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sábado, 2 de abril de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL GRAN DANUBIO


«También el Danubio, al igual que cada uno de nosotros, es un Noteentiendo, como la figura dibujada en una de las dieciséis viñetas de la tabla «Las Castas», una especie de juego de la oca del amor y de las estirpes que recuerdo haber visto colgado en una pared del Museo de la Ciudad de México. Cada una de las dieciséis viñetas de la tabla contiene tres figuras: el hombre y la mujer cuyas sangres diferentes exigen imperiosamente unirse, y un apacible niño nacido de su encuentro, que en la viñeta siguiente, ya adulto, es el protagonista del nuevo connubio, del que nace otro hijo destinado a continuar la cadena del mestizaje: el Mestizo, hijo del Español y de la India, el Castizo, su hijo, el Mulato al que una Española regala un adornado Morisco y así sucesivamente hasta el Chino, el Lobo, el Jíbaro hijo del Lobo y de la China, el Albarazado hijo de la Mulata y del Jíbaro y padre de un Cambujo, padre a su vez de un Zambaigo. La tabla aspiraría a clasificar y diferenciar rigurosamente –incluso mediante la vestimenta– las castas, sociales y raciales, pero acaba por exaltar involuntariamente eljuego caprichoso y rebelde del eros, el gran destructor de cualquier jerarquía social cerrada, el disgregador y mezclador de cualquier ordenada baraja, que alterna los oros con las copas o con las espadas para hacer posible y placentero el juego. En la penúltima viñeta, el fruto de los amores del Tente en el aire y de la Mulata deja perplejo el talento nomenclatorio del anónimo clasificador, que, en efecto, lo define como Noteentiendo. Ese Danubio que es y que no es, que nace en varias partes y de varios padres, nos recuerda que cada uno de nosotros, gracias a la múltiple y oculta trama a la que debe su existencia, es un Noteentiendo, como los pragueses de apellido alemán o los vieneses de apellido checo. Pero esta tarde, a lo largo del río que en verano, nos dicen, a veces desaparece, el paso junto al mío es tan irrefutable como el curso de agua y en su onda, siguiendo la curva de las riberas, es posible que sepa quién soy.»

Claudio Magris.
El Danubio.
Editorial Anagrama.

martes, 16 de marzo de 2021

OBITER DICTUM






El Danubio es un río austríaco, y austríaca es la desconfianza en la historia, que resuelve las contradicciones eliminándolas, en la síntesis que supera y anula los términos en juego, en el futuro que se aproxima a la muerte. Es posible que actualmente la vieja Austria se nos presente con frecuencia como una patria contemporizadora porque era la patria de unos hombres que dudaban de que el mundo pudiera tener futuro y no querían resolver las contradicciones del viejo imperio sino retrasar su solución, en la medida en que se daban cuenta de que cualquier solución significaría la destrucción de unos cuantos elementos esenciales de la heterogeneidad del imperio y, por tanto, el final del imperio mismo. Para alcanzar la cuenca del Breg hay que descender, aunque sea unos pocos metros, la breve pendiente. Allí inicia el río su descenso. Al seguirlo, es oportuno buscar también paradas, desviaciones, retrasos, ya que, como sabía Rilke, no se trata de pensar en victorias sino que basta con sobrevivir.

Claudio Magris.

jueves, 3 de octubre de 2019

OBITER DICTUM





«Lo cierto es que, en el mundo administrado y organizado a escala planetaria, la aventura y el misterio del viaje parecen acabados; los viajeros de Baudelaire, que partían a la búsqueda de lo inaudito y estaban dispuestos a naufragar durante el viaje, encuentran en lo ignoto, pese a cualquier desastre imprevisto, el mismo tedio que han dejado en casa. De todos modos, moverse es mejor que nada: se mira por la ventanilla del tren que se precipita en el paisaje, se ofrece la cara al escaso frescor que desciende de los árboles del paseo mientras uno se mezcla con la gente, y algo corre y pasa a través del cuerpo, el aire se mete dentro de la ropa, el yo se dilata y se contrae como una medusa, un poco de tinta sale del tintero y se diluye en un mar color tinta. Pero esta blanda relajación de los nexos, que sustituye el uniforme por un pijama, equivale sobre todo a la hora del recreo en el programa escolar, más que a la promesa de la gran disolución, del loco vuelo en que se supera el confín.»



Claudio Magris

miércoles, 29 de octubre de 2014

OBITER DICTUM






“Desde el más grande de los libros, la Odisea, la literatura es un viaje por la vida. La literatura moderna no es un viaje por mar, sino a través del polvo y la desolación, como el de don Quijote; a través del desierto, hacia una Tierra Prometida en la que, como Moisés, no llegaremos nunca a poner un pie. Ninguna religión, ninguna filosofía o política que proclame haber llegado ya a la Tierra Prometida o estar próxima a llegar, con todos sus seguidores detrás, puede enrolar en sus filas a la literatura. La literatura, el arte, indican sin embargo el camino hacia la Tierra Prometida, la dirección adecuada. Es comprensible que se expulse a los poetas de la República, como inmigrantes furtivos y clandestinos. Pero estos vagabundos, como los nómadas del desierto, son guías que indican las pistas para atravesarlo.”


Claudio Magris.