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lunes, 19 de junio de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 



AUSENTE CONMIGO

  

Me dejaste omisiado

bajo la parra;

fue a darme rabieta,

rabia que rabia,

pero sentí de pronto

una cigarra.

Y salta que te salta,

canta que canta,

me fuí a buscarla

entre las ramas,

para oír las voces

de tu garganta.

 

Rebullendo en los gajos

de aquella parra,

so las alas de oro

de la cigarra,

saltaba el canto,

salta que canta,

y yo riendo,

ríe que salta,

y yo saltando,

canta que salta,

busca que busca

a la cigarra,

te sentía conmigo

bajo la parra.

 

Gastón Baquero.


martes, 15 de febrero de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA

 




LOS LUNES ME LLAMABA NICANOR

 

Yo los lunes me llamaba Nicanor.

Vindicaba el horrible tedio de los domingos

Y desconcertaba por unas horas a las doncellas

Y a los horóscopos.

 

El Martes es un día hermoso para llamarse Adrián.

Con ello se vence el maleficio de la jornada

Y puede entrarse con buen pie en la roja pradera

Del miércoles,

Cuando es tan grato informar a los amigos

De que por todo ese día nuestro nombre es Cristóbal.

 

Yo en otro tiempo escamoteaba la guillotina del tiempo

Mudando de nombre cada día para no ser localizado

Por la señora Aquella

La que transforma todo nombre en un pretérito

Decorado por las lágrimas.

 

Pero ya al fin he aprendido que jueves Melitón,

Recaredo viernes, sábado Alejandro,

 

No impedirán jamás llegar al pálido domingo innominado

Cuando ella bautiza y clava certera su venablo

Tras el antifaz de cualquier nombre.

 

Yo los lunes me llamaba Nicanor.

Y ahora mismo no recuerdo en qué día estamos

Ni cómo me tocaría hoy llamarme en vano.



 Gastón Baquero.


sábado, 25 de marzo de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




AMAPOLAS EN EL CAMINO DE TOLEDO


La palabra Toledo sabe a piedra,
a memoria milenaria,
a judío tenaz,
a fantasma.

Vista la ciudad
se comprende que no existe,
que no ha existido nunca,
que todo es el sueño de un profeta loco,
de un emisario del otro mundo
que olvidó el camino de regreso.

En las torres de Toledo
descansan los guerreros del año mil doscientos,
los que fueron a buscar el Santo Grial,
y quedaron inmóviles ante las murallas de Jerusalén
hasta que el Río los trajo a las almenas de Toledo.

Dentro de estos muros
hay viejos peces de piedra, y hay enigmas
que nadie quiere escuchar,
y antiquísimo llanto petrificado, y plegarias
que en lugar de ir al cielo
caen como imprecaciones en las rodillas del diablo.

En el silencio de la noche
Toledo sirve de reposo a aquellos muertos
que no pueden dormir,
a los ángeles arrojados incesantemente del Paraíso,
a los seres que no han sido perdonados por Dios,
y vivirán invisibles para siempre
en las callejuelas más tristes de Toledo.

Yo he visto todo eso: yo, ciego, he visto más:
la alondra saboreando el amargor del incienso,
la borla caída de un sepulcro gótico,
el cirio rojo en la tumba del cardenal,
la mariposa comunicando un secreto a San Cristóbal,
la osamenta de un rabino escondida bajo la armadura del                             [Conde de Orgaz.

Yo, ciego, he visto; pero debo callar,
porque la muerte me hace señas de guardar silencio,
y dentro de mí tiemblan mis huesos,
y de pronto comprendo por qué allí,
en las afueras de Toledo,
ofrecen su signo a la inocencia de los hombres
las rojas amapolas.


                                                      GASTÓN BAQUERO

martes, 14 de abril de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




                OLVIDO


¡Cómo el olvido ha ido destruyendo
el mundo aquel que edificamos juntos!
¡Las abejas sonoras, los pastos, el estruendo
del río bramador acorralado, los difuntos
ecos del viento que partió gimiendo
con tu enorme cadáver, y ardió los juncos
con llama tan veloz que aún está ardiendo,
con ceniza tan cruel que aún están truncos!

Donde hubo razón de frescos vinos,
de panes floreciendo en la alborada,
de reluciente fruto mantenido

en remotos estrados cristalinos,
hoy sólo queda una sombra desgarrada
y tus restos luchando con mi olvido.

                                  Gastón Baquero

domingo, 28 de agosto de 2011

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA







BREVE VIAJE NOCTURNO


Mi madre no sabe que por la noche,
cuando ella mira mi cuerpo dormido
y sonríe feliz sintiéndome a su lado,
mi alma sale de mí, se va de viaje
guiada por elefantes blanquirrojos,
y toda la tierra queda abandonada,
y ya no pertenezco a la prisión del mundo,
pues llego hasta la luna, desciendo
en sus verdes ríos y en sus bosques de oro,
y pastoreo rebaños de tiernos elefantes,
y cabalgo los dóciles leopardos de la luna,
y me divierto en el teatro de los astros
contemplando a Júpiter danzar, reír a Hyleo.

Y mi madre no sabe que al otro día,
cuando toca en mi hombro y dulcemente llama,
yo no vengo del sueño: yo he regresado
pocos instantes antes, después de haber sido
el más feliz de los niños, y el viajero
que despaciosamente entra y sale del cielo,
cuando la madre llama y obedece el alma.


Gastón Baquero