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viernes, 28 de febrero de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





           SENSACIÓN DEL INVIERNO EN LA TIERRA

Al sol le duelen los huesos (el infeliz está resfriado con espanto); a intervalos lleva el pañuelo a las narices, estornuda, y se abre a ras de lo infinito el fabuloso capullo del trueno, los charcos piojentos se entretienen copiando la figura del enfermo más enfermo, y su mirada gris enfría el horizonte.


Los pájaros caen muertos en la jaulas, el azul dinamismo infantil, la alegría del niño, vegetal e inminente, simplísima, juega con sus cadáveres al fútbol, y las secas, lúgubres viejas lamentables deshilan sueños de quince abriles.


Pablo de Rokha.

domingo, 29 de marzo de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





[…]

A la luz secular de una niña muerta, madre de hombres
                y mujeres, voy andando y agonizando.

El cadáver del sol y mi cadáver
con la materia horriblemente eterna, me azotan la cara
desde todo lo hondo de los siglos, y escucho aquí, llorando, así, la espantosa clarinada migratoria.

[…]


     Pablo de Rokha.

sábado, 5 de julio de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA PUERTA






[…]

Contemplándome o estrellándome
en todos los espejos rotos de la nada, polvoroso

y ultrarremoto desde el origen.

El callejón de los ancianos muere donde mueren las
                últimas águilas…

[…]


     Pablo de Rokha.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





[…]

No fui dueño de fundo, ni marino, ni atorrante,
      ni contrabandista o arriero cordillerano,
mi voluntad no tuvo caballos ni mujeres en la edad
madura
y a mi amor lo arrasó la muerte azotándolo con su
aldabón trasnochado, despedazado e inútil y su huracán oliendo a manzana asesinada.
[…]


Pablo de Rokha.

miércoles, 19 de enero de 2011

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Como billete sucio en los bolsillos del pantalón del alma
el tiempo inútil va dejando su borra de toneles
desocupados, y echando claveles de acaeceres marchitos a la laguna de la amargura buscamos lo rancio en las despensas y en la tristeza: el queso viviendo muerto en los múltiplos de las oxidaciones que estallan como palancas, las canciones
arcaicas y la penicilina de los hongos remotos, con
sombrero de catástrofes.

[…]


Pablo de Rokha.