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miércoles, 25 de noviembre de 2015

OBITER DICTUM






“Así fue como hallamos alrededor de media docena de cuevas cubiertas de pinturas encima de Ain Dua, aproximadamente a la altura a la que debió de estar anteriormente el nivel del agua del lago. Algunas figuras se encontraban en un estado excelente; no obstante, pudimos comprobar enseguida que eran antiquísimas. Las figuras humanas están pintadas con pigmento marrón oscuro, y los cabellos son de color amarillo rojizo. En la mano llevan un arco corto, uno de cuyos extremos tiene un gancho; sobre el hombro portan una aljaba sujeta a una correa blanca. Están adornadas con cinturones blancos y lazos iguales en brazos y piernas y llevan en el pelo plumas blancas. Los animales son exclusivamente bóvidos con cuatro formas distintas de cuernos. Sólo en una gruta había una cebra o un onagro, y las figuras de dos bóvidos raros de aquella raza ancestral, el Bos africanus, casi extinguida ya en el Egipto de los faraones.”


Ladislaus Almasy.

miércoles, 4 de julio de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




REGIONES DESCONOCIDAS


“Las regiones desconocidas de la tierra; los paisajes aún no pisados; las nuevas posibilidades del ser; los nuevos prodigios de la naturaleza… A ellos se dirige desde antiguo la nostalgia de la humanidad, eternamente afanosa. Nuestra época ha convertido esta tendencia, la más humana de todas, en una actividad frenética. Como si hubiésemos entrado en una era de nuestra evolución en que la impaciencia dirigiera el deseo de conocimientos. El hombre actual desea indagar al mismo tiempo el secreto de su origen, caído en el olvido durante milenios, y las posibilidades de su futuro desarrollo. Para sumergirse en las profundidades desconocidas y ascender a alturas tales que le permitan tener una visión de lo que hay más allá de su actual condición terrestre, recurre a la ayuda de todos los medios técnicos de su época.
         Sin embargo, mientras se cierra cada vez más el cerco en torno a las regiones desconocidas de la tierra, mientras las posibilidades de explorar nuevos parajes se reducen progresivamente, parece como si la reputación del trabajo científico palideciera frente a la actitud moderna de nuestro tiempo. Ya no cuenta el resultado alcanzado, sino el récord; la meta no es ya el conocimiento, sino lo sensacional.
         Los exploradores del polo, los escaladores de las más altas cimas, los conquistadores de los más profundos océanos, los descubridores de las selvas y los desiertos luchan entre sí, compitiendo y superándose ¡para ser los primeros!—pues lo consideran la recompensa más alta del saber--. Los antiguos, los verdaderos pioneros, se apartan con razón de aquellos que sólo ven el éxito en la precedencia y sólo busca la satisfacción en lo sensacional.
         También yo penetré en lugares desconocidos, emprendí trabajos de pionero y descubridor en el continente más misterioso, en África. Y también escuché los tristes reproches de los antiguos…”


Ladislaus Almásy. Nadadores en el desierto. Altair viajes.