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lunes, 29 de agosto de 2016

ALLÁ EN LAS INDIAS





DE LAS NACIONES Y LENGUAS


“También quiero contar sus naciones y lenguas, que desde la isla de Mal Hado hasta los últimos hay. En la isla de Mal Hado hay dos lenguas: a los unos llaman de Caoques y a los otros llaman de Han. En la Tierra Firme, enfrente de la isla, hay otros que se llaman de Chorruco, y toman el nombre de los montes donde viven.
Adelante, en la costa del mar, habitan otros que se llaman Doguenes, y enfrente de ellos otros que tienen por nombre los de Mendica. Más adelante, en la costa, están los quevenes, y enfrente de ellos, dentro de la Tierra Firme, los mariames; y yendo por la costa adelante, están otros que se llaman guaycones, y enfrente de éstos, dentro en la Tierra Firme, los iguaces. Cabo de éstos están otros que se llaman atayos, y detrás de éstos, otros, acubadaos, y de éstos hay muchos por esta vereda adelante. En la costa viven otros llamados quitoles, y enfrente de éstos, dentro en la Tierra Firme, los avavares. Con éstos se juntan los maliacones, y otros cutalchiches, y otros que se llaman susolas, y otros que se llaman comos, y adelante en la costa están los camoles, y en la misma costa adelante, otros a quien nosotros llamamos los de los higos. Todas estas gentes tienen habitaciones y pueblos y lenguas diversas. Entre éstos hay una lengua en que llaman a los hombres por mira acá; arre acá; a los perros, xo; en toda la tierra se emborrachan con un humo, y dan cuanto tienen por él. Beben también otra cosa que sacan de las hojas de los árboles, como de encina, y tuéstanla en unos botes al fuego, y después que la tienen tostada hinchan el bote de agua, y así lo tienen sobre el fuego, y cuando ha hervido dos veces, échanlo en una vasija y están enfriándola con media calabaza, y cuando está con mucha espuma bébenla tan caliente cuanto pueden sufrir, y desde que la sacan del bote hasta que la beben están dando voces, diciendo que ¿quién quiere beber? Y cuando las mujeres oyen estas voces, luego se paran sin osarse mudar, y aunque estén mucho cargadas, no osan hacer otra cosa, y si acaso alguna de ellas se mueve, la deshonran y la dan de palos, y con muy gran enojo derraman el agua que tienen para beber, y la que han bebido la tornan a lanzar, lo cual ellos hacen muy ligeramente y sin pena alguna. La razón de la costumbre dan ellos, y dicen que si cuando ellos quieren beber aquella agua las mujeres se mueven de donde les toma la voz, que en aquella agua se les mete en el cuerpo una cosa mala y que dende a poco les hace morir, y todo el tiempo que el agua está cociendo ha de estar el bote tapado, y si acaso está destapado y alguna mujer pasa, lo derraman y no beben más de aquella agua; es amarilla y están bebiéndola tres días sin comer, y cada día bebe cada uno una arroba y media de ella, y cuando las mujeres están en su costumbre no buscan de comer más de para sí solas, porque ninguna otra persona come de lo que ellas traen. En el tiempo que así estaba, entre éstos vi una diablura, y es que vi un hombre casado con otro, y éstos son unos hombres amarionados, impotentes, y andan tapados como mujeres y hacen oficio de mujeres, y tiran arco y llevan muy gran carga, y entre éstos vimos muchos de ellos así amarionados como digo, y son más membrudos que los otros hombres y más altos; sufren muy grandes cargas.”

Alvar Núñez Cabeza de Vaca.
Naufragios y comentarios.
Espasa Calpe.

sábado, 27 de agosto de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA



              VIAJE A ITALIA


Y ahora qué haré, si tú no estás.

En el espejo te desvaneciste.

Qué haré, si ya no estás. Cómo encontrarte.
Fui a la agencia de viajes.
Dije: «Un billete». «¿Para dónde?»
«Para dónde ha de ser». (Me comprendieron enseguida).
«Mucho tiempo esperó», dijeron enigmáticos.
Volví a casa cantando, recobrada
la vida. Me miré al espejo.
Tú ya no estabas. Comprendí.

Ahora qué voy a hacer. Sin ti quién puede
recobrar lo soñado, lo perdido: Venecia
de vidrio rosa, Roma con cabellos de fuentes.
Florencia y Siena, Nápoles y Pisa,
Botticelli, Giotto, Tiziano, cipreses y palacios,
canales, Miguel Angel, frutos, palomas, Donatello
qué van a ser sin ti, si eras tú quien les dabas
vida, sentido, magia.

Llegaré —a veces gusto
imaginar que en el crepúsculo—
a no sé que ciudad. Consultaré la Guide Blue

y, ...Esta es la prueba. ¿Quién puede acercarse
después de tanto amor, a un gran amor,
sin alma, sin amor, es decir, solo con los ojos?

«Un billete» diré. Preguntarán para dónde.
«Para un lugar que yo invente
y tal vez ya no existe. Par mirarme en un espejo
que reflejo mi vida cuando no estaba yo
y al que me acerco ahora
cuando no puede devolver mi imagen».

Y entenderán por qué lo digo.


                                                José Hierro

jueves, 25 de agosto de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA PUERTA





TU CROIS AU MARC DE CAFÉ


Tu crois au marc de café,
Aux présages, aux grands jeux :
Moi je ne crois qu'en tes grands yeux.

Tu crois aux contes de fées,
Aux jours néfastes, aux songes.
Moi je ne crois qu'en tes mensonges.

Tu crois en un vague Dieu,
En quelque saint spécial,
En tel Ave contre tel mal.

Je ne crois qu'aux heures bleues
Et roses que tu m'épanches
Dans la volupté des nuits blanches !

Et si profonde est ma foi
Envers tout ce que je crois
Que je ne vis plus que pour toi.


Paul Verlaine.

lunes, 22 de agosto de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






VACAS


“El amor a las vacas parece absurdo, incluso suicida, a los observadores occidentales familiarizados con las modernas técnicas industriales de la agricultura y la ganadería. El experto en eficiencia anhela coger a todos estos animales inútiles y darles un destino adecuado. Y, sin embargo, descubrimos ciertas incoherencias en la condena del amor a las vacas. Cuando empecé a pensar si podría existir una explicación práctica para la vaca sagrada, me encontré con un curioso informe del gobierno. Decía que la India tenía demasiadas vacas, pero muy pocos bueyes. Con tantas vacas en derredor, ¿cómo podía haber escasez de bueyes? Los bueyes y el macho del búfalo de agua son la fuente principal de tracción para arar los campos en la India. Por cada granja de diez acres o menos, se considera adecuado un par de bueyes o de búfalos de agua. Un poco de aritmética muestra que, en lo que atañe a la arada, hay en realidad escasez más que exceso de animales. La India tiene sesenta millones de granjas, pero sólo ochenta millones de animales de tracción. Si cada granja tuviera su cupo de dos bueyes o dos búfalos de agua, debería haber 120 millones de animales de tracción, es decir, 40 millones más de los que realmente hay.
Puede que este déficit no sea tan grave puesto que algunos agricultores alquilan o piden prestados bueyes a sus vecinos. Pero compartir animales de tiro resulta a menudo poco práctico. La tarea de arar debe coordinarse con las lluvias monzónicas, y cuando ya se ha arado una granja, tal vez haya pasado el momento óptimo para arar otra. Además, una vez finalizada la arada, el agricultor necesita todavía su propio par de bueyes para tirar de su carreta, que es la base principal del transporte de bultos en toda la India rural. Es muy posible que la propiedad privada de granjas, ganado vacuno, arados y carretas de bueyes reduzca la eficiencia de la agricultura india, pero pronto me percaté de que esto no era provocado por el amor a las vacas.
El déficit de animales de tiro constituye una amenaza terrible que se cierne sobre la mayor parte de las familias campesinas de la India. Cuando un buey cae enfermo, el campesino pobre se halla en peligro de perder su granja. Si no posee ningún sustituto, tendrá que pedir prestado dinero con unos intereses usurarios. Millones de familias rurales han perdido de hecho la totalidad o parte de sus bienes y se han convertido en aparceros o jornaleros como consecuencia de estas deudas. Todos los años cientos de miles de agricultores desvalidos acaban emigrando a las ciudades, que ya rebosan de personas sin empleo y sin hogar.
El agricultor indio que no puede reemplazar su buey enfermo o muerto se encuentra poco más o menos en la misma situación que un agricultor americano que no pueda sustituir ni reparar su tractor averiado. Pero hay una diferencia importante: los tractores se fabrican en factorías, pero los bueyes nacen de las vacas. Un agricultor que posee una vaca posee una factoría para producir bueyes. Con o sin amor a las vacas, ésta es una buena razón para tener poco interés en vender su vaca al matadero. También empezamos a vislumbrar por qué los agricultores indios podrían estar dispuestos a tolerar vacas que sólo producen 500 libras de leche al año. Si la principal función económica de la vaca cebú es criar animales de tracción, entonces no hay ninguna razón para compararla con los especializados animales americanos cuya función primordial es producir leche. Sin embargo, la leche que producen las vacas cebú cumple un cometido importante en la satisfacción de las necesidades nutritivas de muchas familias pobres. Incluso pequeñas cantidades de productos lácteos pueden mejorar la salud de personas que se ven obligadas a subsistir al borde de la inanición.
Cuando los agricultores indios quieren un animal principalmente para obtener leche recurren a la hembra del búfalo de agua, que tiene períodos de secreción de leche más largos y una producción de grasa de mantequilla mayor que la del ganado cebú. El búfalo de agua es también un animal superior para arar en arrozales anegados. Pero los bueyes tienen más variedad de usos y los agricultores los prefieren para la agricultura en tierras de secano y para el transporte por carretera. Sobre todo, las razas cebú son extraordinariamente resistentes y pueden sobrevivir a las largas sequías que periódicamente asolan diferentes partes de la India.
La agricultura forma parte de un inmenso sistema de relaciones humanas y naturales. Juzgar partes aisladas de este “ecosistema” en términos que son pertinentes para el comportamiento del complejo agrícola americano produce impresiones muy extrañas. El ganado vacuno desempeña en el “ecosistema” indio cometidos que fácilmente pasan por alto o minimizan los observadores de sociedades industrializadas con alto consumo de energía. En Estados Unidos los productos químicos han sustituido casi por completo al estiércol animal como fuente principal de abonos agrícolas. Los agricultores americanos dejaron de usar estiércol cuando empezaron a arar con tractores en vez de con mulas o caballos. Puesto que los tractores excretan veneno en vez de fertilizantes, la utilización de una agricultura mecanizada a gran escala implica casi necesariamente el empleo de fertilizantes químicos. Y hoy en día se ha desarrollado de hecho en todo el mundo un enorme complejo industrial integrado de petroquímicas-tractores-camiones, que produce maquinaria agrícola, transporte motorizado, gas-oil y gasolina, fertilizantes químicos y pesticidas de los que dependen las nuevas técnicas de producción de altos rendimientos.

Para bien o para mal, la mayor parte de los agricultores de la India no pueden participar en este complejo, no porque veneren a sus vacas, sino porque no pueden permitirse el lujo de comprar tractores. Al igual que otros países subdesarrollados, la India no puede construir factorías que compitan con las instalaciones de los países industrializados, ni pagar grandes cantidades de productos industriales importados. La transformación de los animales y el estiércol en tractores y petroquímica requeriría la inversión de sumas increíbles de capital. Además, el efecto inevitable de sustituir animales baratos por maquinas costosas es reducir el número de personas que pueden ganarse la vida mediante la agricultura y obligar al correspondiente aumento en las dimensiones de la granja ordinaria. Sabemos que el desarrollo de la economía agrícola en gran escala en Estados Unidos ha significado la destrucción virtual de la pequeña granja familiar. Menos del 5 por 100 de las familias de Estados Unidos viven en la actualidad en granjas, en comparación con el 60 por 100 de hace aproximadamente cien años. Si la economía agrícola tuviera que desarrollarse de forma similar en la India, habría que encontrar en poco tiempo trabajo y alojamiento para 250 millones de campesinos desplazados.”

Marvin Harris. Vacas, cerdos, guerras y brujas. Alianza Editorial

sábado, 20 de agosto de 2016

OBITER DICTUM






«Una bocanada de vapor sale de la máquina. Un inmenso gemido parece extenderse por el andén y luego dirigirse hacia Moscú. Nos abrazamos en silencio. Y el tren comienza a deslizarse suavemente. Agitan sus manos al mismo tiempo que van empequeñeciéndose sus figuras. Agitamos nuestras manos. Detrás de ellos, como una figura sin alma, el hombre de la N.K.V.D. nos mira… Ya sólo veo dos pañuelos y tres sombras. Ya ni sombras ni pañuelos. El tren se ha hundido en la soledad. Delante de nosotros la noche como un muro negro que fuéramos horadando. Detrás unas lucecitas que nos indican que allí está Moscú. Sigo mirando durante unos minutos. Mirando la oscuridad. Mirando las lucecitas cada vez más pequeñas.»

Enrique Castro Delgado.

miércoles, 17 de agosto de 2016

OBITER DICTUM




Preséntase, por lo tanto, mi metafísica como la única que tiene punto de contacto con las ciencias físicas, punto a que concurren éstas con sus propios medios, de tal manera, que en realidad la incluyen, concordando con ella. No es que las ciencias empíricas se violenten y tuerzan según la metafísica, ni que se deduzca ésta por abstracción, presuponiendo a aquéllas a la manera que Schelling lo hace, descubriendo a priori lo que a posteriori ha aprendido; no es eso, sino que por sí mismas, sin previo acuerdo, coinciden en un punto. Y de aquí resulta que no se queda mi sistema, como todos los precedentes, flotando en el aire, por encima de toda realidad y de toda experiencia, sino que se asienta en el firme suelo de la efectividad, que es el de las ciencias físicas.”


Arthur Schopenhauer.

viernes, 12 de agosto de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LA ULTIMA MORDIDA



Empezamos a rodar el material preparatorio en Tampico. Eran planos con el doble de Bogie y varias vistas de Tampico para fondos. Llevábamos una semana rodando en Tampico cuando, al bajar las escaleras del hotel donde se alojaba el equipo, me los encontré a todos sentados. Habían llegado órdenes de las autoridades de la Ciudad de México de interrumpir el rodaje inmediatamente. Al parecer el periódico de Tampico había publicado un artículo afirmando que habíamos tomado fotos que constituían un descrédito para México. Continuaba diciendo que la población mexicana había reaccionado con justa indignación y nos había amenazado, llegando a arrojar piedras contra el equipo. No había una palabra de verdad en nada de esto. Por el contrario, la gente de Tampico había sido sumamente amable, y del alcalde para abajo todos nos habían prestado su colaboración. Todo había sido tan armonioso que, ingenuos de nosotros, no podíamos entender qué ocurría. Pronto descubrimos que cuando se deseaba hacer algo en Tampico, el procedimiento habitual era visitar al director del periódico y pagarle una mordida . Nosotros no lo habíamos hecho. Puede que se nos hubiera hecho alguna insinuación, pero a nuestros relaciones públicas se les habían pasado por alto o no las habían tenido en cuenta. Ya habíamos hecho una gran inversión en la película. Puesto que pensábamos rodarla entera en México, la Warner Brothers hizo gestiones inmediatas a través del Departamento de Estado. Mientras tanto recibí una llamada de un viejo amigo, Miguel Covarrubias, preguntándome qué pasaba. Le dije que no había un ápice de verdad en las afirmaciones del periódico.
—Estaba seguro de eso —dijo él—, pero quería que me lo confirmaras. Diego y yo iremos a ver al Presidente.
Así que él y Diego Rivera —que también era un viejo amigo mío— fueron a ver al presidente de México, quien envió a un representante. Éste llevó a cabo una investigación y luego nos dio permiso para reanudar el rodaje. Este fue el comienzo de algo que se convirtió en un procedimiento habitual por parte del Gobierno mexicano. Que haya un representante del Gobierno cuando un equipo cinematográfico extranjero rueda exteriores es ahora una práctica común en todo el mundo. El director del periódico que escribió aquellas historias falsas sobre nosotros fue asesinado dos o tres semanas más tarde. No por lo que nos había hecho a nosotros, sin embargo. Un marido celoso le encontró en una cama que no era la suya.

John Huston.
A libro abierto.
Espasa-Calpe.

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




         QUIERO MIRAR ESTATUAS


Iremos por las calles que ya nos vieron antes;
el aire distraído para que nadie sepa
que la historia prosigue con capítulos nuevos.

Quiero mirar estatuas, balcones encendidos,
volver a la baranda del beso y de la noche.
Quiero decir tu nombre en calles solitarias
sintiendo la cintura frágil bajo el abrazo.

Otra vez como ayer con tu verso en el vino,
otra vez a tus ojos en igual frente a frente,
otra vez, otra y otra. Para siempre otra vez.


Concha Lagos.

miércoles, 10 de agosto de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EN EL SMOLNY


            “Avanzada la tarde del jueves, 29 (16) de noviembre, se abrió una reunión extraordinaria del Congreso. El ambiente era de fiesta, la sonrisa estaba en todas las caras… Las últimas cuestiones prácticas que quedaban pendientes en el Congreso fueron resueltas rápidamente y entonces tomó la palabra Natansón, de barba canosa, venerable líder los socialista-revolucionarios de izquierda. Con voz trémula y lágrimas en los ojos dio lectura de la información sobre la “alianza matrimonial” de los Soviets Campesinos con los Soviets de Obreros y Soldados. Cada vez que pronunciaba la palabra “alianza”, la sala estallaba en atronadores aplausos… Cuando Natansón concluyó, Ustínov anunció la llegada de una delegación del Smolny, acompañada de representantes de la Guardia Roja. Los recibieron con una grandiosa ovación. Por la tribuna desfilaron un obrero, un soldado y un marino, que saludaron al Congreso.
Luego habló Borís Reinstein, delegado del Partido Obrero Socialista Norteamericano. “El día del acuerdo entre el Congreso de los Soviets de Diputados Campesino y los Soviets de Diputados Obreros y Soldados es uno de los días más importantes de la revolución. Este día despertará un profundo eco en todo el mundo: en París, en Londres, al otro lado del Océano, en Nueva York. Esta alianza llenará de dicha el corazón de todos los trabajadores.
         La gran idea ha triunfado. El Oeste y América esperaban hace tiempo de Rusia, del proletariado ruso, algo extraordinario e impresionante… El proletariado mundial esperaba hace tiempo la revolución rusa, esperaba hace tiempo las grandes cosas que ha realizado…”
         Sverdlov, presidente del CEC, dirigió un saludo. Después los campesinos salieron a la calle con gritos de “¡Se acabó la guerra civil! ¡Viva la democracia unida!”
         Era ya de noche y en la nieve helada se reflejaban los pálidos destellos de la luna y las estrellas. A lo largo del canal habían formado en correcto orden de marcha los soldados del Regimiento de Pávlovsk. Su banda de música tocaba La Marsellesa. En medio de los estentóreos gritos de saludo de los soldados, los campesinos formaron en columna y desplegaron la enorme bandera roja del Comité Ejecutivo de los Soviets de Diputados Campesinos de toda Rusia que llevaba bordada en oro esta nueva inscripción:”¡Viva la unión de las masas trabajadoras revolucionarias! Detrás seguían otras banderas, las de los Soviets de distrito. En la de la fábrica Putílov estaba escrito: “¡Nos inclinamos ante esta bandera para crear la fraternidad de todos los pueblos!”
         No se sabe de dónde aparecieron antorchas, que alumbraron la noche con luz cárdena. Reflejándose mil veces en las facetas del hielo se alzaban sobre el gentío que avanzaba cantado por el malecón de Fontanka ante las miradas del numeroso público en atónito silencio.
         “¡Viva el Ejército revolucionario! ¡Viva la Guardia Roja! ¡Vivan los campesinos!”
         Esta inmensa procesión desfiló por toda la ciudad. Se le unían continuamente y desplegaban sobre ella nuevas banderas rojas bordadas en oro. Dos viejos campesinos, encorvados por el trabajo, iban del brazo con las caras resplandecientes de alegría.
         “Bueno –dijo uno--, ¡veremos quién nos quita ahora la tierra!...”
         Cerca del Smolny la Guardia Roja había formado a ambos lados de la calle, delirante de júbilo.
         “No me he cansado ni una pizca –dijo a su compañero el otro viejo campesino--. ¡He venido volando como si tuviera alas!...”
         En los peldaños del Smolny se agolpaban unos cien diputados obreros y campesinos con banderas; éstas negreaban sobre el fondo de la viva luz que salía de la casa. Como ola en tempestad bajaron corriendo la escalera, abrazando y besando a los campesinos. Y la procesión se encaminó a la puerta y, con gran bullicio, empezó a subir la escalera…
         En la inmensa sala blanca de sesiones la esperaba el CEC en pleno, todo el Soviet de Petrogrado y miles de espectadores. El ambiente era solemne: todos se percataban de la grandeza del histórico momento.
         Zinóviev dio lectura al acuerdo con el Congreso Campesino. Fue recibido con estruendoso júbilo, que se convirtió en verdadera tempestad cuando sonó la música en el pasillo y entraron en la sala las primeras filas de la manifestación. La presidencia se puso en pie, dio sitio a la presidencia campesina y la recibió con abrazos. Sobre el tablado, en la blanca pared encima del marco vacío del que habían cortado el retrato del zar, había dos banderas…
         Y se inauguró la solemne sesión. Después de unas palabras de saludo, pronunciadas por Sverdlov, subió a la tribuna María Spiridónova, delgada y pálida, con espejuelos, el cabello peinado hacia atrás, parecida a una maestra de Nueva Inglaterra, la mujer más popular e influyente en Rusia.
         “…Ante los obreros de Rusia se abren nuevos horizontes sin precedente en la historia… Hasta ahora todos los movimientos obreros terminaban siempre derrotados. Pero el actual movimiento es internacional y por eso es invencible. ¡No hay fuerza en el mundo capaz de apagar el fuego de la revolución! El mundo viejo sucumbe. Nace un mundo nuevo…”
         Luego habló Trostski, lleno de ardor:”¡Bienvenidos, camaradas campesinos! ¡No venís aquí como huéspedes, sino como dueños de esta casa en la que late el corazón de la revolución rusa! En esta sala está concentrada hoy la voluntad de millones de obreros… De hoy en adelante la tierra rusa no conoce más que un dueño: la unión de obreros, soldados y campesinos…”
         Habló con mordaz sarcasmo de los diplomáticos de los países aliados (Entente), que todavía menospreciaban la propuesta de Rusia de concluir el armisticio, aceptada ya por las potencias centrales.
         “Una nueva humanidad nace de esta guerra… Aquí en esta sala, juramos ante los trabajadores de todos los países permanecer en nuestro puesto revolucionario. Si somos derrotados, moriremos defendiendo nuestra bandera…”

John Reed. Diez días que estremecieron el mundo. Akal Editor.

domingo, 7 de agosto de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





UNO VUELVE A SUBIR LAS ESCALERAS...

Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.


                      Fina García Marruz

viernes, 5 de agosto de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL OTRO VIAJE


“Pero, no es ya sólo el poeta el que se conmueve a la consideración de estos suplicios: son los pueblos civilizados: el Parlamento alemán va a discutir en breve un proyecto del Siglo monis, órgano de  las sociedades del monomonismo alemán.
Este proyecto es como sigue, a grandes líneas:
1. Toda persona atacada de enfermedad incurable, tiene derecho a la euthanasia (o sea la muerte bella, la muerte agradable, sin el menor dolor, la muerte que se parece a un manso dormirse después de la labor cumplida...).
2. El tribunal correspondiente recibirá la solicitud del enfermo y dará el derecho de morir.
3. Una comisión médica, a instancias del tribunal, examinará al enfermo. Si éste lo deseare, otros médicos podrán asistir a la consulta.
4. El acta del examen dirá si, según la convicción de los médicos expertos, la muerte es más probable que la curación, o, cuando menos, que un estado de alivio que permita la aptitud para el trabajo.
5. Si el examen establece la gran probabilidad de un desenlace mortal, el tribunal concederá al enfermo el derecho a la euthanasia; en caso contrario, no se admite la solicitud.
6. Cuando se mate a un enfermo sin dolor, a petición formal suya, categóricamente expresada, el autor de la muerte no podrá ser perseguido (siempre que el enfermo  haya obtenido el derecho a la euthanasia, y supuesto que la autopsia establezca que su enfermedad era incurable).
7. El que mate a un enfermo sin su voluntad formal y expresa, será castigado con reclusión.
8. Los párrafos uno y siete, pueden, llegado el caso, aplicarse a los valetudinarios y lisiados.
Comentando lo anterior, un escritor francés dice: «Nada es más fácil, al parecer, que dar el derecho de matarse a los incurables que a gritos piden la muerte. Es esto permitir una obra de misericordia, una obra pía. La idea parece, en efecto, simple y generosa. Su aplicación encuentra, sin embargo, numerosas y serias dificultades. El año pasado, el Congreso  de Washington tuvo que ocuparse de un proyecto análogo, y no lo votó. Su discusión provocó en la Prensa y en la opinión apasionadas controversias. La intervención de los médicos y de los jueces no facilita la fatal transición; ésta constituye, por el contrario, una formalidad complicada y peligrosa. La euthanasia exige tales garantías científicas y legales, es un acto de una importancia tan grande, que el aparato judicial no funcionará sino con una circunspección y una lentitud meticulosas. Suponed que se cometiese un error, y ya tenéis a la institución comprometida para siempre. Para ser eficaz, necesitaría ser rápida, y el procedimiento no tendría esta indispensable rapidez...». Es cierto, y lo es también que el hombre no ha llegado aún a un grado de cultura suficiente para resolver tamañas dificultades; pero deseemos, deseemos con toda nuestra alma, que en un día no lejano, los médicos, que tan rara vez curan, cumplan siquiera con el que debía ser su oficio por excelencia: suprimir el dolor, ya que los adelantos científicos les permiten lograr fácilmente esta supresión. Deseemos igualmente que los gobiernos civilizados faciliten tan santa tarea, llenándola, es claro, de las garantías  indispensables.
De esta manera, si la humanidad no llega a realizar la promesa de Metchnikof, de siglo y medio de vida, tras del cual vendría el fin fisiológico, cuando menos lograremos que se supriman la agonía, el horror, el gesto trágico de los últimos momentos, y podremos entrar a lo invisible con la serenidad antigua, con la majestad humana que conviene a los actos solemnes, con la placidez crepuscular de quien se duerme sin dolor en la blanda almohada del misterio, casi con la ufanía, que debe mostrar el que pasa bajo ese negro arco de triunfo de la muerte.”

Amado Nervo. Crónicas. Biblioteca Ayacucho.

lunes, 1 de agosto de 2016

OBITER DICTUM





“Si los lémures no hubieran sobrevivido ni podido alimentarse de bayas en sus agujeros mientras desaparecían los dinosaurios, no estaríamos aquí. No hay una intención oculta en esta historia. Pero el resultado es que aumenta la complejidad. Si existen planetas que se han desarrollado en las mismas condiciones que la Tierra, no es improbable que esos seres existan y que no se diferencien de nosotros más que un avestruz de un cocodrilo: cuatro miembros, dos ojos, un cerebro, sistemas locomotrices. Y hay una fuerte posibilidad de que estén en el mismo punto evolutivo que nosotros… No se puede afirma que exista una ley que impulsa a la complejidad. Pero comprobamos que alguna cosa se organiza y conduce a una inteligencia cada vez mayor y más desmaterializada. Quizás la historia de la evolución es el artefacto de una conciencia que adquiere conciencia de sí misma.”


Joël de Rosnay