“Si las carreteras, los ferrocarriles, los bancos, las compañías
de seguros, las grandes compañías por acciones, las universidades y los
establecimientos de beneficencia fueran otras tantas ramas del Estado; si, además,
las corporaciones municipales y los consejos locales, con todas sus
atribuciones, llegaran a convertirse en otros tantos departamentos de la
administración central; si los empleados de todas esas diversas empresas fueran
nombrados y pagados por el gobierno y solo de él esperasen las mejoras a que
aspiran, ni la más completa libertad de Prensa, ni la más popular composición
de la legislatura podrían impedir que Inglaterra o cualquier país libre lo
fuesen más que en el nombre. Y cuanto mayor y de manera más eficaz y científica
fuese construido el mecanismo administrativo, y cuanto más ingeniosas fuesen
las disposiciones para procurarse las manos y las cabezas más capaces de
hacerlo marchar…, mayor mal resultaría.”
viernes, 25 de mayo de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
OBITER DICTUM
«Cuando penetré por
primera vez al anfiteatro, un practicante aserraba con calma el cráneo recién
rapado de un muerto. La cabeza de otro cadáver al lado, tenía ya cortada la
tapa y se veían en los sesos las circunvoluciones. Aquella ocasión, de regreso
del hospital, no pude comer. Al día siguiente comí doble. Contra la tenacidad
del cuerpo que insiste en vivir y gozar, hay el disolutivo eficaz de la
cadaverina. Pero en auxilio de la vida llega el olvido y actúan las apetencias.
Con todo, años después, en la voluptuosidad de un amor que declinaba, sentí de
pronto algo como el tufo de la cadaverina. Como si el interior de la entraña se
adelantase y se diese a la muerte antes que la piel y el rostro, antes de que
la muerte se imponga.»
José Vasconcelos.
lunes, 21 de mayo de 2012
domingo, 20 de mayo de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
CAMINOS DE HIERRO
Nidos de
locomotoras
las
estaciones
libran los tránsitos
Arcos
puertas de las
ciudades
como el cielo
palpitantes a
todas horas
en los centros bajo las humaredas
Belleza del esfuerzo
He aquí la velocidad bien encauzada
hija
de la voluntad
Adioses Bienvenidas
Lágrimas Alegría
Y
también
la indiferencia muda que
rueda y rueda
en los días
sobre los
caminos
Todo va a alguna parte
El
tiempo desfila
vestido de todos los paisajes
todas las ciudades del mundo
Es la flecha del tren
que
se dirige
fuerte
sobre su fin.
Detrás
el último vagón
engrendra
de nuevo el espacio
Rafael Lasso de la Vega.
viernes, 18 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
VENDEDORES DE
PERIÓDICOS
“No hace mucho que, en vista de las
numerosas ocultaciones que disminuían las rentas públicas, el gobierno nombró
investigadores especiales que denunciaran las industrias no afectas al pago de
tributos.
No sabemos, ni pretendemos averiguar, si
los nuevos funcionarios cumplieron como buenos su cometido, ni si la Hacienda , ese monstruo multifauce
nunca satisfecho, alcanzó beneficiosos resultados. Lo cierto, lo indudable es
que existen en Madrid numerosas industrias, poco estudiadas, tributarias
algunas y exentas otras de toda gabela y que merecen un lijero estudio crítico.
Desde luego reclaman nuestra atención los
vendedores de periódicos ó ciegos, según se llaman vulgarmente, por más de que casi todos estos industriales
tengan una vista excelente, pertenezcan á cualquiera de los dos sexos y se
hallen comprendidos en cualesquiera de las edades de la vida humana. Estos
industriales se estacionan en las esquinas, recorren las aceras ó cruzan el
empedrado, aturdiendo á los transeúntes con sus gritos. Su efímera mercancía,
constantemente renovada, satisface todos los caprichos, todas las tendencias,
todas las opiniones. Desde El Tribunal del Pueblo hasta La Regeneración , desde El
imparcial hasta La Iberia ,
desde El Diario del Pueblo hasta El Cencerro, los vendedores de periódicos
confunden en sus manos á los republicanos y los carlistas, radicales y
conservadores, alfonsino é incoloros. La idea política toma forma en el cerebro
del escritor, se hace pública mediante la tipografía, y se reparte por medio
del vendedor. Este lleva siempre una esperanza y un consuelo al parroquiano,
cualesquiera que puedan ser sus opiniones. Y sin embargo de prestar semejantes
beneficios, solo consigue una pequeña ganancia en el ejercicio de su industria.
Tal vez se me dirá que menos gana y trabaja más el redactor de un diario; pero
no se debe perder de vista que el escritor público cursa en la prensa la
carrera de ministro y que el vendedor de periódicos no suele salir de vendedor.”
Manuel Ossorio. De la Puerta del Sol. Imprenta de los Sres. Rojas.
lunes, 14 de mayo de 2012
domingo, 13 de mayo de 2012
OBITER DICTUM
“Yo he dicho que nuestra civilización
occidental nació de la idea de una determinada dirección de la historia
estrechamente vinculada a la idea de progreso. Pero hay dos maneras de entender
esa noción. Una es que no se vuelve nunca atrás, que la ley de la naturaleza,
así como la de la cultura, es la transformación, y que incluso cuando nos
asomamos a nuestro pasado lo repensamos de tal manera que produce algo nuevo. La
otra es que todo lo que viene después es mejor que lo que existía antes. Las
dos ideas no son idénticas. Al hacer algo distinto es posible también producir
monstruos. El siglo XIX había divinizado la idea del progreso como
perfeccionamiento infinito y sin retorno. La idea hegeliana de un progreso
acumulativo es, en efecto, quizás, el gran defecto de la civilización moderna. Nuestro
siglo ha comprendido que el progreso no es forzosamente continuo y acumulativo.
Puede conocer fases ascendentes y reveses. El siglo XIX constituye a la vez el
momento de la gran celebración de ese progreso acumulativo y el comienzo de una
crisis moral profunda. Produjo un fundamentalismo del progreso del que debemos
huir. La ecología contemporánea representa acaso el momento más importante de
este cuestionamiento del progreso.”
Umberto Eco
sábado, 12 de mayo de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LAS PALABRAS
DALES la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.
Octavio Paz
viernes, 11 de mayo de 2012
jueves, 10 de mayo de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
WAIGUOREN
“La categoría de «amigo extranjero» o «invitado extranjero» es en
China una categoría interesante, por más que antinatural. Los funcionarios
tratan al extranjero como si fuera un panda valioso propenso a las travesuras. Bajo
ningún concepto debe sufrir el animal daño alguno; aunque hay que vigilarlo
todo el tiempo de modo que no vea demasiado, no actúe demasiado por su cuenta
ni influya en la conducta de los habitantes locales. «Tenemos amigos en todo el
mundo», anuncian las banderas colgadas en las fachadas de los hoteles, pero a
los funcionarios les inquieta que haya demasiados contactos entre chinos y no
chinos.
Las relaciones entre chinos y extranjeros causan horror; en
especial, si la mujer es china. De vez en cuando esta actitud desencadena
diatribas en la prensa oficial, pero nada es comparable a la xenofobia de la
Revolución Cultural, durante la cual se prohibió a Beethoven y las multitudes
apaleaban a los diplomáticos.
En cuanto a los propios chinos, existe un sentimiento de
cordialidad y curiosidad hacia el extranjero, lo cual es sorprendente dada la
xenofobia del pasado chino y el estigma que antes acarreaba el contacto con los
waiguoren (hombres de fuera). Lo cierto es que la palabra china para designar
el país es sencillamente «tierra del centro», una señal de su suposición de
centralidad en el orden de las cosas. A menudo notamos el atento examen de
ropas y conducta a que nos somete algún recién conocido; la impresión es la de
ser considerado no sólo extranjero, sino también, en cierto sentido, extraño.
La gente junto a la que uno pasa por la calle se detiene para contemplar
boquiabierta la ropa y los rasgos; a veces incluso nos siguen con la vista
volviendo la cabeza, por lo tanto, chocan con bicicletas o árboles. Cuando ven
a un extranjero, los niños gritan: «¡waiguoren, waiguoren!»; o «¡waibin,
waibin!» (invitado extranjero) si son lo bastante mayores como para combinar la
etiqueta y la excitación.”
Vikram Seth. Desde el lago del cielo. Ediciones B.
martes, 8 de mayo de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
La danza che specchia speranza
la pazza che spezza la danza
la voglia che sciupa la guancia
la frangia che vela la voglia
la foglia che varca la soglia
la stanza che invoglia chi sogna
la seglia che suona a distanza.
Toti
Scialoja
lunes, 7 de mayo de 2012
sábado, 5 de mayo de 2012
jueves, 3 de mayo de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
SEGUNDA PARTECAPÍTULO VIII
—¡Que todavía das,
Sancho —dijo don Quijote—, en decir, en pensar, en creer y en porfiar que mi
señora Dulcinea ahechaba trigo, siendo eso un menester y ejercicio que va
desviado de todo lo que hacen y deben hacer las personas principales, que están
constituidas y guardadas para otros ejercicios y entretenimientos, que muestran
a tiro de ballesta su principalidad! Mal se te acuerdan a ti, ¡oh Sancho!,
aquellos versos de nuestro poeta donde nos pinta las labores que hacían allá en
sus moradas de cristal aquellas cuatro ninfas que del Tajo amado sacaron las
cabezas y se sentaron a labrar en el prado verde aquellas ricas telas que allí
el ingenioso poeta nos describe, que todas eran de oro, sirgo y perlas contestas
y tejidas. Y desta manera debía de ser el de mi señora cuando tú la viste, sino
que la envidia que algún mal encantador debe de tener a mis cosas, todas las
que me han de dar gusto trueca y vuelve en diferentes figuras que ellas tienen;
y, así, temo que en aquella historia que dicen que anda impresa de mis hazañas,
si por ventura ha sido su autor algún sabio mi enemigo, habrá puesto unas cosas
por otras, mezclando con una verdad mil mentiras, divertiéndose a contar otras
acciones fuera de lo que requiere la continuación de una verdadera historia.
¡Oh envidia, raíz de infinitos males y carcoma de las virtudes! Todos los
vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo, pero el de la envidia no
trae sino disgustos, rancores y rabias.
Miguel
de Cervantes Saavedra. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
ÉGLOGA III
VII
Por aquesta razón de ti
escuchado,
aunque me falten otras,
ser merezco;
Lo que puedo te doy, y lo
que he dado,
con recebillo tú, yo
m’enriquezco.
De cuatro ninfas que del
Tajo amado
salieron juntas, a cantar
me ofrezco:
Filódoce, Dinámene y
Climene,
Nise, que en hermosura
par no tiene.
Garcilaso de la Vega
martes, 1 de mayo de 2012
ALLÁ EN LAS INDIAS
LA CARGA DE LA AMARGURA
“Estas palabras
compuestas aquí son para ser dichas al oído de los que no tienen padre y de los
que no tienen casa. Estas palabras deben ser escondidas, como se esconde la
Joya de la Piedra Preciosa.
Son las que dicen que vendrán
a entrar el cristianismo, a Tancáh de
Mayapán y a Chichén Itzá, y será arrollado Suhuyuá,
y será arrollado el Itzá. Despertará
la tierra por el Oriente, por el Norte, por el Poniente y por el Sur.
Venido de la boca de Dios es,
y lo manifiestan cinco sacerdotes. Sacerdotes Adoradores, llegados a la
presencia de Dios. Ellos profetizaron la carga de la amargura para cuando venga
a entrar el cristianismo.
He aquí sus nombres escritos:
Chilam-Balam, Gran Sacerdote.
Napuc-tun, Gran Sacerdote.
Nahau-Pech, Gran Sacerdote.
Ah Kuil-Chel, Gran Sacerdote.
Natzin-yabun-chan, Gran Sacerdote.
Estos Hombres de Dios,
doblando su espalda sobre la tierra virgen, manifestaron la carga de las penas,
en presencia de Dios Nuestro Padre, para cuando venga a entrar el cristianismo.
Vómitos de sangre, pestes, sequías, años de langosta, viruelas, la carga de la
miseria, el pleito del diablo. En el cielo habrá círculos blancos y arderá la
tierra; dentro del Tres Ahau Katún y el
Uno Ahau Katún y los tres katunes malos.
Así fue escrito por el Profeta y Evangelista Balam, lo que vino
de la boca del Señor del cielo y de la tierra.
Y lo pusieron los sacerdotes
en escritura sagrada, en el tiempo de los Grandes Soles, en Lahun Chablé.
Dentro del cristianismo
llegarán Saúl y don Antonio Martínez, para que los hijos de
sus hijos reciban justicia. Y entonces despertará la tierra.
Así está escrito, por mandato
del Gran Sacerdote y Profeta Chilam Balam,
por el que habla. —Amén. —Jesús.”
Juan José Hoil. Chilam Balam de Chumayel.
lunes, 30 de abril de 2012
sábado, 28 de abril de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL TRABAJO
“Los españoles no conciben que se trabaje
para después descansar. Prefieren hacerlo a la inversa, lo cual, después de
todo, me parece más sensato. Un obrero que ha ganado unos cuantos reales deja
el trabajo, se echa al hombro su chaquetilla bordada, coge la guitarra y se va
a bailar o cortejar a las mozas, sus amigas, hasta que no le queda un cuarto;
entonces vuelve a comenzar. Con tres o cuatro perrillas diarias, un andaluz
puede vivir espléndidamente; con esta cantidad comprará un pan blanco, una raja
enorme de sandía y un vasito de aguardiente; su alojamiento no le costará más
que el trabajo de extender la capa en el suelo bajo un pórtico o un arco de
puente. En general, a los españoles el trabajo les parece cosa humillante e
indigna de un hombre libre, idea muy natural y muy razonable, en mi opinión, puesto
que Dios, queriendo castigar al hombre por su desobediencia, no supo infligirle
mayor suplicio que el ganar el pan con el sudor de su frente. Placeres
conquistados como los nuestros, a fuerza de trabajo, de fatigas, de tensión de
espíritu y de ansiedad, les parecerían muy caros. Como los pueblos sencillos y
mas cerca de la Naturaleza,
tienen una rectitud de juicio que les hace despreciar las satisfacciones con
condición. Para quien llegue de París o de Londres, esos dos torbellinos de
actividad devoradora, de existencia febril y sobreexcitada, es un espectáculo
original la vida que se hace en Granada, vida toda tranquilidad y ocio, ocupada
con la conversación, la visita, el paseo, la música y el baile. Sorprende ver
la tranquilidad feliz de aquellos rostros, la dignidad serena de aquellas
fisonomías. Nadie tiene el aire atareado que se observa en los transeúntes de
las calles de París. Todos van a gusto, eligiendo el lado de la sombra,
deteniéndose para hablar con sus amigos y sin demostrar prisa alguna por
llegar. La certeza de no poder ganar dinero apacigua toda ambición: los jóvenes
no tienen porvenir en ninguna carrera. Los más aventureros se van a Manila, a La Habana o se alistan en el
ejército; pero, por ese estado lamentable de la Hacienda, pasan a veces
años enteros sin oír hablar de sueldo. Convencidos de inutilidad de sus
esfuerzos, no tratan de alcanzar fortunas imposibles, y pasan el tiempo en una
ociosidad encantadora, que favorece la belleza del país y el ardor del clima.
No
me he dado apenas cuenta de la seriedad de los españoles; no hay nada más
engañador que las reputaciones que se hacen a los individuos y a los pueblos.
Por el contrario, los he encontrado sencillos y de una bondad extrema; España
es el verdadero país de la igualdad, si no en palabras, por lo menos en hechos.
El último mendigo enciende su papelito en el puro del gran señor, quien le deja
hacer sin la menor afectación de condescendencia; la marquesa pasa sonriendo
por encima del cuerpo andrajos de los vagabundos que duermen atravesados en el
umbral de su puerta, y cuando va de viaje no hace ningún asco de beber en el
mismo vaso que el mayoral, el zagal y el escopetero que la conducen. Los
extranjeros se acomodan difícilmente a esta familiaridad; los ingleses sobre
todo, que se hacen servir en bandejas las cartas, que cogen con tenacillas. Uno
de estos estimables insulares, que iba de Sevilla a Jerez, envió a su calesero
a que comiera en la cocina. El hombre, que, en el fondo de su alma, pensaba
hacer un gran honor a un hereje sentándose a su mesa, no hizo la menor
observación, y disimuló su enojo con tanto cuidado como un traidor de
melodrama; pero en medio del camino, a tres o cuatro leguas de Jerez, en un
desierto temeroso, lleno de barrancos y malezas, nuestro hombre hizo apearse al
inglés y le grito, fustigando al caballo: “Milord, usted no me ha creído digno
de sentarme a su mesa; yo, don José Balbino Bustamante y Orozco, le juzgo a
usted mala compañía para ir sentado en esta banqueta. Buenas tardes.”
A
los criados y demás servidores se les trata con una dulzura familiar, muy
diferente a nuestra cortesía afectada, que, a cada palabra, parece recordarles
la inferioridad de su posición. Un ejemplo probará nuestro aserto: Habíamos ido
de excursión a la casa de campo de la señora X***. Por la noche se quiso
bailar; pero había muchas más mujeres que hombres. La señora X*** llamó al
jardinero y a otro criado, los cuales bailaron durante toda la velada, sin
azoramiento, sin falsa vergüenza, sin servilismo, como si en realidad formasen
parte de la sociedad. Invitaron, una por una, a las muchachas más bonitas y más
linajudas, que aceptaron su demanda con toda la amabilidad posible. Nuestros
demócratas están aún muy lejos de esta igualdad práctica, y nuestros
republicanos más hoscos se rebelarían ante la idea de figurar en un rigodón
enfrente de un labriego o de un lacayo.”
Theophile Gautier. Viaje por España. Editorial Calpe.
viernes, 27 de abril de 2012
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