Mostrando entradas con la etiqueta Petano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Petano. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de marzo de 2019

OBITER DICTUM




      La vida en la capital del Austria tiene algo de la vida de una provincia: diríase que todo está allí reglamentado y que a hora fija y de antemano marcada todas las distracciones deben terminar. Los espectáculos comienzan muy pronto; a las diez de la noche todos los teatros y cafés están cerrados, y cada ciudadano se retira a su casa, lo mismo, exactamente lo mismo que en una ciudad de provincia, lo cual no es ciertamente muy agradable.

Gorgonio Petano 

sábado, 29 de octubre de 2016

OBITER DICTUM






Una circunstancia indispensable para el extranjero que visita la capital de Baviera y quiere sacar todo el partido posible, es… la de saber sepultar en su estómago una docena por lo menos de vasos de cerveza, por día se entiende, si puede beber mas tanto mejor. No es broma lo que acabo de apuntar, es exacto, se bebe cerveza todo el día y en todas partes, con ella se entablan las ilustradas polémicas literarias que forman la vida de Múnich; ella según parece facilita el uso de la palabra; discútense artes, literatura, historia, todos los días, siempre…


Gorgonio Petano

martes, 28 de febrero de 2012

OBITER DICTUM




La vida en Rio Janeiro, más cara que en ninguna capital de Europa, es muy poco agradable. El espíritu de sociabilidad, lejos de irse desarrollando, no parece sino que se recoge: faltan las reuniones, los bailes, los clubs, las recepciones, todos los medios, en fin, que se conocen en Europa para verse, conocerse, hablar, discutir.


Gorgonio Petano

miércoles, 8 de junio de 2011

OBITER DICTUM




     Un ciudadano suizo, culpable de un robo verificado en una iglesia de Samen, ha sido condenado a lo siguiente: «Un cuarto de hora de argolla, vigilado por el verdugo, á 60 palos dados públicamente por el ejecutor de la justicia, a tirar durante cinco años de un carretón, á diez años de internación en su distrito natal, a no poder casarse jamás, a la pérdida de sus derechos civiles y políticos, á ejercicios piadosos, a hacer penitencia en la iglesia, con un báculo en la mano, y una cuerda al cuello, á daños y perjuicios y a los gastos del juicio.»


Gorgonio Petano