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miércoles, 20 de febrero de 2019

OBITER DICTUM






«De regreso a La Habana, la puesta de sol era anaranjada y amarilla detrás de un cielo lleno de palmas. La bahía de Matanzas, hermosísima, y lo mejor de todo el regreso a Juan Ramón esperándome cariñosamente después de mi ausencia de varios días y muy contento de que hubiera disfrutado tanto de Varadero, pero sin querer ir, pues «lo que no es tuyo no te dice nada». Definitivamente, un español de pura raza es como un alma perdida fuera de España, pero no veo muchas oportunidades de regresar pronto sin que suframos allá más que en el extranjero. »

Zenobia Camprubí.

sábado, 30 de enero de 2016

OBITER DICTUM






«Un día de trabajo casi sin interrupciones, excepto por una pequeña caminata al correo por la mañana y otros pequeños encargos. Lezama Lima telefoneó para decir que el diálogo no va a aparecer hasta el tercer número, así es que seguiremos con las pruebas de la antología del verso cubano en 1936. Corregimos veinticuatro páginas por la mañana y veinticuatro páginas por la tarde. Esto es absurdo. J. R., que regula las horas del día como un monje, no tiene la menor idea para organizar su vida provechosamente, ni de una manera ideal, ni en un sentido material. Él descarta inconscientemente todas las oportunidades de hacer dinero, y pierde su tiempo corrigiendo pruebas para poetas cubanos o tirando periódicos después de observaciones minuciosas.»

Zenobia Camprubí.

martes, 22 de noviembre de 2011

OBITER DICTUM






«Me pregunto si con el tiempo me voy a encontrar con que aun la media taza que me tomo a la hora del almuerzo no me deja dormir. J. R. está tan afectado mentalmente con la situación de España que me tiene muy preocupada. Anoche, creyendo que yo dormía, se puso a hablarle a España como un triste enamorado. Una de estas noches me voy a incorporar y a contestarle. Si nos hubiéramos quedado en España se hubiera vuelto loco en tres meses. »

Zenobia Camprubí.