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sábado, 29 de septiembre de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






CONTRA LA LLUVIA


“Lady Augusta Gregory se ha referido una vez a ciertas prácticas mágicas de los gaélicos antiguos contra la lluvia. Algunas de las cuales exigen que previamente se identifique un culpable, que lo había, del temporal pluvioso. En tiempos de las persecuciones de los paganos contra los primeros cristianos, éstos eran acusados de los chaparrones y las inundaciones. Se refiere a ello Tertuliano, citando aquello de pluvia cadet, causa christiani sunt. Llueve, la culpa es de los cristianos. Y en seguida venía la degollina. Esto de los mártires y la meteorología está sin estudiar. Yo tengo tomadas algunas notas.
Ahora recuerdo aquel Teótimo de Adana —la ciudad episcopal del famoso clérigo Teófilos, cuya historia cuenta, entre otros, Gonzalo de Berceo—, que fue acusado de haber puesto en el cielo, desde el alba a la anochecida, un espléndido arco iris el día en que fueron quemadas allí unas vírgenes. Salieron guardas contra Teótimo, lo hubieron, y en su zurrón encontraron el arco iris doblado. Teótimo hubiera podido atar con él a los persecutores, y quemarlos, que el arco iris tenía partes de ardiente y terrible fuego, pero era un alma compasiva. El arco iris se perdió en lo alto, donde parpadean las estrellas, y Teótimo se dejó cortar a trocitos en la plaza de Adana, junto a la fuente, que eran cuatro leones que echaban agua por la boca, como en la antigua de la Plaza Mayor de Lugo.
Volviendo a la magia gaélica, identificado el culpable de las grandes lluvias en la isla de San Patricio, se averiguaba por qué era pluvioso. Fagha Fiona, por ejemplo, producía nieblas y grandes lluvias cuando se ponía melancólico y añoraba los años pasados en Ceash como paje de la hermosa Guendola. Comenzaba la cenicienta neblina por envolverlo a él, espumilla de la memoria de los alegres días, y después envolvía su reino y finalmente toda la isla y el gran mar. Fagha pasa por ser el inventor, en Irlanda, de las tenacillas para rizar el pelo. El deán Swift se rió una vez de estas fábulas de las invenciones, a las que los gaélicos fueron tan aficionados como los griegos del tiempo pasado. Por ejemplo, de Lenke O'Donnell, inventor del colador. Y volviendo a Fagha Fiona, hubo que convencerlo de que hiciese un viaje a Ceash, donde todavía vivía Guendola, sentada en la solana, enrollando hojas de menta seca y diciendo adiós con un pañuelo rojo a los viajeros. Guendola era ya una anciana, el pelo blanco, pero conservaba toda la dentadura y aún tenía los labios frescos y colorados. Fagha no se atrevió a acercarse a ella, porque vestía un traje viejo y mendado, pero le habló desde detrás de la cerca que hacían al jardín de la dama los varales en los que se enredaba el lúpulo. Recordaron ambos veranos pasados y Guendola sonrió. Desde entonces Fagha dejó de ser pluvioso y cada vez que recordaba los días de Ceash recordaba la sonrisa de Guendola, y entonces, aunque fuese en el medio del cruel invierno, se abría sobre el mundo una hermosa hora de dulce sol.
Actualizando el pensamiento de aquellos magos célticos, siempre además poetas en voz alta y arpistas estrepitosos, se podría afirmar que una concentración en un punto determinado de media docena de tristes y angustiados puede producir un día de intensa lluvia. Probablemente si encima son literatos, las lluvias serán más fuertes. Habría que buscarles a los tristes memorias alegres para que cesasen las lluvias.”


Alvaro Cunqueiro. 
Viajes imaginarios y reales. 
Tusquets Editores.

lunes, 24 de septiembre de 2012

OBITER DICTUM






    La vida nos enseña la verdadera naturaleza de la vida. Y la verdadera naturaleza de la vida es una mezcla de sueños y vida. ¡Porque toda la vida es sueño! Esto ya lo dijo Calderón, que tenía un nivel de conciencia altísimo para su época. Cuando vives el ahora, ese instante nos parece real, pero una hora después pertenecerá a la memoria, y las imágenes de la memoria tienen exactamente la misma calidad que las imágenes de un sueño. Podríamos decir que vamos montados en un sueño y que todo esto, en la medida en que vamos avanzando y viendo, se va infiltrando en el mundo de los sueños y se va convirtiendo en sueño. Pero ¿qué ocurre con los sueños? Pues todo lo contrario: soñamos y esos sueños se van introduciendo en nuestra vida real. Los sueños se van haciendo realidad, como la realidad se va convirtiendo en sueño. Todo lo que sueñas se acaba haciendo real.



Alejandro Jodorowsky

miércoles, 19 de septiembre de 2012

OBITER DICTUM


 



«Como en América todo es posible, hay ciudades, Nueva York por ejemplo, en las que Grecia limita con Polonia, Ucrania con Puerto Rico y China con Italia. Nueva York es el infinito donde muchas naciones juntan sus destinos paralelos. Naciones que en el Viejo Mundo nada sabían unas de otras, se ven en el Nuevo obligadas a convivir, a conocerse y por consiguiente a odiarse. Es ley fatal que las naciones limítrofes estén condenadas al odio o al desprecio, y de esto sabemos mucho los europeos. Ese odio y ese desprecio nunca son recíprocos. El desprecio lo siente quien se cree superior y el odio quien se sabe inferior. El odio es el negativo de la admiración como el desprecio lo es del engreimiento.»



Aquilino Duque.


lunes, 17 de septiembre de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA



Death by Water


Phlebas the Phoenician, a fortnight dead,
Forgot the cry of gulls, and the deep sea swell
And the profit and loss.
                                     A current under sea
Picked his bones in whispers. As he rose and fell
He passed the stages of his age and youth
Entering the whirlpool.
                                     Gentile or Jew
O you who turn the whell and look to windward,
Consider Phlebas, who was onces handsome and tall as you.


T.S. Eliot

viernes, 14 de septiembre de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EL BUENO, EL FEO Y EL MALO


            “Una vez finalizada nuestra conversación de una hora me puse en pie y me despedí. De pronto Stalin pareció incómodo y me dijo, con una cordialidad que todavía no había usado nunca conmigo: “Si se va al amanecer, ¿por qué no vamos a mi casa a beber algo?” Dije que en principio siempre estaba a favor de este tipo de políticas. De modo que me condujo por numerosos pasillos y salas hasta salir a una calzada tranquila, dentro del Kremlin, y al cabo de un par de centenares de metros llegamos al apartamento donde vivía. Me enseño sus habitaciones, que eran de tamaño mediano, sencillas y dignas, cuatro en total: un comedor, un estudio, un dormitorio y un cuarto de baño grande. Entonces aparecieron primero un ama de llaves muy anciana y después una hermosa niña pelirroja que besó a su padre, como correspondía. Él me miró con satisfacción y me pareció como si dijera: “¿Lo ve? Hasta los bolcheviques tenemos una familia”. La hija de Stalin comenzó a poner la mesa y poco después apareció el ama de llaves con algunos platos. Mientras tanto, Stalin se había puesto a descorchar varias botellas con las que empezó a organizar un buen despliegue. Entonces propuso: “y si invitamos a Mólotov? Le preocupa el comunicado. Podríamos resolverlo aquí. Y Mólotov tiene una ventaja: sabe beber”. Entonces me di cuenta de que habría una cena. Yo tenía previsto cenar en la Villa del Estado núm. 7 donde me esperaba el general Anders, el comandante polaco, de modo que le pedí a mi nuevo y excelente intérprete, el comandante Birse, que telefoneara para avisar que no regresaría hasta después de medianoche. En ese momento llegó Mólotov. Nos sentamos y, con los dos intérpretes, éramos cinco en total. El comandante Birse había vivido veinte años en Moscú y se entendió muy bien con el mariscal, con el que mantuvo durante un rato una animada conversación en la que no puede participar.
         Estuvimos sentados a esta mesa desde la 20.30 hasta las 2.30 de la madrugada, lo que, sumado a mi entrevista anterior, daba un total de más de siete horas. Evidentemente la cena se fue improvisando en el momento, pero poco a poco fue llegando más comida. Picoteamos, como suele ser habitual en Rusia, de una larga serie de exquisiteces, y degustamos una variedad de vinos excelentes. Molotov se mostró sumamente afable y Stalin, para aligerar la situación, se burlo de él sin piedad.
         Al final hablamos sobre los convoyes a Rusia, lo que provocó que hiciera un comentario desagradable y grosero sobre la casi total destrucción un convoy ártico en junio.
         “Pregunta el señor Stalin –dijo Pávlov, vacilante—si la Armada británica no tiene sentido de la gloria. “Le respondí: “Puede creerme que lo que se hizo estuvo bien hecho. Realmente sé mucho sobre la Armada y la guerra en el mar”. “Esto significa –dijo Stalin-- que yo no sé nada.” “Rusia es un animal terrestre –dije--; en cambio, los británicos son animales acuáticos.” Calló y recuperó su buen humor. Entonces cambié el tema de la conversación hacia Mólotov. “Sabía el mariscal que la última vez que su ministro de Asuntos Exteriores estuvo en Washington dijo que estaba decidido a hacer una visita a Nueva York por su cuenta, y que su regreso no se retrasó por ningún fallo del avión sino porque se había ido por ahí?”
         Aunque en una cena rusa se puede decir en broma casi cualquier cosa, este comentario hizo que Mólotov se pusiera bastante serio. En cambio, la cara de Stalin se encendió de júbilo al decir: “En realidad no fue a Nueva York sino a Chicago, donde viven los demás gángsteres”.



Winston S. Churchill. La Segunda Guerra Mundial. La Esfera de los Libros.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




COMILLOS DE LA TARDE

Dos colmillos
de sol triste, entre aguaceros
y camposantos. Un alegato mutilado
y esquivo desova versos, dolor
y defunciones a media tarde.
Un telegrama recorre mi arrugado
rostro salpicado de mástiles movedizos,
letras ilegibles, alucinadas,
y certezas que sabemos imposibles.

Cinco colmillos
de luz acerada en el algodón
de los quirófanos insensatos.
Fascinados los niños, espirales
de gas nasal, vagan bajo la lluvia
sobre tejados de arcilla roja.
En las salas de cine hibernan,
malditas, aquellas promesas
enjauladas entre los árboles.

Silvano Lago.

viernes, 7 de septiembre de 2012

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





                           PERROS EN CONSTANTINOPLA


        “Causa admiración el orden de esta república perruna, falta de gobernantes y de leyes escritas, pero sometida, por el instinto de vivir, a una disciplina social. Muchas veces, al abandonar yo el comedor del hotel, recolecto en todas las mesas los pedazos de pan olvidados, tarea en la que se me adelantan con frecuencia otros viajeros. Salgo a la calle y me rodea un grupo de perros estacionados frente a la casa; la familia o tribu a la que corresponde por derecho tradicional este trozo de vía. Ni ladridos ni empujones de impaciencia. El jefe de grupo, el patriarca, el guerrero, alcanza en el aire el primer pedazo, y va a situarse lejos de los suyos, vigilando la calle para evitar que ningún intruso se ingiera en el banquete. Mientras tanto, la familia va cogiendo al vuelo los otros pedazos, siguiendo un turno riguroso, sin que a nadie se le ocurra adelantarse a otro y arrebatarle su parte. De vez en cuando se aproximan otros perros, azuzados por el hambre, queriendo introducirse en el grupo, y una ruidosa batalla pone en conmoción a la calle entera.”


Vicente Blasco Ibáñez. Oriente. Sempere y Compañía Editores.

jueves, 6 de septiembre de 2012

OBITER DICTUM


 


«Alcalá Zamora encargó a Martínez Barrio la formación de un nuevo gobierno, con el decreto de disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones. Durante la tramitación de esta crisis, se presentó Jesús Hernández, del buró político del Partido Comunista, en una reunión, en la calle de la Estrella, para anunciar que se preparaba un golpe de Estado con Azaña y los socialistas, apoyados por los guardias de asalto. Nos comunicó la consigna del Partido: ni con Azaña, ni con Lerroux: organizar los soviets. Quedamos todos tan estupefactos como el policía que asistía al acto, y al que no permitimos intervenir. Estaba allí con Claudín y nos pusimos enseguida en movimiento en busca de enlaces que nos permitieran tomar parte activa en los inminentes acontecimientos, pero, naturalmente, nada sucedió.»

Manuel Tagüeña.


lunes, 3 de septiembre de 2012

OBITER DICTUM




“Los martillos de agua se abaten sobre mis respiraderos; mañana de tempestad. La cubierta está impracticable. El cordaje suena bajo el huracán y todo el aparejo del Austral silba.”


Marcel Schwob

sábado, 1 de septiembre de 2012

ALLÁ EN LAS INDIAS





TEZCATLIPUCA

       “Usaban disciplinarse con unas sogas que tenían ñudos; y no sólo los sacerdotes, pero todo el pueblo, hacía disciplina en la procesión y fiestas que se hacía al ídolo Tezcatlipuca, que se dijo arriba era el Dios de la penitencia. Por que entonces llevaban todos en las manos unas sogas de hilo de manguey, nuevas, de una braza, con un ñudo al cabo, y con aquellas se disciplinaban dándose grandes golpes en las espaldas. Para esta misma fiesta ayunaban los sacerdotes cinco días arreo, comiendo una sola vez al día, y apartados de sus mujeres, y no salían del templo aquellos cinco días, azotándose reciamente con las sogas dichas. De las penitencias y extremos de rigor que usan los bonzos, hablan largo las cartas de los Padres de la Compañía de Jesús, que escribieron de la India, aunque todo esto siempre ha sido sofisticado, y más por apariencia que verdad.
       En el Perú, para la fiesta de el Itu, que era grande, ayunaba toda la gente dos días, en los cuales no llegaban a mujeres, ni comían cosas con sal, ni ají, ni bebían chicha; y este modo de ayunar usaban mucho. En ciertos pecados hacían penitencia de azotarse con unas ortigas muy ásperas; otras veces darse unos a otros con cierta piedra cuantidad de golpes en las espaldas. En algunas partes, esta ciega gente, por persuasión de el demonio, se van a sierras muy agrias, y allí hacen vida asperísima largo tiempo. Otras veces se sacrifican despeñándose de algún alto risco, que todos son embustes del que ninguna cosa ama más que el daño y perdición de los hombres.”

Hernán Cortés. 
Cartas de relación.