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sábado, 24 de septiembre de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


 



Yo sé que ya mi voz se va perdiendo,

yo sé que ya mis ojos vuelan poco,

sé que de tanto ya sentirme loco

loco me estoy volviendo.


Sé que mi amor sé fue sin haber sido,

que mi vida se va porque así quiere,

y que mi anhelo de vivir se muere

en pasmo convertido.


Sé que esto ya no cuenta y que no es cuento

ni el velo ni el desvelo de la noche.

Apenas siento deslizarse el río.


Al corazón pongo el oído atento.

Como Rubén siento pasar un coche

y pasa por mi carne un largo frío.


Pedro Garfias.


viernes, 21 de junio de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                ROBIN SON


I am the hunted King
     Of the frost and big icicles
             An the bogey cold
             With its wind boots.

I am the uncrowned
     Of the rainworld
             Hunted by lightning and thunder
             And rivers.

I am the lost child
     Of the wind
             Who goes through me looking for
                    something else
             Who can´t recognize me though I cry.

I am the maker
     Of the world
             That rolls to crush
             And silence my knowledge.


                       Ted Hugues

domingo, 6 de noviembre de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA







      ASESINADOS JÓVENES


Asesinados jóvenes nacimos cierta vez
insistiendo sobre las guardagujas de los lagos
los vestigios de turbas de viejos profesores sin voz
y que hasta nosotros llegaban
hablándonos de la nada que nos rodea
a los tranvías azules.

***

Asesinados jóvenes caminamos por las calles
entramos en los cines y en los bares
incendiamos los rostros con ceniza y con sombra
y mientras dragones ciegos surgen
de las bocas húmedas de los metros
anhelando asaltar los cables telegráficos
nosotros sorprendidos vampiros
auscultamos el corazón de las tiernas existentes.

***

Asesinados jóvenes ansiamos perdernos en el naufragio
que cubre las aceras y los parques
de futbolistas ahogados en la sangre de sus besos
y desnudos marchando al bronce nocturno
de las playas desiertas
con ojos de caballos robados por sonrisa
acuciar el sentido total de los planetas
sobre las ropas usadas
de hambrientos transeúntes con reúma.

***

Asesinados jóvenes no amamos
el gesto de hastío del domingo
ni comprendemos el súbito crecer de las lecciones
bajo la trampa prodigiosa de la hierba
y así atónitos salvajes de vaticinios
intentamos aprender lo que hay de purísimo
en la faz con presagios de las charcas podridas.

***

En la esquina de enfrente
un hermoso niño miserable
medita sobre el final que tendrán las inmensas ciudades
cuando las aguas cubran sus horrendos campanarios de zinc.



                                                                    Miguel  Labordeta