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viernes, 31 de agosto de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                                        MITIN

¡Camaradas!
Se acerca el alba de las manos arriba,
oídla,
el alba del espanto en los ojos biliosos de la usura,
el alba de la huida precipitada de los lechos
el alba de la toma de los bancos,
el alba del asalto a las minas y fábricas,
el alba de la conquista de la tierra,
el alba de la derrota y expulsión de los ángeles,
el alba del aniquilamiento total de la monarquía                                                               [celeste.
Ayer aún no se sabía el odio que las piedras y
                    [ladrillos guardan hacia las monjas.
hacia las cabezas peladas de los curas sifilíticos,
hacia los mercaderes de la fe y explotadores del
       [analfabetismo en que se hunden los pueblos.
¡Arriba!
Las guadañas en alto,
Segadores,
Las hoces a la altura del hervor y la fiebre de la sangre.
¡Arriba!
Los martillos en alto,
trabajadores,
obreros de las fábricas que os derriban y os tumban
             [en provecho del ansia de los buitres.
¡Arriba!
Las piquetas en alto,
hombres oscuros que arrojáis los pulmones y los ojos
                    [en la mazmorra negras de las minas.
¡Arriba!
Los fusiles en alto,
soldados que ignoráis el convenio con Francia para
                     [pronto apuntar vuestros cañones contra la
                                                            [Unión Soviética.
¡Arriba!
¡FRENTE ÚNICO!
Los relojes del Kremlin os saludan cantando la
                                                             [Internacional,
Las radios de la U.R.S.S. os envían los hurras del
                                        [Ejército Rojo,
de Madrid a Lisboa una estrella se agranda cubriendo
                                                                    [todo el cielo
Y silba el primer tren que no conoce las fronteras
                                                                    [antiguas.
¡Arriba, camaradas!
¡Viva la Unión de las Repúblicas Soviética Iberas!


Rafael Alberti.

lunes, 27 de agosto de 2012

OBITER DICTUM





11-08-18
Enviar a Penza

a los camaradas Kuraev,
Bosh, Minkin y
demás comunistas de Penza

Camaradas! La rebelión de los cinco volosts kulaks se debe suprimir sin misericordia. El interés de la Revolución lo exige porque tenemos ahora nuestra batalla final con los kulaks. Necesitamos establecer un ejemplo.

1º Deben ahorcar (indispensable ahorcar para que la gente lo vea) por lo menos cien kulaks conocidos: ricachones, sanguijuelas.
2º Publiquen sus nombres y apellidos.
3º Requísenles todo el trigo.
4º Designen rehenes de acuerdo con el telegrama de ayer.

Actuar de modo que a centenas de verstas el pueblo vea, tiemble, sepa, grite: ahorcan y ahorcarán a los kulaks-chupasangres.

Telegrafíen el cumplimiento y ejecución.

Suyo,

Lenin.

P.D. Encuentren a gente muy dura.


Vladimir Lenin.

jueves, 23 de agosto de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






LA GUERRA EN SALZBURGO


«Un impacto de lleno había convertido la llamada Casa de Mozart en un montón de escombros humeantes y dañado gravemente, como vimos en seguida, los edificios de alrededor. Por horrible que fuera ese espectáculo, las gentes no se quedaron allí, sino que, esperando una devastación mucho mayor aún, siguieron corriendo hasta la ciudad vieja, donde se suponía que estaba el centro de la destrucción y en donde todos los ruidos posibles y olores hasta entonces desconocidos para nosotros indicaban una mayor desolación. Hasta atravesar el llamado Staatsbrücke no pude apreciar ninguna clase de cambios en la situación que conocía, pero en el mercado viejo, como se podía ver ya desde lejos, la conocida y apreciada tienda de confecciones para caballeros de Slama, un comercio en el que, cuando tenía dinero y oportunidad, compraba mi abuelo, había resultado duramente afectada, todos los escaparates del comercio, los cristales de las vitrinas y las prendas expuestas detrás, que aunque eran de calidad inferior, como correspondía a la época de guerra, resultaban sin embargo apetecibles, estaban hechos pedazos y jirones, y me sorprendió que las personas que había visto en el mercado viejo, haciendo caso apenas de la destrucción de las confecciones para caballeros Slama, corrieran en dirección de la Residenzplatz, y enseguida, cuando, con otros internos, doblé la esquina de Slama, supe qué era lo que hacía que aquellas personas no se quedaran allí sino que continuaran apresurándose: una de las, así llamadas, minas aéreas había alcanzado a la catedral, y la cúpula se había precipitado en la nave, y llegamos a la Residenzplatz en el momento exacto: una gigantesca nube de polvo flotaba sobre la catedral, que estaba horriblemente abierta, y donde había estado la cúpula había ahora un agujero del mismo tamaño y, ya desde la esquina de Slama, pudimos ver directamente las grandes pinturas, en parte brutalmente arrancadas, de las paredes de la cúpula: ahora se destacaban, iluminadas por el sol de la tarde, contra el claro cielo azul; parecía como si al gigantesco edificio, que dominaba la parte baja de la ciudad, le hubieran hecho en la espalda una herida espantosamente sangrante. Toda la plaza, bajo la catedral, estaba llena de cascotes, y la gente, que había acudido como nosotros de todas partes, contemplaba asombrada aquel cuadro ejemplar, sin duda alguna monstruosamente fascinante, que para mí era una monstruosidad como belleza y no me producía ningún terror, de repente me enfrentaba con la absoluta brutalidad de la guerra, y al mismo tiempo me fascinaba esa monstruosidad, y me quedé contemplando durante unos minutos, sin decir palabra, aquel cuadro que todavía tenía el movimiento de la destrucción, y que formaban para mí la plaza con la catedral poco antes alcanzada y la cúpula salvajemente abierta, como algo poderoso e incomprensible.»

Thomas Bernhard.
El origen.
Editorial Anagrama.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





Ayer el niño… el esclavo mudo y lisiado que limpia las letrinas de las heces que excretan los diccionarios francos alrededor de hogueras que dan vida a la noche que muere. Limo mis uñas y mis dientes pero nada detiene el hambre feroz que me consume…

Hoy el joven… el esclavo apaleado al que tortura una infancia borrada a golpes de carretera y sangre, telarañas oxidadas, polvo y penumbra, desprecio, castigo y soledad. También pienso… maldita tara familiar… urdo pelajes de venganza que se venden con facilidad…

Mañana el adulto… el esclavo elegido para degollar vuestro sueño, el propio, el ajeno y el suyo, al amanecer, en silencio, mañana, sí, porque el día elegido jamás se viste de nada para nadie por nada. Solo soy el mensajero. Los dientes en el mirar, el revolver cargado en el alma y el odio, descomunal, en la memoria del humo de un cigarro que bailotea mi amenaza...


Y soy libre… dicen. Dudo.

Baldomero Dreira

jueves, 16 de agosto de 2012

OBITER DICTUM






No creo que ni en la vida ni en la literatura el puritanismo sea una virtud. La propia expiación, sí. Y también el amor propio, si es tan altivo y humilde, exigente y resignado, rebelde y conformista, tan lleno de temor y de asombro como debe ser el amor hacia los demás. Aquel que no se ama a sí mismo no sabe amar bien; y aquel que no se odia a sí mismo no sabe odiar bien; y el odio al mal es tan necesario como el amor, si queremos que el mundo no llegue a un punto muerto. La tolerancia es una virtud adquirida; la indiferencia, un vicio natural.


Arthur Koestler.

lunes, 13 de agosto de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






SINFONÍA EN ROJO


Roja, toda roja...

Roja, toda roja vi siempre la vida;
como una inmensa hoguera
donde quemaba bien
mi pobre corazón, rojo también.

Todo rojo el camino,
todo rojo el sendero
a seguir
y el día a vivir.
Y rojo el mundo entero.
Rojo de amor.
Y de dolor y de horror...

En este vasto incendio
(brasa, flama, carbunclo),
que todo centelleante apareció
en esa luminaria,
¿qué habia de ser yo,
alma furtiva
y temeraria?
¿Qué habria de ser yo
sino una llama viva?


                    Elisabeth Mulder

sábado, 11 de agosto de 2012

OBITER DICTUM






“En mi opinión es justo decir (y aquí, sin duda, radica la tragedia esencial de la empresa freudiana) que no hubo confirmación clínica o experimental alguna. Conceptos clave como la libido, el complejo de castración, el ello, siguen sin ser sustentados por una estructura correspondiente, ni siquiera análoga, de la neurofisiología humana. La definición de lo que podría constituir la curación sigue siendo igual de problemática que la cuestión de si se puede decir alguna vez que el análisis ha terminado. La fuerza sugestiva, la sutileza descriptiva de las clasificaciones y categorías freudianas, no se ponen en duda. Lo que no está claro es su estatuto con respecto a las pruebas, al control, a la falsación. Progresivamente, hemos llegado a comprender que los modelos y conceptos freudianos son imágenes, escenas, metáforas cautivadoras; que están anclados no en un cuerpo de hechos externos científicamente demostrables, sino en el genio individual de su fundador y en circunstancias locales.”


George Steiner

miércoles, 8 de agosto de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






      EL TIGRE


Soy el tigre.
Te acecho entre las hojas
anchas como lingotes
de mineral mojado.

El río blanco crece
bajo la niebla. Llegas.

Desnuda te sumerges.
Espero.

Entonces en un salto
de fuego, sangre, dientes,
de un zarpazo derribo
tu pecho, tus caderas.

Bebo tu sangre, rompo
tus miembros uno a uno.

Y me quedo velando
por años en la selva
tus huesos, tu ceniza,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil, lejos
del odio y de la cólera,
desarmado en tu muerte,
cruzado por las lianas,
inmóvil en la lluvia,
centinela implacable
de mi amor asesino.


                  Pablo Neruda.

lunes, 6 de agosto de 2012

ALLÁ EN LAS INDIAS





EN ISLA DE MAL HADO

Desde a dos días que Lope de Oviedo se había ido, los indios que tenían a Alonso del Castillo y Andrés Dorantes vinieron al mesmo lugar que nos habían dicho, a comer de aquellas nueces de que se mantienen, moliendo unos granillos de ellas, dos meses del año, sin comer otra cosa, y aún esto no lo tienen todos los años, porque acuden uno, y otro no; son del tamaño de las de Galicia, y los árboles son muy grandes, y hay gran número de ellos. Un indio me avisó cómo los cristianos eran llegados, y que si yo quería verlos me hurtase y huyese a un canto de un monte que el me señaló; porque él y otros parientes suyos habían de venir a ver aquellos indios, y que me llevarían consigo adonde los cristianos estaban. Yo me confié de ellos, y determiné de hacerlo, porque tenían otra lengua distinta de la de mis indios; y puesto por obra, otro día fueron y me hallaron en el lugar que estaba señalado; y así, me llevaron consigo. Ya que llegué cerca de donde tenían su aposento, Andrés Dorantes salió a ver quién era, porque los indios le habían también dicho como venía un cristiano; y cuando me vio fue muy espantado, porque había muchos días que me tenían por muerto, y los indios así lo habían dicho. Dimos muchas gracias a Dios de vernos juntos, y este día fue uno de los de mayor placer que en nuestros días habemos tenido; y llegado donde Castillo estaba, me preguntaron que donde iba. Yo le dije que mi propósito era pasar a tierra de cristianos, y que en este rastro y busca iba. Andrés Dorantes respondió que muchos días había que él rogaba a Castillo y a Estebanico que se fuesen adelante, y que no lo osaban hacer porque no sabían nada, y que temían mucho los ríos y los ancones por donde habían de pasar, que en aquella tierra hay muchos.

Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Naufragios y comentarios.
Espasa Calpe.

viernes, 3 de agosto de 2012

OBITER DICTUM





«La leyenda napoleónica, que comienza cincuenta años más tarde, cuando ya se han podrido los diez millones de muertos, cuando ya están enterrados todos los inválidos y aliviada Europa de las devastaciones, juzga, naturalmente, con más severidad e injusticia a Fouché. Las leyendas históricas son siempre una especie de "Hinterland" espiritual de la historia y exigen, como todo "Hinterland", gratuitamente las virtudes que ellas mismas no tienen que compartir: sacrificios ilimitados de vidas humanas, consagración absoluta a la locura heroica, a la muerte heroica por causa extraña a la que ha de tributar una absurda fidelidad.»


Stefan Zweig