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martes, 11 de octubre de 2022

ALLÁ EN LAS INDIAS


 




AL PARTIR LA TIERRA II


«Y pues está a tiempo de obrar, le convendrá tener particular cuidado después de haber poblado con aplauso de los señores de la tierra. Las estancias que diere para sembrar y criar ganados a los españoles, sean sin perjuicio de los naturales. Y para repartir y encomendar los indios convendrá mucho que antes que lo haga, tenga llana la tierra y muy trillada y hecha la descripción general de los señores que la gobernaban al tiempo que la entraron y por minuta y lista tomados sus nombres sin que se oculte ninguno, y con artificio y regalo hará que den la cuenta de todos sus sujetos y principales: y la descripción de como queda dicho habrán hecho al correr de la tierra, y que digan unos caciques de otros. Y en el pueblo y ciudad se hará la propia diligencia, y hecha, nuestro caudillo repartirá por provincias, dividiendo y apartando e incluyendo en cada una los señores que cómodamente quedaren dentro de ella, y luego numerará los indios, habiendo numerado los señores que los sujetan, y así juntará toda la suma, y visto el número considerará las granjerías de la tierra, si hay perlas, oro, o piedras de precio, o si se ha de tratar de sola industria, como es hacer ingenios de azúcar, obrajes, ganados, sementeras y otras cosas de menos valor: y con esta consideración repartirá la tierra y señalará los indios, más o menos, conforme los aprovechamientos que hubiere en cada provincia; y hecho este discurso y consideración y que no le sea cosa oculta en la tierra, apuntará y encomendará los indios, por sus pueblos, o caciques, capitanes y principales: o por casas, o por cabezas, o parentelas, o valles, conforme la tierra y su disposición ofreciere: considerando también de los españoles la cantidad y méritos; y así, a unos más y a otros menos, pesando y midiendo el valor de cada uno y la sustancia de los indios, porque en un valle o sitio valdrán más cuatro que en otro ocho.


Bernardo de Vargas Machuca.

Milicia Indiana.

lunes, 27 de abril de 2020

ALLÁ EN LAS INDIAS






EL PERRO CAPITÁN I


Para que se vea el efecto que hacen, contaré una suerte que hizo un perro que se llamó Capitán. Al cabo de muchos días que la tierra de Musso estaba poblada de nuestros españoles, un soldado, llamado Luis Rodríguez, qµe fue mi soldado en ciertas jornadas•, cuyo era el perro, me contó y fue público en toda la tierra dicha de Musso, que estando doce leguas de la ciudad en un despoblado, solo con su perro, en una pesquería que hacían en un río, con cantidad de más de cien indios alrededor de él y teniendo atado su perro con un tramojo en el rancho que había hecho para dormir los días que la pesquería durase, y estando descuidado a la orilla del río, sin armas, porque las tenía en el rancho confiado en la paz de los indios y salvo de la traición que le tenían ordenada, que era matarle y echarle en el río, y como vieron la ocasión tan buena, el soldado sin armas, y el perro atado, acordaron ponerlo en ejecución descargándole un macanazo, que es arma que ellos usan, como está dicho, del cual cayó aturdido y asiendo de él un golpe de ellos para echarlo en el río, el soldado, con la rabia de la muerte, comenzó a forcejear y dar gritos, y como el perro sintió el ruido y oyese la voz de su amo, haciendo fuerza rompió el tramojo y embistiendo con el escuadrón de los indios lo rompió de tal manera mordiendo y derribando y ellos con el repentino asalto, por huir se atropellaban unos a otros dejando al soldado, apartándose del riesgo por estar los más desarmados, pareciéndoles que estando el perro atado y él sin armas, no las habían ellos menester, como era verdad, si la fortaleza de la amistád que el perro tiene a su amo, no sobreviniera en su socorro.

Bernardo de Vargas Machuca.
Milicia Indiana.

jueves, 24 de mayo de 2018

ALLÁ EN LAS INDIAS





AL PARTIR LA TIERRA II


«Y pues está a tiempo de obrar, le convendrá tener particular cuidado después de haber poblado con aplauso de los señores de la tierra. Las estancias que diere para sembrar y criar ganados a los españoles, sean sin perjuicio de los naturales. Y para repartir y encomendar los indios convendrá mucho que antes que lo haga, tenga llana la tierra y muy trillada y hecha la descripción general de los señores que la gobernaban al tiempo que la entraron y por minuta y lista tomados sus nombres sin que se oculte ninguno, y con artificio y regalo hará que den la cuenta de todos sus sujetos y principales: y la descripción de como queda dicho habrán hecho al correr de la tierra, y que digan unos caciques de otros. Y en el pueblo y ciudad se hará la propia diligencia, y hecha, nuestro caudillo repartirá por provincias, dividiendo y apartando e incluyendo en cada una los señores que cómodamente quedaren dentro de ella, y luego numerará los indios, habiendo numerado los señores que los sujetan, y así juntará toda la suma, y visto el número considerará las granjerías de la tierra, si hay perlas, oro, o piedras de precio, o si se ha de tratar de sola industria, como es hacer ingenios de azúcar, obrajes, ganados, sementeras y otras cosas de menos valor: y con esta consideración repartirá la tierra y señalará los indios, más o menos, conforme los aprovechamientos que hubiere en cada provincia; y hecho este discurso y consideración y que no le sea cosa oculta en la tierra, apuntará y encomendará los indios, por sus pueblos, o caciques, capitanes y principales: o por casas, o por cabezas, o parentelas, o valles, conforme la tierra y su disposición ofreciere: considerando también de los españoles la cantidad y méritos; y así, a unos más y a otros menos, pesando y midiendo el valor de cada uno y la sustancia de los indios, porque en un valle o sitio valdrán más cuatro que en otro ocho.


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.

sábado, 14 de enero de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS




AL HIJO DEL AGUA


       Otras veces llegarán a ríos que parecerá que van crecidos, los cuales se podrán pasar sin hacer puente con todo silencio, si estuvieren en tierra poblada, entrando dos buenos nadadores a tentar el río si lo pueden pasar a volapié, y pudiéndose pasar, irán pasando poco a poco en cuadrillas, porque no se revuelvan en la corriente, asidos unos de otros, y de una banda y de otra habrá nadadores en el agua hasta la cinta y al medio para ayudarlos. De esta manera pasarán los cargueros entre los soldados con quienes irán asidos. Y advertirán que arcabuces y municiones los llevarán en la cabeza con una mano y los indios sus cargas, porque no se mojen. En esto se han de guardar dos cosas: ir al hijo del agua y que sea paso limpio sin pedrería gruesa.
       Otro modo de pasar ríos usan los soldados baquianos, sin puentes ni balsas ni taravitas, que como son diestros saben de todo, y es, que si el río da a la cinta y es recio y está sucio de piedras, hay peligro mucho en la chusma por ir cargada con el bagaje. Los soldados que fueren nadadores cruzarán este río al hijo, no contra la corriente, porque no lo podrán sustentar, sino como digo y asidos unos de otros de una orilla a otra. De esta manera aseguran los que fueren pasando, así solados como cargueros y gente impedida, asiéndose uno de otro por la parte de abajo al socaire y remanso del río que bate en esta gente que hacen puente, y con este reparo pasarán sin que el agua trastorne ni lleve ninguna pieza, habiendo por debajo algunos buenos nadadores con sus bordones, forcejeando en medio del río para socorrer si alguno cayere y salvar la carga que soltare algún carguero.


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.

lunes, 15 de junio de 2015

ALLÁ EN LAS INDIAS






COMO UN RELOJ


 “Cuando de un reloj se considera con especulación su todo, fuerza será dar gusto al entendimiento; pero si le dividen en partes, echando mano de un solo hierrezuelo, no pueden dejar de dar con él en un rincón, juzgándole cada uno por cosa sin provecho. Curioso lector, los libros tienen a este reloj gran semejanza, que leyendo su todo, no pueden dejar de dar gusto su artificio y doctrina; pero si se leen en parte, también será fuerza arrinconarle juzgándole sin provecho. Yo no pienso pasar sin entrar en juicio; ni tampoco quiero pedir que el que hubiere de ser juez de este libro curse veintiocho años de esta escuela, como yo lo he hecho, para que derechamente lo pueda·ser, o que después de cursada se ponga a escribir y trabajar otro, en tanta calamidad de tres años de pretensiones como yo he tenido. Pero a lo menos suplicarle he que, primero que adicione, haya pasado todo el libro, para que cada parte se incorpore en el intento, que espero en Dios que en la especulación cada uno hallará  el todo del reloj y le parecerá bien: así, el que tuviere la práctica de lo que se trata, como el de teórica. Las causas que me obligaron a escribir este libro, la principal fue, servir a la Majestad Real, alentando aquella milicia que tan dejativa está, y también dar escuela de ella a muchos caudillos que en aquellas partes emprenden conquistas y pacificaciones sin ningún conocimiento, que son causa de que se pierdan mal nuestros españoles no quedando ellos ganados. Obligóme asimismo la afición que a este arte de la milicia he tenido desde el día que ceñí espada, siguiéndola en Italia, y armadas, y en Indias, donde comencé con el cargo de maestre de campo, y entrando en el de caudillo general, fueron por mi cuenta y riesgo todas las jornadas y conquistas que se me encargaron, que no fueron pocas. Por la manera que fabriqué este libro, fue el darle nombre de Milicia y descripción de las Indias, repartiéndolo en cuatro libros, poniendo por principio una exhortación para mover y dar lumbre al intento; y por postre añadida la descripción de las Indias. Obligóme a lo hacer, el ver algunos libros que de ello tratan, que comprenden poco, y como son escritos por relaciones, tienen muchos errores, y para que los que viven en estas partes alcancen las cosas con la mísma verdad que allá pasan. Asimismo añadí un breve Compendio de la Esfera, porque el discurso con que trato toda cosa de Indias en la descripción me obligó a lo hacer, tratando tan solamente lo necesario, porque mi intento no fuese, y también por engolosinar a los que siguen aquella milicia, que tanto carecen de su compuesto, obligándoles a que la estudien aprovechándose de Sacrabosco y otros autores graves. Vale.


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.

jueves, 27 de marzo de 2014

ALLÁ EN LAS INDIAS






LO QUE HAY QUE LLEVAR


“Yo confieso que algunos de los capitanes y soldados de las Indias no ignoran cosas necesarias para sus jornadas, pero para probar mi intento, es necesario poner aquí y desmenuzarlas, para que mejor se advierta la necesidad de todas ellas. Y así cuanto a lo primero, digo, que los arcabuceros llevarán dobladas sus llaves y tornillos, que es de gran curiosidad y provecho, la una de rastrillo y la otra de cuerda, si pudiere ser, y a falta ambas de cuerda, porque son más ciertas y mejores. Llevarán sus limas y moldes, sacapelotas, sacatrapos, rascadores y lavadores. Llevarán cuerda y contracuerda; llevarán sus chupas o bolsas y unas mochilas que llaman los indíos, en que llevar la munición, con sus tiracuellos o tahalíes, porque no púeden usar de las faltriqueras, respeto de los sayos, en los cuales algunos usan unos bolsicos, cosidos por de fuera, para la munición; pero mejores son estas mochilas. Ya saben que han de llevar sus cargas hechas en canutos, porque el frasco no es consideración. Los rodeleros y arcabuceros llevarán sus sayos de armas y morriones sin orejeras cuando entren en la guazavara, porque estorban al oír la voz y orden del caudillo, por llevar las orejas tapadas, demás que afligen al que las lleva, salvo donde hubiere hondas, que allí son necesarias.
Es buena curiosidad que el soldado sepa hacer sus municiones y andar bien apercibido de ellas, que es de buenos soldados, y que sean diestros en el tirar; llevarán sus almaradas y agujas para hacer alpargatas sus cuchillos carniceros, hachas, machetes para hacer sus ranchos a las dormidas y hacer puentes en ríos y ciénegas para pasar los caballos y el bagaje. El caudillo llevará plomo bastante, el cual repartirá a su tiempo con buena cuenta; llevará sus cucharas para que los soldados derritan el plomo para hacer su munición; llevará la mejor pólvora que pudiere en botijuelas forradas en pellejos de carnero, la lana de fuera y las bocas tapadas con pellas de cepo y atadas encima con sus paños. En estas botijuelas se conserva la pólvora mucho, por muy húmeda que sea la tierra y va segura de agua y fuego. Llevará algodón en ovillos para hacer cuerda cuando faltare al soldado. Llevará en cantidad alpargatas para socorrer su campo en las necesidades, advirtiendo que todo el hilo que se hallare en la tierra se lo manifiesten para hacer cuerda y alpargatas a la necesidad, y cuando faltare advierta que del maguey o cabuya se puede aprovechar para la cuerda machacándola bien y cociéndola con ceniza y si esto faltare de amahagua no puede faltar, que haciendo el mismo beneficio es buena, y de mantas de algodón se puede hacer en una prisa. Llevará mantas, lienzo, sombreros, anzuelos en cantidad para socorrer su gente. Llevará rescates para los indios, que es la principal conquista, como son hachuelas, cuchillos, machetes, agujas, anzuelos, peines, espejos, trompas turquí, cascabeles, bonetes colorados, sombreros. Llevará el caudillo antiparas hechas de algodón y alpargatas fuertes, si fuere tierra de púas, para arrojar delante antipareros. Llevará azufre en cantidad, porque si se ofreciere hacer pólvora la haga en tiempo de necesidad.”


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.

domingo, 1 de septiembre de 2013

ALLÁ EN LAS INDIAS




AL PARTIR LA TIERRA I


«Nadie es tan bueno que no sea de los malos juzgado, y así nuestro caudillo no piense ser en el mandar único y ser de los riesgos exento. Muchos riesgos tendrá en el discurso de sus conquistas; pero son de poca consideración en comparación de los que juntos se le ofrecerán al tiempo de partir la tierra, porque en este día está en el mayor peligro de sus conquistas, pues vemos la ha de repartir entre los conquistadores que lo han trabajado y sudado: y justamente vemos las obligaciones y cuenta que debe tener, acomodando a cada uno sus méritos y calidad.
También ha de considerar el perjuicio de los naturales; En este día corre todos los riesgos juntos, hoy, aventura su vida, su honra, su hacienda, el tiempo, el trabajo, el servicio del rey y sobre todo el alma, porque si es insapiente, no dudo yo dejará de dar en todos estos inconvenientes o en la mayor parte de ellos: y, pues, para el remedio de todo tiene el dechado de las Reales ordenanzas y el aviso y dechado de esta milicia, sépase valer y gobernar y no duerma y esté vigilante a lo.que tanto im porta, y no pretenda ignorancia, porque ésta no le salvará de pecado, con que lo aventure todo; y pues a él le va más que a los que de fuera damos preceptos, viva con cuidado, pues lo debe vivir, después de darle parecer e instrucción, escoja lo que mejor le estuviere para efectuar su intento, sirviendo a Dios y a su príncipe.»


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.