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martes, 30 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





             LA LLUVIA


Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


Jorge Luis Borges

lunes, 29 de abril de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL JARDÍN DE SAN CARLOS


"El pintor Kaydeda y yo dimos toda la clara mañana de un domingo a un jardín romántico, al jardín de San Carlos. Don Ramón Otero Pedrayo, recordando a Shelley, convocaba para presidirlo la muerte y la poesía. Cipreses, mirto y rosas, son la corona del héroe que allí yace: rosas, porque ya lo dijo Omar Jayam, nacen más rojas donde están los Césares enterrados. Pero de todo el jardín coruñés de San Carlos, yo amo más que nadie las enrejadas ventanas, ventanas de convento de clarisas abiertas, de pronto, a la enorme y dudosa luz del día. Me gustaría una pintura, en la que lady Stanhope, como un gran manto negro que el viento arremolina –concretamente el viento de la oda al salvaje viento del Oeste, de Shelley--, volase desde el mar hasta las altas ventajas por ver el perfil helénico, fino y traslúcido como un verso de Keats, de Sir John Moore. Hay toda una generación de héroes británicos decimonónicos, cuyo perfil es un verso de Keats: son los héroes que los dioses contemplan, libres, hermosos y serenos, pero patéticos en el “agon” como los caballos que galopan en el friso de los tesoros de Delofs. “Cumplieron la tarea mercenaria, cobraron la soldada, y están muertos”. Esto es lo que un poeta dijo de ellos, añadiendo: “Lo que Dios olvidara, defendieron, y lo salvaron todo por la paga”. Hay batallas que tienen nombre de flor: Elviña es una de ellas, y en estas batallas me imagino al héroe deshojando, pensativo, el destino, en el espectro de la rosa…Una rosa blanca, si queréis, marfil y sueño, como lady Stanhope. Allá en la melodiosa Hama, al borde del desierto siriaco, viendo volar pichones en las terrazas o contemplando como gira, se desliza, regresa a la mano y se va para siempre una flor de jazmín en un laberinto de agua, lady Stanhope añoraba únicamente de su vieja Inglaterra las hojas secas del otoño, arremolinadas en la solana de la “manor” natal. Una solana, quizás, con enrejadas ventanas como las del jardín de San Carlos, ventanas para las despedidas románticas, ventanas del amor deshabitadas.  (Lytton Strachey estudió la nariz de los Pitt: lady Stanhope era una Pitt. Todavía su nariz no se ha lanzado al gran vuelo de los últimos Pitt, que adquirieron narices italianas, esas grandes narices de las sepulturas etruscas; todavía la nariz de lady Stanhope es una hermosas, fina nariz, que al respirar la bella aletea, flor de dos pálidos pétalos gemelos)."


Alvaro Cunqueiro. 
100 artigos. 
La Voz de Galicia.


jueves, 25 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






HISTORIA DE UNA LÁGRIMA

                       II


La memoria abandona sus lugares de otoño
y el sol cuajado que se fue y no ha vuelto,
la recibe en su pecho,
     la levanta en su brazos,
la hace copa de oro que recoge la sangre
de las otras edades que transporta en la noche
cual navío que surca, por detrás de las sombras,
la única luz posible.


Julia Uceda

lunes, 22 de abril de 2019

OBITER DICTUM






"Pero si el Ejército Rojo es ineficaz para emprender por sí solo la lucha con el mundo capitalista, es un formidable instrumento de ataque contra las nacionalidades vecinas, Polonia, Lituania, Letonia y Estonia, y sobre todo, es la garantía de la continuación del régimen. Descartado por ahora el ideal de la revolución mundial, para ayuda de la cual el Ejército Rojo tampoco serviría por su falta de material moderno, resulta que los bolcheviques han creado y sostienen un formidable militarismo con todas las lacras morales del militarismo, y sin más fines que los que se le adjudican en los países burgueses: la conservación por la fuerza del desorden establecido y la exaltación del nacionalismo en daño de los nacionalismos limítrofes."


Manuel Chaves Nogales.

sábado, 20 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





CAI CHUVA DO CÉU CINZENTO


Cai chuva do céu cinzento
Que não tem razão de ser.
Até o meu pensamento
Tem chuva nele a escorrer.

Tenho uma grande tristeza
Acrescentada à que sinto.
Quero dizer-ma mas pesa
O quanto comigo minto.

Porque verdadeiramente
Não sei se estou triste ou não,
E a chuva cai levemente
(Porque Verlaine consente)
Dentro do meu coração.


Fernando Pessoa.

miércoles, 17 de abril de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EN CONCORD


Después de escardar o quizá de leer y escribir por la mañana, solía bañarme de nuevo en la laguna, nadando durante cierto tiempo a través de una de sus caletas, y lavaba de mi cuerpo el polvo del trabajo o suavizaba la reciente arruga que me había provocado el estudio y, por la tarde, gozaba de absoluta libertad. Todos los días, o cada dos, caminaba hasta la aldea para oír algo de la charla que allí existe incesantemente, circulando ya de boca en boca, ya de diario en diario, y que, tomada en dosis homeopáticas, era realmente tan refrescante en su curso como el susurro de las hojas o el croar de las ranas. Como yo paseaba por los bosques para ver las aves y ardillas, así también paseaba por la aldea para ver los hombres y muchachos; en lugar del viento entre los pinos, oía el crujido de los carros. A cierto lado de mi casa había una colonia de ratas almizcleras en los prados del río; bajo el soto de olmos y plátanos, en dirección opuesta, encontrábase una aldea de hombres ocupados, tan curiosos para mí como si hubieran sido perros salvajes, sentado cada cual en la boca de su madriguera, o corriendo hacia un vecino para charlar. Frecuentemente, fui allá a observar sus costumbres. La aldea me parecía un gran salón de noticias; y para alimentarla, como anteriormente en la casa Redding y Compañía de la State Street, aquéllos guardaban sobre un lado nueces y uvas, o sal y harina y otras vituallas. Algunos tienen tan pronunciado apetito por el primer artículo, es decir, las noticias, y órganos digestivos tan robustos que sin vacilar, siempre pueden sentarse en avenidas públicas, y estarse barbotando y cuchicheando a través de ellas como los vientos Etesios, o como si inhalaran éter, produciendo ellos solamente hormigueo e insensibilidad al dolor, de otra manera el escuchar  sería doloroso, sin afectar la conciencia. Cuando deambulaba a través de la aldea rara vez dejé de ver una fila de tales dignas personas ya fuese sentadas tomando el sol sobre una escalera, los cuerpos inclinados hacia adelante y los ojos siguiendo la recta del camino, y ello, de vez en cuando, con voluptuosa expresión, ya con las manos al bolsillo, apoyándose contra un granero, semejantes a cariátides, como para apuntalarlo. Ellas, que se encontraban frecuentemente en la calle, oían todo lo que el viento les llevaba. Esos son los molinos más groseros, en los que toda charla se digiere o fracciona primero rudamente, antes de que se vacíe en tolvas más finas y delicadas dentro de las casas. Observé que los lugares vitales de la aldea eran el almacén, el bar, el correo y el banco; y, como una parte necesaria del mecanismo, guardaban una campana, un cañón, y una bomba de incendios en lugares adecuados; y las casas estaban arregladas de manera que formaban la mayor parte del género humano en callejuelas, enfrentándose unas a otras, de manera que todo viajero tenía que correr las baquetas y que todo hombre, mujer y niño podía darle un vergajazo.



Henry D. Thoreau. 
Walden, la vida en los bosques. 
Espasa-Calpe.

sábado, 13 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





             “La Cepa, fogonazo en serrín y sepia, instante con aroma a vino dulce, renace al abrir un libro viejo por una página marcada por un papelillo de fumar.  Flotan los recuerdos como plumas de plomo en mis fosas nasales. Unas estanterías de madera literaria saciadas con el murmullo de conversaciones eléctricas nos cobijaba de la lluvia permanente y salada. Los techos altos cargados de humos azules, dragones alados, afirmaciones salvajes y equivocadas, versos deshojados y tardes de risas y aguardiente. De aquel cuadro relegado al trastero de las momias enjutas nada respira, nada, y casi nada permanece. A los amigos allí no llorados se los llevó un día la vida cercenada, el invierno imparable, la carcoma siempre incansable y el hastío bien cargado de sombras imposibles. Entonces los bares tenían un alma húmeda y nocturna, mirada femenina, dulce y mohosa. Hoy, en mis santorales, por desgracia, ya invisibles para ojos adolescentes, el olor de la bruma que repta desde la dársena claramente sueña con mundos que no me esperan.”


 Baldomero Dreira




martes, 9 de abril de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS




SOBRE EL MATRIMONIO



«Cosa cierta es y averiguada que la firmeza del matrimonio consiste en el libre consentimiento de la mujer y el varón, y éste en todas las nasciones ha sido y es, porque es cierto que también entre los infieles hay verdadero matrimonio; y porque el consentimiento de las voluntades, en el cual tiene su fuerza, por diversos modos y maneras le declararon las nasciones, según sus rictos y costumbres, no poco hará al propósito de nuestra historia, aunque me alargue algo, tractar los rictos y ceremonias con que los moradores desta tierra hacían sus casamientos, para lo cual es de saber que entre los mexicanos, el que era principal y quería casar su hijo o hija, lo comunicaba primero con sus parientes y amigos, y tomado el parescer dellos, los casamenteros preguntaban qué docte tendría la novia y qué hacienda el novio, lo cual sabido, se tractaba con cuántas gallinas y cántaros de miel se habían de celebrar las bodas. Concertado, y venidos los novios, se asentaban en una estera, asidos de las manos, añudando la manta del novio con la ropa de la novia, en la cual ceremonia principalmente consistía el matrimonio. Hecho esto, el padre del novio, y si no el pariente más cercano, daba de comer con sus propias manos a la novia, sin que ella tocase con las suyas la comida, la cual había de ser guisada en casa del mismo padre del novio; luego, por consiguiente, la madre de la novia o la parienta más cercana, daba de comer al novio. Acabada desta suerte la comida y de estar todos bien borrachos, que era lo que más solemnizaba la fiesta, los convidados se iban a sus casas, y los novios, en los cuatro días siguientes, no entendían en otra cosa que en bañarse una vez por la mañana y otra a media noche, y el quinto día se juntaban, y si la novia no estaba doncella, quexábase el novio a sus padres como a personas que debieran guardarla, los cuales tornaban a llamar los convidados al sexto día, y de los cestillos en que ponen el pan, horadaban uno por el suelo y poníanle entre los otros para servir el pan en la comida, la cual acabada, el que se hallaba con el cestillo en la mano y el pan en las faldas, entendía luego el negocio, y, haciendo que se espantaba lo echaba de sí juntamente con el pan. Luego, todos a una, levantándose, reprehendían a la novia por la mala cuenta que de sí había dado, y así, enojados, se despedían. Por esto muchas veces los novios repudiaban y desechaban sus mujeres. Al contrario, si en la tornaboda todos los cestillos estaban sanos, los convidados acabada la comida, se levantaban, daban la norabuena a los novios y especialmente el más anciano hacía una larga plática a la novia alabándola de buena y de la buena cuenta que había dado de sí, y entre otras cosas le decía que en buen signo y estrella había nascido, y que el sol la había guardado, y que con muy gran razón la había de querer su marido; que los dioses la guardasen y hiciesen bien casada. Acabado este razonamiento, que duraba gran rato, muy contentos se volvían los convidados a su casa.»


Francisco Cervantes de Salazar. 
La Crónica de la Nueva España.

sábado, 6 de abril de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE









MEYERHOLD Y EL PARTIDO


«Pese a haber sido acortada en una hora después de su estreno, El revisor duró desde las ocho menos cuarto hasta las doce. La obra tenía tres partes, con un total de, si no me equivoco, dieciséis cuadros. Pese a haber ido preparado por los numerosos comentarios de Reich acerca de los efectos visuales de la obra, me conmovió su extravagancia. De hecho, lo más destacable de semejante producción no fue lo suntuoso de su vestuario sino su impactante escenografía . Salvo unas pocas excepciones, las escenas se desarrollaban sobre el espacio diminuto de un plano inclinado que, en cada cambio de acto, modificaba sus decorados y mobiliarios de estilo Imperio. El resultado de ello era un gran número de encantadores cuadros de género acordes con la orientación fundamental de la obra, que no era dramática, sino de análisis sociológico. Aquí se le ha dado gran importancia a esta versión por ser adaptación de una obra clásica del teatro revolucionario, pero se considera que los resultados son fallidos. El Partido se manifestó en contra de la producción, y hasta una opinión moderada del crítico teatral del Pravda fue rechazada por sus editores. Los aplausos que se escucharon en el teatro fueron escasos, pero es muy posible que esto tuviera más que ver con la consigna oficial que con la verdadera impresión causada en el público. La representación en sí fue un deleite para los ojos. Pero este fenómeno se halla relacionado, sin ninguna duda, con la cautela general aquí reinante a la hora de manifestar la opinión en público.»

Walter Benjamin.
Diario de Moscú.

Ediciones Godot.




viernes, 5 de abril de 2019

OBITER DICTUM





El anciano expremier es un tremendo apasionado de la cultura nacional galesa, a cuya revivificación ha contribuido tanto como el que más. Su casa campestre en el condado de Surrey resulta un verdadero relicario de la vieja civilización galesa. Habla siempre en galés con su familia y en galés ha hecho versos que le han valido el título de bardo. Sus versos están con frecuencia imbuidos por un espíritu cívico tan vivo y beligerante que en cualquier otro país se hubieran interpretado como rabiosamente nacionalistas, si no separatistas.


Augusto Assía

lunes, 1 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





    HORAS


El villorio
Un tren detenido sobre el llano

En cada charco
duermen estrellas sordas
Y el agua tiembla.
Cortinaje al viento

La noche cuelga en la arboleda

En el campanario florecido
Una gotera viva
Desangra las estrellas

De cuando en cuando
Las horas maduras
Caen sobre la vida.


                 Vicente Huidobro