Mostrando entradas con la etiqueta Palha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Palha. Mostrar todas las entradas

viernes, 22 de mayo de 2026

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA



LOS PELDAÑOS DEL OLVIDO


Dicen algunas

de mis visitas,

entre susurros,

cuando me creen sedado,

que, también ahora, me relata el siseo de la entrega,

que, también ahora, me deshoja el aire repetido,

que, también ahora, me viste el ensueño audaz

de las palabras venenosas que crecían en los anaqueles

de tus besos.

Medicado y confundido, entubado y desahuciado,

entre claveles de muerte libre y maleducada

sonrío

pues ya nada he de perder

                                            que no se haya perdido.

                    A nadie otorgo condena que me condene.

                                Descenderé,

tras tus pies descalzos,

                                                los peldaños

                                                          del olvido

                                                                aunque   la   luz   se   apague   para   siempre.


Silvano Lago.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






MELANCOLÍA DEL DESTIERRO


Lo peor es creer

que se tiene razón por haberla tenido

o esperar que la historia devane los relojes

y nos devuelva intactos

al tiempo en que quisiéramos que todo comenzase.

Pues ni antes ni después existe ese comienzo

y el presente es su negación y tú su fruto

hermano consumido en habitar tu sombra.


Lo peor es no ver que la nostalgia

es señal de engaño o que este otoño

la misma sangre que tuvimos canta

más cierta en otros labios.


Y peor es aún ascender como un globo,

quedarse a medio cielo,

deshincharse despacio,

caer en los tejados de espaldas a la plaza,

no volver al gran día.


La gloria de aquel acto

era toda futura.

Pero tú olvidas cuanto

pusiste en él, mientras los muertos

brotando están a flor de tierra ahora

para hacer con sus manos

la casa, el pan y la mañana nuestra.


Y tú en tu otoño de recordatorios,

en tu rosario quieto,

igual que un héroe de metal fundido,

famoso en unos pocos

metros a la redonda,

ilustre en ignorancia de la hora inmediata

y casi sordo de tristeza.

Pienso

si no supiste combatir,

si no te defendiste por donde más te herían

o si acaso ignorabas que el destierro es a veces

más cruel que la muerte.


Sobremueres.

Te han vendido a ti mismo,

a tu perfil lejano entre metralla y cantos

o te has dejado herir con un solo disparo

de luz petrificada en la boca del alma.


José Ángel Valente