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lunes, 30 de diciembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL TURISMO Y LA INDIGESTIÓN


«Otra objeción es que tu llegada coincide inevitablemente con una gran afluencia de otros visitantes, lo cual ocasiona una erupción antinatural de rapacidad entre los habitantes de las poblaciones más pequeñas. Uno se inclina a aceptar la impresión de que toda la costa mediterránea está poblada exclusivamente por mendigos y vendedores de recuerdos. Además, cada lugar que visitas está relativamente lleno de gente. Esto es muy poco aplicable a un buque pequeño como el Stella, pero en el caso de los grandes barcos que efectúan cruceros el efecto es desastroso para cualquier apreciación auténtica del país. Ciudades como Venecia o Constantinopla engullen esta afluencia sin sufrir una indigestión excesiva, pero el espectáculo, que contemplé cierta vez durante la visita anterior, de quinientos turistas que llegan por carretera para observar la soledad de un pueblo en las montañas griegas resulta penoso y ridículo.»

Evelyn Waugh.
Etiquetas.

Ediciones Península.

jueves, 26 de diciembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                             I

                                  Fue en marzo
siempre es en marzo
                                  la primavera
brotó mi adiós
como el árbol de mi patio
como los tulipanes
de la noche a la mañana
aventurando el cambio.
Le salió un verdor
                                 de supervivencia
y unos tintes ocres
de estaño amargo.


Magdalena Lasala.

domingo, 22 de diciembre de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS






TEMIXTITÁN

«Esta gran ciudad de Temixtitán está fundada en esta laguna, y desde la Tierra Firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquier parte que quisiesen entrar en ella hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de calzada hecha a mano, tan ancha como dos lanzas jinetas. Es tan grande la ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles della, digo las principales, muy anchas y muy derechas, y algunas destas y todas las demás son la mitad de tierra y por la otra mitad es agua, por la cual andan en sus canoas y todas las calles, de trecho a trecho, están abiertas, por do atraviesa el agua de launas a las otras, e en todas estas aberturas, que algunas son muy anchas, hay sus puentes, de muy anchas y muy grandes vigas juntas y recias y bien labradas, y tales, que por muchas dellas pueden pasar diez de caballo juntos a la par. E viendo que si lo naturales desta ciudad quisiesen hacer alguna traición tenían par ello mucho aparejo porser la dicha ciudad edificada de la manera que digo, y que quitadas las puentes de las entradas y salidas nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos salía la tierra, luego que entré en la dicha ciudad di mucha priesa a facer cuatro bergantines, y los fice en muy breve tiempo, tales que podían echar trecientos hombres en la tierra y llevar los caballos cada vez que quisiésemos. Tiene esta ciudad muchas plazas donde hay continuos mercados y trato de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de sesenta mil ánimas comprando y vendiendo.»

Hernán Cortés.

Cartas de relación.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Perturbará de nuevo con turbulento paso,
con mórbida apariencia, con cálido mirar
las sosegadas aguas de mi estanque.
Sombría paz recorre
un porvenir varado, ya vacío;
invocamos el fuego y se nos da tiniebla,
requerimos amor y el frío nos traspasa.


Luis Gutiérrez del Arroyo

sábado, 14 de diciembre de 2019

OBITER DICTUM






«Hay en el mundo, por tanto, por lo menos, tres clases de hombres: unos son los que se resignan, los que ponen al mal tiempo buena cara, y éstos son dignos de respeto; otros son los que luchan e intervienen, los que van contra viento y marea, y éstos son merecedores de admiración; otros, finalmente, son los que no se resignan, pero tampoco luchan, sino que se limitan a quejarse, y éstos son acreedores de piedad y misericordia.»


José Ferrater Mora.

martes, 10 de diciembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EL RAPTO DE LAS MARXIANAS


«Una noche en Ann Arbor, ciudadela sagrada de la universidad de Michigan, cerca de cuatrocientos estudiantes aguardaban a la puerta del teatro, decididos a raptar a las chicas que formaban parte de nuestro número. Vociferaban, chillaban y ojeaban la presa, ignorando todas nuestras súplicas para que se retirasen. El empresario del teatro salió muy nervioso y les rogó que se marcharan a sus casas, pero no estaban de humor para dejarse convencer con discursos. Estaban dispuestos a apoderarse de aquellas ocho jóvenes... o a hacer lo que fuera. Por lo visto, aquello no constituía ninguna nueva experiencia para el empresario. No, no llamó a la policía. No había suficientes guardias en Ann Arbor para hacer frente a cuatrocientos muchachos desatados y enloquecidos por el sexo. Nos dio una escolta mucho más eficaz. Llamó a los bomberos. Éstos sacaron rápidamente las mangueras de los coches, las enchufaron en los surtidores de agua más cercanos y empezaron a remojar a los estudiantes con incesantes chorros de agua a alta presión. La multitud fue retrocediendo poco a poco, nos montamos todos en los coches de bomberos y fuimos transportados sanos y salvos hasta nuestros alojamientos.»

Groucho Marx

Groucho y yo

sábado, 7 de diciembre de 2019

OBITER DICTUM






«Não há nada que resista ao tempo. Como uma grande duna que se vai formando grão a grão, o esquecimento cobre tudo. Ainda há dias pensava nisto a propósito de não sei que afecto. Nisto de duas pessoas julgarem que se amam tresloucadamente, de não terem mutuamente no corpo e no pensamento senão a imagem do outro, e daí a meia dúzia de anos não se lembrarem sequer de que tal amor existiu, cruzarem-se numa rua sem qualquer estremecimento, como dois desconhecidos. Essa certeza, hoje então, radicou-se ainda mais em mim.»


Miguel Torga

viernes, 6 de diciembre de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




                 ENDECHA


Estábamos perdidos
cuando nos encontramos
en aquel retraso de aeropuerto.

Yo estaba lleno de noche y de frío,
aunque había pasado tres días
en el "San Francisco",
con una muchacha de nalgas redondas.

Tu creíste que yo era un camionero.
Admiraste la vulgaridad de mi estilo
y me amaste por ello.
-No lo era.-

Yo creí que tú eras una princesa,
que arrastraba hasta mí su aburrimiento.
-Y es verdad.-

Como es verdad que seguimos estando perdidos.
Yo, por no poder soportar la realeza,
tú, por no saber nunca lo que estás haciendo.


                                                                           Mario Rivero

jueves, 5 de diciembre de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL SANT GERVASI DE PLA


«Lo encontraba muy curioso. Es un pueblo de villitas y casitas con una puertecita y unas ventanitas y unos jardincitos con unos arbolitos y caminitos con surtidorcitos con pececitos y dibujitos de piedrecitas y tejaditos con unas terracitas. En estos jardincitos suele haber gallineritos con pollitos y, a veces, con un conejito que saca el morrito. Hay conventos de monjitas, clínicas con enfermitos, fabriquitas con obreritos y tranviítas de vía estrechita. El uso del diminutivo me sale espontáneamente, no porque las monjas, los surtidores y los enfermos de Sant Gervasi sean de un tamaño más reducido que los de los otros sitios, sino porque la vista, acostumbrada a las aparatosidades de Barcelona, me hace ver Sant Gervasi como un pueblo en miniatura. La proximidad del contraste aumenta más la ilusión. Claro: los de Sant Gervasi tienen las mismas dimensiones que los otros hombres, comen en platos y usan zapatos de las mismas medidas que la mayoría de la gente. Pero esto no quiere decir que Sant Gervasi no parezca una miniatura.»

Josep Pla.
El cuaderno gris.
Ediciones Destino.

domingo, 1 de diciembre de 2019

OBITER DICTUM






«Esto significa que el remplazo de la pequeña ciudad amurallada por la ilimitada ciudad del presente y del futuro ha cambiado el carácter esencial de la vida urbana. En una ciudad tradicional el problema era la congestión de la población estacionaria. La vida era poco saludable, y la cifra de muertes urbanas por enfermedad era probablemente más alta que la de muertes extramuros motivada por guerras y asesinatos.»


Arnold Toynbee.