Mostrando entradas con la etiqueta Eco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eco. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de agosto de 2015

OBITER DICTUM







Porque  el subjetivo  es el único que expresa el tiempo de la hipótesis y  de lo posible, lo no-real.”Si fuese a París esta noche, iría a la Comédie Française.” Debe reconocerse que “Si fuera” es un subjuntivo. De hecho no voy a París, pero podría ir. Si esta condición se diese, entonces, como expresa el condicional que sigue, iría a la Comédie. El subjuntivo inscribe mi pensamiento en lo virtual. Hay también un aspecto fundamental en algunos ejercicios de lógica que yo denomino el condicional contrafactual. “Si yo fuese un elefante, tendría colmillos.” Esta oración es verdadera aunque yo no sea un elefante. Es preciso el subjuntivo para subrayar esta potencialidad. El dominio del subjuntivo permite establecer en el discurso una distinción entre lo que es virtual y lo que es real. En este sentido, la desaparición del subjuntivo amenaza con diluir aún más esta diferencia. Quizás exagero, pero me pregunto si esto no corresponde a nuestra tendencia, en la era informática, a confundir cada vez más lo virtual con lo real.

Umberto Eco.

domingo, 13 de mayo de 2012

OBITER DICTUM





“Yo he dicho que nuestra civilización occidental nació de la idea de una determinada dirección de la historia estrechamente vinculada a la idea de progreso. Pero hay dos maneras de entender esa noción. Una es que no se vuelve nunca atrás, que la ley de la naturaleza, así como la de la cultura, es la transformación, y que incluso cuando nos asomamos a nuestro pasado lo repensamos de tal manera que produce algo nuevo. La otra es que todo lo que viene después es mejor que lo que existía antes. Las dos ideas no son idénticas. Al hacer algo distinto es posible también producir monstruos. El siglo XIX había divinizado la idea del progreso como perfeccionamiento infinito y sin retorno. La idea hegeliana de un progreso acumulativo es, en efecto, quizás, el gran defecto de la civilización moderna. Nuestro siglo ha comprendido que el progreso no es forzosamente continuo y acumulativo. Puede conocer fases ascendentes y reveses. El siglo XIX constituye a la vez el momento de la gran celebración de ese progreso acumulativo y el comienzo de una crisis moral profunda. Produjo un fundamentalismo del progreso del que debemos huir. La ecología contemporánea representa acaso el momento más importante de este cuestionamiento del progreso.”


Umberto Eco