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miércoles, 14 de agosto de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





SEGUNDA LECCIÓN DEL PÁRAMO

Veo anegarse la llanura helada                 
en marea de sombra que creciente         
al rojo sumidero del poniente           
conduce la blancura amordazada            

y a la noche cerrada            
unas cuantas palabras que prudente              
conseguí, menos sabio que paciente,               
traigo como remedio de la nada.              

Sólo para regalo de mis ojos              
brillan y aroman y por un momento                
chisporrotean en la llama huidiza;         

después, con otros restos y despojos               
de voluntad y de conocimiento,                 
perecen hechas brasas y ceniza.


Guillermo Carnero

domingo, 22 de marzo de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




CASA DE UN COMERCIANTE EN ULTRAIECTUM
                                                        (Siglo VII d.C.)

Vivo en un lodazal donde gruñen los cerdos
y el humo ofende la quietud del aire.
Fui una vez a Tréveris, y donde se cargaban
las carretas camino de los hornos de cal
recogí el torso alado de un dios ciego.
Me ayuda a despreciar
a esta mugrienta tribu de pastores:
sueño que llegué al Sur, y estuve en Roma.


                                               Guillermo Carnero

martes, 23 de julio de 2013

Y EL OBOLO BAJO LA LENGUA




SWEETIE,WHY DO SNAILS COME CREEPING OUT?


Siempre llegamos pronto, o tarde, o nunca
a trenes que han salido o que no existen,
los cogemos en marcha
hacia cualquier lugar sin estación ni nombre.
Dónde estaría yo, Caperucita,
cuando lanzabas torre abajo
la escalera de amor de tus dos trenzas.
Te desnudo, y el tiempo luminoso
que te envuelve se agolpa y cae en mí
con ácido rumor de aristas negras
al llegarte a quitar los calcetines
pequeños, de ir a clase de gimnasia,
de salir de excursión con un vestido blanco;
me duele la sorpresa
si aprendo en tus lecciones algún brillante truco,
un magistral alarde de gramática parda.
Cuatro cosas aún puedo descubrirte,
y dejarte grabados en la piel
esos dulces recuerdos que una mujer no olvida:
qué es el sabor a roble y el posgusto,
qué lleva la langosta Thermidor,
por qué nos arrastramos al acabar la lluvia,
para tomar el sol, los caracoles.


                                                  Guillermo Carnero