martes, 30 de agosto de 2022
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
domingo, 21 de noviembre de 2021
OBITER DICTUM
«Así pasan los instantes, mientras sigo reclamando concreción, y esa hora final empieza a deshilacharse como una nube. Última hora es el prosaico ahora, la colcha es mi sábana, la ventana da a un espacio donde dialogan luto y reconciliación con la existencia. Sigo donde estaba, humillado por ceder al patetismo. Jesuíticos o sartrianos, los infiernos psicológicos escenifican propuestas de perdón a través del arrepentimiento. Lleno como estoy de miserias y rarezas, no puedo arrepentirme de elegir el amor que más se compadece, el que sabe esperar sin caución, el que sigue siendo amor siempre.»
Antonio Escohotado.
viernes, 19 de marzo de 2021
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA POBREZA
«Pero la virtud de ayudar al pobre no debería confundirse con una defensa de la pobreza como virtud, pues en vez de reducir la miseria promueve un engranaje —progresivamente corrupto— de organizaciones dedicadas a exprimir el evangelio victimista. ¿Hasta cuándo se seguirá considerando humanitario vituperar la riqueza, mientras prácticamente todos los humanos tratan de ser ricos? Sostener que viene de «explotar» la pobreza es parcialidad, cuando puede decirse —con el sesgo inverso— que sin ricos los pobres morirían mucho antes, y mucho más pobres. Nuestra prosperidad actual tiene su origen más bien en constituciones libres, que al asegurar iniciativa individual y derecho de propiedad crearon el marco para una sostenida división y subdivisión del trabajo. Dividir el trabajo es cooperación, frente a una alternativa jerárquica de castas y subcastas. A la vez que prolonga los procesos fabriles multiplica su productividad. En eso consiste la acumulación capitalista, si se compara con la sangría de recursos provocada por sistemas cuyo principio no es la eficiencia.»
Antonio Escohotado.
Sesenta semanas en el trópico.
Editorial Anagrama.
viernes, 20 de octubre de 2017
OBITER DICTUM
martes, 30 de diciembre de 2014
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
AYAHUASCA
CAAPI
NISHI COBIN
NIXI PAE
NATEM
SHORI
UNÍ
YAGÉ
«El seminario usa hoy una mezcla que tiene más de un año, muy fermentada, que se supone más potente y es sin duda más desagradable de tomar. No me fío de brebajes rancios, y bebo 80 ml, un quinto menos que anteayer. El ambiente es algo amenazador, ya que por primera vez llovizna, hay bochorno y padecemos una invasión de saltamontes, escarabajos y mosquitos. El suelo y la tela mosquitera que rodea nuestra maloca están literalmente cuajados de estos insectos. Nada de subida rápida. Paso largo tiempo sobre el colchón, recostado cómodamente gracias a dos almohadas. Como advertido por la ceremonia, un creciente lunar ha roto el celaje de nubes, realzando la grandeza del escenario. El círculo de nuestros colchones dibuja una especie de humilde Stonehenge, dispuesto para captar el curso de las horas. Poco a poco la plata de los perfiles va dando paso a una experiencia visceral, con imágenes espaciadas y tenues, leve náusea y movimientos del aparato digestivo. El aire sigue inmóvil, plagado de mosquitos; sudo mucho. Surge una mujer inquietante, de edad indefinida, que comienza con gestos provocativos y pasa en rápida sucesión a ponerse una lavativa, vomitar sangre, hincharse hasta estallar en mil fragmentos y reaparecer como un montón de huesos, que inspeccionados algo más de cerca son en su mayoría de conejo. El estallido tiñe todo de rojo, color que persiste al abrir los ojos como un barniz. Vuelvo a cerrarlos y la masacre sigue ahí, tranquilamente. Es satisfactorio no volver la cara, observar el osario con la distancia que proporciona estar viajando de huesos, que inspeccionados algo más de cerca son en su mayoría de conejo. El estallido tiñe todo de rojo, color que persiste al abrir los ojos como un barniz. Vuelvo a cerrarlos y la masacre sigue ahí, tranquilamente. Es satisfactorio no volver la cara, observar el osario con la distancia que proporciona estar viajando.»
Antonio Escohotado.
Sesenta semanas en el trópico.
Editorial Anagrama.








