viernes, 3 de febrero de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




PROPOSICIONES DE PAZ


LIBRO IV
XIII. Después de esta función veía César no ser prudencia dar ya oídos a embajadas, ni escuchar proposiciones de los que dolosamente y con perfidia, tratando de paz, le hacían guerra. El aguardar a que se aumentasen las tropas enemigas y volviese su caballería, teníalo, por otra parte, por grandísimo desvarío; demás que atenta la mutabilidad de los galos, consideraba cuan alto concepto habrían ya formado de los enemigos por un choque solo, y no era bien darles más tiempo para maquinar otras novedades. Tomada esta resolución, y comunicada con los legados y el cuestor, para no atrasar ni un día la batalla, ocurrió felizmente que luego, al siguiente, de mañana, vinieron a su campo muchos germanos con sus cabos y ancianos usando de igual alevosía y ficción, so color de disculparse de haber el día antes quebrantado la tregua contra lo acordado y pedido por ellos mismos, como también para tentar si, dando largas, podían conseguir nuevas treguas. Alegróse César de tan buena coyuntura, y mandó que los arrestasen; y sin perder tiempo, alzo el campo, haciendo que la caballería siguiese a la retaguardia, por considerarla intimidada con la reciente memoria de su derrota.
XIV. Repartido el ejército en tres cuerpos, con una marcha forzada de ocho millas se puso sobre los reales de los enemigos primero que los germanos lo echasen de ver. Los cuales, sobrecogidos de todo punto, sin acertar a tomar consejo ni las armas, así por la celeridad de nuestra venida como por la ausencia de los suyos, no acababan de atinar si sería mejor hacer frente al enemigo, o defender los reales, o salvarse por medio de la fuga, manifestándose su terror por los alaridos y batahola que traían. Nuestros soldados, hostigados de la traición del otro día, embistieron los reales; aquí los que de pronto pudieron tomar las armas hicieron alguna resistencia, combatiendo entre los carros y el fardaje, pero la demás turba de niños y mujeres (que con todos los suyos salieron de sus tierras y pasaron el Rin) echaron luego a huir unos tras otros, en cuyo alcance destacó César la caballería.
XV. Los germanos, sintiendo detrás la gritería, y viendo degollar a los suyos, arrojadas las armas y dejadas las banderas, desampararon los reales; y llegados al paraje donde se unen el Mosa y el Rin, siendo ya imposible la huida, después de muchos muertos, los demás se precipitaron al río, donde, sofocados del miedo, del cansancio y del ímpetu de la corriente, se ahogaron. Los nuestros, todos con vida, sin faltar uno, con muy pocos heridos se recogieron a sus tiendas, libres ya del temor de guerra tan peligrosa, pues el número de los enemigos no bajaba de cuatrocientos treinta mil. César dio a los arrestados licencia de partirse. Mas ellos temiendo las iras y tormentos de los galos, cuyos campos saquearon, escogieron quedarse con él y César les concedió plena libertad.
        

Julio César. La guerra de las Galias. Ediciones Orbis.

miércoles, 1 de febrero de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS






A RÍO REVUELTO


“Y pareciéndole a don Pedro de Lovera que podía haber a río vuelto ganancia de pescadores, tuvo recelo de algún desmán que podía suceder en el valle de Maque y en el fuerte de Lliben por donde andaba el capitán Pedro de Aranda veinte leguas de Ia ciudad. Envió a Hernando de Salazar vecino della a visitar aquel distrito dando por él una vuelta a ver si el capitán Aranda estaba necesitado de su socorro. Caminó este caudillo con algunos soldados con gran trabajo por estar Ia tierra muy mojada y llena de troncos de árboles, y vascosidad que hacía el camino impertransible. Por lo cual cejó por otra vereda de un camino poco usado y a una legua poco más fue a dar en un puebleciIIo, donde se iban juntando los indios de guerra en tanta suma, que había ya diez i siete caciques con sus escuadras, mas como no les pasaba por pensamiento haber de llegar español allí en toda la vida estaban tan descuidados de tal suceso que aquellos pocos de españoles con no pasar de doce fueron bastantes a desbaratarlos por dar en ellos tan inopinadamente. Y aunque algunos acudieron a las armas, y se defendieron un breve rato, fueron muchos más los que huyeron por diversas partes procurando quitarse delante de los ojos de los españoles. Y fueron estos los mejor parados aunque anduvieron, porque los demás que se pusieron a hacer resistencia quedaron mal heridos, y algunos muertos y no pocos presos en manos de los yanaconas que iban en compañía de los españoles. A todos estos que eran más de doscientos mandó Hernando Salazar poner a recaudo en una casa que allí estaba en la encomienda de Esteban de Guevara, de donde envió aviso al capitán don Pedro de Lovera, el cual acudió a ello con veinte hombres y hizo justicia de los principales cabezas de los rebelados, y con esto se volvió a su casa dejando orden al capitán Salazar de que fuese prosiguiendo el castigo en los en los demás que eran sus secuaces aunque menos rigorosamente.
Poco después acudió el capitán Aranda a poner cerco al fuerte de Lliben, donde había gran suma de enemigos, y habiendo estado veinte días sin poder hacer suerte por estar mui trincheados y fortalecidos con todo jénero de pertrechos, se vino a meter en cólera cansado de tanto esperar, de modo, que quiso aventurarse por no perder más tiempo sin sacar fruto: para esto llevó su jente, a un lugar que caía sobre la fortaleza para entrar por un paso harto peligroso, por no haber otro descubierto, y aunque los enemigos les arrojaron menuda lluvia de piedras y saetas se abalanzaron por entre ellas, en razón de acabar de una vez con esta empresa. Acudieron los rebelados al lugar por donde eran acometidos dándole a los españoles que estaban fuera para arrojarse por entre las albarradas mientras ellos estaban entretenidos con la escuadra en que el capitán andaba, y desta manera les dieron trato por tres partes de suerte, que los desatinaron no dándoles vado a tomar acuerdo, y aunque acometieron a todas partes peleando por un rato cayendo, y levantando hubieron luego de dejar las armas, y desamparar la fortaleza poniéndola toda en los pies y aun quisieran tener para ello alas de ave. Mas con todo eso quedaron más de quinientos en el lazo. Unos que murieron en la batalla, y otros de quien se hizo justicia por haber sido causa della. Mas el efecto fue un gran temor que se metió en los corazones de los indios, con el cual se fueron rindiendo poco a poco a  los españoles acudiendo a dar la paz, y pedir perdón de lo pasado.”


Pedro Mariño de Lovera. Historia de la conquista de Chile

lunes, 30 de enero de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






    EPITAFIO


Esto es hoy,
algo perdido.

Brilla el césped.
Cae una hoja
y es como la señal esperada
para que vuelvas de la muerte
y cruces con resplandor
y silencio de estrella
mi memoria.

Blanca Varela

miércoles, 25 de enero de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





ESE BESO DE AYER...

Ese beso de ayer
me abrió la puerta
y todos los recuerdos
que yo creí fantasmas
se levantaron tercos
a morderme.


Claribel Alegría.

domingo, 22 de enero de 2017

OBITER DICTUM





«Consideraba muy interesante el estado de conciencia de la juventud, alimentada con la literatura de postguerra procedente de Rusia. Se daba el caso paradójico de que en familias burguesas, de abolengo monárquico, los hijos militaban, no ya en el campo republicano, sino en el socialista, y muy particularmente en el comunista. Era muy significativo observar la biblioteca de cualquier joven estudiante, llena de libros relativos a los llamados credos libertadores, a los que no llegaba, a los que no podía llegar la censura de Prensa, el arma más poderosa de que disponían los Gobiernos. Y así, saturándose de lecturas de esa índole, la intelectualidad de la nueva generación seguía su rumbo, adquiriendo un espíritu incompatible con los sistemas de gobierno que podía ofrecerle un régimen monárquico, por muy democrático que quisiera ser.»

Emilio Mola.

sábado, 21 de enero de 2017

OBITER DICTUM





“Nosotros hablamos de nuestros muertos queridos como si estuvieran en el cielo y al mismo tiempo muchos de entre nosotros piensan en ellos como si los tuviéramos cerca. Algunas personas de nuestra sociedad se aproximan a la idea de que están en el cementerio durmiendo su último sueño. Igualmente, el africano dirá, casi de un tirón, que los muertos se han ido a una gran ciudad subterránea donde todo es puro, donde cultivan los campos y recogen abundantes cosechas, que han partido hacia algún rincón lejano del este o del oeste; que se hallan en el bosque que rodea su residencia terrestre; que están en la casa habitada por los vivos; que vagan bajo la forma de animales salvajes; en fin, que se hallan en la tumba, que es la casa del muerto. Si añadimos por nuestra parte que la mayoría de los bantúes, si no todos, creen que los muertos, en su mayoría, vuelven a nacer de nuevo, nos haremos una idea de lo que ciertas personas llaman la confusión de pensamiento que caracteriza a los bantúes. Otros, quizá con la misma razón, consideran todo esto como sutileza metafísica.”


Edwin W. Smith.

lunes, 16 de enero de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






TRES LIRAS A EMILIA


Los ojos que no uso
cuando dormido estoy, cuando dormido
de mi sueño difuso
un ojo tengo herido...
¡Los ojos que no uso me han crecido!
 
La frente sombreada
de una sombra interior adolorida,
ya no me queda nada
de frente ni de vida.
¡La frente sombreada está partida!

Mi mano no se mueve
y a cada dedo muerto sé que gano
una pizca de nieve,
de nieve de gusano
¡Mi mano no se mueve por tu mano!

Carlos Edmundo de Ory.

sábado, 14 de enero de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS




AL HIJO DEL AGUA


       Otras veces llegarán a ríos que parecerá que van crecidos, los cuales se podrán pasar sin hacer puente con todo silencio, si estuvieren en tierra poblada, entrando dos buenos nadadores a tentar el río si lo pueden pasar a volapié, y pudiéndose pasar, irán pasando poco a poco en cuadrillas, porque no se revuelvan en la corriente, asidos unos de otros, y de una banda y de otra habrá nadadores en el agua hasta la cinta y al medio para ayudarlos. De esta manera pasarán los cargueros entre los soldados con quienes irán asidos. Y advertirán que arcabuces y municiones los llevarán en la cabeza con una mano y los indios sus cargas, porque no se mojen. En esto se han de guardar dos cosas: ir al hijo del agua y que sea paso limpio sin pedrería gruesa.
       Otro modo de pasar ríos usan los soldados baquianos, sin puentes ni balsas ni taravitas, que como son diestros saben de todo, y es, que si el río da a la cinta y es recio y está sucio de piedras, hay peligro mucho en la chusma por ir cargada con el bagaje. Los soldados que fueren nadadores cruzarán este río al hijo, no contra la corriente, porque no lo podrán sustentar, sino como digo y asidos unos de otros de una orilla a otra. De esta manera aseguran los que fueren pasando, así solados como cargueros y gente impedida, asiéndose uno de otro por la parte de abajo al socaire y remanso del río que bate en esta gente que hacen puente, y con este reparo pasarán sin que el agua trastorne ni lleve ninguna pieza, habiendo por debajo algunos buenos nadadores con sus bordones, forcejeando en medio del río para socorrer si alguno cayere y salvar la carga que soltare algún carguero.


Bernardo de Vargas Machuca. 
Milicia Indiana.

miércoles, 11 de enero de 2017

OBITER DICTUM






“La contraposición del «nosotros» y el «ellos», la lucha contra los ajenos al grupo, parece ser un ingrediente esencial de todo credo que enlace sólidamente a un grupo para la acción común. Por consecuencia, lo han empleado siempre aquellos que buscan no sólo el apoyo para una política, sino la ciega confianza de ingentes masas. Desde su punto de vista, tiene la gran ventaja de concederles mayor libertad de acción que casi ningún programa positivo. El enemigo, sea interior, como el «judío» o el «kulak», o exterior, parece ser una pieza indispensable en el arsenal de un dirigente totalitario.”


Friedich A. Hayek

lunes, 9 de enero de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






BROOMS


3

In this and in no other manner
Was the first ancestral broom made:
Namely, they plucked all the arrows
From the bent back os Saint Sebastian.
They tied them with a rope
On which Judas hung himself.
Stuck in the stilt
On which Copernicus
Touched the morning star…

Then the broom was ready
To leave the monastery.
The dust welcome it—
That great pornographer
Immediately wanted to
Look under its skirt


Charles Simic

domingo, 8 de enero de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



EN SACHION


“Terminada la travesía del desierto susodicho se llega la ciudad de Sachion, que está a la entrada de la gran provincia de Tanguth donde viven pocos cristianos nestorianos; otros habitantes guardan la ley del miserable Mahoma, y los restantes son idólatras. Los vecinos gentiles tienen su propia lengua. Todos los moradores de esta ciudad no se aplican a la contratación, sino que viven sólo de los frutos de la tierra. En Sachion hay muchos monasterios dedicados a diversos ídolos, a los que se hacen grandes sacrificios y a los que el pueblo muestra grandísima devoción. Cuando a un hombre le nace un hijo, inmediatamente lo consagra a algún ídolo, en cuyo honor tiene un carnero en su casa aquel año; cumplido el año desde el nacimiento de su hijo, en la primera fiesta de ese dios que se celebra después del curso del año, ofrece al ídolo el hijo y el carnero con suma devoción. Después cuece la carne del carnero y la ofrenda al ídolo, y la deja en su presencia hasta que terminan las oraciones que se profieren ante él según la costumbre de la ciudad. El padre le ruega suplicante que se digne conservar la vida de su hijo, y creen que entre tanto el dios come el caldo de la carne *** y conservan sus huesos con unción en un hermoso recipiente. Cuando muere alguien, aquéllos a cuyo cargo están los cuerpos de los muertos lo hacen quemar. En la incineración se sigue el siguiente ritual: *** debe ser ofrecido a la pira su cadáver; aquéllos les preguntan el mes, el día y la hora de su nacimiento, y una vez averiguada la constelación de su horóscopo indican el día en que se ha de quemar. Algunas veces hacen que se retenga el cadáver por siete días, otras por un mes, en ocasiones por seis meses; mientras tanto lo guardan en casa de la siguiente manera: tienen un ataúd de tablas muy gruesas y acopladas con tal maña que no puede exhalar hedor alguno, antes bien, está pintado por fuera primorosamente. Allí colocan el cadáver embalsamado con muchas especias y cubren el sarcófago con un hermoso paño. Todos los días, mientras permanece el cuerpo en casa, preparan a la hora de yantar una mesa junto a la caja con vino y delicados manjares, que queda puesta el tiempo que podría tardar un hombre vivo en comerlos, pues dicen que el alma del difunto prueba las viandas que están servidas en su nombre. También se consulta a los astrólogos susodichos por qué puerta se ha de sacar de casa el cuerpo del difunto, pues dicen que algunas veces esta o aquella puerta careció en su construcción de buenas obras, por lo cual no la consideran adecuada para sacar por ella los restos mortales, y así mandan que se lleve el cadáver a la pira por otra puerta o abriendo un nuevo orificio en la pared. Cuando es llevado a quemar fuera de la ciudad o de la villa, erigen por el camino cabañas de madera en muchos lugares, cubiertas de paños de seda y oro; cuando llega ante una de ellas, depositan la caja con el cadáver ante la choza y esparcen en tierra ante el ataúd vino y finos manjares, diciendo que aquel muerto va a ser recibido en la otra vida con tal festín. A la hora de las exequias preceden al sarcófago todos los instrumentos de los músicos de la ciudad, cuyo sonido produce gran deleite. Al llegar al lugar de la pira, tienen cortadas en hojas de papel figuras de hombres, mujeres, caballos, camellos y muchos dineros, todo lo cual arde juntamente con el cadáver, pues dicen que va a tener en la otra vida tantos siervos y criadas, animales y dineros como imágenes se quemaron con él, y que así vivirá con riquezas y honra. Esta superstición la observa por doquier en las partes de oriente la ceguera de los gentiles a la hora de incinerar los cadáveres humanos.”


Marco Polo. El libro de… Alianza Editorial.

viernes, 6 de enero de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





    SONNET LXXI


No longer mourn for me when I am dead
Then you shall hear the surly sullen bell
Give warning to the world that I am fled
From this vile world, with vilest worms to dwell:

Nay, if you read this line, remember not
The hand that writ it; for I love you so
That I in your sweet thoughts would be forgot
If thinking on me then should make you woe.

O, if, I say, you look upon this verse
When I perhaps compounded am with clay,
Do not so much as my poor name rehearse.
But let your love even with my life decay,

       Lest the wise world should look into your moan
       And mock you with me after I am gone.


William Shakespeare

jueves, 5 de enero de 2017

OBITER DICTUM




«La orden fue dada a la una de la tarde y la hora de partida eran las seis. La policía transmitía la orden a los taxistas en la calle y estos, entusiasmados, hacían bajar a sus pasajeros explicando orgullosos que tenían que ir al combate. Después de llenar sus depósitos en sus garajes, se alinearon seiscientos taxis en perfecta formación en el lugar fijado. Gallieni, que los inspeccionó, estaba encantado: “Eh bien, voilà au moins qui n`est pas banal!”.»


Barbara Tuchman.