martes, 10 de abril de 2012
lunes, 9 de abril de 2012
OBITER DICTUM
En Nueva York, en los años
cuarenta, cuando era muy amigo de Juan Negrín, hijo del que fuera presidente de
Gobierno de la República, y de su esposa, la actriz Rosita Díaz, entre los tres
tuvimos la idea de poner un bar que se llamaría «El Cañonazo» y que sería
escandalosamente caro, el más caro del mundo. En él no se encontrarían más que
bebidas exquisitas, increíblemente refinadas, llegadas de las cinco partes del
mundo.
Sería un bar íntimo, muy
confortable, de un gusto sublime, por supuesto, con una decena de mesas a lo
sumo. En la puerta, para justificar el nombre, habría una vieja bombarda,
provista de mecha y pólvora negra, que se dispararía a cualquier hora del día o
de la noche, cada vez que un cliente hubiera gastado mil dólares.
Este proyecto, atractivo
pero poco democrático, no llegó a ser puesto en práctica. Ahí queda la idea.
Resulta interesante imaginar al modesto empleado de la casa de al lado que se
despierta a las cuatro de la madrugada al oír el cañonazo y le dice a su mujer:
«¡Otro sinvergüenza que se ha gastado mil dólares!»
Luis Buñuel.
sábado, 7 de abril de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL
MORO, EL PERRO, EL COCHE, EL NOVIO Y EL TRANVÍA
Habíamos salido de
Tánger, en automóvil camino de Tetuán. Era una de esas mañanas mogrebinas, luminosas
y azules en las que, como observaron exactamente los españoles que viven en Marruecos,
«hace frío y, sin embargo, pica el sol». Poco antes de llegar a las quebraduras
trágicas del Fondak, divisamos un pastor moro sentado al borde de la ruta. El
perro que lo acompañaba, al vernos, salió al comedio del camino y empezó a
ladrar. El motorista, presintiendo una desgracia, oprimió la bocina y la voz
del metal despertó los ecos del valle. Pero el temerario animal no se apartaba
y el coche lo mató. Un movimiento de compasión nos obligó a echar pie a tierra.
Únicamente el moro no se movió; tranquilamente, desde el sitio en que se
hallaba, miraba el cadáver. ¿Sentía lo ocurrido?... Probablemente no. De todos
modos era inútil preguntárselo, y reanudamos el viaje. Momentos después
volvimos la cabeza para mirar al extraño dúo que formaban en la serenidad
infinita del campo el cadáver del perro, en medio del camino, y el moro sentado;
los dos quietos, a cuál más. ¡Oh! ¿Quién sabrá nunca lo que sucede en el alma
de un moro?..,.
No hace mucho tiempo,
en una calle céntrica de Madrid, dos novios se despedían: «Ella» subió a un
tranvía; «El» quedose embelesado contemplándola, olvidado del lugar en que
estaba, sin acordarse tampoco de que, para mirarla tenía toda la vida...; y de
pronto otro tranvía, que avanzaba en sentido opuesto, le tiró contra el suelo, despedazándole
bajo sus ruedas. Estas cabriolas del Azar —la Muerte gusta de patinar sobre los
idilios— las sentimos bien las gentes de Europa, tan fáciles a cegar de dolor
como de alegría. Los moros no; un moro se habría despedido de su mujer y no
hubiera vuelto la cabeza.
Eduardo Zamacois. De Córdoba a Alcazarquivir.
Casa Editorial Maucci
viernes, 6 de abril de 2012
miércoles, 4 de abril de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL ARTE DE LA INTERPRETACION: MEYERHOLD
Lo detuvieron al cabo de
unos días. El expediente Meyerhold contiene esta carta que escribió a Mólotov
en la cárcel:
Los investigadores empezaron a emplear la fuerza
conmigo, un enfermo de sesenta y cinco años. Me tendieron boca abajo y me golpearon
en la planta de los pies y en la espalda con una correa de goma […] Unos días
después, cuando tenía las piernas plagadas de hemorragias internas, volvieron a
golpearme con la correa encima de las moraduras, y el dolor era tan fuerte como
si he hubieran derramado agua hirviendo en las zonas sensibilizadas. Aullaba y
lloraba de dolor […] no podía dejar de llorar. Con la cara contra el suelo averigüé
que podía sacudirme, retorcerme y gemir como un perro cuando el amo lo castiga […]
Cuando caía en el jergón y me dormía, después de un interrogatorio de dieciocho
horas, para sufrir otro a continuación tras una hora de sueño, me despertaban
mis propios quejidos, y porque sufría convulsiones, como enfermo de tifus en
las últimas etapas de la enfermedad.
Cuando es eso lo que nos
despierta, sabemos que nos han politizado el sueño. El interrogador, añadía, le
orinaba en la boca. Meyerhold escribió esta carta el 13 de enero de 1940,
después de confesar todo lo que quisieron que confesase (que espiaba para los
británicos y para los japoneses, entre otras cosas). Stalin necesitaba
confesiones; siguió de cerca el desarrollo de algunos interrogatorios (que
duraban meses e incluso años) y no dormía tranquilo hasta que obtenía una. Así
pues, también su sueño estaba politizado.
Unos días después de la detención de Meyerhold, su mujer la
joven actriz Zinaida Raij, apareció muerta en su casa. Le habían asestado
diecisiete cuchilladas. Los vecinos habían oído los gritos: pensaron que estaba
ensayando.
[…]
Meyerhold fue fusilado el 2 de febrero de 1940.
Martin
Amis. Koba el Temible. Anagrama
martes, 3 de abril de 2012
lunes, 2 de abril de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
LETZTER ABEND
(AUS DEM BESITZE FRAU NONNAS)
Und Nacht und fernes Fahren; denn der Train
des ganzen Heeres zog am Park vorüber.
Er aber hob den Blick vom Clavecín
Und spielte noch und sah zu ihr hinüber
Beinah wie man in einen Spiegle schaut:
So sehr erfüllt von seinen jungen Züngen
Und wissend, wie sie seien Trauuer trügen
Schön und verführender bei jedem Lautl.
Doch plötzlich wars, als ob sich das verwische;
Sie stand wie mühsam in der Fensternische
Und hielt des Herzens drángendes Geklopf,
Sein Spiel gab nach. Von draußen wehte Frische.
Und seltsam fremd stand auf dem Spiegeltische
Der schwarze Tschako mit dem Totenkopf.
Rainer María Rilke.
domingo, 1 de abril de 2012
viernes, 30 de marzo de 2012
OBITER DICTUM
“Las grandes producciones a las que afectó
este mal babélico fueron, entre otras, Tener y no tener, El retrato de Dorian
Gray y El filo de la navaja. Tengo que decir que Humphrey Bogart, doblado por
un actor mexicano, era tan falso y falaz como doblado en España. Todo este
doblaje para América se hizo en Nueva York. No hubiera sido mejor en Hollywood.
Afortunadamente el público, de Buenos Aires a La Habana , rechazó el doblaje
y reclamó la vuelta del subtítulo y también del familiar sonido original. Nadie
en América creía que Humphrey Bogart nació hablando español. De este travesti
verbal atesoro un momento de Tener y no tener en el que el pseudo Bogart
rechazaba los avances de Marcel Dalio con la frase “Besos no, francés, por
favor”. Es de una comicidad irreal que Bogart nunca soñó.”
Guillermo Cabrera Infante.
miércoles, 28 de marzo de 2012
lunes, 26 de marzo de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
Del palacio maravilloso que hay en Cambalú y de la asombrosa hermosura de aquel lugar.
“Durante tres meses, a saber, diciembre, enero y febrero, el rey
Cublay reside sin interrupción en la ciudad regia, en la cual se alza el
palacio real, que es de esta traza. En primer lugar su circunferencia abarca
cuatro millas, de suerte que cada uno de sus cuatro lados mide una milla. La
muralla del palacio es de gran grosor, y de diez pasos de altura; su fachada
exterior está pintada por todas partes de blanco y rojo. En cada esquina de la
muralla se levanta un palacio grande y hermoso; igualmente hay otro palacio en
el centro de cada fachada de las murallas principales, de manera que hay en
todo el contorno ocho palacios. En éstos se guarda el aparato y las armas de
guerra, a saber, arcos, flechas, aljabas, espuelas, sillas, frenos, cuerdas de
arco y demás pertrechos pertinentes al combate; en cada palacio se conservan
sólo armas de una clase. La fachada del palacio que mira al mediodía tiene
cinco puertas, de las cuales la central es mayor que las demás y no se abre
jamás, salvo para la entrada o la salida del soberano, pues nadie puede cruzar
por ella excepto el rey; pero tiene dos puertas menores laterales por las que
pasan los que acompañan al monarca. Las tres restantes fachadas están provistas
de una única puerta en su centro, por la que puede entrar libremente
quienquiera. Detrás de los palacios susodichos situados en la fachada, corre a
la distancia oportuna otro muro a la manera del anterior que contiene
igualmente ocho palacios, en los que se guardan otros aprestos y enseres
preciosos y joyas del gran rey. En el centro del espacio interior se encuentra
el palacio real; carece de terraza, pero su pavimento sobresale diez palmos del
suelo del exterior. Su techo es muy alto y está primorosamente pintado. Las
paredes de las salas y de las habitaciones están todas recubiertas de oro y de
plata y en ellas se encuentran hermosas pinturas y cuadros con historias de
batallas. Gracias a estos adornos y pinturas el palacio resplandece sobremanera.
En la sala mayor se sientan a la mesa al mismo tiempo alrededor de seis mil
hombres. Detrás de las murallas susodichas y entre los mencionados palacios se
extienden amenos jardines, cubiertos de praderas y arbustos silvestres de
sabrosísimos frutos. Pueblan los vergeles muchos animales salvajes, a saber,
ciervos blancos, los bichos en los que se encuentra el almizcle, de los cuales
se ha hablado en el libro primero, cabras, gamos, veros y otros muchos animales
a maravilla. En la parte de la sala que da al aquilón se extiende junto al
palacio un estanque en el que se crían muchos y exquisitos peces, que se llevan
allí de otras partes; de éstos puede elegir el rey según le plazca. Al estanque
lo atraviesa un rió, a cuya entrada y salida están puestas rejas de hierro,
para que los peces no puedan escapar. Fuera del palacio y a una legua se eleva
un montecillo de cien pasos de altura y de una milla de circunferencia,
sembrado de árboles cuya hoja siempre verdea. Dondequiera que sepa el rey que
hay un árbol hermoso, hace que se le traslade allí con sus raíces a lomo de
elefantes, incluso desde regiones remotas, y ordena que se plante en el jardín;
por tanto, crecen en él árboles hermosos sobremanera. Todo el monte es ameno y
cubierto de hierba verde; y como todas las cosas son allí verdes, por eso se
llama Monte Verde. Remata su cumbre un palacio pintado de verde. En ese
montecillo se recrea a menudo el Gran Kan en sus ratos de holganza. Junto al
palacio susodicho construyó el rey Cublay otro palacio semejante a él en todo,
en el que habita Themur, el que ha de reinar a su muerte, que dispone de una
corte regia muy magnífica; y tiene bulas imperiales y sello imperial, pero no
con tanta plenitud de poderes como el Gran Kan.”
Marco Polo. El libro
de… Alianza Editorial.
viernes, 23 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL EGO GRIS
"Tengo una pésima opinión de mí mismo. No me
gusto nada. Me considero capaz de hacer, en cualquier momento, el más abyecto
desatino, la más indignante tontería. Tengo grandes dudas sobre mi moralidad
intrínseca. Mis defensas –sobre todo las defensas que provienen de la vanidad,
del amor propio—son paupérrimas. Soy un hombre ligero –pero no soy un
presumido--. Ligero, muchísimo. No pasa día que no formule las correspondientes
mentiras, que no articule las correspondientes frases gratuitas –cheques sin
provisión--, que no hable con la mayor frivolidad y por el gusto de mero
capricho. Hay gente que sabe justificar sus propias mentiras. Todo lo que
hacen, lo consideran absolutamente necesario. ¡Felices ellos! Yo digo una
falsedad pero no lo hago a conciencia. Se me nota en seguida en la cara. No sé
disimular, no tengo confianza en mí mismo. Y es precisamente porque no tengo
confianza en mí mismo por lo que los otros tampoco me la prestan. No llego a
inspirar confianza –éste es el hecho--. Cuando algunos de mis amigos han
aplicado su agudeza a la observación de mi manera de ser, han dado un
diagnóstico inquietante. Márius Aguilar ha escrito que yo soy una especie de
ruso del Mediterráneo. ¡Para un espíritu tan latino, tan cyranesco como el de él,
es una nota bastante triste! Josep María de Sagarra dice –me lo ha dicho a mí
mismo—que soy un hombre falso. No sé en qué estima me tiene el doctor
Borralleras. Me mira, me vuelve a mirar, me remira y, sospecho que no da en el
busilis. Ahora bien: yo no quiero tener contra todo el mundo. No tengo ninguna
condición para el heroísmo. Pero una cosa me parece muy cierta: es
absolutamente urgente que me presente de otra manera –por lo menos con otro
traje."
Josep Pla. El cuaderno gris.
Ediciones Destino. 1994.
lunes, 19 de marzo de 2012
sábado, 17 de marzo de 2012
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
AS PALAVRAS INTERDITAS
Os
navios existem, e existe o teu rosto
encostado
ao rosto dos navios.
Sem
nenhum destino flutuam nas cidades,
partem
no vento, regressam nos rios.
Na areia
branca, onde o tempo começa,
uma
criança passa de costas para o mar.
Anoitece.
Não há dúvida, anoitece.
É
preciso partir, é preciso ficar.
Os
hospitais cobrem-se de cinza.
Ondas de
sombra quebram nas esquinas.
Amo-te...
E entram pela janela
as
primeiras luzes das colinas.
As
palavras que te envio são interditas
até, meu
amor, pelo halo das searas;
se
alguma regressasse, nem já reconhecia
o teu
nome nas suas curvas claras.
Dói-me
esta água, este ar que se respira,
dói-me
esta solidão de pedra escura,
estas
mãos nocturnas onde aperto
os meus
dias quebrados na cintura.
E a
noite cresce apaixonadamente.
Nas suas
margens nuas, desoladas,
cada
homem tem apenas para dar
um
horizonte de cidades bombardeadas.
Eugenio de Andrade
viernes, 16 de marzo de 2012
jueves, 15 de marzo de 2012
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL
SABOR DE UN PAISAJE
«Esta idea, que estimo básica para percibir la mutación que se
iba a operar en la perspectiva de la guerra, tal vez la reciban con ira o con
desprecio, o con odio, o con desdén, quienes manejan aquellos intereses e
ideologías, a pesar de lo cual no he dejado de escribirla porque soy español y
porque sé de las nobles reacciones de mi pueblo al que creo conocer: pude
estudiarlo y comprenderlo a lo largo de una vida vulgar, pero fecunda: en los
colegios donde comencé mi educación, en los cuartos de banderas, en las minas,
en las fábricas, en los clubes aristocráticos y en las mansiones señoriales, en
los cenáculos literarios, en las sacristías, en las logias, en las iglesias y
en los mercados, donde viven, bullendo o dormitando, las clases sociales,
hombres, mujeres, niños, viejos, artistas, pensadores y labriegos. En todos
esos lugares he estado, he hablado con mis compatriotas de tú a tú, los he
escuchado y he convivido con ellos y, lo que es lo mismo, he podido saborear y
captar el ambiente y el panorama sin conformarme con observarlo como se pueden
contemplar una película o un paisaje; y todo eso he podido hacerlo libre y
dignamente, sin ser amo ni siervo, clérigo ni masón, marxista ni falangista, es
decir, sin ser otra cosa que lo que somos muchos españoles, celosos defensores
de la independencia nacional, gentes de fe y patriotas sin alharacas. Porque
así he conocido a mi pueblo, he podido admirarlo y tener fe en él y en sus
obras. »
Vicente
Rojo.
Así
fue la defensa de Madrid.
Ediciones
Era.
miércoles, 14 de marzo de 2012
OBITER DICTUM
Cuando la señorita Polaire llegó a Nueva York, contratada por un
empresario norteamericano, su indignación fue algo espantosa al verse anunciada
como la mujer más fea del mundo.
— ¡Qué quiere usted!
—le dijo el empresario—. Si fuese usted más bonita que fea, la hubiésemos
anunciado como la mujer más bonita del mundo; pero siendo usted más fea que
bonita, hemos tenido que anunciarla como lo hemos hecho. Además, aquí hay todas
las temporadas 10 o 12 mujeres, cada una de las cuales es la más bonita del
mundo. Las mujeres más bonitas del mundo dan cada vez menos resultado. Ahora
vamos a ensayar las más feas…
Julio
Camba
martes, 13 de marzo de 2012
domingo, 11 de marzo de 2012
OBITER DICTUM
“En
una de estas visitas oficiales sobrevino un incidente que caracteriza muy bien
el rigor de la etiqueta inda y merece ser notado. Se hallaba el virrey en casa
del Maharajá de Jutpore, y como faltaba tema de conversación, preguntó aquél al
príncipe si tenía varios hijos; pero el anciano rajput, considerando aquella
pregunta tan sencilla como una inconveniencia, no contestó. La costumbre inda
exige, en efecto, que no se hable de la familia en los actos oficiales. Para
salir del apuro, el ministro indio se aventuró a decir que el rey tenía
veintidós hijos; pero al oírlo el rajá, exclamó con acento de cólera: «¡Más de
ciento!» El ministro debió explicar entonces, que por respeto no había hecho
mención sino de los hijos legítimos, y que el número total pasaba efectivamente
de ciento. Este detalle basta para que se comprenda hasta qué punto se deben
conocer las costumbres para ser buen diplomático en la India.”
Louis Rousselet
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