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martes, 28 de mayo de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                 PACTO



Pactemos, mi mar.
Corrobórame íntegro el pacto.


Cuando me vaya a la selva de casas
y de acuciantes urgencias anónimas,
has de acudir, tal y como te veo,
apenas mi corazón desmaye,
levantándome ante mí, arcangélico azul inmenso,
bañándome el duro mundo de mi contorno humano.


Y por las noches de ti, apenas callen
sus extensos rumores pinar y viento,
has de evocarme tú, has de escucharme,
diciéndote:
¡quisiera yo ser eterna, sólo por verte!


                                         Carmen Conde.



lunes, 27 de mayo de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



GIZEH


1887

"El treinta de noviembre fuimos a las pirámides de Gizeh.

Pasando por delante del cuartel inglés, y atravesando el único y gran puente de Kasr el-Nil, ya en la margen izquierda, se encuentran los palacios que Ismail mandó construir dentro de un gran parque para los huéspedes invitados a la apertura del canal de Suez. Desde la aldea de Gizeh discurre una recta carretera, con hileras de acacias, que se eleva un tanto sobre las tierras de cultivo y se dirige al desierto líbico, en cuyo lindero y sobre elevada meseta se alzan las tres grandes pirámides.

El ramaje de las acacias se junta de tal manera por encima de la carretera, que, sin percibirnos de ellos nos encontramos muy cerca ya del objetivo de nuestra excursión. Se detuvo el coche, a fin de dar un poco de respiro a los caballos antes de emprender el galope por la cuesta que faltaba subir para llegar al pie de la gran pirámide.

Tan numerosos y conocidos son los relatos y las reproducciones gráficas de estos antiguos monumentos, que no intentaremos en modo alguno hacer aquí nuevamente su descripción.
        
Las tres inmensas construcciones, con la mística esfinge a sus pies que a pesar de su mutilación aparece como meditabunda y la mirada fija en lontananza, producen una impresión de indescriptible majestad. Aun cuando la investigación y el estudio no hubiesen iluminado ya sus más recónditos espacios y descifrado sus secretos; aun cuando permaneciesen todavía masas de piedras no explicadas ni comprendidas, al igual que los cairnes célticos o los nuraghas sardos, bastarían los recuerdos históricos para darles un carácter único e inolvidable."


C. von Gonzenbach. 
Viaje por el Nilo. 
Ediciones Abraxas.

jueves, 23 de mayo de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





ASH-WEDNESDAY


      I

Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn
Desiring this man's gift and that man's scope
I no longer strive to strive towards such things
(Why should the aged eagle stretch its wings?)
Why should I mourn
The vanished power of the usual reign?

Because I do not hope to know again
The infirm glory of the positive hour
Because I do not think
Because I know I shall not know
The one veritable transitory power
Because I cannot drink
There, where trees flower, and springs flow, for there is nothing again

Because I know that time is always time
And place is always and only place
And what is actual is actual only for one time
And only for one place
I rejoice that things are as they are and
I renounce the blessed face
And renounce the voice
Because I cannot hope to turn again
Consequently I rejoice, having to construct something
Upon which to rejoice

And pray to God to have mercy upon us
And pray that I may forget
These matters that with myself I too much discuss
Too much explain
Because I do not hope to turn again
Let these words answer
For what is done, not to be done again
May the judgement not be too heavy upon us

Because these wings are no longer wings to fly
But merely vans to beat the air
The air which is now thoroughly small and dry
Smaller and dryer than the will
Teach us to care and not to care
Teach us to sit still.

Pray for us sinners now and at the hour of our death
Pray for us now and at the hour of our death.


T.S. Eliot

domingo, 19 de mayo de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS




EL FINAL DEL TEMPLO DEL SOL


"Nuestra casa es la que antiguamente se llamaba gobernando los Ingas, la Casa o Templo del Sol, a quien adoraban por principal de todos sus dioses falsos. Conforme a lo que los indios edificaban, es bueno el edificio; la piedra es parda y labrada, y tan juntas unas con otras, que parece no tener mescla alguna, y tiénela, y es de plata delgadísima, la cual no sale fuera de las junturas de las piedras. La piedra es durísima y el edificio fijísimo, que para romperlo se pasa mucho trabajo. Permanece en nuestro convento una pila grande desta piedra, ochavada por de fuera, que de hueco debe tener, por cualquiera parte que la midan, más de vara y media, y de fondo más de vara y cuarta. A esta pila hinchian con cantidad de chicha, escogida de la que el Inga bebía, para que bebiese el Sol, y lo que en ella se embebía creía esta gente bárbara que el Sol lo bebía; cubría la boca desta pila una lámina de oro, en la cual estaba el Sol esculpido. Cuando los españoles entraron en esta ciudad le cupo en suerte a uno de los conquistadores, que yo conocí, llamado Mansio Sierra, de nación vizcaíno y creo provinciano, gran jugador; jugó la lámina y perdióla: verificóse en él que jugó el Sol. Sustenta nuestro convento venticinco religiosos, y dende arriba; vase poco a poco edificando como los demás; está casi fuera de la ciudad; los demás, dentro. La huerta de nuestra casa era la Huerta del Sol, y la tierra della dicen fue traída en hombros de indios del valle de Chincha, por muy buena; venían a su tiempo todo los indios a labrarla, vestidos de riquísimos vestidos, y aún permaneció por algunos años, e yo vi una vez que se juntaron los más de los ingas y por sus cuarteles la labraron y desmontaron con gran alegría, y ésta fue la última vez, porque se tenía por inconveniente y con mucha justicia se les vedó. Lo que en esta huerta se sembraba eran unas cañas de maíz, todas de plata, las mazorcas de oro; éstas no han parecido, ni se sabe dónde están; será la huerta poco menos de media cuadra; tiene un pilar donde caen dos caños de agua, el uno un poco salobre, el otro algo mejor. No se sabía de dónde o por dónde venía el uno, hasta que el rio, con una avenida grande se llevó dos ó tres losas, a lo menos las sacó de su lugar, por debajo de las cuales venia encañada el agua a la Huerta del Sol. Es fama haber en nuestra casa gran mina de oro enterrado, pero no se sabe dónde; unos dicen, y aun se tiene por lo más cierto, que en la capilla mayor; otros, que en la huerta; han cavado en muchos lugares, pero hasta hoy no se ha hallado cosa alguna. Don Carlos Inga salía a este partido: que le dejasen cavar debajo del altar mayor, y de lo que sacase daría tanta parte, y si no hallase cosa alguna, tornaría á reedificar lo derribado, a su costa, de la misma manera que antes estaba. No se le admitió el partido, y así quedó."


Reginaldo Lizárraga. 
Descripción Colonial.

miércoles, 15 de mayo de 2019

OBITER DICTUM






"La filosofía y la economía política no fueron las únicas especialidades en las que se entrometió Stalin (aquel zoquete lleno de soberbia). Hitler limitó sus injerencias culturales a los campos en los que se creía, equivocadamente, que tenía alguna competencia: la pintura y la arquitectura. Pero la vanidad de Stalin era omnívora y quería o necesitaba inundar toda una sociedad con su esencia."


Martin Amis.

sábado, 11 de mayo de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






SOBRE LO COTIDIANO


      Una joven muchacha quiso bailar desnuda al son de un ritmo africano mientras un hombre barbudo le cubría el cuerpo de espuma de afeitar. Otra quiso aparecer como una bailarina clásica, con tutú pero sin bragas, y orinar mientras interpretaba la muerte del cisne. Un estudiante de arquitectura utilizó un maniquí de escaparate y lo golpeó violentamente con un hacha en el vientre y el sexo. Una vez destruido el maniquí, sacó de su interior varias ristras de chorizo y cientos de bolas de cristal. Otro estudiante apareció vestido de profesor de matemáticas con una gran bolsa llena de huevos. A medida que recitaba sus fórmulas algebraicas, se partía un huevo tras otro en la frente. Otro llegó con una tinaja de hierro blanco y varios litros de leche. De pie en la tinaja, se puso a recitar un clásico poema del Día de la Madre mientras vaciaba las botellas de leche sobre su cabeza. Una mujer de larga cabellera rubia, vestida con medias negras decoradas con perlas en los tobillos, apareció caminando con muletas y gritando a pleno pulmón: «¡Soy inocente! ¡Soy inocente!». Al mismo tiempo, sacaba de entre sus senos trozos de carne cruda que lanzaba sobre el público. Luego se sentó sobre una silla de niño y se hizo rapar completamente la cabeza por un peluquero. Frente a ella había un coche lleno de cabezas de muñecas de todos los tamaños, sin ojos ni pelo. Una vez rapada, la mujer comenzó a lanzar las cabezas sobre el público chillando: «¡Soy yo! ¡Soy yo!». Un muchacho vestido con esmoquin empujó hacia el centro del escenario una tina de baño cubierta con una toalla. Por el peso, podía adivinarse que estaba llena de líquido. Salió del escenario y regresó llevando en sus brazos a una mujer joven vestida de novia. Sin soltarla, retiró la toalla: la tina estaba llena de sangre. Sin dejar de sujetar a la novia, comenzó a acariciarle los senos, el pubis y las piernas para acabar, cada vez más excitado, por sumergirla en la sangre. Se puso inmediatamente a frotarla con una víbora viva mientras ella cantaba un aria de ópera. Una mujer sumamente atractiva, con aires de vampiresa hollywoodiense, con un vestido largo dorado que le moldeaba el cuerpo, apareció sobre el escenario con un par de tijeras grandes en la mano. Varios hombres morenos se arrastraban hacia ella, ofreciéndole cada uno un enorme plátano que ella cortaba con sus tijeras riéndose a carcajadas...


Alejandro Jodorowsky. 
Psicomagia. 
Ediciones Siruela.

martes, 7 de mayo de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






   MAÑANA


Me tenderé a la sombra
de tu sombra
un día ya no lejano.
Me tenderé en tu sombra
y en la sombra
creeré sentir tu mano.
Te buscaré, los ojos muy abiertos
mirando hacia el pasado
y al oído me dirás:
«Fue todo un sueño
y ya hemos despertado».
Y comprenderé entonces que estoy muerta
que estoy muerta a tu lado.

Elisabeth Mulder

viernes, 3 de mayo de 2019

OBITER DICTUM









"A ninguna ciudad le gusta tanto el teatro como Nueva York; posee  más de dos mil salas de espectáculos. Es el centro dramático de los Estados Unidos (aunque en estos últimos meses los mejores actores se hayan marchado a Los Angeles, atraídos por el cine sonoro). Casi siempre las comedias de menos de ocho o diez personas terminan en un espectáculo; la mayoría de los cabarés de noche presentan verdaderas revistas. Desde hace un año o dos han empezado a dar, en muchos sitios y con el mayor éxito, a partir de medianoche, una segunda representación que dura hasta las tres de la madrugada."


                                                                    Paul Morand