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miércoles, 3 de julio de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EL NUEVA YORK DE LAS MIL Y UNA NOCHES


         "En ningún país del mundo se ha hecho tanto como aquí para suprimir las distancias y para sustituir con el vapor y la electricidad el trabajo físico de las gentes. Muy rara es la casa que no tenga máquina elevadora movida por vapor, para evitar a las personas el trabajo de subir por las escaleras; y una vez instalada aquella fuerza motriz en los edificios, se valen de ella para casi todas las funciones mecánicas del servicio doméstico. Hay casa en donde la máquina de vapor, a más de subir a los dueños y visitantes desde el portal hasta el décimo o duodécimo piso, eleva y distribuye el agua, le da la temperatura que se desea, muele el café y lo hierve, barre y friega los pisos, limpia las botas, despierta a los que duermen, prepara, cuece y distribuye la comida, mueve la máquina eléctrica para producir la luz Edison, desempeña otras muchas labores y hasta pide socorro cuando es preciso, atrayendo hacia la casa en un instante médicos, bomberos, mandaderos, agentes de policía o representantes de la autoridad.
         Con tal abundancia se emplean en Nueva York las comunicaciones eléctricas para el alumbrado, el telégrafo, el teléfono y otros muchos servicios de esta índole, que está toda la ciudad materialmente entretejida de alambres, y no se puede ver desde ella el cielo sino a través de una tupida red metálica, semejante a la tela de un cedazo.
         Las casas en general son grandes, amplias, elevadas y de mucha solidez. Más que casas son verdaderos palacios. Hay mansiones suntuosísimas, que llenarían de orgullo a cualquier monarca de Oriente, y se destinan, por ejemplo, a la venta de colchones o de zapatos, al hospedaje de mozos o mozas de comercio o a la construcción y depósito de máquinas de coser. Muchos de estos edificios son de mármol blanco o gris; otros están construidos con grandes sillares de granito o de una hermosa piedra rojiza que abunda mucho en los Estados Unidos, y también se emplea con frecuencia el hierro en estas construcciones, ya solo o en combinación con mármol, ladrillos u otros materiales."



Manuel Fernández Juncos. 
De Puertorrico a Madrid. 
Tipografía de José González.