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viernes, 28 de enero de 2022

OBITER DICTUM






El Instituto Smithson, sobre todo su faceta etnológica, era interesante de visitar. Cualquier país, como cualquier persona, tiene un lado vanidoso, de otro modo no podría vivir consigo mismo; pero nunca he comprendido cómo el pueblo moderno que de un modo más absoluto ha arrebatado la tierra a los indígenas puede creer ser de verdad una noble comunidad que da ejemplo al resto del mundo cruel. Cuando le contaba esta perplejidad mía, Roosevelt me llevaba la contraria con unas voces que hacían temblar las vitrinas llenas de restos indios.

Rudyard Kipling.

domingo, 11 de julio de 2021

OBITER DICTUM






«Era una casa llevada con todo el vigor de la Iglesia Evangélica revelada a aquella mujer. Yo nunca había oído hablar del infierno, así que allí me adentraron en todos sus horrores; a mí y a cualquier pobre criada que hubiera en la casa, cuyo severo racionamiento la hubiera obligado a robar comida. Vi una vez a la mujer pegarle de tal modo a una niña, que ésta estuvo a punto de defenderse con el atizador de la cocina en alto. Yo mismo me llevaba constantes palizas. La mujer tenía un solo hijo, de doce o trece años y tan religioso como ella. Yo era una especie de juguete para él, y cuando su madre me había dado la paliza diaria, él (dormíamos en el mismo cuarto) me cogía por su cuenta y me daba el resto.»

Rudyard Kipling.