lunes, 28 de diciembre de 2015
sábado, 26 de diciembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
[…]
Todo se acabó
El mar antropófago golpea la
puerta de las rocas despiadadas
Los perros ladran a las horas
que se mueren
Y el cielo escucha el paso de
las estrellas que se alejan.
Estás solo
Y vas a la muerte derecho
como un iceberg que se desprende
del polo
Cae la noche buscando su
corazón en el océano
La mirada se agranda como los
torrentes
Y en tanto que las olas se
dan vuelta
La luna niño de luz se escapa
de alta mar
Mira este cielo lleno
Más rico que los arroyos de
las minas
Cielo lleno de estrellas que
esperan el bautismo
Todas esas estrellas
salpicaduras de un astro de piedra lanzado
en las aguas eternas
No saben lo que quieren ni si
hay redes ocultas más allá
Ni qué mano lleva las riendas
Ni qué pecho sopla el viento
sobre ellas
Ni saben si no hay mano y no
hay pecho.
Las montañas de pesca
Tienen la altura de mis
deseos
Y yo arrojo fuera de la noche
mis últimas angustias
Que los pájaros cantando
dispersan por el mundo.
[…]
Vicente
Huidobro
viernes, 25 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
“¿Qué tiene de extraño que esos
oscuros trabajadores (pedir limosna es género de trabajo, y también es arte, y
es a veces, en la estación de invierno, ruda y peligrosa faena) rellenen su
hucha y su peto y su alcancía, en el temor de una forzosa suspensión de su
labor, de un período de enfermedad y reclusión, o meramente por desquitarse, a
solas, en la fría y oscura cárcel de su chiribitil, mirando a la luz de una
candileja ahumada los bonitos alfonsos brillantes, cuyo reflejo convierte
momentáneamente la mísera covacha en mágico palacio por la fuerza de la
imaginación?”
Emilia
Pardo Bazán.
jueves, 24 de diciembre de 2015
lunes, 21 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
“Libre de las perversiones que acechan a los viejos
impotentes, recuerdo con serenidad y sin nostalgia a las putas madrileñas, los burdeles
parisienses y las taxis girls de Nueva York. Dejando aparte algunos cuadros plásticos,
de París, creo que no he visto en toda mi vida más que una sola película pornográfica, deliciosamente titulada Soeur Vaseline.
Salía una monjita en el jardín del convento que se tiraba al jardinero, el cual,
a su vez, era sodomizado por un fraile y acababan los tres formando una figura
de conjunto.”
Luis Buñuel.
viernes, 18 de diciembre de 2015
jueves, 17 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
El lobishome –incluso el predestinado—puede
a veces volver a sus cabales. Hay varios procedimientos. Uno estriba en cazar
al poseído y sangrarlo mientras se musitan jaculatorias. En las Azores también
se deshace así el imbunche, pero cabe evitarlo en salud dándole al niño (o
cachorro) el nombre de Bento. En casos de fada o ligadura, ésta suele durar
cierto tiempo y luego resolverse por sí sola o porque alguien, voluntaria o
involuntariamente, la quiebra. Exorcistas más drásticos aconsejan quemar la
piel (a menudo imaginaria) en que el energúmeno se envuelve o, simplemente,
sorprenderlo cuando ululando se revuelca por el polvo, tembloroso ya de
mutaciones y afilándose para la fechoría.
Fernando Sánchez Dragó
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Algunos poetas muertos nos plagian...
Algunos poetas muertos nos plagian.
Su negro abrazo nos ciñe.
Afincan, abren las fauces.
Recobran el don que perdieron.
Mis minutisas poseen.
Poseen mis saetas el calicó y la gualdrapa.
Se apropian de mi padre el sastre.
Marcan con jaboncillo (rojo) la casa del judío.
A mi madre bordando junto a un brocal usurpan.
De su útero extirpan mi voz la destejen.
Sus letras negras exudo la carcoma de sus palabras.
De sus plagios, yo. De su continuidad, mi muerte.
Ante la puerta de bronce con el guardián de caftán.
Sombrero de castor (rapada, cabeza) otra puerta de bronce.
Entre paréntesis me plagian los poetas muertos.
Entre paréntesis revuelven mis estertores.
De mis cenizas, resplandecen.
Sus negros versos (témpanos, de carbón).
Escoria este baile de máscaras los cubos de mis ideogramas
(desbordados).
José Kozer.
martes, 15 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
La Sevilla clásica, la que Bizet y Albéniz llevaron al
pentágrama, se ha extinguido suavemente en la dulzura, del recuerdo, tal que un
aroma que se fue poco a poco. La Sevilla actual madruga, trabaja, habla de
operaciones bursátiles y pide un puesto en la batalla mercantil del mundo. En
la famosa calle de las Sierpes la gente ya no se detiene, como antes, sino que
camina; los sevillanos de hoy no necesitan, como los sevillanos de ayer,
detenerse para hablar. Los toros se van, y con ellos declinan los mantones
filipinos, y la majeza de los hombres, y el alborozo de los bailes andaluces, y
la ruidosa alegría de las tartanas...
La capa ha desaparecido.
Eduardo Zamacois
lunes, 14 de diciembre de 2015
sábado, 12 de diciembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
GARÚA
¡Qué noche llena de hastío y de
frío!
El viento trae un extraño lamento.
¡Parece un pozo de sombras la noche
y yo en la sombra camino muy
lento.!
Mientras tanto la garúa
se acentúa
con sus púas
en mi corazón...
En esta noche tan fría y tan mía
pensando siempre en lo mismo me
abismo
y aunque quiera arrancarla,
desecharla
y olvidarla
la recuerdo más.
¡Garúa!
Solo y triste por la acera
va este corazón transido
con tristeza de tapera.
Sintiendo tu hielo,
porque aquella, con su olvido,
hoy le ha abierto una gotera.
¡Perdido!
Como un duende que en la sombra
más la busca y más la nombra...
Garúa... tristeza...
¡Hasta el cielo se ha puesto a
llorar!
¡Qué noche llena de hastío y de
frío!
No se ve a nadie cruzar por la
esquina.
Sobre la calle, la hilera de focos
lustra el asfalto con luz
mortecina.
Y yo voy, como un descarte,
siempre solo,
siempre aparte,
recordándote.
Las gotas caen en el charco de mi
alma
hasta los huesos calados y helados
y humillando este tormento
todavía pasa el viento
empujándome.
Enríque Cadícamo
viernes, 11 de diciembre de 2015
miércoles, 9 de diciembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL ALQUIMISTA
“En definitiva, el alquimista occidental en su
laboratorio, lo mismo que sus colegas chinos o indios, operaba sobre sí mismo,
sobre su vida fisio-psicológica tanto como sobre su experiencia moral y
espiritual. Los textos están de acuerdo en ensalzar las virtudes y cualidades
del alquimista: deber ser sano, humilde, paciente, casto; debe tener el
espíritu libre y en armonía con la obra; debe ser inteligente y sabio; debe al
mismo tiempo obrar, meditar, orar, etc. Vemos por todo ello que no se trata
aquí únicamente de operaciones de laboratorio. El alquimista se compromete por
entero en su obra. Pero estas cualidades y virtudes no pueden entenderse en una
acepción puramente moral. Ejercen la misma función en el alquimista que la
paciencia, la inteligencia, la ecuanimidad, etc., en el sadhana tántrico o en el noviciado que precedía a la iniciación en
los Misterios. Es decir, que ninguna virtud ni ninguna erudición podían
dispensar de la experiencia de iniciación, que era la única capaz de operar la
ruptura de nivel implicada en la «transmutación».”
Mircea
Eliade.
Herreros y alquimistas.
Alianza Editorial.
Herreros y alquimistas.
Alianza Editorial.
lunes, 7 de diciembre de 2015
domingo, 6 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
«Yo, en mi calidad de
secretario de la delegación chilena, había sido invitado para llenar un hueco
en la mesa, como se acostumbra en la diplomacia con los secretarios de
embajada, cuyas variadas funciones pueden ser de jurista, de redactor de
discursos o sesudos informes, de traductor, de cicerone, de comensal número
catorce cuando una excusa intempestiva deja una mesa con fatídicos trece
asientos, de correveidile, de alcahuete, de chófer y de mozo de cuerda…»
Jorge
Edwards.
viernes, 4 de diciembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
AL FINAL
«Tuve catorce meses la pierna escayolada. Pilar
pasaba sus angustias porque conocía, y me las ocultaba, las que tenía el médico
que me atendía, quien ante el casi nulo progreso de encallamiento de la
fractura, temía que llegase el momento de tener que amputar la pierna.
Afortunadamente, en el último trimestre se formó suficiente callo en las
fracturas, permitiendo quitarme, esta vez para siempre, el largo enyesado, apareciéndome
una pierna como una estaca de igual grosor desde el comienzo al final.
Después
vino el período de rehabilitación, muy largo también, con ejercicios,
corrientes eléctricas, hidroterapia y ensayos con andaderas de ruedas. Las
muletas las deseché enseguida, por peligrosas y producir grandes dolores en el
nervio axilar. Y yo empeñando en que tenía que andar muy erecto; como si nada
hubiera ocurrido. Creo que lo logre finalmente. Pero hube de dejar el trabajo
de representante de ICI de México y acogerme, a los sesenta y ocho años de
edad, al subsidio de vejez que concedía el Seguro Social.
Todo lo
que tenía de bueno el Seguro Social en atenciones médicas para los
derechohabientes que se encontraban en el trance que pasé, lo tenía casi de
nula eficacia en lo que se refería a las pensiones para los jubilados. El costo
de la vida subía constantemente y las pensiones aparecían inamovibles. En
treinta y ocho años, el Seguro Social introdujo dos modificaciones a la tabla
de pensiones a pagar al derechohabiente: una del 34% y otra del 2%. En ese
lapso de tiempo, un pollo que costaba un peso pasó a costar 20, y el alquiler
del departamento, de 70 pesos había subido a 1.400 pesos mensuales.
Pilar
acudió al quite, como dicen en su Madrid de origen, y se dedicó a dar clases de
tejido de punto, tricot y crochet, para lo que parecía estar magníficamente
dotada, con lo que algo ganaba para sumarlo a las escasas reservas de que
disponíamos, cada día más mermadas por la inflación.
En
adelante, deberé contemplar el paso de los días, en la estricta soledad y el
nada hacer de quien, apartado del trabajo creador, ha de dedicarse a contar el
tiempo, el segundo empujando al minuto y el minuto a la hora. Y así hasta la
muerte.»
Juan
García Oliver. El eco de los pasos.
miércoles, 2 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
Yo, que últimamente
me he recogido en mi casa decidido en cuanto de mi voluntad dependa a pasar en
reposo y solo la poca vida que me queda, pareciome no poder prestar beneficio
mayor a mi espíritu que dejarlo en plena libertad, abandonado a sus propias
fuerzas, que se detuviese donde tuviera por conveniente, con lo cual esperaba
que pudiera en lo sucesivo adquirir mayor madurez mas yo creo que, como
Variam semper dant otia mentem...
ocurre precisamente
lo contrario. Cuando el caballo escapa solo, toma cien veces más carrera que
cuando el jinete lo —conduce; mi espíritu ocioso engendra tantas quimeras,
tantos monstruos fantásticos, sin darse tregua ni reposo, sin orden ni concierto,
que para poder contemplar a mi gusto la ineptitud y singularidad de los mismos,
he comenzado a poneros por escrito, esperando con el tiempo que se avergüence
al contemplar imaginaciones tales.
Michel
de Montaigne
lunes, 30 de noviembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
FANTASÍA ICONOGRÁFICA
La calva prematura
brilla
sobre la frente amplia y severa;
bajo
la piel de pálida tersura
se trasluce
la fina calavera.
Mentón agudo y pómulos marcados
por
trazos de un punzón adamantino;
y de
insólita púrpura manchados
los
labios que soñara un florentino.
Mientras la boca sonreír parece,
los
ojos perspicaces
que
un ceño pensativo empequeñece,
miran
y ven, profundos y tenaces.
Tiene sobre la mesa un libro viejo
donde
posa la mano distraída.
al
fondo de la cuadra, en el espejo,
una
tarde dorada está dormida.
Montañas de violeta
y grisientos
breñales,
la tierra
que ama el santo y el poeta,
los
buitres y las águilas caudales.
Del abierto balcón al blanco muro
va una
franja de sol anaranjada
que
inflama el aire, en el ambiente oscuro
que
envuelve la armadura arrinconada.
Antonio Machado.
domingo, 29 de noviembre de 2015
ALLÁ EN LAS INDIAS
EL NOMBRE DE PERÚ
«Pues hemos de tratar del Perú, será bien digamos aquí como se dedujo este nombre, no lo
teniendo los indios en su lenguaje; para lo cual es de saber que, habiendo
descubierto la Mar del Sur Vasco
Núñez de Balboa, caballero
natural de Jerez de Badajoz, año de mil y quinientos y trece, que fue el primer
español que la descubrió y vio, y habiéndole dado los Reyes Católicos título de
Adelantado de aquella mar con la conquista y gobierno de los reinos que por
ella descubriese, en los pocos años
que después de esta merced vivió
(hasta que su propio suegro, el gobernador Pedro Arias de Ávila, en lugar de muchas
mercedes que había merecido y se le
debían por sus hazañas, le cortó la cabeza), tuvo este caballero cuidado de
descubrir y saber qué tierra era y cómo se llamaba la que corre de Panamá
adelante hacia el sur. Para este efecto hizo tres o cuatro navíos, los cuales,
mientras él aderezaba las cosas necesarias para su descubrimiento y conquista,
enviaba cada uno de por sí en diversos tiempos del año a descubrir aquella
costa. Los navíos, habiendo hecho las diligencias que podían, volvían con la
relación de muchas tierras que hay por aquella ribera.
Un navío de éstos subió
más que los otros y pasó la línea equinoccial a la parte del sur, y cerca de ella,
navegando costa a costa, como se navegaba entonces por aquel viaje, vio en
indio que a la boca de un río, de muchos que por toda aquella tierra entran en
la mar, estaba pescando. Los españoles del navío, con todo el recato posible,
echaron en tierra, lejos de donde el indio estaba, cuatro españoles, grandes
corredores y nadadores, para que no se
les fuese por tierra ni por agua. Hecha esta diligencia, pasaron con el navío
por delante del indio, para que pusiese ojos en él y se descuidase de la celada
que le dejaban armada. El indio, viendo en
la mar una cosa tan extraña, nunca jamás vista en aquella costa, como
era navegar un navío a todas velas, se admiró grandemente y quedó pasmado y
abobado, imaginando qué pudiese ser aquello que en la mar veía delante de sí. Y
tanto se embebeció y enajenó en este pensamiento, que primero lo tuvieron
abrazado los que le iban a prender que él los sintiese llegar, y así lo
llevaron al navío con mucha fiesta y regocijo de todos ellos.
Los españoles, habiéndole
acariciado porque perdiese el miedo que de verlos con barbas y en diferente
traje que el suyo había cobrado, le preguntaron por señas y por palabras qué
tierra era aquélla y cómo se llamaba. El indio, por los ademanes y meneos que
con manos y rostro le hacían (como a un mudo) , entendía que le preguntaban mas
no entendía lo que le preguntaban y a lo que entendió qué era el preguntarle,
respondió a prisa (antes que le hiciesen algún mal) y nombre su propio nombre,
diciendo Berú, y añadió otro y dijo Pelú. Quiso decir: "Si me preguntáis
cómo me llamo, yo me digo Berú, y si me preguntáis dónde estaba, digo que
estaba en el río". Porque es de saber que el nombre Pelú en el lenguaje de
aquella provincia es nombre apelativo y significa río en común, como luego
veremos en un autor grave.»
Inca
Garcilaso de la Vega.
Comentarios Reales.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






.jpg)



















