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miércoles, 13 de mayo de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                     ROSALINDA

Y puede ser que te ubique
en donde nada sucede.
Donde las siestas piensan
por sí mismas
y todos miran pasar camellos
desde cocinas limpias
o jardines de invierno.
Te llamo Rosalinda
y puede ser que hasta acierte
con tu nombre,
magnolia tonta, rosa fea
encarnada,
depositando en baldes tus virtudes.
Te llamo Rosalinda
y es como si quisiera ensangrentar
tus guantes blancos.
Pero nada se puede
contra tu espera legendaria.
Seguirás guardando tu pasión
en pastilleros
y dando vuelta tu falda
a sus aromas.
Para que nada suceda,
Rosalinda,
excepto mi asesinato a la comprensión
ante tu puerta entornada.


Paulina Vinderman

sábado, 18 de julio de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA



TAN ANTIGUO ESTO DE ROBAR UN SUEÑO...


Tan antiguo esto de robar un sueño
a alguien que pasa.
El mismo sueño que rueda por entre las mesas
de esta fiesta abandonada.
De esta ciudad vacía de celebraciones
verdaderas.
Nadie posee nada en esta calle.
Las cosas se acumulan
en cajas, en números,
en miedos vigilantes
que se suman como otra cosa más
a las palabras impuestas.
Lo único que existe,
es este sueño oscuro e imperioso
de otra ciudad.
Donde no sea necesario
robar un sueño a alguien que pasa.


Paulina Vinderman

domingo, 10 de junio de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





BAJO UNA SOLA LÁMPARA


Casi todas la noches
reconstruyo una ciudad
desde ruinas de mentiras.
En silencio, bajo una sola lámpara,
invento calles desnudas
por las que el viento arremolina
las sonrisas cansadas
y las pega en las paredes
como antiguas estampas.
Pausadamente,
les quito los sonidos.
Queda, tal vez, la campana de una iglesia
y una canción de niños leve y cruel,
interrumpiendo el sueño helado
de los parques.
Hasta que salga el sol
y cambie mis cristales.
Hasta que amanezca el desdén
en los ojos de los otros
y arrincone mi poema, aterido y solo,
en un desván de espera hacia la noche.
Pausadamente, bajo una sola lámpara.
Hambrienta de absoluto.


Paulina Vinderman