“No contesta nunca, la que siempre contestaba. Intento creer que
mejor que esté muerta. Consuela pensar que ahora que está muerta ya no es judía
y no podrán hacerle más maldades ni asustarla. En su cementerio, ya no es una
judía con los ojos a la defensiva, carnalmente denegadores de culpabilidad, una
judía con la boca entreabierta por una oscura estupefacción heredada de miedo y
espera. Los ojos de los judíos vivos siempre tienen miedo. Es nuestra especialidad
de la casa, la desdicha. Ya saben ustedes, en los restaurantes de lujo tienen
la tarta de la casa. Lo nuestro es la desdicha de la casa, especialidad de la
casa, al por mayor y al por menor. Otro consuelo es que no me verá morir.”
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domingo, 15 de abril de 2012
viernes, 30 de septiembre de 2011
OBITER DICTUM
No, yace silenciosa bajo tierra,
encerrada en la terrosa prisión con prohibición de salir, prisionera en la
soledad de tierra, con tierra silenciosa y sofocante y tan pesada encima de ella
inexorablemente, a su derecha ferozmente, a su izquierda estúpidamente, e
infinitamente debajo de ella, abandonada por la que nadie, ni siquiera su
oscura y espesa tierra, se interesa, mientras los vivos caminan sobre ella. Es,
bajo tierra, una inacción, una languidez una postración. Dios, qué absurdo es
todo esto.”
Albert Cohen.
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