jueves, 7 de marzo de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






A LA UNA MI FORTUNA A LAS DOS TU RELOJ


Estuve toda la noche parado frente a tu puerta
Esperando que salieran tus sueños
A la una salió una galería de espejos
A las dos salió una alcoba llena de agua
A las tres salió un hotel en llamas
A las cuatro salimos tú y yo haciendo el amor
A las cinco salió un hombre con una pistola
A las seis se oyó un disparo y despertaste
A las siete saliste apurada de tu casa
A las ocho nos encontramos en el Hotel Valdivia
A las nueve los multiplicamos en los espejos
A las diez nos tendimos en la cama de agua
A las once hicimos el amor hasta el exterminio
Ahora son las doce del día
Y tengo entre mis brazos al cuerpo de todos mis delitos


 Óscar Hahn.

domingo, 3 de marzo de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




CONSTANTINOPLA


     No existe ciudad que pueda comparársela en grandeza. Londres o París son más enormes, pero el viajero se convence de esto porque así lo dicen los libros, no porque lo vean sus ojos. Es imposible encontrar en ellas una calle o una plaza que proporcione la sensación exacta de la grandeza de la ciudad. Constantinopla, en cambio, puede abarcarse de un solo golpe de vista. Basta colocarse en mitad del Cuerno de Oro sobre un caique, ligero y movedizo como una piragua, o en el Gran Puente, para admirar toda la importancia de la metrópoli musulmana. Ninguna ciudad del mundo, al decir de viajeros famosos, tiene tal aspecto de inmensidad. Su vecindario es de millón y medio de seres, pero cualquiera puede atribuirle cuatro ó cinco millones. Á lo largo del Cuerno de Oro, en ambas riberas, el caserío ondula apretado sobre las colinas. En primer término se ven dos ciudades, siguiendo las tortuosidades de las orillas, y sobre éstas aparecen otras, en alturas que se alejan, y más allá continúa el caserío hasta esfumarse en el horizonte, azuleando como las montañas remotas. Y cuando la vista, cansada de esa inmensidad de edificios, se vuelve hacia la extensión de agua azul, ve al través de un bosque de mástiles una ribera que cierra el horizonte, la de Asia, y en ella nuevas agrupaciones urbanas, que cubren llanuras, escalan montañas y son también Constantinopla. La torre de Galata, pesada y enorme, mira desde lo alto de su península al viejo Stambul, erizado de minaretes, sutiles y blancos como la plegaria del buen creyente, y en cuya cima tiembla la flecha como una llama de oro. Las grandes mezquitas son amontonamientos de plomizas cúpulas que ascienden en torno de la cúpula central, rematada por una media luna que arde bajo los rayos del sol.”



Vicente Blasco Ibáñez. 
Oriente. 
Sempere y Compañía Editores.

sábado, 2 de marzo de 2019

OBITER DICTUM






«Quizá en este punto debamos tratar un asunto que molesta a la mayoría de los americanos. Nada en la Unión Soviética escapa a la mirada de escayola, bronce, óleo o bordado del ojo de Stalin. Su retrato no solo está expuesto en todos los museos, sino que también se exhibe en todas las salas de todos los museos. Su estatua se levanta al frente de todos los edificios públicos. Su busto está delante de todos los aeropuertos, estaciones de ferrocarril, estaciones de autobús, en todas las aulas, y a menudo su retrato está detrás de su busto. En los parques está sentado en un banco de yeso, discutiendo problemas con Lenin. Los estudiantes en los colegios bordan su retrato con aguja e hilo. Las tiendas venden millones y millones de caras suyas, y todas las casas tienen al menos un retrato. Seguramente el pintado, el modelado, el fundido, el forjado y el bordado de Stalin es una de las grandes industrias de la Unión Soviética. Está en todas partes, lo ve todo.»

John Steinbeck.

miércoles, 27 de febrero de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS




LA MALA MÚSICA

"El día siguiente vino de hazia el Oriente una gran canoa con veinte y cuatro hombres, todos mancebos e muy ataviados de armas, arcos y frechas y tablachinas, y ellos, como dixe, todos mancebos de muy linda disposición y no negros, salvo más blancos que otros que aya visto en las Indias, y de muy lindo gesto y fermosos cuerpos, y los cabellos llanos y largos, cortados a la guisa de Castilla. Traían la cabeza atada con un pañuelo de algodón texido a labores y colores, los cuales creía yo que era almaiçares, y otro destos pañuelos traían ceñido y se cobijavan con él en lugar de pañetes. Cuando llegó esta canoa, habló de muy lexos, e yo ni otro ninguno no les entendimos, salvo que yo le mandé fazer señas que se allegasen, y en esto se pasó más de dos oras y, si se llegavan un poco, luego se desviavan. Yo les fazía mostrar bacines y otras cosas que relucían, por enamorarlos por que viniesen, y a cabo de un rato se allegaron más que fasta entonces no avían.
E yo deseava mucho aver lengua y no tenía ya cosa que me pareciese que era de mostrarles para que viniesen, salvo que hize subir un tamborino en el castillo de popa que tañesen e unos mancebos que danzasen, creyendo que se allegarían a ver la fiesta. Y, luego que vieron tañer y danzar, todos dexaron los remos y echaron mano a los arcos y los encordaron, y embrazaron su tablachina y començaron a tirarnos flechas. Cesó luego el tañer y danzar y mandé sacar unas ballestas, y ellos dexáronme y fueron a más andar a otra caravela, y de golpe se fueron debaxo la popa de ella, y el piloto entró con ellos y dio un sayo y un bonete a un hombre principal que le pareció de ellos, y quedó concertado que le iría a hablar en la playa, adonde ellos luego fueron con la canoa esperándole. Y él, como no quiso ir sin mi licencia, y como ellos le vieron venir a la nao con la barca, tornaron a entrar en la canoa y se fueron, y nunca más los vide ni a otros en esta isla."

Cristobal Colón. 
Tercer viaje.

OBITER DICTUM






«Perseguir imposibles es locura; imposible es que los 

ruines dejen de hacer ruindades.»


Marco Aurelio.»

lunes, 25 de febrero de 2019

OBITER DICTUM






«España está hoy entregada al furor y los excesos de dos locuras. Sin embargo es indiscutible, no sólo para nosotros sino para cualquiera que conozca España que todos esos excesos no pueden ser ordenados ni admitidos alegremente por los dirigentes, en uno y otro campo. Sin embargo, a pesar de que los cometan una minoría de feroces energúmenos que, tanto de un lado como del otro, imponen sus instintos criminales, es cierto que son los dirigentes de las dos fuerzas combatientes quienes fatalmente habrán de asumir su responsabilidad.»

Clara Campoamor.

viernes, 22 de febrero de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






Alguna vez, en la alta noche, siento
por mis hombros un río de tristezas
pasar, y oigo las horas detenerse,
y veo las sombras agruparse inquietas.
Digo que es noche alta, y que el silencio
tirante y duro, me devuelve en trémula
palpitación jadeante, eco preciso,
el latir de mis venas.
Solos la noche y yo, con mis dos manos
sacudo el tronco de feroz corteza
hasta ver desprenderse de la copa
tiernos luceros, pálidas estrellas,
y me sonrío con mi secreto... dentro
de mil años, caerán sobre la tierra.

Pedro Garfias.

jueves, 21 de febrero de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



LA VIEJA GLOBALIZACIÓN

«Es, sencillamente, que el mundo, de repente, ha crecido, y con él y en él la vida. Por lo pronto, ésta se ha mundializado efectivamente; quiero decir que el contenido de la vida en el hombre de tipo medio es hoy todo el planeta; que cada individuo vive habitualmente todo el mundo. Hace poco más de un año, los sevillanos seguían hora por hora, en sus periódicos populares, lo que les estaba pasando a unos hombres junto al Polo, es decir, que sobre el fondo ardiente de la campiña bética pasaban témpanos a la deriva. Cada trozo de tierra no está ya recluido en su lugar geométrico, sino que para muchos efectos visuales actúa en los demás sitios del planeta. Según el principio físico de que las cosas están allí donde actúan, reconoceremos hoy a cualquier punto del globo la más efectiva ubicuidad. Esta proximidad de lo lejano, esta presencia de lo ausente, ha aumentado en proporción fabulosa el horizonte de cada vida. »

José Ortega y Gasset.
La rebelión de las masas.
Editorial Espasa-Calpe.

miércoles, 20 de febrero de 2019

OBITER DICTUM






«De regreso a La Habana, la puesta de sol era anaranjada y amarilla detrás de un cielo lleno de palmas. La bahía de Matanzas, hermosísima, y lo mejor de todo el regreso a Juan Ramón esperándome cariñosamente después de mi ausencia de varios días y muy contento de que hubiera disfrutado tanto de Varadero, pero sin querer ir, pues «lo que no es tuyo no te dice nada». Definitivamente, un español de pura raza es como un alma perdida fuera de España, pero no veo muchas oportunidades de regresar pronto sin que suframos allá más que en el extranjero. »

Zenobia Camprubí.

domingo, 17 de febrero de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





MONOLOG DLA KASANDRY

To ja, Kasandra,
A to jest moje miasto pod popiołem.
A to jest moja laska i wstążki prorockie.
A to jest moja głowa pełna wątpliwości.

To prawda, tryumfuję.
Moja racja aż łuną uderzyła w niebo.
Tylko prorocy, którym się nie wierzy, mają takie widoki.
Tylko ci, którzy źle zabrali się do rzeczy,
i wszystko mogło spełnić się tak szybko,
jakby nie było ich wcale.

Wyraźnie teraz przypominam sobie,
jak ludzie, widząc mnie, milkli w pół słowa.
Rwał się śmiech.
Rozplatały ręce.
Dzieci biegły do matki.
Nawet nie znałam ich nietrwałych imion.
A ta piosenka o zielonym listku -
nikt jej nie kończył przy mnie.

Kochałam ich.
Ale kochałam z wysoka.
Sponad życia.
Z przyszłości. Gdzie zawsze jest pusto
i skąd cóż łatwiejszego jak zobaczyć śmierć.
Żałuję, że mój głos był twardy.
Spójrzcie na siebie z gwiazd - wołałam –

spójrzcie na siebie z gwiazd.
Słyszeli i spuszczali oczy.

Żyli w życiu.
Podszyci wielkim wiatrem.
Przesądzeni.
Od urodzenia w pożegnalnych ciałach.
Ale była w nich jakaś wilgotna nadzieja,
własną migotliwością sycący się płomyk.
Oni wiedzieli, co to takiego jest chwila,
och bodaj jedna jakakolwiek zanim –

Wyszło na moje.
Tylko, że z tego nie wynika nic.
A to jest moja szmatka ogniem osmalona.
A to są moje prorockie rupiecie.

A to jest moja wykrzywiona twarz.

Twarz, która nie wiedziała, że mogła być piękna.


Wislawa Szymborska.

miércoles, 13 de febrero de 2019

OBITER DICTUM





1905 

Miércoles 1 de marzo


        “Entierro de Schwob. Parece no haber amigos; hombres de letras, parientes, forman un grupo bastante distante; solo, pegado a la tumba, el chino, al que por primera vez veo vestido a la europea, sin coleta; admiro en su rostro extraño y casi bello la expresión aislada de su dolor.”


                                                                                          André Gide.

martes, 12 de febrero de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EDUCACIÓN Y EXCREMENTOS

«En la escuela solían preguntarnos cuáles eran nuestros planes para el futuro. La respuesta correcta era la siguiente: «Seguir los preceptos del presidente Mao y ser un sucesor cualificado para la revolución». Todos asumíamos que eso de ser un «sucesor cualificado para la revolución» significaba ayudar a los pobres campesinos de las regiones más desérticas o montañosas. En 1975, el Partido Comunista promocionaba un modelo de estudiante que entregaba los exámenes en blanco, justificándose diciendo que estaba demasiado ocupado con la revolución como para haberlos preparado. Se instaba a toda la nación para que reformase el sistema educativo, que estaba muy alejado, según consideraba el Partido, de la vida de los trabajadores y campesinos. En la escuela se nos animaba a pasar menos tiempo estudiando ciencias y más haciendo trabajos físicos, como recoger los excrementos de los caballos en la calle o ayudar a los campesinos a arrancar las malas hierbas. Padre estaba sumamente preocupado con esa nueva tendencia política y, aunque no protestaba sobre lo que pasaba en la escuela, me obligaba a leer libros en casa para recuperar el tiempo perdido en las clases.
Este país está destrozado —le decía a Madre. Luego, al darse cuenta de que yo le había oído, añadía—: No le digas nada a tu profesora y sigue con tus estudios.»

Wenguang Huang.
El pequeño guardia rojo.
Libros del Asteroide 

sábado, 9 de febrero de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






PARA SIEMPRE


       «Poco después se publicó la foto del cadáver de un niño sin dueño que no habían podido identificar en el anfiteatro de Medicina Legal y me pareció igual a la de otro niño desaparecido que se había publicado días antes. Se las mostré al jefe de la sección judicial, Felipe González Toledo, y él llamó a la madre del primer niño que aún no había sido encontrado. Fue una lección para siempre. La madre del niño desaparecido nos esperaba a Felipe y a mí en el vestíbulo del anfiteatro. Me pareció tan pobre y disminuida que hice un esfuerzo supremo del corazón para que el cadáver no fuera el de su niño. En el largo sótano glacial, bajo una iluminación intensa, había unas veinte mesas dispuestas en batería con cadáveres como túmulos de piedra bajo sábanas percudidas. Los tres seguimos al guardián parsimonioso hasta la penúltima mesa del fondo. Bajo el extremo de la sábana sobresalían las suelas de unas botitas tristes, con las herraduras de los tacones muy gastadas por el uso. La mujer las reconoció, se puso lívida, pero se sobrepuso con su último alientó hasta que el guardián quitó la sábana con una revolera de torero. El cuerpo de unos nueve años, con los ojos abiertos y atónitos, tenía la misma ropa arrastrada con que lo encontraron muerto de varios días en una zanja del camino. La madre lanzó un aullido y se derrumbó dando gritos por el suelo.»


Gabriel García Márquez. 
Vivir para contarla. 
Mondadori.