sábado, 15 de septiembre de 2018

OBITER DICTUM






Según muchos antropólogos, si Hobbes tuviera razón, la guerra sería inevitable o incluso deseable; por tanto, todo partidario de la paz debe insistir en que Hobbes estaba equivocado. Estos «antropólogos de la paz» (que en realidad son académicos bastante agresivos —el etólogo Johan van der Dennen los llama la «mafia de la paz y la armonía»—) han sostenido que los seres humanos y otros animales se sienten muy inhibidos a la hora de matar a los suyos, que la guerra es un invento reciente y que los enfrentamientos entre los pueblos indígenas obedecían a rituales y eran inofensivos hasta que se toparon con los colonialistas europeos.

Steven Pinker.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                 SONNET II


When forty winters shall besiege thy brow,
And dig deep trenches in thy beauty's field,
Thy youth's proud livery, so gazed on now,
Will be a tatter'd weed, of small worth held:
Then being ask'd where all thy beauty lies,
Where all the treasure of thy lusty days,
To say, within thine own deep-sunken eyes,
Were an all-eating shame and thriftless praise.
How much more praise deserved thy beauty's use,
If thou couldst answer 'This fair child of mine
Shall sum my count and make my old excuse,'
Proving his beauty by succession thine!
This were to be new made when thou art old,
And see thy blood warm when thou feel'st it cold.


William Shakespeare

lunes, 10 de septiembre de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




ENTRE ESTRELAS


       “Onde está Deus, mesmo que não exista? Quero rezar e chorar, arrepender-me de crimes que não cometi, gozar ser perdoado como uma carícia não propriamente materna.
       Um regaço para chorar, mas um regaço enorme, sem forma, espaçoso como uma noite de verão, e contudo próximo, quente, feminino, ao pé de uma lareira qualquer... Poder ali chorar coisas impensáveis, falências que nem sei quais são, ternuras de coisas inexistentes, e grandes dúvidas arrepiadas de não sei que futuro...
       Uma infância nova, uma ama velha outra vez, e um leito pequeno onde acabe por dormir, entre contos que embalam, mal ouvidos, com uma atenção que se torna morna, de perigos que penetravam em jovens cabelos louros como o trigo... E tudo isto muito grande, muito eterno, definitivo para sempre, da estatura única de Deus, lá no fundo triste e sonolento da realidade última das coisas...
       Um colo ou um berço ou um braço quente em torno ao meu pescoço... Uma voz que canta baixo e parece querer fazer-me chorar... O ruído de lume na lareira... Um calor no inverno... Um extravio morno da minha consciência... E depois sem som, um sonho calmo num espaço enorme, como a lua rodando entre estrelas...”


Fernando Pessoa. 
Livro do desassossego
Editora Brasiliense.

domingo, 9 de septiembre de 2018

OBITER DICTUM






El hecho de que abandonara la película fue considerado noticia, así que al llegar a Roma di una breve conferencia de prensa en la cual no dije nada contra David, excepto que había habido «división de opiniones». Al decir estas palabras me acordé de una anécdota que me contó Hemingway una vez: un matador volvía a su hotel después de una tarde desastrosa. Le habían arrojado todas las almohadillas y botellas de la plaza. Al llegar al hotel con su picador, el director le preguntó: «¿Qué tal fue la corrida?» El matador respondió: «Hubo división de opiniones.» El picador dijo: «Sí, hubo división de opiniones. Unos querían cagarse en su padre y otros querían cagarse en su madre.»

John Huston.

jueves, 6 de septiembre de 2018

OBITER DICTUM






«Pero existe un reducido número de hombres que, aunque aparentemente sean tan bestias como el resto de los humanos, interiormente son la realización de Dios, o mejor, los vicegerentes o manifestadores suyos en el cosmos. Abenarabi llama a esta especie humana selecta El Hombre Perfecto. Su perfección se debe a una iluminación recibida de Dios, por medio del Intelecto Primero, del cual El Hombre Perfecto es como la penumbra. Adán es el primer individuo de esa especie, integrada luego por los profetas y místicos iluminados. Los textos alcoránicos, coincidentes con los bíblicos, en que se describe la creación de Adán a imagen de Dios y la formación de su cuerpo con las dos manos de Dios mismo, ofrecen a Abenarabi recursos cómodos de exégesis alegórica para dar a su teoría color de ortodoxia.»


Miguel Asín Palacios.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






MADAME


Siéntese frente al fuego
y hable madame
leyendo hacia adentro
en la pizarra donde la vida escribe.

Tal vez a mi pueda contarme
que alguien un día
llevó su mano -como un clavel
por una calle solitaria-.


                                  Mario Rivero

miércoles, 29 de agosto de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EL CAJÓN DE JOSEFA


“Destapé la frazada y era ella. En verdad mi mujer estaba muerta, con los ojos como mirándome. Aquí es donde mi corazón se puso amargo y como sonámbulo, desesperado. La sacudía agarrándola de sus cabellos:
        --Oye Josefa, oye Josefa – diciendo.
Pero estaba muerta, desnudita, la ropa de enferma que le dieron ya le habían quitado.
Si no hubiera llevado a mi mujer al hospital, creo que no hubiera muerto. Porque ya después me enteré que se podía curar fácilmente el pulmón-resfrío, haciéndole tomar qonchu caliente con trago y huevo batido. Porque con la tos de este resfrío nuestro pulmón se llena de huecos y este medicamento tapa los huecos s como barro. Así, ella no hubiera muerto, hasta me hubiera estado acompañando.
Mi pobre alma, en la morgue, esta botada en el suelo. Unos me decían: llévatela, y otros me decían: para sacar tu alma primero haz esto, haz aquello. En eso intervino un panteonero, diciendo:
        --Es alma pobre, que la boten a la fosa común.
Mi corazón que estaba amargo de dolor, se volteó, hirviendo, al odio. Parecía que de mis ojos salían llamas de fuego que lo iban a matar a ese panteonero. ¿Cómo, a ver, la iban a botar a la fosa común a mi pobre alma, si yo estaba a su lado y podía darle sepultura de cristiano, en cajón? Y a esa señorita de blanco, le dije:
        --No mamitay, a mi mujer como a cristiana le voy a dar sepultura en cajón."


Gregorio Condori. 
De nosotros los runas. 
Ediciones Alfaguara.

domingo, 26 de agosto de 2018

OBITER DICTUM







«No dejé de pensar con cierta inquietud que era la primera vez que tenía un lugar fijo y propio para vivir pero sin tiempo ni siquiera para darme cuenta. Estaba tan ocupado en sortear mi nueva vida, que mi único gasto notable fue el bote de remos que cada fin de mes le mande puntual a la familia. Sólo hoy caigo en la cuenta de que apenas si tuve tiempo de ocuparme de mi vida privada. Tal vez porque sobrevivía dentro de mí la idea de las madres caribes, de que las bogotanas se entregaban sin amor a los costeños sólo por cumplir el sueño de vivir frente al mar. Sin embargo, en mi primer apartamento de soltero en Bogotá lo logré sin riesgos, desde que pregunté al portero si estaban permitidas las visitas de amigas de medianoche, y él me dio su respuesta sabia:
--Está prohibido, señor, pero yo no veo lo que no debo.»



Gabriel García Márquez.

viernes, 24 de agosto de 2018

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






LA CRUELDAD DE LA VIDA

Al final de la vida llega un momento en que todo, todo lo que uno ha experimentado durante tantos años, todo lo que esperaba, todo en lo que confiaba, de repente queda sin perspectiva ni sentido. Tal es la fase que me toca vivir ahora. Estar cada día junto a esta mujer maravillosa, amada y noble, que conocía mi vida desde la otra orilla, desde el lado personal, y presenciar su declive lento y silencioso: no esperar nada, no oponerse al dolor, aceptar la impotencia, conducir a la mujer más querida hacia la salida de la vida, tambaleándome en esta oscuridad permanente. Y no sé cómo será, pero ya no le doy más vueltas, me limito a continuar día a día y noche a noche mi camino por los infiernos. Tal vez existan los milagros (digo «tal vez» porque en el universo todo lo que el hombre piensa y espera es posible), pero la cruel realidad en sí ya se manifiesta como un milagro, un milagro infame. Llega el tiempo en que uno ya no espera respuestas, no discute con el destino, lo abraza. Hay que aceptar el destino. No existe otro modo de soportar la crueldad de la vida.

Sándor Márai.
Diarios 1984-89.
Editorial Salamandra.

martes, 21 de agosto de 2018

ALLÁ EN LAS INDIAS



LA DERROTA, EL DOLOR Y LA ESPERANZA


«Esta es la memoria de las cosas que sucedieron y que hicieron. Ya todo pasó. Ellos hablan con sus propias palabras y así acaso no todo se entienda en su significado; pero, derechamente, tal como pasó todo, así está escrito. Ya será otra vez muy bien explicado todo. Y tal vez no será malo. No es malo todo cuanto está escrito. No mucho hay escrito a cuenta de sus traiciones y de sus alianzas. Así el pueblo de los divinos Itzáes, así los de la gran Itzmal, los de la gran Aké, los de la gran Uxmal, así los de la gran Ichcaansihó. Así los nombrados Couoh también. Verdaderamente muchos eran sus “Verdaderos Hombres” . No para vender traiciones gustaban de unirse unos con otros; pero no está a la vista todo lo que hay dentro de esto, ni cuánto ha de ser explicado. Los que lo saben vienen del gran linaje de nosotros, los hombres mayas. Esos sabrán el significado de lo que hay aquí cuando lo lean. Y entonces lo verán y entonces lo explicarán y entonces serán claros los oscuros signos del Katún. Porque ellos son los sacerdotes. Los sacerdotes se acabaron, pero no se acabó su nombre, antiguo como ellos. Solamente por el tiempo loco, por los locos sacerdotes, fue que entró a nosotros la tristeza, que entró a nosotros el “Cristianismo” . Porque los “muy cristianos” llegaron aquí con el verdadero Dios; pero ese fue el principio de la miseria nuestra, el principio del tributo, el principio de la “limosna” , la causa de que saliera la discordia oculta, el principio de las peleas con armas de fuego, el principio de los atropellos, el principio de los despojos de todo, el principio de la esclavitud por las deudas, el principio de las deudas pegadas a las espaldas, el principio de la continua reyerta, el principio del padecimiento. Fue el principio de la obra de los españoles y de los “padres”, el principio de usarse los caciques, los maestros de escuela y los fiscales. ¡Que porque eran niños pequeños los muchachos de los pueblos, y mientras, se les martirizaba! ¡Infelices los pobrecitos! Los pobrecitos no protestaban contra el que a su sabor los esclavizaba, el Anticristo sobre la tierra, tigre de los pueblos, gato montés de los pueblos, chupador del pobre indio. Pero llegará el día en que lleguen hasta Dios las lágrimas de sus ojos y baje la justicia de Dios de un golpe sobre el mundo. ¡Verdaderamente es la voluntad de Dios que regresen Ah-Kantenal e Ix-Pucyolá, para roerlos de la superficie de la tierra!»


Juan José Hoil. 
Chilam Balam de Chumayel.