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sábado, 30 de julio de 2022

EN EL TRASTERO OCULTO

HERMAN LEONARD









Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


 


POR AQUI NO PASA NADIE

 

Por aquí no pasa nadie

 

A veces pasa en silencio

la sombra de un animal

de ojos tristes

 

Y algunas noches de invierno

Pasa un árbol estraviado

sin raíces

 

Por aquí no pasa nadie

Pasa lo que no te he dicho

 

Y lo que quise decirte

Un día pasó al olvido

 

Por aquí no pasa nadie

Ni los otros ni yo mismo


Oscar Hahn.


jueves, 28 de julio de 2022

OBITER DICTUM






«Querido camarada Lenin,
[…]
La realidad nos ha proporcionado los siguientes elementos de experiencia: como claramente lo han demostrado las Jornadas de marzo del proletariado alemán, como la Internacional entera, esperémoslo, lo reconocerá, vuestra táctica, la del Comité Ejecutivo y del Komintern, conduce al desmoronamiento y a la derrota, mientras que la del ala izquierda es generadora de unidad y de fuerza.

El III Congreso de la Internacional deberá, pues, modificar su táctica. Camarada Lenin, nosotros reconocemos lo adecuado de vuestra táctica en Rusia, y personalmente querría deciros que el juicio de la historia, por lo que veo, considerando vuestra conducta revolucionaria en su conjunto, dirá que ha sido grande y la mejor posible. A mi entender, es usted, después de Marx y Engels, nuestro más eminente guía. Eso no quita, en cambio, que usted se equivoque respecto a la táctica a emplear en Europa occidental.

Y ahora, nos dirigimos al proletariado alemán diciendo: «si de verdad estáis convencidos, racional y efectivamente, de que es el ala izquierda quien tiene razón, si estáis dispuestos a luchar siguiendo su método, entonces abandonad el KPD y todos los viejos partidos parlamentarios; abandonad los sindicatos, y sumaos a la Unión General Obrera y al Partido Obrero Comunista».

Y hacemos una llamada a todo el proletariado de Europa occidental y de todo el mundo para que adopte nuestra táctica. »

Herman Gorter.

domingo, 24 de julio de 2022

ALLÁ EN LAS INDIAS






AGUAS Y VIENTOS


«Con razón podrían dudar los que leyeren esta historia de la causa por que no llueve en todos los llanos del Perú, como arriba está dicho, habiendo razones de que en ellos hubiese de haber grandes lluvias, pues tienen tan cerca de la una parte la mar, que comúnmente engendra humedades y vapores, y de la otra las altas sierras, de que hemos hecho relación, donde nunca faltan nieves y aguas; y la razón natural que hallan los que con diligencia lo han inquirido es, que en todos estos llanos y costa de la mar corre todo el año un solo viento, que los marineros llaman sudoeste, que viene prolongando la costa, tan impetuoso, que no deja parar ni levantar las nubes o vapores de la tierra ni de la mar a que lleguen a congelarse a la región del aire; y de las altas sierras que exceden estos vapores o nubes se ven abajo, que paresce que son otro cielo, y sobre ellos está muy claro, sin ningún nublado; y este viento causa también correr las aguas de aquella mar hacia la parte del norte, como corren, aunque algunos dan para ello otra causa, que como la mar del Sur va a embocar por el estrecho de Magallanes, y por ser tan angosto, que no tiene más de dos leguas, no puede caber por él tan gran pujanza de agua, especialmente encontrándose allí con las aguas del mar del Norte, que le estorban la entrada; y así, no pudiendo caber toda el agua por allí, necesariamente tiene de hacer refluxion y retraerse hacia atrás; y así, es causa de que las corrientes vuelvan atrás contra el norte; de donde nace otro inconveniente, que es ser por esta razón tan dificultosa la navegación de Panamá para el Perú, porque siempre tienen el viento contrario, y mucha parte del año también las corrientes, que si no van a la bolina y forcejando contra el viento, no es posible navegar.»

Agustín de Zárate.
Historia del descubrimiento y conquista del Perú.

miércoles, 20 de julio de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






BLUES DE LA ESCALERA

Por la escalera sube una mujer
con un caldero lleno de penas.
Por la escalera sube la mujer
con el caldero de las penas.

Encontré a una mujer en la escalera
y ella bajó sus ojos ante mí.
Encontré la mujer con el caldero.

Ya nunca tendré paz en la escalera.

Antonio Gamoneda.

sábado, 16 de julio de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





TRAS EL HELICÓPTERO

«La sección, o la mayor parte de la sección, estaba tendida contra la cuesta del cerro en forma de media luna, disparándole a la línea arbolada desde la que los vietcongs atacaban a los helicópteros que aterrizaban con el resto del batallón. La fila de árboles estaba aproximadamente a doscientos metros frente a nosotros, al otro lado de unos arrozales, y la zona de aterrizaje equidistante a nuestras espaldas. No recordaba cómo habíamos llegado al sitio donde estábamos. Sabía que habíamos saltado del helicóptero hacia el agua fangosa que nos llegaba a la cintura, que habíamos avanzado con las piernas pesadas y torpes mientras los proyectiles azotaban el aire por encima de nuestras cabezas; luego habíamos trepado la resbaladiza loma, mojados y fríos de la cintura hacia abajo, calientes y sudados de la cintura hacia arriba. Algunos de mis hombres se habían desorientado en la confusión del aterrizaje. Los veía, apoyados mientras se balanceaban torpemente por una acequia, en el  borde de un canal de irrigación. Les grité que se separaran pero no me oyeron. En el campo, frente a nosotros, oí que estallaban dos granadas de mortero. Detrás cayeron otras dos y estallaron con un desagradable crepitar. Bajé del terreno elevado y corrí por la acequia en dirección a los rezagados.»

Philip Caputo.
Un rumor de guerra.
Inédita Editores.

martes, 12 de julio de 2022

OBITER DICTUM







«Esa versión había sido lanzada en su origen por Fray Bartolomé de las Casas en su Brevísima Relación de la Destrucción de las Indias (1552). Las Casas escribió apasionadamente, como testigo y actor (arrepentido) de la crueldad y codicia de los conquistadores y colonizadores españoles. Ahora los descendientes y herederos de los privilegios de aquellos mismos conquistadores y colonizadores, llegaron en la pasión de la guerra a convencerse de que eran más bien descendientes de los indios asesinados y esclavizados (cuyos verdaderos herederos seguían y seguirían siendo esclavos) y que la guerra era de liberación contra un invasor y ocupante extranjero; que el destino había hecho a la generación de 1810 vengadora de Cuauhtémoc y Atahualpa. »

Carlos Rangel.

viernes, 8 de julio de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Tu non sai le colline
dove si è sparso il sangue.
Tutti quanti fuggimmo
tutti quanti gettammo
l'arma e il nome. Una donna
ci guardava fuggire.
Uno solo di noi
si fermò a pugno chiuso,
vide il cielo vouto,
chinò il capo e morí
sotto il muro, tacendo.
Ora è un cencio di sangue
e il suo nome. Una donna
ci aspetta alle colline.

Cesare Pavese.

lunes, 4 de julio de 2022

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL TIMÓN ENTRE DESERTORES


«Lo mismo el liberalismo progresista que el socialismo de Marx, suponen que lo deseado por ellos como futuro óptimo se realizara inexorablemente, con necesidad pareja a la astronómica. Protegidos ante su propia conciencia por esa idea, soltaron el gobernalle de la historia, dejaron de estar alerta, perdieron la agilidad y la eficacia. Así, la vida se les escapó de entre las manos, se hizo por completo insumisa, y hoy anda suelta sin rumbo conocido. Bajo su máscara de generoso futurismo, el progresista no se preocupa del futuro: convencido de que no tiene sorpresas ni secretos, peripecias ni innovaciones esenciales; seguro de que ya el mundo irá en vía recta, sin desvíos ni retrocesos, retrae su inquietud del porvenir y se instala en un definitivo presente. No podrá extrañar que hoy el mundo parezca vaciado de proyectos, anticipaciones e ideales. Nadie se preocupó de prevenirlos. Tal ha sido la deserción de las minorías directoras, que se halla siempre al reverso de la rebelión de las masas. »

José Ortega y Gasset.
La rebelión de las masas.
Editorial Espasa-Calpe.

viernes, 1 de julio de 2022

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





EL DESCANSO DEL GUERRERO

 

Los muertos están cada día más indóciles.

 

Antes era fácil con ellos:

les dábamos un cuello duro una flor

loábamos sus nombres en una larga lista:

que los recintos de la patria

que las sombras notables

que el mármol monstruoso.

 

El cadáver firmaba en pos de la memoria

iba de nuevo a filas

y marchaba al compás de nuestra vieja música.

 

Pero qué va

los muertos son otros desde entonces.

 

Hoy se ponen irónicos

preguntan.

 

Me parece que caen en la cuenta

de ser cada vez más la mayoría!


Roque Dalton.