Mostrando entradas con la etiqueta Bañuelos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bañuelos. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de mayo de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






     Anacreóntica

Colgué en sus labios el asombro.
Como un tigre violeta le sangraban los ojos.
Ahorré la luz debajo de su pelo.
Sol. Tertulias de sombra en sus pestañas
Rumoreaban como uvas de un lagar.
Reconstruí de súbito la fiebre,
Y el acoso flameaba entre sus medias.
Pequeña de los años –diecisiete-
Me despeñé desde su cuello
Cuando debajo del corpiño
Dos frágiles navíos
Se le iban a pique

      Juan Bañuelos.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






LA PAVANA DE LOS AMANTES


I

Para que vean los ciegos
tus ojos vuelan.

Por el niño sin brazos
tus manos sueñan.

Para acabar las sombras
tu boca quema.

Ojos, manos y boca
tú y yo en la tierra

             II

             Para no olvidar tu rostro
             ha nacido mi memoria.

             Porque estés siempre conmigo
             he de hacer de ti mi sombra.

             Amor, transformar la vida
             es sólo entrar en la historia.


                                        Juan Bañuelos

domingo, 2 de marzo de 2014

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





CON EL SILENCIO, CON EL AMOR

A través de tus venas y de aduanas de parra
dejo mi huella.
Amanece el silencio. Queda el día desnudo
como la primavera.

Amoroso de agua —cerbatana de esquilas—
subo a tus muslos
como apretada yedra.


Juan Bañuelos.




martes, 4 de octubre de 2011

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





PARA EL FIN DEL TIEMPO


Que ya es tarde. Y más bien estamos muertos.
¿Qué haces, entonces, dime, y a qué vienes?

(Ya habrás mordido el día, como el perro
muerde a oscuras el nombre de los meses.)

No vengas más. No necesito a nadie
que pisotee mi sombra y tenga al llanto
de pie en mi puerta, oyéndome la sangre.

¡Qué no bebí! Amor y muerte a tragos.

Tú lo sabes. Soy un ayer de astillas
clavado en este humo que levanta
mi raza de fantasmas y cenizas.

No preguntes por mí. Cercena para
siempre tu corazón y el mío. Déjalos
como el día y la noche del olvido.


Juan Bañuelos