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lunes, 29 de enero de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





LA NIÑA EN EL BOSQUE


Caperuza del alma, está en lo oscuro
el lobo, donde nunca
sospecharías,
y te mira
desde su roca de miseria,
su soledad, su enorme hambre.

Tú le preguntas: ¿por qué tienes
esos ojos redondos?
Y él responde,
ciego, para mirarte
mejor, llorando.
Y en seguida

tú vuelves: las orejas,
¿por qué tan grandes?
Y él,
para escucharte, oh música
del mundo, sólo
para escucharte.
Y luego

lo demás es la sombra -indescifrable.


Eliseo Diego

jueves, 24 de agosto de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






EN MEDIO DE LA NOCHE

…el fuego salvaje
que quema millones de niños
Che Lan Vien

De pronto, en medio de la noche, sientes
un terror que no entiendes. Y es
el hambre en vilo de los lobos
aullando silenciosamente
bajo una luna ya abolida
en lo profundo de tu sangre.
                         O bien

el estupor ante el murmullo ajeno
de un río indiferente: ¿no se acaba
el destierro jamás bajo los muros
de eternos azulejos? Babilonia
brama en lo oculto de tu corazón
como una res agónica. Y el ciento
de lo perdido se renueva

en medio de tu sangre, y crece
junto a las novedades del horror.


Eliseo Diego

miércoles, 8 de julio de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






FRENTE AL ESPEJO


En un abrir y cerrar de ojos
ya no estarás en donde estabas;
un triste viejo está mirándote
con qué terror desde tu cara.

Mirándote ávido y mirándote
mientras la luz te da en su cara:
en un abrir y cerrar de ojos,
ni tú, ni él, ni nada.


Eliseo Diego

miércoles, 20 de marzo de 2013

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




CABALLOS


Yo he visto a los caballos,
yo vi la gloria
del viento y de los rayos
y de la serenísima victoria
cuando vi a los caballos.

Cuando vi su mirada
que no responde nada a nada,
que no es sino mirada,
entonces fue que en un momento
me hundí en su eternidad ensimismada,

descubrí en su quietud la gloria pura
del esplendor del viento
y de los rayos,
                          la figura
del simple movimiento
en magnificencia oscura

naciendo de los mágicos caballos.



Eliseo Diego

sábado, 24 de diciembre de 2011

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





VOY A NOMBRAR LAS COSAS...

Voy a nombrar las cosas, los sonoros
altos que ven el festejar del viento,
los portales profundos, las mamparas
cerradas a la sombra y al silencio.

Y el interior sagrado, la penumbra
que surcan los oficios polvorientos,
la madera del hombre, la nocturna
madera de mi cuerpo cuando duermo.

Y la pobreza del lugar, y el polvo
en que testaron las huellas de mi padre,
sitios de piedra decidida y limpia,
despojados de sombra, siempre iguales.

Sin olvidar la compasión del fuego
en la intemperie del solar distante
ni el sacramento gozoso de la lluvia
en el humilde cáliz de mi parque.

Ni el estupendo muro, mediodía,
terso y añil e interminable.

Con la mirada inmóvil del verano
mi cariño sabrá de las veredas
por donde huyen los ávidos domingos
y regresan, ya lunes, cabizbajos.

Y nombraré las cosas, tan despacio
que cuando pierda el Paraíso de mi calle
y mis olvidos me la vuelvan sueño,
pueda llamarla de pronto con el alba.


  Eliseo Diego