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miércoles, 13 de febrero de 2019

OBITER DICTUM





1905 

Miércoles 1 de marzo


        “Entierro de Schwob. Parece no haber amigos; hombres de letras, parientes, forman un grupo bastante distante; solo, pegado a la tumba, el chino, al que por primera vez veo vestido a la europea, sin coleta; admiro en su rostro extraño y casi bello la expresión aislada de su dolor.”


                                                                                          André Gide.

lunes, 5 de febrero de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




ALBATROS


       “Y, tras el Polynésien, media docena de albatros cruzan el mar. El vuelo del albatros es un planeo más rápido que el relampagueo de un tren que pasa a toda máquina. Gira alrededor del barco, se retrasa y lo alcanza sin esfuerzo. Una masa blanca cuyo pico parece blanco durante el vuelo, con dos inmensas alas tornasoladas y variopintas como las de la mariposa shpinx; luego el pájaro, al posarse sobre la marea, parece un enorme pato blanco sobre una charca clara. Por la tarde, una pequeña avería en la máquina ha ocasionado una parada. Inmediatamente, el jefe de tripulación y los hombres se han abalanzado a la pesca de los albatros. Les arrojan una cuerda delgada con un trozo de lardo en el extremo. No es muy largo. En menos de diez minutos tres enormes bestias blancas cubrían la cubierta. Por ejemplo el segundo, mientras era conducido a la baranda, ha derribado a un hombre de un aleteo. Una vez a bordo, el albatros es impotente. Se sostiene unos pocos segundos sobre sus patas palmeadas; pero su cuerpo es demasiado pesado y sus alas, demasiado grandes: no puede caminar. Tienen el cuerpo de una blancura deslumbrante; las alas, negras y blancas, en mezcla abigarrada; a veces, la pechuga moteada de gris. El pico enorme, ahuecado y ganchudo, de un rosa claro hasta el final, de cornácea blanca y terriblemente cortante. El albatros gruñe y chasquea el pico, pero no parece muy salvaje; lo miraban todo a su alrededor, curiosos, con mirada vivaz e inteligente. Los ingleses de a bordo me ha delegado para pedirle al capitán que los ponga en libertad (es una superstición), pero no he conseguido nada. Nuestros marineros son feroces: venden las pechugas blancas y las plumas en Sidney; con las patas hacen petacas para el tabaco, y cañones de pipa con los huesos de las alas. El capitán no ha tenido el valor de intervenir.”


Marcel Schwob. 
Viaje a Samoa
Ediciones Folio.

sábado, 2 de septiembre de 2017

OBITER DICTUM






      "Lanka (es el mono de Ting), está encerrado en una jaula de pollos. Responde a su nombre, que es el antiguo nombre de Ceilán, y devora bananas, naranjas y bizcochos. Da la mano muy amablemente a través del enrejado y la aprieta con sus deditos negros. Kassim había fabricado para él una caja verde con barrotes de madera, para el viaje en ferrocarril. Pero nos dio mucha pena que Ting le cortara la cola al pobre Lanka hasta el final de la espalda. «The he shall be just like a man», decía Ting.”


Marcel Schwob

miércoles, 3 de febrero de 2016

OBITER DICTUM






“Mientras te escribo, el viento del sudeste imprime al Polynésien un movimiento de cabeceo y balanceo combinados: es un movimiento temido incluso por los mismo marinos y que se denomina «el golpe de cacerola». M. Bourge, admirable hombre de mar, me dijo que podía considerarme muy afortunado por haber visto el horrible y sublime espectáculo de la puesta de sol en el puerto de Djibouti. Él ha pasado dieciocho veces por Djibouti, y sólo lo vio una vez; me dijo que de todo lo que ha visto en el mar, es lo más bello. Sin embargo, parece ser que la bahía de Sídney, si entramos en ella por la mañana, sólo va a la zaga de la de Río de Janeiro.”


Marcel Schowb.

lunes, 18 de mayo de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL CIELO DE CEILÁN


        “Llegada a Ceilán, el cinco de noviembre a las doce y media del mediodía. A partir de las once se ven surgir en el este nubes azuladas, pico de brumas, masas más espesas que los vapores que se prolongan encima del horizonte. Este cielo del océano índico, bajo el monzón del nordeste, tiene un infinito número de planos. Al oeste, unas nubes espesas son verdaderamente azules, del azul índigo que debería tener el cielo puro de Extremo Oriente. Todo el contorno del mar es una franja sombría, y, por encima de ella, dividas como vedijas de lana diversificadas, penetradas de aire azul en sus intervalos, unas nubes violetas, púrpura, lechosas, rosas de aurora, recortadas, consteladas, deshojadas. Por encima de un mar gris, amarillo, verdusco, sombrío y terriblemente plomizo bajo el calor húmedo que pesa cada vez más. Después del almuerzo me encontré de nuevo con la misma aparición que en la isla de Minikoï: una línea de espuma contra una barrera amarilla de oro y, encima, el abanico enjuto y verde que se despliega sobre la cabeza de los cocoteros; más allá, unas masas verdes oscuras, como bañadas de vapor cálido, una verdura fuerte, húmeda y templada, hacia la cual avanza el Ville de la Ciotat.”


Marcel Schwob. Viaje a Samoa. Ediciones Folio.

sábado, 19 de abril de 2014

OBITER DICTUM





            “Ayer al acostarme a medianoche, salí del primer momento de sueño con la impresión de que la hélice estaba callada y que el Polynésien se había detenido. A continuación hubo un tumulto de gritos, de aullidos; una voz de mujer pedía socorro, una carrera desenfrenada a través de la confusión y por los corredores. Admiro mi sangre fría: estaba convencido de que se había producido un gran accidente; pero para apretar el botón de encendido hay que levantarse. No lo hice. Informes suministrados esta mañana aseguran que un joven canaco del Polynésien había entrado trepando en el camarote de dos muchachas, que viajaban en segunda, para hacerles cosquillas. Le han perseguido por todo el barco y finalmente le han encontrado acurrucado entre los sumideros de la cocina. Le han cargado de cadenas con todas las formas prescritas; pero creo que harán la vista gorda acerca de su desatino.”


Marcel Schwob. Viaje a Samoa. Ediciones Folio.

martes, 26 de febrero de 2013

OBITER DICTUM






“Cyril Tourneur nació de la unión de un dios desconocido con una prostituta. La prueba de su origen divino se encuentra en el ateísmo heroico bajo el cual sucumbió. Su madre le transmitió el instinto de la rebeldía y de la lujuria, el miedo a la muerte, el estremecimiento de la voluptuosidad y el odio a los reyes; de su padre heredó el amor por coronarse, el orgullo de reinar y la alegría de crear. Ambos le dieron su afición a la noche, a la luz roja y la sangre. Se ignora la fecha de nacimiento, pero apareció en una negra jornada de un año pestilencial.”


Marcel Schwob

lunes, 3 de septiembre de 2012

OBITER DICTUM




“Los martillos de agua se abaten sobre mis respiraderos; mañana de tempestad. La cubierta está impracticable. El cordaje suena bajo el huracán y todo el aparejo del Austral silba.”


Marcel Schwob