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lunes, 20 de septiembre de 2021

OBITER DICTUM





La única protección eficaz contra la miseria es la modestia. Esta gran masa de proletarios que ahora ostenta el poder en todo el mundo vive en la pura miseria, y al mismo tiempo presume de su inmodestia.

Sándor Márai.

miércoles, 9 de enero de 2019

OBITER DICTUM






En una calle no lejos de aquí, a las cuatro de la tarde, un hombre entró en un bar empuñando un arma y ordenó a todos los clientes y empleados que se pusieran boca abajo; acto seguido se dedicó a dispararles durante casi una hora. Estaba muy tranquilo: cargaba el arma, observaba quién seguía con vida, y a los que le parecían sospechosos de fingirse muertos, les pegaba unos tiros más. A veces disparaba hacia la calle a través de la puerta acristalada, de manera que también abatió a algunos peatones. La policía cercó el edificio y al cabo de una hora un tirador profesional acabó con el homicida. Mató en total a veintidós personas, entre ellas a los tres empleados del establecimiento. Por la noche, en una entrevista televisada, la viuda del asesino dijo que su marido «oía voces». Es posible. A veces el diablo nos susurra al oído. No tenemos que buscarlo muy lejos: está en nosotros.

Sándor Márai.

viernes, 24 de agosto de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






LA CRUELDAD DE LA VIDA

Al final de la vida llega un momento en que todo, todo lo que uno ha experimentado durante tantos años, todo lo que esperaba, todo en lo que confiaba, de repente queda sin perspectiva ni sentido. Tal es la fase que me toca vivir ahora. Estar cada día junto a esta mujer maravillosa, amada y noble, que conocía mi vida desde la otra orilla, desde el lado personal, y presenciar su declive lento y silencioso: no esperar nada, no oponerse al dolor, aceptar la impotencia, conducir a la mujer más querida hacia la salida de la vida, tambaleándome en esta oscuridad permanente. Y no sé cómo será, pero ya no le doy más vueltas, me limito a continuar día a día y noche a noche mi camino por los infiernos. Tal vez existan los milagros (digo «tal vez» porque en el universo todo lo que el hombre piensa y espera es posible), pero la cruel realidad en sí ya se manifiesta como un milagro, un milagro infame. Llega el tiempo en que uno ya no espera respuestas, no discute con el destino, lo abraza. Hay que aceptar el destino. No existe otro modo de soportar la crueldad de la vida.

Sándor Márai.
Diarios 1984-89.
Editorial Salamandra.