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lunes, 2 de diciembre de 2024

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 




SIN UN CÉNTIMO


«A la fiebre se añadía la falta de fondos. Había llegado a la última libra de oro. La cuenta del hotel crecía. El conserje empezó a mirarme ceñudamente y yo cruzaba el vestíbulo lo más deprisa posible. En los intervalos entre dos accesos de fiebre iba tambaleándome hasta la oficina de telégrafos con la esperanza de que llegara dinero de América. Yo había mandado artículos desde todas las oficinas de correos. Sabía que Albert Nock era un hombre de palabra; había prometido publicar mis historias en freeman. Además existían los compromisos formales con el Tribune y el Metropolitan Magazine. Más tarde supe que el Metropolitan había quebrado con gran estrépito. Cuando vi que no llegaba nada tuve que usar mis últimos krans para mandar un telegrama a mi paciente tía en Nueva York pidiéndole doscientos dólares. Hay que haber estado sin un céntimo en un país extranjero para entender el placer sublime que proporciona un cable anunciando dinero en el banco.»


John dos Passos.

Años inolvidables.

Alianza Editorial.


viernes, 30 de junio de 2023

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





CADA AÑO QUE PASA


«A medida que un hombre llega a la edad madura, pierde posibilidades con cada año que pasa. Y de la misma manera pierde amistades. En una época como la nuestra, en la que los credos políticos empujan a los hombres a la matanza y a la inmolación, las opiniones políticas se convierten en materia de vida o muerte. Las diferencias que, a los veinte años, se podían discutir sin rencor y hasta con agrado, se convierten a los treinta en motivo de recriminaciones y amargura. En una época en la que las consignas políticas cambian radicalmente de sentido en pocos años, cualquiera que trate de seguir haciéndose preguntas, que trate de comparar cada consigna con su aplicación en la vida real, y cada etiqueta con la cosa misma, tiene que acostumbrarse a la idea de que los viejos amigos dejen de serlo e incluso a que se conviertan en enemigos.»


John dos Passos.

Años inolvidables.

Alianza Editorial.


sábado, 29 de octubre de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 


SHEITAN


«Me despertó un inglés muy simpático ofreciéndome un trago de whisky escocés. El tren seguía su lenta marcha atravesando la noche. Mi acompañante venía de unos pozos de petróleo en la región de Mosul. Estuvimos sentados bebiendo en la penumbra. Me dijo que todos los hombres que trabajaban para él eran Yezedis, adoradores del diablo. Se trataba de un culto centralizado alrededor de un lugar llamado Sheikh Aadi. El inglés no sabía si el nombre correspondía a un pueblo o a una tumba. Nadie había querido decirle dónde estaba. Se suponía que los Yezedis eran los últimos restos de una antigua secta de maniqueos. Tenían un libro sagrado pero les estaba prohibido leer y escribir. No pronunciaban ninguno de los sonidos sh de su lenguaje. El nombre de Sheitan era sagrado. Se les acusaba de entregarse en noches determinadas a orgías sexuales de la misma manera que los romanos acusaban a los primitivos cristianos. Trabajaban en los oficios más humildes, peones camineros y basureros. Los más acomodados cultivaban hortalizas. Se suponía que creían en la doctrina gnóstica de las siete diferentes emanaciones de Dios, pero adoraban al diablo, en la forma de un pavo real dorado, como dueño de este mundo.»


John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.


viernes, 15 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



LA VENECIA DE WHISTLER


«Estos escrúpulos quedaron olvidados con la excitación de hacer un inesperado viaje a Venecia. Nos habíamos quedado sin leche condensada. No sé cómo, conseguí convencer al teniente de que en Venecia y sólo en Venecia sería posible comprar leche condensada. Fairbanks y yo recibimos nuestros salvoconductos y nos embarcamos en el vaporcito que hacía la travesía a Venecia desde Fuchina. Era un día de helada blanca y el sol daba apenas una débil luz rosada. Del norte llegaba el redoble distante de un fuego concentrado de artillería. El barco cortaba el encaje de hielo sobre la laguna con un sonido vibrante. Por encima de una tierra de color tórtola, los techos, las cúpulas y los campanarios se alzaban hacia un cielo también color tórtola. Era la Venecia que Whistler había pintado. Durante una tregua de la artillería pudimos oír el repicar dé las campanas al otro lado de la laguna. De puro milagro encontramos dos cajas de leche condensada en una tienda de ultramarinos. Sisamos un poco de tiempo para dar una vuelta por la Piazza de San Marco y el palacio de los Dogos. La mayor parte de los grandes cuadros habían sido escondidos, así como los caballos romanos, pero aunque yo estaba demasiado bajo el influjo de Giotto para apreciar el sombrío esplendor de los techos de la escuela veneciana, gocé extraordinariamente con los mosaicos que se veían detrás de los sacos terreros y con la señal más insignificante del cincel románico en las piedras de color gris cremoso.»


John dos Passos.

Años inolvidables.

Alianza Editorial.


sábado, 13 de junio de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




Sneden’s Landings


«No sé cuál de ellas descubrió Sneden’s Landings. Sneden’s era una aldea de casas de piedra que creció en el siglo dieciocho alrededor del desembarcadero de Dobb’s Ferry en la orilla izquierda del río Hudson. La primera vez que fui a visitar a Susan Smith, toda la aldea pertenecía ya a la viuda de un escultor italiano que había trabajado con Stanford White. El lugar tenía el ambiente del Nueva York de los años noventa. Mrs. Tonetti era una mujer despierta, y gracias a su fortuna personal estaba decidida a proteger Sneden’s de ser devorado por los suburbios de la gran ciudad que todo lo absorbían, conservándola intacta para su numerosa familia y sus muchos amigos. Iba a ser un enclave de la elegancia del siglo diecinueve escondido en un pliegue de los Palisades.

Mrs. Tonetti, Susan y las Dudley tenían ideas muy claras sobre las cosas que podían encajar allí. Su estilo especial lo permeaba todo. Después de cruzar el Hudson en una antiquísima lancha de motor que iba y venía desde Dobb’s Ferry, al saltar a tierra se tenía la impresión de llegar a otro país. Otra agradable manera de llegar a Sneden’s era cruzar en el ferry que hacía el viaje regularmente desde Yonkers y andar cinco millas por una senda junto a la orilla del agua. Los matorrales de la ribera estaban llenos de pájaros. Ocasionalmente se podía ver una oropéndola o una tanagra escarlata. Las garzas salían volando de los cañaverales. Por espacio de un minuto era posible creerse en la América de Audubon. Cuando se llegaba allí siempre había algo para comer y beber, cosas que ver y cosas de que hablar. Una tarde en la casa negra de Susan era como una visita a un oasis después del polvoriento y ruidoso ajetreo de Nueva York.»


John dos Passos.

Años inolvidables.

Alianza Editorial.



jueves, 31 de enero de 2019

OBITER DICTUM






«Al recordarlas ahora, las cosas que vi durante aquel mes en la llanura véneta fueron un espectáculo excepcional. Nuestra villa estaba cerca de Padua. Allí vi por primera vez los frescos de Giotto sobre la vida de Jesucristo en la capilla Arena. Me parecieron la cumbre de toda la pintura universal. Al igual que otros muchos jóvenes inexpertos, me había parecido una cuestión de honor el ser irreligioso en la universidad. Como nunca había sido bautizado, aseguraba no tener con el cristianismo más relación que los pingüinos de Anatole France. Pero entonces, vista a través de los ojos de Giotto, la historia de Jesús alcanzó una consistencia que no ha perdido ya nunca. Desde aquel día me imagino los evangelios a la manera majestuosa y simple de las figuras de Giotto. »

John dos Passos.

jueves, 3 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE










A ESPAÑA EN EL ESPAGNE


«El día que The New Republic publicó mi artículo, el primer escrito por el que cobré realmente, inicié la travesía hacia Burdeos en el Espagne. El Comodoro me escribió aquella tarde. Desde la ventana de su oficina en Broad Street vio las rojas chimeneas del vapor mientras se abría camino desde el puerto hacia los Narrows. Había habido una nueva amenaza de submarinos. Aunque los entendidos insistían en que los barcos de la Línea Francesa no corrían peligro porque la familia imperial de Austria poseía un paquete de acciones, ochenta pasajeros habían cancelado sus pasajes en el último momento. Mi padre se figuraba que tendría un camarote para mí solo. Mientras él me escribía yo me dedicaba a examinar, solo y loco de alegría, lo que me parecía un enorme y lujoso camarote. Mis cartas de presentación, la de crédito y mi pasaporte, estaban extendidos sobre la litera para examinarlos detenidamente. «Tengo cartas para tres poetas y otras gentes divertidas», le escribí a Arthur. «Viviré en la Residence des Estudientes (comoquiera que se deletree) y estudiaré arquitectura y la Biblia como loco —y también Cervantes y Calderón, Homero y las Geórgicas de Virgilio… Más adelante, en la primavera, iré a París y haré todo lo posible por marcharme al frente por las buenas o por las malas…»

John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.

domingo, 22 de noviembre de 2015

OBITER DICTUM






«El anochecer nos sorprendió en los bulevares. Nos asombraron las huestes de prostitutas. Muchas eran jóvenes y algunas bonitas. En los cafés el ambiente era de orgía costara lo que costara. «Porque mañana moriremos». Encontramos ingleses y canadienses que aseguraban estar corriendo la última juerga de su vida. Le escribí a Arthur que los hombres parecían encontrar una extraña y siniestra alegría en la certeza de la muerte. »

John Dos Passos.

sábado, 15 de noviembre de 2014

OBITER DICTUM







«Yo estaba en esa época de la vida en que se hacen amigos. En un vagón de tercera clase, volviendo de Toledo, me encontré charlando con un estudiante de la universidad que quería mejorar su inglés. Nos entendimos tan bien que seguimos tratándonos hasta su muerte. Pepe Robles tenía una lengua más afilada que las de mis amigos liberales interesados en la educación. Se reía de todo. Su conversación se parecía más a la desenfadada manera de escribir de Baroja.»


John Dos Passos.


martes, 2 de abril de 2013

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE










GERTRUDE BELL


«Me invitó a tomar el té. Me recibió sentada junto a una mesita de té perfectamente inglesa, colocada bajo una polvorienta palmera en el jardín de dátiles que circundaba su villa. No había ninguna otra mujer. Los invitados eran jóvenes de uniforme, la mayor parte miembros de su plana mayor. Nada más verla decidí que la Reina Virgen tenía que haber sido precisamente así. Era una inglesa más bien pequeña y con cara de caballo —me parece recordar que su cabello era rojizo tirando a gris— pero había algo de majestuoso en su persona. Tenía un increíble dominio de las lenguas del Oriente Medio. Conocía todos los dialectos. Sabía al dedillo las historias tribales y familiares de los Bedawi. Viéndola, no era difícil creer lo que me habían contado de cómo llegaba en su avión a los campamentos de los árabes rebeldes y les soltaba tales rapapolvos en su propio dialecto que inmediatamente recogían sus tiendas y desaparecían.»

John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.