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sábado, 30 de abril de 2022

OBITER DICTUM










«Hay parajes donde se amontonan, y otros de muchas leguas llenos del canto de los pájaros, como olvidados de la matanza. Este momento frío y gris, en que el soldado al salir de las tinieblas de la noche, mira en torno suyo los compañeros muertos, las ametralladoras rotas, la trinchera desmoronada, es el más deprimente de la guerra. Las tropas vuelven de las trincheras a sus alojamientos con una expresión de trágica demencia. Y al ventero, delante de la puerta donde se detienen a beber un vaso de vino; y a los viejos que labran los campos; y a las mujeres que guían un carricoche; a todos cuantos preguntan de la batalla, responden con el mismo gesto obstinado, con la misma voz apasionada:
—¡No pasarán!»

Ramón María del Valle-Inclán.

sábado, 9 de enero de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE








NOCHE EN ARRAS


No tiene término en la noche la lívida llanura, y, en medio de la bruma, al claro lunar, se revela el espectro de una ciudad bombardeada: La ciudad de Arras. Negras y destripadas humean las casas; la catedral es un montón de piedras; los sillares desbordan por las bocas de cuatro calles y las ciegan: Rosetones y cruces, gárgolas y capiteles mutilados asoman entre los escombros. Las bombas caen abriendo grandes hoyos sobre la plaza de los porches, llena del recuerdo español, y muchas casas, con las puertas abiertas y las ventanas batiendo al viento, muestran la hondura tenebrosa del zaguán, donde se amontonan los ajuares. Se aleja un carromato: Bambolea su carga de huchas, cacerolas y colchones: En lo alto va una cuna. La ciudad parece abandonada: Hay parajes donde las casas se aplastaron y esparramaron por tierra como los castilletes que levantan los niños, y calles enteras donde los esqueletos permanecen en pie, con las fachadas en escombros, mostrando los interiores burgueses, en una angustia de abandono, llena de gritos de mujeres y llanto de niños asustados que se agarran a las faldas. En una costanilla, al abrigo del bombardeo, cargan otro carromato. Hay un grupo de mujeres que se besan. El mayoral pone prisa, y al cabo montan en el carro los que se van: Una viuda con dos hijas, dos muchachas pálidas, el cabello despeinado, los ojos llorosos. Llegaron poco hace huidas de Combles. El padre se fue a la guerra, y las dos muchachas están encinta de un soldado alemán.

Ramón María del Valle-Inclán.
La media noche…
Imprenta Clásica Española.

lunes, 13 de agosto de 2018

OBITER DICTUM






«Las noticias de los periódicos son harto confusas, pero a través de este caos presiento el triunfo del Gobierno Federal. El general Obregón está llamado a grandes cosas en América. Su valor, su ánimo sereno, su conocimiento del tablero militar, su intuitiva estrategia, y su buena estrella de predestinado, le aseguran el triunfo. A más que la revolución de México es la revolución latente en toda la América Latina. Una revolución por·la independencia, que no puede reducirse a un cambio de visorreyes, sino a la superación cultural de la raza india, a la plenitud de sus derechos, y a la expulsión de judíos y moriscos gachupines. Mejor, claro está, sería el degüello.»


Ramón María del Valle-Inclán.

miércoles, 5 de abril de 2017

OBITER DICTUM






“El sentimiento de los espectadores crea la comedia, y aborta al autor dramático. ¿Quiénes son espectadores de las comedias? Padres honrados y tenderos, niñas idiotas, viejas con postizos, algún pollo majadero, y un forastero. Los mismos que juegan la lotería en las tertulias de la clase media. Por eso los autores de comedias, desde Moratín hasta Benavente, parecen nacidos bajo una mesa camilla. Son fetos abortados en una tertulia casera. En sus comedias están todas las lágrimas de la baja y burguesa sensibilidad madrileña. Son los hijos de una sensibilidad y de un ingenio, que se estremece como ante un enigma alejandrino, cuando el bizarro capitán que agita la bolsa de la lotería, canta guiñando un ojo: “Los dos patitos”. En fin, cuente conmigo, si algo puedo hacer en pro de ese intento.”


Ramón María del Valle-Inclán.

viernes, 11 de abril de 2014

OBITER DICTUM






           “Se dice que los animales sienten como nosotros, se empieza a  decir que hablan.  Todavía no se ha dicho que se suiciden.  Rectifico.  Se lo he oído decir a Valle-Inclán, el cual no podía satisfacer la pasión que sentía como D´annunzio, por los galgos, no tuvo más que uno, un galgo cordobés que le regale yo y se quemó el rabo en la estufa junto a la que Valle-Inclán pasaba el invierno. Como galgo sin rabo no se concibe, desapareció. Valle-Inclán me dijo muy serio que, desesperado por sentirse rabón, había subido al tejado de la casa y se había tirado de cabeza. La humanidad que siendo rabona ¿hará lo mismo que el perro de Valle-Inclán?”


Corpus Barga

miércoles, 16 de octubre de 2013

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




BLASCO, VALLE Y RUANO


Cuando la muerte de Blasco Ibáñez tuve una pequeña historia violenta con don Ramón. Había recogido yo unas opiniones para el Heraldo, y la de Valle-Inclán, muy lacónico, fue algo así como que Blasco Ibáñez era un burro. Sacaron defensores de Blasco a relucir unas dedicatorias autógrafas de Valle al novelista valenciano llamándole maestro y no sé cuántas cosas, y entonces Valle-Inclán dijo tan tranquilo que él no había escrito aquello. La casualidad me tentó para hacerle una espectacular trastada. Tenía yo, compradas en una librería de viejo, las Sonatas dedicadas al conde de San Jorge por la misma época que las dedicatorias a Blasco. Escribí un artículo que mandé a Pueblo, de Valencia, acompañando las dedicatorias al conde de San Jorge. Se solicitó una prueba pericial que cotejara ambas dedicatorias; fue ésta, naturalmente, afirmativa de que tanto unas como otras eran auténticas de Valle-Inclán, y se armó el gran lío, un lío en el que me vi metido sin ninguna simpatía por Blasco y mucha hacia don Ramón, pero jugando la carta a la que empecé a jugar. La campaña contra Valle-Inclán arreció. Los libreros de Valencia devolvían todos los títulos de Valle-Inclán y como era yo quien públicamente había promovido todo aquello, no me atreví a volver a la tertulia de Valle. Pero una noche, con la calle de Alcalá casi vacía, coincidimos los dos para entrar en la Granja del Henar. Le saludé cediéndole el paso. Él me contestó ceremonioso invitándome a que entrase yo antes. Volví a insistir y entonces me dijo don Ramón:

 —Ande, angelito… Pase usted primero, no me vaya a sacudir encima un leñazo…

César González-Ruano.
Mi medio siglo se confiesa a medias.
Editorial Noguer.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




      ROSA DE SANATORIO


Bajo la sensación del cloroformo
me hacen temblar con alarido interno,
la luz de acuario de un jardín moderno.
y el amarillo olor del yodoformo.

Cubista, futurista y estridente,
por el caos febril de la modorra
vuela la sensación, que al fin se borra,
verde mosca, zumbándome en la frente.

Pasa mis nervios, con gozoso frío,
el arco de lunático violín;
de un si bemol el transparente pío

tiembla en la luz acuaria del jardín,
y va mi barca por el ancho río
que divide un confín de otro confín.


                      Ramón María del Valle-Inclán