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domingo, 23 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                LA SONRISA

Vale tan poco una sonrisa
que darla cuesta nada y sí
negarla, mucho. Una sonrisa,
una sonrisa inmerecida, no tiene
precio ni en el cielo ni en la tierra.
Una sonrisa gratuita, pura
como la luz sin la que no podría
vivir, sólo se paga con la muerte.


                             Ernesto Mejía Sánchez.

viernes, 2 de marzo de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






A Carlos Mérida
I

Ensayé la palabra, su medida,
el espacio que ocupa. La tomé
de los labios, la puse con cuidado
en tu mano. Que no se escape. ¡Empuña!
Cuenta hasta dos (lo más difícil).
Ábrela ahora: una
estrella en tu mano.

II

Yo concluía las noches con un sueño. Yo
conjuraba a alguien en un sitio secreto. Yo
contaba unos números. Y alguien,
que no sospechas, nacía entre la sombra,
no formaba su cuerpo con lo oscuro; sino que
de aire limpio, separado, se construía. Yo 
contaba unos números.
Alguien, horadando la sombra, nacía
como un ángel de vidrio, como niño vacío.
Se hacía un hueco vivo. Yo
seguía contando.
Se acercaba a mis labios. Amorosamente
se adhería a mi carne. La más exacta
piel, la más exacta, me envolvía. Yo
seguía contando. Repetía,
ahora con su voz las mismas cifras.
Y como cada noche nacía con forma diferente,
para no equivocarme, yo coloqué a este ángel
en un sitio secreto; y le puse su número.


Ernesto Mejía Sánchez

martes, 4 de agosto de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






            EL SOLITARIO


El solitario es sabio en predicciones;
en sueños, en secretas palabras.

Es de arena el corazón del solitario:
se humedece con la lluvia.

El solitario no padece recuerdos:
construye el pasado con el futuro,
reloj de arena es su corazón.

El solitario ha creado el amor
a su imagen y semejanza.

El solitario no hace comparaciones.
El solitario se echa con la muerte
y se levanta viudo.

Por las noches se purifica.
En limpias, profundísimas aguas
se sumerge.

El solitario no conoce la soledad:
el mundo lo acompaña.


                              Ernesto Mejía Sánchez