lunes, 23 de enero de 2017
domingo, 22 de enero de 2017
OBITER DICTUM
«Consideraba
muy interesante el estado de conciencia de la juventud, alimentada
con la literatura de postguerra procedente de Rusia. Se daba el caso
paradójico de que en familias burguesas, de abolengo monárquico,
los hijos militaban, no ya en el campo republicano, sino en el
socialista, y muy particularmente en el comunista. Era muy
significativo observar la biblioteca de cualquier joven estudiante,
llena de libros relativos a los llamados credos libertadores, a los
que no llegaba, a los que no podía llegar la censura de Prensa, el
arma más poderosa de que disponían los Gobiernos. Y así,
saturándose de lecturas de esa índole, la intelectualidad de la
nueva generación seguía su rumbo, adquiriendo un espíritu
incompatible con los sistemas de gobierno que podía ofrecerle un
régimen monárquico, por muy democrático que quisiera ser.»
Emilio
Mola.
sábado, 21 de enero de 2017
OBITER DICTUM
“Nosotros hablamos de nuestros
muertos queridos como si estuvieran en el cielo y al mismo tiempo muchos de
entre nosotros piensan en ellos como si los tuviéramos cerca. Algunas personas
de nuestra sociedad se aproximan a la idea de que están en el cementerio
durmiendo su último sueño. Igualmente, el africano dirá, casi de un tirón, que
los muertos se han ido a una gran ciudad subterránea donde todo es puro, donde
cultivan los campos y recogen abundantes cosechas, que han partido hacia algún
rincón lejano del este o del oeste; que se hallan en el bosque que rodea su
residencia terrestre; que están en la casa habitada por los vivos; que vagan
bajo la forma de animales salvajes; en fin, que se hallan en la tumba, que es
la casa del muerto. Si añadimos por nuestra parte que la mayoría de los bantúes,
si no todos, creen que los muertos, en su mayoría, vuelven a nacer de nuevo,
nos haremos una idea de lo que ciertas personas llaman la confusión de
pensamiento que caracteriza a los bantúes. Otros, quizá con la misma razón,
consideran todo esto como sutileza metafísica.”
Edwin W. Smith.
jueves, 19 de enero de 2017
lunes, 16 de enero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
TRES LIRAS A EMILIA
Los ojos que no
uso
cuando dormido
estoy, cuando dormido
de mi sueño
difuso
un ojo tengo
herido...
¡Los ojos que no
uso me han crecido!
La frente
sombreada
de una sombra
interior adolorida,
ya no me queda
nada
de frente ni de
vida.
¡La frente
sombreada está partida!
Mi mano no se
mueve
y a cada dedo
muerto sé que gano
una pizca de
nieve,
de nieve de
gusano
¡Mi mano no se
mueve por tu mano!
Carlos Edmundo de Ory.
sábado, 14 de enero de 2017
ALLÁ EN LAS INDIAS
AL HIJO DEL AGUA
Otras veces llegarán a ríos que parecerá que van
crecidos, los cuales se podrán pasar sin hacer puente con todo silencio, si
estuvieren en tierra poblada, entrando dos buenos nadadores a tentar el río si
lo pueden pasar a volapié, y pudiéndose pasar, irán pasando poco a poco en
cuadrillas, porque no se revuelvan en la corriente, asidos unos de otros, y de
una banda y de otra habrá nadadores en el agua hasta la cinta y al medio para
ayudarlos. De esta manera pasarán los cargueros entre los soldados con quienes
irán asidos. Y advertirán que arcabuces y municiones los llevarán en la cabeza
con una mano y los indios sus cargas, porque no se mojen. En esto se han de
guardar dos cosas: ir al hijo del agua y que sea paso limpio sin pedrería
gruesa.
Otro
modo de pasar ríos usan los soldados baquianos, sin puentes ni balsas ni taravitas,
que como son diestros saben de todo, y es, que si el río da a la cinta y es
recio y está sucio de piedras, hay peligro mucho en la chusma por ir cargada
con el bagaje. Los soldados que fueren nadadores cruzarán este río al hijo, no
contra la corriente, porque no lo podrán sustentar, sino como digo y asidos
unos de otros de una orilla a otra. De esta manera aseguran los que fueren
pasando, así solados como cargueros y gente impedida, asiéndose uno de otro por
la parte de abajo al socaire y remanso del río que bate en esta gente que hacen
puente, y con este reparo pasarán sin que el agua trastorne ni lleve ninguna
pieza, habiendo por debajo algunos buenos nadadores con sus bordones,
forcejeando en medio del río para socorrer si alguno cayere y salvar la carga
que soltare algún carguero.
Bernardo
de Vargas Machuca.
Milicia Indiana.
viernes, 13 de enero de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
OBITER DICTUM
“La
contraposición del «nosotros» y el «ellos», la lucha contra los ajenos al
grupo, parece ser un ingrediente esencial de todo credo que enlace sólidamente
a un grupo para la acción común. Por consecuencia, lo han empleado siempre aquellos
que buscan no sólo el apoyo para una política, sino la ciega confianza de
ingentes masas. Desde su punto de vista, tiene la gran ventaja de concederles
mayor libertad de acción que casi ningún programa positivo. El enemigo, sea
interior, como el «judío» o el «kulak», o exterior, parece ser una pieza
indispensable en el arsenal de un dirigente totalitario.”
Friedich
A. Hayek
martes, 10 de enero de 2017
lunes, 9 de enero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
BROOMS
3
In this and in no other
manner
Was the first ancestral
broom made:
Namely, they plucked all
the arrows
From the bent back os Saint
Sebastian.
They tied them with a rope
On which Judas hung
himself.
Stuck in the stilt
On which Copernicus
Touched the morning star…
Then the broom was ready
To leave the monastery.
The dust welcome it—
That great pornographer
Immediately wanted to
Look under its skirt
Charles Simic
domingo, 8 de enero de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN SACHION
“Terminada la travesía del desierto susodicho se llega la ciudad de
Sachion, que está a la entrada de la gran provincia de Tanguth donde viven
pocos cristianos nestorianos; otros habitantes guardan la ley del miserable
Mahoma, y los restantes son idólatras. Los vecinos gentiles tienen su propia
lengua. Todos los moradores de esta ciudad no se aplican a la contratación,
sino que viven sólo de los frutos de la tierra. En Sachion hay muchos
monasterios dedicados a diversos ídolos, a los que se hacen grandes sacrificios
y a los que el pueblo muestra grandísima devoción. Cuando a un hombre le nace
un hijo, inmediatamente lo consagra a algún ídolo, en cuyo honor tiene un
carnero en su casa aquel año; cumplido el año desde el nacimiento de su hijo,
en la primera fiesta de ese dios que se celebra después del curso del año,
ofrece al ídolo el hijo y el carnero con suma devoción. Después cuece la carne
del carnero y la ofrenda al ídolo, y la deja en su presencia hasta que terminan
las oraciones que se profieren ante él según la costumbre de la ciudad. El
padre le ruega suplicante que se digne conservar la vida de su hijo, y creen
que entre tanto el dios come el caldo de la carne *** y conservan sus huesos
con unción en un hermoso recipiente. Cuando muere alguien, aquéllos a cuyo
cargo están los cuerpos de los muertos lo hacen quemar. En la incineración se
sigue el siguiente ritual: *** debe ser ofrecido a la pira su cadáver; aquéllos
les preguntan el mes, el día y la hora de su nacimiento, y una vez averiguada
la constelación de su horóscopo indican el día en que se ha de quemar. Algunas
veces hacen que se retenga el cadáver por siete días, otras por un mes, en
ocasiones por seis meses; mientras tanto lo guardan en casa de la siguiente
manera: tienen un ataúd de tablas muy gruesas y acopladas con tal maña que no
puede exhalar hedor alguno, antes bien, está pintado por fuera primorosamente. Allí
colocan el cadáver embalsamado con muchas especias y cubren el sarcófago con un
hermoso paño. Todos los días, mientras permanece el cuerpo en casa, preparan a
la hora de yantar una mesa junto a la caja con vino y delicados manjares, que
queda puesta el tiempo que podría tardar un hombre vivo en comerlos, pues dicen
que el alma del difunto prueba las viandas que están servidas en su nombre. También
se consulta a los astrólogos susodichos por qué puerta se ha de sacar de casa
el cuerpo del difunto, pues dicen que algunas veces esta o aquella puerta
careció en su construcción de buenas obras, por lo cual no la consideran
adecuada para sacar por ella los restos mortales, y así mandan que se lleve el
cadáver a la pira por otra puerta o abriendo un nuevo orificio en la pared. Cuando
es llevado a quemar fuera de la ciudad o de la villa, erigen por el camino
cabañas de madera en muchos lugares, cubiertas de paños de seda y oro; cuando
llega ante una de ellas, depositan la caja con el cadáver ante la choza y
esparcen en tierra ante el ataúd vino y finos manjares, diciendo que aquel
muerto va a ser recibido en la otra vida con tal festín. A la hora de las
exequias preceden al sarcófago todos los instrumentos de los músicos de la ciudad,
cuyo sonido produce gran deleite. Al llegar al lugar de la pira, tienen
cortadas en hojas de papel figuras de hombres, mujeres, caballos, camellos y
muchos dineros, todo lo cual arde juntamente con el cadáver, pues dicen que va
a tener en la otra vida tantos siervos y criadas, animales y dineros como imágenes
se quemaron con él, y que así vivirá con riquezas y honra. Esta superstición la
observa por doquier en las partes de oriente la ceguera de los gentiles a la
hora de incinerar los cadáveres humanos.”
Marco Polo. El libro
de… Alianza Editorial.
sábado, 7 de enero de 2017
viernes, 6 de enero de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
SONNET LXXI
No longer mourn for me when
I am dead
Then you shall hear the
surly sullen bell
Give warning to the world
that I am fled
From this vile world, with
vilest worms to dwell:
Nay, if you read this line,
remember not
The hand that writ it; for
I love you so
That I in your sweet
thoughts would be forgot
If thinking on me then
should make you woe.
O, if, I say, you look upon
this verse
When I perhaps compounded
am with clay,
Do not so much as my poor
name rehearse.
But let your love even with
my life decay,
Lest the wise world should look into your moan
And mock you with me after I am gone.
William Shakespeare
jueves, 5 de enero de 2017
OBITER DICTUM
«La orden fue dada a la una de la
tarde y la hora de partida eran las seis. La policía transmitía la orden a los
taxistas en la calle y estos, entusiasmados, hacían bajar a sus pasajeros
explicando orgullosos que tenían que ir al combate. Después de llenar sus
depósitos en sus garajes, se alinearon seiscientos taxis en perfecta formación
en el lugar fijado. Gallieni,
que los inspeccionó, estaba
encantado: “Eh bien, voilà au moins qui n`est pas banal!”.»
Barbara Tuchman.
miércoles, 4 de enero de 2017
Y ÉL OBOLO BAJO LA LENGUA
DILECTION
J'adore l'indécis, les sons, les couleurs frêles,
Tout ce qui tremble, ondule, et frissonne, et chatoie
Les cheveux et les yeux, l'eau, les feuilles, la soie,
Et la spiritualité des formes grêles ;
Les rimes se frôlant comme des tourterelles,
La fumée où le songe en spirales tournoie,
La chambre au crépuscule, où Son profil se noie,
Et la caresse de Ses mains surnaturelles ;
L'heure de ciel au long des lèvres câlinée,
L'âme comme d'un poids de délice inclinée,
L'âme qui meurt ainsi qu'une rose fanée,
Et tel cœur d'ombre chaste, embaumé de mystère,
Où veille, comme le rubis d'un lampadaire,
Nuit et jour, un amour mystique et solitaire.
martes, 3 de enero de 2017
domingo, 1 de enero de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
UN GALLEGO EN RIO GALLEGOS
“El cabecilla de la revuelta se llamaba
Antonio Soto.
Los habitantes del Sur aún recuerdan al
gallego enjuto, pelirrojo, que apenas había terminado de perder la pelusa de
las mejillas, con esos ojos azules miopes que se asocian con la ambigüedad y el
fanatismo celtas. En aquella época usaba pantalones de montar y polainas, y
llevaba la gorra insolentemente ladeada. Y se erguía en la calle cenagosa,
mientras el viento hacía flamear sus banderas rojas, y vociferaba frases
tomadas de Proudhon y Bakunin, clamando que la propiedad era un robo, y la
destrucción, una pasión creadora.
Unos pocos inmigrantes españoles
recuerdan incluso su encarnación anterior como tramoyista de unos actores
itinerantes que habían llegado del norte y que representaban a Calderón y Lope
de Vega en el escenario desnudo del Círculo Español. Y a veces interpretaba un
papel secundario y se colocaba, decorativamente, contra las paredes encaladas
de una aldea de Extremadura, paredes estas que se descascaraban de su telón de
fondo confeccionado con lona.
Otros recuerdan que volvió a Río Gallegos
doce años después de que pasaran los pelotones de fusilamiento. Aún
interpretaba el papel del orador anarquista y usaba la camisa desabrochada
hasta el ombligo. Pero esta vez podía exhibir un auténtico cuerpo de
trabajador, marcado por las cicatrices de quemaduras que había recibido en una
mina de salitre, en Chile. Se alojó en el Hotel Miramar y arengó a las familias
de hombres que durante esos doce años habían yacido bajo cruces de madera
blanqueada. Aquélla fue su última visita y declamó ante salas vacías. Sólo lo escucharon
unos pocos españoles que asentían con movimientos de cabeza, y el gobernador lo
echó a patadas al otro lado de la frontera.
Pero la mayoría de quienes conocieron a
Antonio Soto recuerdan un corpachón de músculos fláccidos y una expresión que
oscilaba entre la truculencia y la desesperación taciturna. En aquella época
vivía en Punta Arenas y regentaba un pequeño restaurante. Y cuando los
comensales se quejaban de la atención, respondía: «Este es un restaurante
anarquista. Sírvase usted mismo». O se sentaba con otros exiliados españoles y
rememoraban el terruño a través del delgado chorro que brotaba del porrón,
recordando a quiénes debían venerar y a quiénes debían odiar en España, en
tanto reservaban una maldición especial para el chico que Antonio había visto
una vez en las calles de su puerto natal, El Ferrol, el muchacho acicalado cuya
carrera había sido diametralmente opuesta a la suya y cuyo nombre era Francisco
Franco Bahamonde.
Soto era hijo póstumo de un marinero
español que se había ahogado durante la guerra de Cuba. A los diez años riñó
con su padrastro y se fue a vivir con unas tías solteras en El Ferrol. Era
devoto y puritano y enarbolaba estandartes en las procesiones religiosas. A los
diecisiete años leyó las diatribas de Tolstoi contra el servicio militar y huyó
a Buenos Aires para evadir el suyo. Gravitó hacia el teatro y hacia los grupos
marginales del movimiento anarquista. Había muchos anarquistas en Buenos Aires,
y Buenos Aires es un gran teatro.
Se incorporó a la Compañía de Teatro
Español Serrano-Mendazo y en 1919 navegó en gira por los puertos de la Patagonia. Su
llegada a Río Gallegos coincidió con la caída del precio de la lana,
reducciones de salarios, nuevos impuestos y nuevas tensiones entre los
criadores anglosajones y su personal. Los británicos asistían a la revolución
roja que se desarrollaba en el otro extremo del mundo y se identificaban con
los aristócratas rusos aislados en la estepa. Una semana su periódico, el
Magellan Times, publicó una ilustración que mostraba la sala de una casa
solariega cuyo propietario se humillaba ante un matón que tenía el torso
desnudo cruzado por las cananas. El epígrafe rezaba: «Orgía nocturna de los
maximalistas en la hacienda de Kislodovsk. ¡Cinco mil rublos o la vida!».
El mentor de Soto en Río Gallegos era un
abogado y petimetre español, José María Borrero, de unos cuarenta años, con el
rostro abotagado por el alcohol y una hilera de estilográficas en el bolsillo
superior. Borrero había hecho sus primeras armas con un doctorado en teología
de la Universidad
de Santiago de Compostela. Y había terminado en el Lejano Sur, dirigiendo un
periódico bisemanal, La Verdad ,
que hostigaba a la plutocracia británica. Su lenguaje entusiasmó a sus
compatriotas, que empezaron a imitarlo: «En esta sociedad de Judas y
Polichinelas, sólo Borrero preserva la singular integridad del Hombre... entre
estos paquidermos de sonrisa falsa que hacen chasquear los dientes y tienen la
conciencia castrada».
Borrero abrumó a Soto con su educación
superior, su cháchara sediciosa y su afecto. El y un militante del Partido
Radical, el juez Viñas (un hombre al que sólo movían venganzas personales), le
revelaron los infortunios de los inmigrantes chilenos y la iniquidad de los
latifundistas extranjeros. Se ensañaron sobre todo con dos personas: el
gobernador en ejercicio, E. Correa Falcón, de tendencia anglófila; y su
malhablado jefe de policía escocés, un tal Ritchie. Soto pasó fácilmente del
teatro a la política. Consiguió trabajo como estibador y, al cabo de pocas
semanas, lo eligieron secretario general de la Unión Obrera.”
Bruce Chatwin. En la Patogonia. Muchnik Editores.
sábado, 31 de diciembre de 2016
viernes, 30 de diciembre de 2016
OBITER DICTUM
Empero, una obra relativa a la poesía nueva de Francia en la cual
no se habla ni de Alberto Samain, ni del conde Montesquiou-Fezensac, ni de
François de Curel, debe de parecer ridícula a mis excelentes amigos del El Cojo Ilustrado y de Cosmópolis, por lo cual me decido hoy a
escribir algunas notas sobre los tres artistas jóvenes que más llaman
actualmente la atención del París intelectual.
Enrique
Gómez Carrillo
jueves, 29 de diciembre de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL MODUS
“Habréis notado que al redactar estos apuntes he
tenido que referirme a menudo al tema de la muerte pero siempre con una especie
de prisa que tiene mucho de conjuro de lo que se puede deducir que para mí se
trata de una tecla sensible por no decir dolorosa es inútil buscar compromisos
racionales ésa es precisamente la principal incógnita la gran pupa uno podría
incluso conseguir resignarse a su fatalidad lo que asusta de veras es el modus
la manera en que se producirá el hecho aunque después las alternativas sean
menos numerosas de lo que se imagina por más vueltas que le demos se trata de
elegir entre el cáncer y el infarto con sus respectivos matices e desempate
concluyente lo representa la tercer solución que es el accidente traumático
instintivamente tendemos a excluirlo si bien en resumidas cuentas podría
resultar incluso la salida más deseable por lo que a mí respecta en ciertos
momentos pienso que en determinadas circunstancias extremas podría consentir
que me matara dulcemente alguna persona de confianza es más siendo el
planificador meticuloso que soy os confieso que he preparado una lista de
escenarios plausibles para un encargo de este tipo y he recibido no diré que
compromisos explícitos sino algún signo de adhesión virtual entre mis
potenciales homicidas considero que son numerosos sin embargo Carmen que por su
naturaleza tal vez utilizaría medios expeditivos estoy casi seguro de que
acabaría por estrangularme como la gobernanta del El Padre de Strindberg otro
nombre papable es Vanna Polverosi quién sabe puede que incluso Paola si la
pilas en un momento de gran afecto y lucidez o mi sobrina Giovanna que como es
médico dispondría de los instrumentos más adecuados y ofrecería las mejores
garantías desde el punto de vista de la anestesia.”
Vittorio Gassman. Un gran futuro a mis espaldas.
Acantilado.
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