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sábado, 31 de diciembre de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 




En nuestras almas todo

por misteriosa mano se gobierna.

Incomprensibles, mudas,

nada sabemos de las almas nuestras.

 

Las más hondas palabras

del sabio nos enseñan,

lo que el silbar del viento cuando sopla,

o el sonar de las aguas cuando ruedan.


Antonio Machado.


OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 



EL BALLENERO Y EL GALLO


«En el gallinero queda un único inquilino: el otrora alegre y apuesto gallo, de intrépida conducta entre las tímidas gallinas. Mírenlo ahora; hélo ahí, todo el día abatido, sobre su incansable pata. Se aparta con repugnancia del grano enmohecido que tiene delante y del agua salobre de su cuenco. Sin duda sufre por la pérdida de sus compañeras, literalmente arrebatadas a él unas tras otra para no verlas jamás. Pero sus días de sufrimiento están contados, pues Mungo, nuestro negro cocinero, me dijo la víspera que al fin se había dictado sentencia y la suerte del pobre «Pedro» estaba echada. Su menguado cuerpo se pondría sobre la mesa el próximo domingo y mucho antes del anochecer sería sepultado con todas las ceremonias acostumbradas, dentro del estómago del capitán. ¿Quién pudiera creer que exista alguien tan cruel como para desear la muerte del infortunado Pedro? Sin embargo, nuestros marineros ruegan a cada momento —¡egoístas!— para que a la miserable ave le llegue su fin. Argumentan que el capitán no pondrá proa a puerto hasta disfrutar antes de un plato de carne fresca. Sólo esta infeliz ave puede proporcionarla; y una vez devorada, el capitán entrará en razón. No os deseo daño, Pedro, mas como estáis condenado tarde o temprano a seguir la suerte de toda vuestra especie, y como poner punto final a vuestra existencia será la señal de nuestra liberación, ¡cuánto deseo —a decir verdad— que seáis decapitado en este mismo instante! ¡Oh, cuánto anhelo volver a ver tierra llena de vida!»


Herman Melville.

Taipi.

Ediciones Astarté.


miércoles, 28 de diciembre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 







ENTRE LA MARIANI, LA REITER, LA VITALIANI Y LOS GENERALILLOS


«Y en verdad, la capital de entonces no era el cementerio en que han convertido al México moderno los constantes asesinatos; pero ya contenía los gérmenes del actual canibalismo. Ningún buen ejemplo daba la capital, y sí el espectáculo de placeres sórdidos sin la aureola de la ironía y la libertad. Cada uno de los generalillos que a la sombra de la revolución han medrado, escuchaba el relato de las orgías vulgares de una metrópoli cortesana y aplazaba su hambre de goces brutales. Su primitivismo no les permitía estimular lo valioso de la metrópoli, las costumbres corteses y humanas y la cultura, la pasión de la música que sostenía ya una orquesta sinfónica y un cuarteto; la buena ópera cada año; el teatro italiano de drama y comedia. No ha vuelto México a disfrutar el rango que le daban las temporadas en que desfilaron Virginia Reiter, la Vitaliani, la Mariani. Nunca habíamos oído llorar como Reiter, ni ha pasado después por nuestra escena una trágica como la Vitaliani.»


José Vasconcelos.

Ulises criollo.

Ediciones Botas.

domingo, 25 de diciembre de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 


ROSA

 

En el joyero Tiffany′s se marchita una joven

rosa de Jericó.

Solo al costado mismo de la muerte comienzan

su plenitud las rosas

tras la ruptura última del quicio de la sed.

 

María Victoria Atencia.


sábado, 24 de diciembre de 2022

OBITER DICTUM





«Nuestro enemigo principal es el fascismo, son los fascistas. Pero los fascistas tienen sus agentes para trabajar. Naturalmente, que si los agentes que trabajan con ellos dijesen: “Somos fascistas y queremos trabajar con vosotros para crear dificultades”, inmediatamente serían eliminados por nosotros. Por eso tienen que ponerse otro nombre… Unos se llaman trotskistas. Es el nombre bajo el cual trabajan muchos fascistas emboscados, que hablan de revolución para sembrar el desconcierto y yo digo: Si esto lo saben todos y lo sabe también el Gobierno ¿qué hace el Gobierno que no los trata como a tales fascistas y los extermina sin consideración?»


José Díaz.

martes, 20 de diciembre de 2022

ALLÁ EN LAS INDIAS

 




 GUERRA EN IGUAZÚ


«En este tiempo llegaron a la Ciudad de la Asunción ciertos caciques principales de la provincia del Guairá a pedir al General Domingo de Irala les diese socorro contra sus enemigos los Tupíes de la costa del Brasil, que con continuos asaltos los molestaban y hacían muy graves daños y robos con favor y ayuda de los portugueses de aquella costa, obligándole a ello el manifestarse vasallos de S. M., y que como tales debían ser amparados y favorecidos; de modo que el General habido su acuerdo sobre una petición tan justa, determinó ir en persona a remediar estos agravios; y prevenido de lo necesario, aprestó una buena compañía de soldados, y otros muchos indios amigos, y caminó por tierra con su gente, y pasando por muchos pueblos de indios de aquella provincia con mucho aplauso y amistad de toda la tierra, llego al río Paraná a un puerto arriba del gran Salto, donde los indios de aquel río vinieron a recibir al General proveyéndole de bastimentos y demás menesteres, y en sus canoas y balsas pasó a la otra parte a un pueblo de un cacique llamado Guairá, de quien fue muy bien recibido y hospedado. Convocados los indios de aquella provincia, juntó mucha cantidad de ellos, y por su parecer navegó el Paraná arriba, hasta los pueblos de los Tupíes, los cuales con mucha presteza se convocaron y tomaron armas, saliéndoles a recibir por el río y por tierra, y tuvieron una reñida pelea en un peligroso paso del río que llaman el Salto de Albañandaba, o paso del Anembí, y desbaratados los enemigos fueron puestos en huida, y entraron los nuestros al pueblo principal de la comarca, donde mataron mucha gente, y pasando adelante tuvieron otros muchos encuentros, con que dentro de pocos días trajeron a su sujeción y dominio aquellos habitantes, y después de algunos tratados de paz prometieron no hacer más guerra a los indios Guaraníes de aquel Gobierno, ni entrar por sus tierras, como antes lo habían hecho.»


Ruy Díaz de Guzmán.

Anales del descubrimiento, población y conquista del Río de la Plata.



domingo, 18 de diciembre de 2022

OBITER DICTUM

 




«Sonhadores felizes são os pessimistas. Formam o mundo à sua imagem e assim sempre conseguem estar em casa. A mim o que me dói mais é a diferença entre o ruído e a alegria do mundo e a minha tristeza e o meu silêncio aborrecido. A vida com todas as suas dores e receios e solavancos deve ser boa e alegre, como para uma viagem em velha diligência para quem vai acompanhado. Nem ao menos posso sentir o meu sofrimento como sinal de Grandeza. Não sei se o é. Mas eu sofro em coisas tão reles, ferem-me coisas tão banais, que não ouso insultar com essa hipótese a hipótese de que eu possa ter gênio.»


Fernando Pessoa.


miércoles, 14 de diciembre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 



EL OTRO MERCADO DE MOSCÚ


«Y siempre damos la espalda al mercado oficial. Porque en el mercado oficial no hay lo que buscamos. Y nos fundimos en el mercado negro. Aquí hay de todo. Unos hombres jóvenes, con las manos cubiertas de callos, nos ofrecen infiernillos eléctricos: son obreros de una fábrica de material eléctrico; aquí un señor de unos sesenta años, con sombrero hongo, gabán negro, camisa blanca que ya es casi negra no sé si por el sol o por la falta de agua, y cuello duro, restos de otra época, nos ofrece una cucharilla de plata, de metal blanco; aquí es una mujer joven, prematuramente envejecida, que pretende vendernos tres caramelos sin envoltura, que descansan en una mano ennegrecida; aquí un chiquillo envuelto en un montón de harapos mete la mano en el bolsillo de una ciudadana bien vestida; ahora es un horrible mendigo que nos pide por San Nicolás unos copeks. Aquí se venden cerraduras; aquí vodka del mejor; en este otro lugar, relojes de todas las marcas, y medias de seda, y uniformes de soldado. Y botones viejos… tres agujas oxidadas… varios clavos torcidos… una taza a la que falta el asa… botellas… tacones de goma usados… cartillas de racionamiento… linternas… piedras para los mecheros… mecheros… cordones para los zapatos… y por fin encontramos lo que buscábamos: tabaco. Compramos cada uno un paquete «Volga». Cada paquete, treinta rublos; los dos paquetes, el salario medio semanal de cualquier obrero soviético. Damos otra vuelta: ya no queremos comprar más, sólo queremos ver. Aquí se encuentran todos los tipos que se quieran: todas las especies de delincuentes confundidos con los restos del ayer y con el hoy; funcionarios del nuevo Estado, no menos delincuentes que los otros; obreros que venden lo que roban donde trabajan, para poder vivir; mujeres que venden los objetos más inverosímiles; el hombre con hongo, que fue un alto funcionario del zar. Y a milicianos de todos los tipos y todas las edades, paseando por entre este pequeño mundo de una Rusia eterna.»


Enrique Castro Delgado.

Mi fé se perdió en Moscú.

Editorial Caralt.






domingo, 11 de diciembre de 2022

OBITER DICTUM

 




«Los cristianos creen que la victoria del cristianismo sobre el maniqueísmo fue beneficiosa para la humanidad, pero si no aceptamos el punto de vista cristiano no hay ninguna razón para estar de acuerdo con ellos. Los musulmanes creen que la caída del Imperio sasánida en manos musulmanas fue beneficiosa para la humanidad. Pero estos beneficios solo son evidentes si aceptamos la visión del mundo que tienen los musulmanes. Bien pudiera ser que todos estuviéramos mucho mejor si el cristianismo y el islamismo hubieran caído en el olvido o hubiesen sido derrotados.»



Yuval Noah Harari.


jueves, 8 de diciembre de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






ÓMNIBUS CREACIONISTA

A Gerardo Diego



Al fondo de las aulas, mientras el sol se marcha,

silba un tren silencioso que no vemos pasar.

Tristemente en el mapa se derrama la escarcha,

la penumbra en los valles, la brisa en el pinar.



¿Es éste el paraíso y el pupitre de escuela

donde aprendimos, niños, el divino parlar?

El corazón se empaña igual que una gacela.

Mi libro, en la ribera se abre como un cantar.



La espuma, verde espuma, rota espuma vibrante,

contra peñasco y musgo sonando sin cesar,

tersamente derriba la tristeza distante,

limpia de golondrinas, siempre a medio pintar.



Leopoldo Panero.

domingo, 4 de diciembre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE


 


EL PRIMER MUERTO



«Cuatro de nosotros bastaríamos para manejar aquella situación. Informé rápidamente a mis hombres de mi intención de abrir fuego. Quitamos silenciosamente los seguros, salimos de un salto de detrás del edificio, y, permaneciendo en pie, abrimos fuego sobre el enemigo cercano. Algunos resultaron muertos o heridos en el acto, pero la mayoría se cubrió detrás de escaleras, muretes de huertos y montones de leña y respondieron a nuestro fuego. Así, a muy corta distancia, se trabó un tiroteo muy intenso. Yo estaba de pie apuntando junto a un montón de leña. Mi adversario estaba veinte metros delante de mí, bien cubierto, tras las escaleras de una casa. Sólo parte de su cabeza era visible. Ambos apuntamos y disparamos casi al mismo tiempo y fallamos. Su disparo falló mi oreja por poco. Tenía que cargar rápido, apuntar con calma y rapidez, y mantener mi puntería. Esto no era fácil a veinte metros con las alzas graduadas a 400 metros, especialmente cuando no habíamos practicado este tipo de tiro en tiempo de paz. Mi fusil restalló; la cabeza del enemigo se desplomó sobre el escalón. Aún quedaban unos diez franceses contra nosotros, unos pocos estaban completamente a cubierto. Señalé a mis hombres que cargasen sobre ellos. Con un alarido acometimos calle del pueblo abajo. En ese momento aparecieron súbitamente franceses por todas las puertas y ventanas y abrieron fuego. Su superioridad era demasiada; nos replegamos tan rápido como habíamos avanzado y llegamos sin pérdidas hasta el seto donde nuestra sección se estaba preparando para venir en nuestra ayuda.»



Erwin Rommel.

La infantería al ataque.

Editorial Tempus.