viernes, 19 de agosto de 2016
miércoles, 17 de agosto de 2016
OBITER DICTUM
“Preséntase, por lo tanto, mi metafísica como la única que
tiene punto de contacto con las ciencias físicas, punto a que concurren éstas
con sus propios medios, de tal manera, que en realidad la incluyen, concordando
con ella. No es que las ciencias empíricas se violenten y tuerzan según la
metafísica, ni que se deduzca ésta por abstracción, presuponiendo a aquéllas a
la manera que Schelling lo hace, descubriendo a priori lo que a posteriori
ha aprendido; no es eso, sino que por sí mismas, sin previo acuerdo, coinciden
en un punto. Y de aquí resulta que no se queda mi sistema, como todos los
precedentes, flotando en el aire, por encima de toda realidad y de toda
experiencia, sino que se asienta en el firme suelo de la efectividad, que es el
de las ciencias físicas.”
Arthur Schopenhauer.
lunes, 15 de agosto de 2016
viernes, 12 de agosto de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LA ULTIMA MORDIDA
Empezamos
a rodar el material preparatorio en Tampico. Eran planos con el doble de Bogie
y varias vistas de Tampico para fondos. Llevábamos una semana rodando en
Tampico cuando, al bajar las escaleras del hotel donde se alojaba el equipo, me
los encontré a todos sentados. Habían llegado órdenes de las autoridades de la
Ciudad de México de interrumpir el rodaje inmediatamente. Al parecer el
periódico de Tampico había publicado un artículo afirmando que habíamos tomado
fotos que constituían un descrédito para México. Continuaba diciendo que la
población mexicana había reaccionado con justa indignación y nos había
amenazado, llegando a arrojar piedras contra el equipo. No había una palabra de
verdad en nada de esto. Por el contrario, la gente de Tampico había sido
sumamente amable, y del alcalde para abajo todos nos habían prestado su
colaboración. Todo había sido tan armonioso que, ingenuos de nosotros, no
podíamos entender qué ocurría. Pronto descubrimos que cuando se deseaba hacer
algo en Tampico, el procedimiento habitual era visitar al director del
periódico y pagarle una mordida . Nosotros no lo habíamos hecho. Puede que se
nos hubiera hecho alguna insinuación, pero a nuestros relaciones públicas se
les habían pasado por alto o no las habían tenido en cuenta. Ya habíamos hecho
una gran inversión en la película. Puesto que pensábamos rodarla entera en
México, la Warner Brothers hizo gestiones inmediatas a través del Departamento
de Estado. Mientras tanto recibí una llamada de un viejo amigo, Miguel
Covarrubias, preguntándome qué pasaba. Le dije que no había un ápice de verdad
en las afirmaciones del periódico.
—Estaba
seguro de eso —dijo él—, pero quería que me lo confirmaras. Diego y yo iremos a
ver al Presidente.
Así que
él y Diego Rivera —que también era un viejo amigo mío— fueron a ver al
presidente de México, quien envió a un representante. Éste llevó a cabo una
investigación y luego nos dio permiso para reanudar el rodaje. Este fue el
comienzo de algo que se convirtió en un procedimiento habitual por parte del
Gobierno mexicano. Que haya un representante del Gobierno cuando un equipo
cinematográfico extranjero rueda exteriores es ahora una práctica común en todo
el mundo. El director del periódico que escribió aquellas historias falsas
sobre nosotros fue asesinado dos o tres semanas más tarde. No por lo que nos
había hecho a nosotros, sin embargo. Un marido celoso le encontró en una cama
que no era la suya.
John Huston.
A libro abierto.
Espasa-Calpe.
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
QUIERO MIRAR ESTATUAS
Iremos por las calles
que ya nos vieron antes;
el aire distraído para
que nadie sepa
que la historia prosigue
con capítulos nuevos.
Quiero mirar estatuas,
balcones encendidos,
volver a la baranda del
beso y de la noche.
Quiero decir tu nombre
en calles solitarias
sintiendo la cintura
frágil bajo el abrazo.
Otra vez como ayer con
tu verso en el vino,
otra vez a tus ojos en
igual frente a frente,
otra vez, otra y otra.
Para siempre otra vez.
Concha
Lagos.
jueves, 11 de agosto de 2016
miércoles, 10 de agosto de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN EL SMOLNY
“Avanzada la tarde del jueves, 29 (16) de
noviembre, se abrió una reunión extraordinaria del Congreso. El ambiente era de
fiesta, la sonrisa estaba en todas las caras… Las últimas cuestiones prácticas
que quedaban pendientes en el Congreso fueron resueltas rápidamente y entonces
tomó la palabra Natansón, de barba canosa, venerable líder los
socialista-revolucionarios de izquierda. Con voz trémula y lágrimas en los ojos
dio lectura de la información sobre la “alianza matrimonial” de los Soviets
Campesinos con los Soviets de Obreros y Soldados. Cada vez que pronunciaba la
palabra “alianza”, la sala estallaba en atronadores aplausos… Cuando Natansón
concluyó, Ustínov anunció la llegada de una delegación del Smolny, acompañada
de representantes de la Guardia Roja.
Los recibieron con una grandiosa ovación. Por la tribuna desfilaron un obrero,
un soldado y un marino, que saludaron al Congreso.
Luego habló Borís Reinstein, delegado del
Partido Obrero Socialista Norteamericano. “El día del acuerdo entre el Congreso
de los Soviets de Diputados Campesino y los Soviets de Diputados Obreros y
Soldados es uno de los días más importantes de la revolución. Este día
despertará un profundo eco en todo el mundo: en París, en Londres, al otro lado
del Océano, en Nueva York. Esta alianza llenará de dicha el corazón de todos
los trabajadores.
La
gran idea ha triunfado. El Oeste y América esperaban hace tiempo de Rusia, del
proletariado ruso, algo extraordinario e impresionante… El proletariado mundial
esperaba hace tiempo la revolución rusa, esperaba hace tiempo las grandes cosas
que ha realizado…”
Sverdlov,
presidente del CEC, dirigió un saludo. Después los campesinos salieron a la
calle con gritos de “¡Se acabó la guerra civil! ¡Viva la democracia unida!”
Era
ya de noche y en la nieve helada se reflejaban los pálidos destellos de la luna
y las estrellas. A lo largo del canal habían formado en correcto orden de
marcha los soldados del Regimiento de Pávlovsk. Su banda de música tocaba La Marsellesa. En
medio de los estentóreos gritos de saludo de los soldados, los campesinos
formaron en columna y desplegaron la enorme bandera roja del Comité Ejecutivo
de los Soviets de Diputados Campesinos de toda Rusia que llevaba bordada en oro
esta nueva inscripción:”¡Viva la unión de las masas trabajadoras revolucionarias!
Detrás seguían otras banderas, las de los Soviets de distrito. En la de la
fábrica Putílov estaba escrito: “¡Nos inclinamos ante esta bandera para crear
la fraternidad de todos los pueblos!”
No
se sabe de dónde aparecieron antorchas, que alumbraron la noche con luz cárdena.
Reflejándose mil veces en las facetas del hielo se alzaban sobre el gentío que
avanzaba cantado por el malecón de Fontanka ante las miradas del numeroso
público en atónito silencio.
“¡Viva
el Ejército revolucionario! ¡Viva la Guardia
Roja! ¡Vivan los campesinos!”
Esta
inmensa procesión desfiló por toda la ciudad. Se le unían continuamente y
desplegaban sobre ella nuevas banderas rojas bordadas en oro. Dos viejos
campesinos, encorvados por el trabajo, iban del brazo con las caras
resplandecientes de alegría.
“Bueno
–dijo uno--, ¡veremos quién nos quita ahora la tierra!...”
Cerca
del Smolny la Guardia Roja
había formado a ambos lados de la calle, delirante de júbilo.
“No
me he cansado ni una pizca –dijo a su compañero el otro viejo campesino--. ¡He
venido volando como si tuviera alas!...”
En
los peldaños del Smolny se agolpaban unos cien diputados obreros y campesinos
con banderas; éstas negreaban sobre el fondo de la viva luz que salía de la
casa. Como ola en tempestad bajaron corriendo la escalera, abrazando y besando
a los campesinos. Y la procesión se encaminó a la puerta y, con gran bullicio,
empezó a subir la escalera…
En
la inmensa sala blanca de sesiones la esperaba el CEC en pleno, todo el Soviet
de Petrogrado y miles de espectadores. El ambiente era solemne: todos se
percataban de la grandeza del histórico momento.
Zinóviev
dio lectura al acuerdo con el Congreso Campesino. Fue recibido con estruendoso júbilo,
que se convirtió en verdadera tempestad cuando sonó la música en el pasillo y
entraron en la sala las primeras filas de la manifestación. La presidencia se
puso en pie, dio sitio a la presidencia campesina y la recibió con abrazos.
Sobre el tablado, en la blanca pared encima del marco vacío del que habían cortado
el retrato del zar, había dos banderas…
Y
se inauguró la solemne sesión. Después de unas palabras de saludo, pronunciadas
por Sverdlov, subió a la tribuna María Spiridónova, delgada y pálida, con
espejuelos, el cabello peinado hacia atrás, parecida a una maestra de Nueva
Inglaterra, la mujer más popular e influyente en Rusia.
“…Ante
los obreros de Rusia se abren nuevos horizontes sin precedente en la historia…
Hasta ahora todos los movimientos obreros terminaban siempre derrotados. Pero
el actual movimiento es internacional y por eso es invencible. ¡No hay fuerza
en el mundo capaz de apagar el fuego de la revolución! El mundo viejo sucumbe.
Nace un mundo nuevo…”
Luego
habló Trostski, lleno de ardor:”¡Bienvenidos, camaradas campesinos! ¡No venís
aquí como huéspedes, sino como dueños de esta casa en la que late el corazón de
la revolución rusa! En esta sala está concentrada hoy la voluntad de millones
de obreros… De hoy en adelante la tierra rusa no conoce más que un dueño: la
unión de obreros, soldados y campesinos…”
Habló
con mordaz sarcasmo de los diplomáticos de los países aliados (Entente), que
todavía menospreciaban la propuesta de Rusia de concluir el armisticio,
aceptada ya por las potencias centrales.
“Una
nueva humanidad nace de esta guerra… Aquí en esta sala, juramos ante los
trabajadores de todos los países permanecer en nuestro puesto revolucionario.
Si somos derrotados, moriremos defendiendo nuestra bandera…”
John Reed. Diez días que estremecieron el mundo. Akal Editor.
lunes, 8 de agosto de 2016
domingo, 7 de agosto de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
UNO
VUELVE A SUBIR LAS ESCALERAS...
Uno vuelve a subir las escaleras
de su casa perdida (ya no llevan
a ningún sitio), alguien nos llama
con una voz querida, familiar.
Pero ya no hace falta contestarle.
La voz sola nos llama, suficiente,
cual si nada pudiera hacerle daño,
en el pasillo inmenso. Una lluvia
que no puede mojarnos, no se cansa
de rodear un día preferido.
Uno toca la puerta de la casa
que le fue deparada a nuestras manos
mortales, como un tímido consuelo.
Fina
García Marruz
viernes, 5 de agosto de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL OTRO VIAJE
“Pero, no es ya sólo el poeta el que se conmueve a la consideración
de estos suplicios: son los pueblos civilizados: el Parlamento alemán va a
discutir en breve un proyecto del Siglo monis, órga
no
de las sociedades del monomonismo alemán.
Este proyecto es como sigue, a grandes líneas:
1. Toda persona atacada de enfermedad incurable, tiene derecho a la
euthanasia (o sea la muerte bella, la muerte agradable, sin el menor dolor, la
muerte que se parece a un manso dormirse después de la labor cumplida...).
2. El tribunal correspondiente recibirá la solicitud del enfermo y
dará el derecho de morir.
3. Una comisión médica, a instancias del tribunal, examinará al
enfermo. Si éste lo deseare, otros médicos podrán asistir a la consulta.
4. El acta del examen dirá si, según la convicción de los médicos
expertos, la muerte es más probable que la curación, o, cuando menos, que un
estado de alivio que permita la aptitud para el trabajo.
5. Si el examen establece la gran probabilidad de un desenlace
mortal, el tribunal concederá al enfermo el derecho a la euthanasia; en caso
contrario, no se admite la solicitud.
6. Cuando se mate a un enfermo sin dolor, a petición formal suya,
categóricamente expresada, el autor de la muerte no podrá ser perseguido
(siempre que el enfermo haya obtenido el
derecho a la euthanasia, y supuesto que la autopsia establezca que su
enfermedad era incurable).
7. El que mate a un enfermo sin su voluntad formal y expresa, será
castigado con reclusión.
8. Los párrafos uno y siete, pueden, llegado el caso, aplicarse a
los valetudinarios y lisiados.
Comentando lo anterior, un escritor francés dice: «Nada es más
fácil, al parecer, que dar el derecho de matarse a los incurables que a gritos
piden la muerte. Es esto permitir una obra de misericordia, una obra pía. La
idea parece, en efecto, simple y generosa. Su aplicación encuentra, sin
embargo, numerosas y serias dificultades. El año pasado, el Congreso de Washington tuvo que ocuparse de un
proyecto análogo, y no lo votó. Su discusión provocó en la Prensa y en la opinión
apasionadas controversias. La intervención de los médicos y de los jueces no
facilita la fatal transición; ésta constituye, por el contrario, una formalidad
complicada y peligrosa. La euthanasia exige tales garantías científicas y
legales, es un acto de una importancia tan grande, que el aparato judicial no
funcionará sino con una circunspección y una lentitud meticulosas. Suponed que
se cometiese un error, y ya tenéis a la institución comprometida para siempre.
Para ser eficaz, necesitaría ser rápida, y el procedimiento no tendría esta
indispensable rapidez...». Es cierto, y lo es también que el hombre no ha
llegado aún a un grado de cultura suficiente para resolver tamañas
dificultades; pero deseemos, deseemos con toda nuestra alma, que en un día no
lejano, los médicos, que tan rara vez curan, cumplan siquiera con el que debía
ser su oficio por excelencia: suprimir el dolor, ya que los adelantos
científicos les permiten lograr fácilmente esta supresión. Deseemos igualmente
que los gobiernos civilizados faciliten tan santa tarea, llenándola, es claro,
de las garantías indispensables.
De esta manera, si la humanidad no llega a realizar la promesa de
Metchnikof, de siglo y medio de vida, tras del cual vendría el fin fisiológico,
cuando menos lograremos que se supriman la agonía, el horror, el gesto trágico
de los últimos momentos, y podremos entrar a lo invisible con la serenidad
antigua, con la majestad humana que conviene a los actos solemnes, con la
placidez crepuscular de quien se duerme sin dolor en la blanda almohada del
misterio, casi con la ufanía, que debe mostrar el que pasa bajo ese negro arco
de triunfo de la muerte.”
Amado Nervo. Crónicas. Biblioteca Ayacucho.
miércoles, 3 de agosto de 2016
lunes, 1 de agosto de 2016
OBITER DICTUM
“Si los lémures no hubieran sobrevivido ni podido alimentarse de
bayas en sus agujeros mientras desaparecían los dinosaurios, no estaríamos aquí.
No hay una intención oculta en esta historia. Pero el resultado es que aumenta
la complejidad. Si existen planetas que se han desarrollado en las mismas
condiciones que la Tierra ,
no es improbable que esos seres existan y que no se diferencien de nosotros más
que un avestruz de un cocodrilo: cuatro miembros, dos ojos, un cerebro,
sistemas locomotrices. Y hay una fuerte posibilidad de que estén en el mismo
punto evolutivo que nosotros… No se puede afirma que exista una ley que impulsa
a la complejidad. Pero comprobamos que alguna cosa se organiza y conduce a una
inteligencia cada vez mayor y más desmaterializada. Quizás la historia de la
evolución es el artefacto de una conciencia que adquiere conciencia de sí
misma.”
Joël de Rosnay
domingo, 31 de julio de 2016
viernes, 29 de julio de 2016
ALLÁ EN LAS INDIAS
HATO Y CABAÑA
“Vivió Cortés en Santiago de Barucoa, que fue la
primera población de aquella isla. Crió vacas, ovejas y yeguas; y así, fue el
primero que allí tuvo hato y cabaña. Sacó gran cantidad de oro con sus indios,
y en breve llegó a ser rico, y puso dos mil castellanos en compañía de Andrés
de Duero, que trataba. Tuvo gracia y autoridad con Diego Velázquez para
despachar negocios y entender en edificios, como fueron la casa de la fundación
y un hospital. Llevó a Cuba Juan Xuárez, natural de Granada, tres o cuatro
hermanas suyas y a su madre, que habían ido a Santo Domingo con la virreina
doña María de Toledo, el año de IX, con pensamiento de casarse allá con hombres
ricos, porque ellas eran pobres; y aun la una de ellas, que había por nombre
Catalina, solía decir muy de veras cómo tenía de ser gran señora, o que lo
soñase, o que se lo dijese algún astrólogo, aunque diz que su madre sabía
muchas cosas. Eran las Xuárez bonicas; por lo cual, y por haber allí pocas
españolas, las festejaban muchos, y Cortés a la Catalina, y en fin se casó con
ella, aunque primero tuvo sobre ello algunas pendencias y estuvo preso, que no
la quería él por mujer y ella le demandaba la palabra. Diego Velázquez
favorecíala por amor de otra su hermana, que tenía ruin fama, y aun él era
demasiado mujeril. Acusábanle Baltasar Bermúdez, Juan Xuárez, dos Antonios
Velázquez y un Villegas para que se casase con ella; y como le querían mal,
dijeron muchos males de él a Diego Velázquez acerca de los negocios que le
encargaba, y que trataba con algunas personas cosas nuevas en secreto. Lo cual,
aunque no era verdad, llevaba color de ello; porque muchos iban a su casa, y se
quejaban del Diego Velázquez, porque o no les daba repartimiento de indios, o
se lo diera pequeño. Diego Velázquez creyó esto, con el enojo que de él tenía
porque no se casaba con la Catalina Xuárez, y le trató mal de palabras en
presencia de muchos, y aun lo echó preso. Cortés, que se vio en el cepo, temió
algún proceso con testigos falsos, como suele acontecer en aquellas partes.
Quebró el pestillo del candado del cepo, tomó la espada y rodela del alcaide,
abrió una ventana, descolgose por ella, y fuese a la iglesia.”
Francisco López de Gomara.
Historia de la conquista de México.
Historia de la conquista de México.
miércoles, 27 de julio de 2016
lunes, 25 de julio de 2016
OBITER DICTUM
“Los dos pueblos, a pesar
de convivir sin choques clamorosos, se desprecian cordialmente. Los bereberes
encuentran a los árabes obtusos, ladrones y traidores, mientras los árabes
dicen que los bereberes tienen la «la avaricia
de los hebreos, el veneno de la víbora y la honestidad de una prostituta».
Probablemente, tanto los unos como los otros tienden a exagerar los defectos de
su vecino.”
Alberto Denti de Pirajno.
sábado, 23 de julio de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN PAZ DESCANSE
“A los grandes del momento los
fui conociendo en los cafés de Madrid. Antonio Buero Vallejo llegaba todas las
tardes a las cuatro en punto a tomar su café y fumar su pipa. El poeta maldito
del café le saludaba escondiendo la cabeza: «Aquí llega don Antonio Buero
Vallejo que en paz descanse.» Buero era un hombre alto, delgado y triste, con
estructura de presidiario, que es lo que había sido, y cara amarilla de
condenado a muerte. Yo conversé bastante con él hasta que dejamos de hablarnos
porque no le gustaban las críticas teatrales que yo publicaba sobre sus
estrenos. Más que un dialogante, Buero era un monologante que se enrollaba
interminablemente con los temas de su gusto, generalmente la Guerra Civil, el
teatro de Ibsen y cosas así. Durante su estancia en la cárcel su compañero de
celda le envidiaba la pipa y el tabaco de pipa, con su olor confortable. Buero
le prometió que si le llamaban a él primero le dejaba en herencia la pipa y la
bolsita de tabaco. Un día vinieron a llevarse a Buero y el compañero de celda
se apropió gozoso de los enseres de fumar. Cuando estaba disfrutando su primera
pipa, Buero volvió sonriente:
—No eran más que unas preguntas de
trámite. Lo de la muerte parece que va para largo, de modo que devuélveme el
tabaco y la pipa.
Y el otro tuvo que sacrificarse. Esta
anécdota pudiera servir como símbolo del destino de Buero Vallejo, que se pasó
la vida asustándonos con sus condenas y censuras, pero siempre volvía a reaparecer
en el escenario con su nuevo estreno. Era un poco resentido y con razón.”
Francisco Umbral.
Días felices en Argüelles.
Editorial Planeta.
Días felices en Argüelles.
Editorial Planeta.
viernes, 22 de julio de 2016
miércoles, 20 de julio de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
SOBRE EL RIDÍCULO
“Pienso que el
ridículo es el elemento dinámico, creador e innovador de toda conciencia que se
quiera viva y que experimente lo vivo. No conozco ninguna transfiguración de la
humanidad, ningún salto audaz en la comprensión ni ningún descubrimiento
pasional fecundo que no haya parecido ridículo a sus contemporáneos. Pero eso
no es prueba suficiente, pues todo lo que supera el presente y el límite de la
comprensión parece ridículo. Hay otro aspecto del ridículo y ése es el que me
interesa: la disponibilidad, la vida eterna, la fecundidad eterna de un acto,
de un pensamiento o de una actitud ridícula. El ridículo nos enseña siempre:
cada uno lo puede asimilar e interpretar a su manera, se es libre de casar de
él lo que se quiera y de hacer co él todo lo que uno desee. No sucede lo mismo
con lo que es racional, justificado, verificado, reconocido. Se trata aquí de
verdades o actitudes que no conciernen a la vida presta aparecer. Convierten al
mundo en una plataforma estable. Nadie las discute, nadie duda de su veracidad.
Pero están muertas. Su victoria es su lápida. Son adecuadas para las familias,
las instituciones y la pedagogía.
Uno puede leer un buen libro, uno de esos libros
perfectamente escritos, perfectamente construidos, destacados por la crítica,
aprobados por el público, coronados de premios. Un buen libro, es decir, un
libro muerto. Es tan bueno que en nada conmueve nuestro marasmo ni nuestra
mediocridad; por el contrario, se integra perfectamente en nuestros cortos
ideales, en nuestros pequeños dramas, en nuestros vicios mezquinos, en nuestras
pobres nostalgias. Eso es todo. En diez o en cien años ya nadie lo leerá.
Todo lo que no es ridículo, es caduco. Si tuviera que
definir lo efímero, diría que es todo lo que es perfecto, toda idea bien
expresada y bien delimitada, todo que se muestra racional y comprobado. A
menudo la mediocridad tiene como atributos «perfecto» y «definitivo».
Los tomos de filosofía de un profesor francés de
provincias están mucho mejor escritos, son muchos más racionales y serios que
cualquier panfleto del siglo XIX que fecundó decenas de ideas y fue comentado
en decenas de libros. Evitar el ridículo significa rechazar la única
posibilidad de inmortalidad. El único contacto directo con la eternidad. Un
libro que no sea ridículo, o una idea unánimemente aplaudida de entrada, ha
renunciado, por el hecho mismo de su éxito, a toda potencialidad, a toda
posibilidad de ser retomado y continuado.
Mircea Eliade.
El vuelo mágico.
Ediciones Siruela.
El vuelo mágico.
Ediciones Siruela.
lunes, 18 de julio de 2016
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