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martes, 21 de agosto de 2018

ALLÁ EN LAS INDIAS



LA DERROTA, EL DOLOR Y LA ESPERANZA


«Esta es la memoria de las cosas que sucedieron y que hicieron. Ya todo pasó. Ellos hablan con sus propias palabras y así acaso no todo se entienda en su significado; pero, derechamente, tal como pasó todo, así está escrito. Ya será otra vez muy bien explicado todo. Y tal vez no será malo. No es malo todo cuanto está escrito. No mucho hay escrito a cuenta de sus traiciones y de sus alianzas. Así el pueblo de los divinos Itzáes, así los de la gran Itzmal, los de la gran Aké, los de la gran Uxmal, así los de la gran Ichcaansihó. Así los nombrados Couoh también. Verdaderamente muchos eran sus “Verdaderos Hombres” . No para vender traiciones gustaban de unirse unos con otros; pero no está a la vista todo lo que hay dentro de esto, ni cuánto ha de ser explicado. Los que lo saben vienen del gran linaje de nosotros, los hombres mayas. Esos sabrán el significado de lo que hay aquí cuando lo lean. Y entonces lo verán y entonces lo explicarán y entonces serán claros los oscuros signos del Katún. Porque ellos son los sacerdotes. Los sacerdotes se acabaron, pero no se acabó su nombre, antiguo como ellos. Solamente por el tiempo loco, por los locos sacerdotes, fue que entró a nosotros la tristeza, que entró a nosotros el “Cristianismo” . Porque los “muy cristianos” llegaron aquí con el verdadero Dios; pero ese fue el principio de la miseria nuestra, el principio del tributo, el principio de la “limosna” , la causa de que saliera la discordia oculta, el principio de las peleas con armas de fuego, el principio de los atropellos, el principio de los despojos de todo, el principio de la esclavitud por las deudas, el principio de las deudas pegadas a las espaldas, el principio de la continua reyerta, el principio del padecimiento. Fue el principio de la obra de los españoles y de los “padres”, el principio de usarse los caciques, los maestros de escuela y los fiscales. ¡Que porque eran niños pequeños los muchachos de los pueblos, y mientras, se les martirizaba! ¡Infelices los pobrecitos! Los pobrecitos no protestaban contra el que a su sabor los esclavizaba, el Anticristo sobre la tierra, tigre de los pueblos, gato montés de los pueblos, chupador del pobre indio. Pero llegará el día en que lleguen hasta Dios las lágrimas de sus ojos y baje la justicia de Dios de un golpe sobre el mundo. ¡Verdaderamente es la voluntad de Dios que regresen Ah-Kantenal e Ix-Pucyolá, para roerlos de la superficie de la tierra!»


Juan José Hoil. 
Chilam Balam de Chumayel.

domingo, 1 de marzo de 2015

ALLÁ EN LAS INDIAS



LOS DZULES


«En el Trece Ahau Katún llegó por primera vez a Campeche el barco de los Dzules. Mil y quinientos cuarenta y uno es el nombre del año en que esto sucedió. Y con ellos vino el tiempo en que entraron al cristianismo los hombres mayas. Fundaron pueblo en Tan-tun Cuzamil, y estuvieron allí un medio año. Y se fueron por la “puerta del agua” hacia el Poniente. Fue cuando les entró el tributo a los Cheles del Poniente. Cuando esto fue, era el año de 1542.
Fundaron la comarca de Hoó, Ichcaansihó, en el Once Ahau Katún. Su Primer Jefe (halach-uinic) era don Francisco de Montejo, Adelantado. El dio sus pueblos a los Dzules, “hombres de Dios”, dentro del año en que llegaron los padres, cuatro años después de que llegaron los Dzules. Empezó a “entrar agua sobre la cabeza de los hombres”. Se establecieron los Padres y se les repartieron pueblos.
En el año de mil quinientos cuarenta y cuatro se cumplían 855 años de que había sido abandonada la ciudad de Chichén Itzá y dispersos sus moradores. Y 870 años de que había sido destruida la ciudad de Uxmal y abandonadas sus tierras.
En el año de mil quinientos treinta y siete, el día llamado Nueve Cauac, sucedió que se juntaron los nobles en Consejo en la ciudad de Maní, para tomar Señor para su pueblo, porque había sido matado su Soberano.»
He aquí sus nombres: Ah Moó-Chan-Xiú, Na-Haés, Ah Dzun-Chinab, Ná-Poot-Cupul, Ná-Pot-Chá, Ná-Batún-Itzá, Ah-Kin-Euan que vino de Caucel, Nachán-Uc que vino de Dzibical, Ah-Kin-Ucan que vino de Ekob, Nachí-Uc, Ah-Kul-Koh, Nachán Mutul, y Nahaú-Coyí. Estos que eran los grandes hombres de la comarca dijeron que iba a tomarse Señor para su pueblo, porque había sido muerto su Soberano, Ah Napot Xiú, en Otzmal.
El Diez Kan era el “cargador del año”, en que pasaron los “buscadores de pueblos”, de los cuales el nombrado Montejo era el que “escribía los pueblos”. El mismo año era cuando pasaron los extranjeros, señores de las tierras, los extranjeros “comedores de anonas”. Entonces fue el primer repartimiento de pueblos. Y cuando vinieron los Dzules a tomarlos, “recibidores de visita” fueron a Campeche, adonde salió su barco, y fueron los nobles a darles la bienvenida. Trece embajadores fueron a recibir a los Dzules, y con ellos vinieron a Ichcaansihó. Esto sucedió en el Nueve Ahau Katún.


Juan José Hoil. Chilam Balam de Chumayel.

martes, 1 de julio de 2014

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LAS VOLUNTADES DE LA TIERRA


«Dentro del Once Ahau Katún fue cuando salió Ah-Mucen-Cab a vendar los ojos de los Trece dioses. No supieron su nombre. Solamente sus hermanas y sus hijos se lo dijeron, y tampoco podían ver su cara. Era el momento en que acababa de despertar la tierra. No sabían lo que iba a suceder.
Y fueron cogidos los Trece dioses por los Nueve dioses. Y llovió fuego, y llovió ceniza y cayeron árboles y piedras. Y vino el golpearse los árboles y las piedras unos contra otras.
Y fueron cogidos los Trece dioses, y fue rota su cabeza y abofeteado su rostro, y fueron escupidos, y se los cargaron a las espaldas. Y fue robada su Serpiente de Vida, con los cascabeles de su cola, y con ella, fueron cogidas sus plumas de quetzal. Y cogieron habas molidas junto con su semen y, junto con su corazón, semilla molida de calabaza, y semilla gruesa molida de calabaza, y frijoles molidos. Y El que es eterno, lo envolvió y lo ató todo junto, y se fue al decimotercero piso del cielo.
Y entonces cayeron su piel y las puntas de sus huesos aquí sobre la tierra. Y fue entonces que se escapó su corazón, porque los Trece dioses no querían que se les fuera su corazón y su semilla. Y fueron matados a flechazos los huérfanos, los desamparados y las viudas, que vivían sin fuerza para vivir.
Y fueron enterrados por la orilla de la arena en las olas del mar. Y entonces, en un solo golpe de agua, llegaron las aguas. Y cuando fue robada la Gran Serpiente, se desplomó el firmamento y hundió la tierra. Entonces los Cuatro dioses, los Cuatro Bacab, lo nivelaron todo. En el momento en que acabó la nivelación, se afirmaron en sus lugares para ordenar a los hombres amarillos.
Y se levantó el Primer Arbol Blanco, en el Norte. Y se levantó el arco del cielo, señal de la destrucción de abajo. Cuando está alzado el Primer Arbol Blanco, se levantó el Primer Arbol Negro, v en él se posó el pájaro de pecho negro. Y se levantó el Primer Arbol Amarillo, y en señal de la destrucción de abajo, se posó el pájaro de pecho amarillo. Y se oyeron los pasos de los hombres amarillos, los de semblante amarillo.
Y se levantó la Gran Madre Ceiba, en medio del recuerdo de la destrucción de la tierra. Se asentó derecha y alzó su copa, pidiendo hojas eternas. Y con sus ramas y sus raíces llamaba a su Señor.
Y se levantó Chac-piltec, al Oriente de la tierra. Y llamaba a su Señor. Y se alzó Zac-piltec, al Norte de la tierra. Y llamaba a su Señor. Y se levantó Lahun-chan, y llamaba a su Señor. Y se alzó Kanpiltec, y llamaba a su Señor. Estas son las Voluntades de la tierra.»

Juan José Hoil. Chilam Balam de Chumayel.

martes, 1 de mayo de 2012

ALLÁ EN LAS INDIAS







LA CARGA DE LA AMARGURA


        “Estas palabras compuestas aquí son para ser dichas al oído de los que no tienen padre y de los que no tienen casa. Estas palabras deben ser escondidas, como se esconde la Joya de la Piedra Preciosa.
        Son las que dicen que vendrán a entrar el cristianismo, a Tancáh de Mayapán y a Chichén Itzá, y será arrollado Suhuyuá, y será arrollado el Itzá. Despertará la tierra por el Oriente, por el Norte, por el Poniente y por el Sur.
        Venido de la boca de Dios es, y lo manifiestan cinco sacerdotes. Sacerdotes Adoradores, llegados a la presencia de Dios. Ellos profetizaron la carga de la amargura para cuando venga a entrar el cristianismo.
        He aquí sus nombres escritos:
Chilam-Balam, Gran Sacerdote.
Napuc-tun, Gran Sacerdote.
Nahau-Pech, Gran Sacerdote.
Ah Kuil-Chel, Gran Sacerdote.
Natzin-yabun-chan, Gran Sacerdote.
        Estos Hombres de Dios, doblando su espalda sobre la tierra virgen, manifestaron la carga de las penas, en presencia de Dios Nuestro Padre, para cuando venga a entrar el cristianismo. Vómitos de sangre, pestes, sequías, años de langosta, viruelas, la carga de la miseria, el pleito del diablo. En el cielo habrá círculos blancos y arderá la tierra; dentro del Tres Ahau Katún y el Uno Ahau Katún y los tres katunes malos.
        Así fue escrito por el Profeta y Evangelista Balam, lo que vino de la boca del Señor del cielo y de la tierra.
        Y lo pusieron los sacerdotes en escritura sagrada, en el tiempo de los Grandes Soles, en Lahun Chablé.
        Dentro del cristianismo llegarán Saúl y don Antonio Martínez, para que los hijos de sus hijos reciban justicia. Y entonces despertará la tierra.
        Así está escrito, por mandato del Gran Sacerdote y Profeta Chilam Balam, por el que habla. —Amén. —Jesús.”


Juan José Hoil. Chilam Balam de Chumayel.