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sábado, 30 de abril de 2016

ALLÁ EN LAS INDIAS





LOS DIOSES Y SUS NECESIDADES


Hay algunos pueblos grandes y bien concertados, las casas en las partes que alcanzan piedra son de cal y canto, y los aposentos de ellas pequeños y bajos muy amoriscados; y en las partes adonde no alcanzan piedra, hácenlas de adobes y encálanlos por encima, y las coberturas de encima  son de paja. Hay casas de algunos principales muy frescas y de muchos aposentos, porque nosotros hemos visto más de cinco patios dentro de unas solas casas, y sus aposentos muy concertados, cada principal servicio que ha de ser por sí, y tienen dentro sus pozos y albercas de agua, y aposentos para esclavos y gente de servicio, que tienen mucha; y cada uno de estos principales tienen a la entrada de sus casas, fuera de ella, un patio muy grande, y algunos dos y tres y cuatro muy altos con sus gradas para subir a ellos, y son muy bien hechos, y con estos tienen sus mezquitas y adoratorios y sus andenes, todo a la redonda muy ancho, y allí tienen sus ídolos que adoran, de ellos de piedra, y de ellos de barro, y de ellos de palos; a los cuales honran y sirven en tanta manera y con tantas ceremonias, que en mucho papel no se podría hacer de todo ello a vuestras reales altezas entera y particular relación; y estas casas y mezquitas donde los tienen son las mayores y menores más bienobradas que en los pueblos hay, y tiénenlas muy atumadas con plumajes y paños muy labrados y con toda manera de gentileza; y todos los días antes que obra alguna comienzan, queman en las dichas mezquitas incienso, y algunas veces sacrifican sus mismas personas, cortándose unos las lenguas, y otros las orejas, y otros acuchillándose el cuerpo con unas navajas, y toda la sangre que de ellos corre la ofrecen a aquellos ídolos, echándola por todas las partes de aquellas mezquitas, y otras veces echándola hacia el cielo, y haciendo otras muchas maneras de ceremonias; por manera que ninguna obra comienzan sin que primero hagan allí sacrificio.

Hernán Cortés.
Cartas de relación.

jueves, 28 de abril de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE PENDIENTE




EN EL LAGO LEMÁN

                                                                                                    LIBRO III
I.      “Pasada ya buena parte del invierno, y habiendo dado sus órdenes para el acarreo de las provisiones, repentinamente le avisaron los espías cómo los galos, de noche, habían todos abandonado el arrabal que les concedió para su morada, y que las alturas de las montañas estaban ocupadas de grandísimo gentío de sioneses y veragros. Los motivos que tuvieron los galos para esta arrebatada resolución de renovar la guerra con la sorpresa de la legión, fueron éstos: primero, porque les parecía despreciable por su corto número una legión, y ésta no completa, por haberse destacado de ella dos cohortes y estar ausentes varios piquetes de soldados enviados a buscar víveres por varias partes. Segundo, porque considerada la desigualdad del sitio, bajando ellos de corrida desde los montes al valle, disparando continuamente, se les figuraba que los nuestros no podrían aguantar ni aun la primera descarga. Por otra parte, sentían en el alma se les hubiesen quitado sus hijos a títulos de rehenes, y daban por cierto que los romanos pretendían apoderarse de los puertos de los Alpes, no sólo para segundad de los caminos, sino también para señorearse de aquellos lugares y unirlos a su provincia confinante.”


Julio Cesar. La guerra de las Galias. Ediciones Orbis.

domingo, 24 de abril de 2016

IN PRINCIPIO CREAVIT


 


            «En Londres, a principios del mes de junio de 1929, el anticuario Josep Cartaphilus, de Esmirna, ofreció a la princesa de Lucinge los seis volúmenes en cuarto menor (1715-1720) de la Ilíada de Pope.»











What is the title of the book?

viernes, 22 de abril de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




                         In
                     The spin
                   Of the sun
                In the spuming
             Cyclone of his wing
          For I was lost who am
Crying at the man drenched throne
        In the first fury of his stream
      And the lightnings of adoration
Back to black silence melt and mourn
      For I was lost who have come
         To dumbfounding haven
             And the finding one
              And the high noon
                 Of his wound
                     Blinds my
                         Cry.


Dylan Thomas

lunes, 18 de abril de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





MOHARUM


         “No es extraño encontrar en estas razas convertidas al islamismo muchas supersticiones de su culto primitivo. A pesar de los sentimientos rigurosamente iconoclastas de su religión, se observa la afición natural que tienen los mahometanos de la India a las estatuas y ornamentos emblemáticos en sus fiestas públicas, donde no es raro verlos figurar a centenares. Para la festividad del Moharum, que se celebra a principios de su año, fabrican templos de papel dorado, o de metal precioso, los cuales se asemejan más o menos a las tumbas de los imanes, y después de pasearlos triunfalmente por la ciudad, los arrojan al mar. Al proceder así practican, sin sospecharlo siquiera, la misma ceremonia que aquella con que sus abuelos, indos ortodoxos, celebraban el día de Año Nuevo, ofreciendo a la tierra un diezmo de sus bienes. Esos templos o tabouts están rodeados de estatuas de hadas, de caballos y de monstruos, que inspiran la más profunda repugnancia a los mahometanos rígidos, siendo la causa de frecuentes tumultos.”


Louis Rousselet. Viaje a la India de los Rajas. Anjana Ediciones.

viernes, 15 de abril de 2016

OBITER DICTUM





“Eran, sobre todo, las noches de los sábados cuando las familias surgían al relajo absoluto, cuando más feliz me hacía aquella panorámica de playas lejanas sobre las que inventaba historias mientras el silencio más absoluto recorría los adoquines adyacentes al gran tinglado del Mercado Central y sólo el chillido de las ratas, huyendo por las alcantarillas perseguidas por gatos locos, estremecían el aire quieto de esas noches recién inauguradas.”


José Antonio Labordeta.

lunes, 11 de abril de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EN EL CUMPLEAÑOS DE MAX


“Un día, Max, cuyo único trabajo consistía en llevar con su automóvil boletines informativos para la Oficina Británica de Prensa, me dijo que era su cumpleaños y que iba a derrochar una pequeña fortuna invitando a todos sus amigos y conocidos a comer y beber con él. La fiesta que nos dio tenía algo desesperanzador. A pesar del champaña que corría a discreción, la abundancia extravagante de los platos, las mujeres, la música y el baile, la fiesta no fue un éxito. Los ingleses, naturalmente, se emborracharon en seguida, y con esa especie de subacuático encanto que les caracteriza, se deslizaron en su coma habitual. La velada me hizo pensar en una noche que pasé en un salón de baile londinense, en compañía de un hombre de Bagdad. Durante toda la noche me estuvo hablando de seguros, de trajes de etiqueta, y de la manera de llevarlos. Max, que no bebió a causa de su quebrantada salud, se dedicó a llenar los vasos y a brillar en mil facetas y reflejos, como si fuera un salón iluminado con tintineantes arañas de cristal. Para terminar agradablemente la fiesta, sugirió ir en automóvil hasta cualquier olvidado lugar y destrozar los coches. Con ocasión de otra fiesta de este género, había subido con su automóvil los escalones del hotel «King George», ante el asombro de todos los amigos. Dejé la fiesta a las tres de la mañana aproximadamente, borracho, pero sin sentirme alegre.”


Henry Miller. El coloso de Marusi. Editorial Seix Barral.

viernes, 8 de abril de 2016

OBITER DICTUM






«Heráclito tras haber estudiado tanto la naturaleza de la conversión en ruego del universo murió lleno de agua por dentro y embadurnado de boñiga. A Demócrito lo mataron los piojos, otros piojos a Sócrates. ¿Qué quiere decir eso? Te embarcaste, navegaste, arribaste. Desembarca. Si es a otra vida, nada está vacío de dioses, tampoco allí. Si es en la insensibilidad, dejarás de soportar sufrimientos y placeres, dejarás de ser esclavo para un recipiente tan inferior como superior es la parte que manda comparada con la que sirve, porque mandan la inteligencia y el espíritu divino mientras que son sirvientes la tierra y los despojos sanguinolentos.»

Marco Aurelio.

miércoles, 6 de abril de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EL PRÁCTICO

“En la mañana del octavo día vimos, lejos aún, cinco o seis pequeñas velas al norte y al oeste. Eran los prácticos, en sus pequeños y veloces yates, con los que se aventuran a veces hasta doscientas y trescientas millas de Nueva York, corriendo un verdadero  steeple-chase en busca de navíos que conducir al puerto. Hay dos compañías rivales, felizmente, lo que explica esa solicitud. En realidad, el puerto de Nueva York es tan conocido y está tan bien balizado, que los capitanes no necesitan del auxilio del piloto para entrar con seguridad. Pero, como en caso de un contraste, siempre posible, las compañías de seguros no pagan si no se han tomado todas las precauciones, el personaje se hace indispensable. Como el viento les era contrario, pasamos un buen rato observando las habilísimas maniobras, las maravillosas bordadas que hacían para ganar terreno, aproximándose al vapor. Por fin, uno de los yates, cuando su rival estaba sólo a veinte brazas, logró tomar una amarra que se le echó por babor; el otro viró de bordo en el acto, sin hacer la menor observación y puso la proa a un punto negro que se divisaba en el horizonte, algún buque sin duda, que seguía nuestra ruta. Un hombre, con toda la barba, pero sin bigote, de levita y sombrero alto, grave y solemne, apareció en la cubierta del yate, con un diario en la mano. Es el último número del New York Herald que han tomado antes de partir, para obsequiar al capitán. El que olvida ese requisito está seguro de ser evitado por el capitán en el próximo viaje, por medio de una simple maniobra, si el número de su yate –pintado en la vela – se ve entre los candidatos probables.
La llegada del práctico es siempre un acontecimiento a bordo; parece tener un aire de ciudad, cierto aspecto a tierra que alegra el espíritu. Viene de entre los vivos, sabe lo que ha pasado en el mundo, es la encarnación de esa esperanza de la llegada que en los últimos días se hace áspera y violenta… Estábamos todos apiñados en la escalera. El práctico saludó gravemente. ¿Qué hay de nuevo? –preguntó alguno. Garibaldi is dead. Así tuve la primera noticia de la muerte del héroe de San Antonio. No sé qué me hizo más impresión, si la noticia en sí misma o la manera como la recibí. En 1870, al subir a bordo el práctico que debía introducirnos en el puerto de Southampton, nos dijo, al ser interrogado sobre las novedades: “Carlos Dickens ha muerto”. A mi regreso, en 1871, supe también por un práctico, en un puerto de tránsito, la muerte de Alejandro Dumas. Esas curiosas coincidencias me impresionaron de una manera inexplicable, y desde entonces miro a los prácticos como aves de mal agüero.
Ahora bien, ¿quién obtendría el New York Herald, después del capitán? Cuestión grave. El lobo se encerró en su cuarto y creo que, no sólo leyó hasta los avisos el muy miserable, sino que corrigió hasta las faltas tipográficas. Cuando lo conseguimos, no encontramos nada capaz de satisfacer nuestra curiosidad. Parece mentira que las cosas humanas marchen de una manera tan monótona, que haya tan pocos choques de ferrocarriles, dada la extensión de líneas férreas y tan raros crímenes horribles, dadas las condiciones de nuestra amable especie.”


Miguel Cané. En viaje. Biblioteca Ayacucho.

lunes, 4 de abril de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





REMONTANDO DÍAS CUMPLIDOS


Bienvenida al fin
la comprensión del alma
en desarrollo, el demorado aprendizaje,
los cambios accidentales,
                                                   el retorno
de lo dado y la manifestación compleja
del poema terso todavía en la boca
última y hábil
de este dueño nombrado.


Rodolfo Godino.

sábado, 2 de abril de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                      DILIGENCIA DE CARMONA



           II
Remolino en el camino,
siete bandoleros bajan,
por los alcores del Viso
con sus hembras a las ancas.

Catites, rojos pañuelos,
patillas de boca de hacha.
Ellas, navaja en la liga;
ellos, la faca en la faja;
ellas, la Arabia en los ojos;
ellos, el alma en la espalda.

Por los alcores del Viso
siete bandoleros bajan.
           
Fernando Villalón.