los que iban en la máquina y en el ténder rodaron por la
pendiente movediza del terraplén. ¡Ni ellos mismos saben cómo! Los más
afortunados quedaron en pie, y huyeron de la mole que se les venía encima. Los
hermanos Jee, que iban delante de todos, cayeron mal, o no tuvieron tiempo de
huir, y quedaron debajo de la locomotora, el uno, Alfredo, muerto en el acto,
abrasado por toda la lumbre y por el agua hirviente de la máquina, y cogido por
una rueda en medio del pecho; y el otro, Morlando, preso entre las piernas de
su hermano y una peña, tendido boca abajo, con la cabeza y el pecho fuera de la
máquina, pero recibiendo desde la cintura hasta los pies, y especialmente en la
pierna derecha, el agua hirviendo de la caldera y el calor del hierro y de los
carbones hechos ascuas. Contusos, ligeramente heridos o quemados, estaban otros
muchos; pero ninguno de gravedad. Nuestro dolor al ver muerto al eminente
ingeniero Alfredo Jee, y en tan grave situación a su hermano; nuestro asombro
al encontrarnos vivos; nuestro reconocimiento a Dios que nos había librado; el
terror del pueblo que nos cercaba; los penosos cinco cuartos de hora que se
tardó en sacar a Morlando Jee de debajo de la máquina, son cosas que no
acertaría a describir…”
Pedro Antonio de Alarcón.
Viajes por España.
Viajes por España.
miércoles, 13 de marzo de 2019
martes, 12 de marzo de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
BADEN
«Si la comida de Baden fuese
tradicionalmente pobre y escasa, los hoteleros podrían ahorrar dos tercios de
sus gastos y tener igualmente llenos sus establecimientos, porque la gente no
viene aquí por la comida, sino obligada por las contracciones de su nervio
ciático. Pero supongamos, a título de prueba, que en Baden se viviera de modo
racional, luchando contra el ácido úrico y la esclerosis no sólo con baños,
sino también con abstinencia y ayunos; ¿cuál sería la probable consecuencia?
Los bañistas recobrarían la salud, y al cabo de poco tiempo no quedaría en el
país ningún caso de ciática, la cual, como todas las formas de la naturaleza,
tiene derecho a existir y a durar. Los baños serían superfluos y los hoteles
tendrían que desaparecer. E incluso aunque no se diera importancia a este
último perjuicio o pudiera convertirse en ventaja, la falta de gota y ciática
en el plano mundial, el despilfarro de los magníficos manantiales no
significaría ninguna mejora para el mundo, sino todo lo contrario.»
Hermann Hesse.
En el balneario.
Editorial Bruguera.
lunes, 11 de marzo de 2019
OBITER DICTUM
.“Otra prueba de que el Quijote, libro
excepcionalmente vivo, no puede considerarse propiamente una novela es el hecho
de que sea una obra de la que se habla constantemente, pero que la gente lee
muy poco. Al igual que la Biblia, el Quijote es un libro que todo el mundo
tiene en su biblioteca, pero que nadie abre casi nunca. Y ese fenómeno se
explica perfectamente, porque, si se toma como cualquier otra novela, resulta
ilegible. Las mujeres —las mayores lectoras de novelas propiamente dichas—
apenas lo miran, porque se les cae de las manos. Y es porque secretamente,
instintivamente, les repugna: a causa de su áspera masculinidad esencial, de su
miseria incurable, de su ascetismo adusto, de su ironía cruel, de su absoluta
falta de ternura y suavidad femeninas, de la falta total de confort —y de ese
hedor a campo pelado, a bosque salvaje, a hostal en ruinas, a cama de madera
carcomida, a ropa sucia y a cocina apagada... No creo que ni siquiera en España
una mujer de cada cien mil haya leído el Quijote, ni que a las que por azar lo
leyeron les hayan quedado ganas de volverlo a hacer.”
Gaziel.
sábado, 9 de marzo de 2019
viernes, 8 de marzo de 2019
OBITER DICTUM
«Miss Stein era muy voluminosa, pero no alta, de arquitectura
maciza como una labriega. Tenía unos ojos hermosos y unas facciones rudas, que
eran de judía alemana, pero hubieran podido muy bien ser friulanas, y yo tenía
la impresión de ver a una campesina del norte de Italia cuando la miraba con
sus ropas y su cara expresiva y su fascinador, copioso y vivido cabello de
inmigrante, peinado en un moño alto que seguramente no había cambiado desde que
era una muchacha. Miss Stein hablaba sin parar y al principio de nuestra
amistad no hablaba más que de personas y de lugares.»
Ernest Hemingway.
jueves, 7 de marzo de 2019
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
A LA UNA MI FORTUNA A LAS DOS TU RELOJ
Estuve
toda la noche parado frente a tu puerta
Esperando
que salieran tus sueños
A la
una salió una galería de espejos
A
las dos salió una alcoba llena de agua
A
las tres salió un hotel en llamas
A
las cuatro salimos tú y yo haciendo el amor
A
las cinco salió un hombre con una pistola
A
las seis se oyó un disparo y despertaste
A
las siete saliste apurada de tu casa
A
las ocho nos encontramos en el Hotel Valdivia
A
las nueve los multiplicamos en los espejos
A
las diez nos tendimos en la cama de agua
A
las once hicimos el amor hasta el exterminio
Ahora
son las doce del día
Y
tengo entre mis brazos al cuerpo de todos mis delitos
Óscar
Hahn.
martes, 5 de marzo de 2019
domingo, 3 de marzo de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
CONSTANTINOPLA
“No existe ciudad que pueda comparársela en
grandeza. Londres o París son más enormes, pero el viajero se convence de esto
porque así lo dicen los libros, no porque lo vean sus ojos. Es imposible
encontrar en ellas una calle o una plaza que proporcione la sensación exacta de
la grandeza de la ciudad. Constantinopla, en cambio, puede abarcarse de un solo
golpe de vista. Basta colocarse en mitad del Cuerno de Oro sobre un caique,
ligero y movedizo como una piragua, o en el Gran Puente, para admirar toda la
importancia de la metrópoli musulmana. Ninguna ciudad del mundo, al decir de
viajeros famosos, tiene tal aspecto de inmensidad. Su vecindario es de millón y
medio de seres, pero cualquiera puede atribuirle cuatro ó cinco millones. Á lo
largo del Cuerno de Oro, en ambas riberas, el caserío ondula apretado sobre las
colinas. En primer término se ven dos ciudades, siguiendo las tortuosidades de
las orillas, y sobre éstas aparecen otras, en alturas que se alejan, y más allá
continúa el caserío hasta esfumarse en el horizonte, azuleando como las
montañas remotas. Y cuando la vista, cansada de esa inmensidad de edificios, se
vuelve hacia la extensión de agua azul, ve al través de un bosque de mástiles
una ribera que cierra el horizonte, la de Asia, y en ella nuevas agrupaciones
urbanas, que cubren llanuras, escalan montañas y son también Constantinopla. La
torre de Galata, pesada y enorme, mira desde lo alto de su península al viejo
Stambul, erizado de minaretes, sutiles y blancos como la plegaria del buen
creyente, y en cuya cima tiembla la flecha como una llama de oro. Las grandes
mezquitas son amontonamientos de plomizas cúpulas que ascienden en torno de la
cúpula central, rematada por una media luna que arde bajo los rayos del sol.”
Vicente
Blasco Ibáñez.
Oriente.
Sempere y Compañía Editores.
Oriente.
Sempere y Compañía Editores.
sábado, 2 de marzo de 2019
OBITER DICTUM
«Quizá en este punto
debamos tratar un asunto que molesta a la mayoría de los americanos. Nada en la
Unión Soviética escapa a la mirada de escayola, bronce, óleo o bordado del ojo
de Stalin. Su retrato no solo está expuesto en todos los museos, sino que
también se exhibe en todas las salas de todos los museos. Su estatua se levanta
al frente de todos los edificios públicos. Su busto está delante de todos los
aeropuertos, estaciones de ferrocarril, estaciones de autobús, en todas las
aulas, y a menudo su retrato está detrás de su busto. En los parques está
sentado en un banco de yeso, discutiendo problemas con Lenin. Los estudiantes
en los colegios bordan su retrato con aguja e hilo. Las tiendas venden millones
y millones de caras suyas, y todas las casas tienen al menos un retrato.
Seguramente el pintado, el modelado, el fundido, el forjado y el bordado de
Stalin es una de las grandes industrias de la Unión Soviética. Está en todas
partes, lo ve todo.»
John Steinbeck.
viernes, 1 de marzo de 2019
miércoles, 27 de febrero de 2019
ALLÁ EN LAS INDIAS
LA
MALA MÚSICA
"El
día siguiente vino de hazia el Oriente una gran canoa con veinte y cuatro
hombres, todos mancebos e muy ataviados de armas, arcos y frechas y tablachinas,
y ellos, como dixe, todos mancebos de muy linda disposición y no negros, salvo
más blancos que otros que aya visto en las Indias, y de muy lindo gesto y
fermosos cuerpos, y los cabellos llanos y largos, cortados a la guisa de
Castilla. Traían la cabeza atada con un pañuelo de algodón texido a labores y
colores, los cuales creía yo que era almaiçares, y otro destos pañuelos traían
ceñido y se cobijavan con él en lugar de pañetes. Cuando llegó esta canoa,
habló de muy lexos, e yo ni otro ninguno no les entendimos, salvo que yo le
mandé fazer señas que se allegasen, y en esto se pasó más de dos oras y, si se
llegavan un poco, luego se desviavan. Yo les fazía mostrar bacines y otras
cosas que relucían, por enamorarlos por que viniesen, y a cabo de un rato se
allegaron más que fasta entonces no avían.
E
yo deseava mucho aver lengua y no tenía ya cosa que me pareciese que era de
mostrarles para que viniesen, salvo que hize subir un tamborino en el castillo
de popa que tañesen e unos mancebos que danzasen, creyendo que se allegarían a
ver la fiesta. Y, luego que vieron tañer y danzar, todos dexaron los remos y
echaron mano a los arcos y los encordaron, y embrazaron su tablachina y
començaron a tirarnos flechas. Cesó luego el tañer y danzar y mandé sacar unas
ballestas, y ellos dexáronme y fueron a más andar a otra caravela, y de golpe
se fueron debaxo la popa de ella, y el piloto entró con ellos y dio un sayo y
un bonete a un hombre principal que le pareció de ellos, y quedó concertado que
le iría a hablar en la playa, adonde ellos luego fueron con la canoa
esperándole. Y él, como no quiso ir sin mi licencia, y como ellos le vieron
venir a la nao con la barca, tornaron a entrar en la canoa y se fueron, y nunca
más los vide ni a otros en esta isla."
Cristobal Colón.
Tercer viaje.
OBITER DICTUM
«Perseguir
imposibles es locura; imposible es que los
ruines dejen de hacer ruindades.»
ruines dejen de hacer ruindades.»
Marco Aurelio.»
martes, 26 de febrero de 2019
lunes, 25 de febrero de 2019
OBITER DICTUM
«España está hoy entregada al furor y los
excesos de dos locuras. Sin embargo es indiscutible, no sólo para nosotros sino
para cualquiera que conozca España que todos esos excesos no pueden ser
ordenados ni admitidos alegremente por los dirigentes, en uno y otro campo. Sin
embargo, a pesar de que los cometan una minoría de feroces energúmenos que,
tanto de un lado como del otro, imponen sus instintos criminales, es cierto que
son los dirigentes de las dos fuerzas combatientes quienes fatalmente habrán de
asumir su responsabilidad.»
Clara Campoamor.
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