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sábado, 10 de diciembre de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






CRUCIGRAMAS CUBISTAS

Tus dedos copulando
entre mis dedos.
Tus ojos húmedos
sobre mi cuerpo frío.
Tus versos en el aire
de los ausentes.

Hace ya tanto que todo
dejó de respirar a veinticuatro
imágenes por segundo
que para reptar
entre los fogonazos
lluviosos de aquel
ferrocarril de promesas
que nadie pilotaba,
ahora que ya no sobrevive
ni la quimera de tus labios,
en el polvo de plata de tu rastro,
releo en tu lengua impasible,
uno de los crucigramas cubistas
de aquella luna marina y mediterránea.

Silvano Lago

I

miércoles, 15 de mayo de 2013

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





LLUEVE   

  Y llueve.

Llueve un dolor
seco clavado de miradas.
Llueve entre los zarzales
nevados de mi amor enfermo.
Llueve sin esperanza ni cura.
Llueve sobre el desierto
helado que habitamos.

  Y llueve.

Llueve sobre cada
palabra que pisas,
piensas o pronuncias.
Sobre cada beso que os debo.
Incluso llueve cuando
afirmo entre dientes
que ya no, ya no llueve.

  Y llueve.

Llueve cuando miro
y cuando no te miro
porque veo pero no te veo.
Y llueve y llueve y llueve…
un dolor seco, sin remedio,
que huele a partida inmediata.
Sé que ya no dejará de llover.

                        Silvano Lago




miércoles, 12 de septiembre de 2012

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




COMILLOS DE LA TARDE

Dos colmillos
de sol triste, entre aguaceros
y camposantos. Un alegato mutilado
y esquivo desova versos, dolor
y defunciones a media tarde.
Un telegrama recorre mi arrugado
rostro salpicado de mástiles movedizos,
letras ilegibles, alucinadas,
y certezas que sabemos imposibles.

Cinco colmillos
de luz acerada en el algodón
de los quirófanos insensatos.
Fascinados los niños, espirales
de gas nasal, vagan bajo la lluvia
sobre tejados de arcilla roja.
En las salas de cine hibernan,
malditas, aquellas promesas
enjauladas entre los árboles.

Silvano Lago.

jueves, 13 de enero de 2011

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





FRUTA FORASTERA


Escucho su voz,
fruta forastera,
y en el espejo
de sus pupilas
veo al verdugo
que mutila el baúl
del viajero
flaco en credos
y esperanzas.

Ignora que víboras,
razones y sombras
muerden mis muñecas
buscando pesadillas
y larvas de sangre seca.

La suerte y la muerte
elegidas dan sentido
a las danzas que bailas.


Silvano Lago.