martes, 12 de enero de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LOS QUE MANDAN



«Cuanto más se busca la realidad de que el proletariado sea el dictador, menos se la encuentra y descubre. Ser dictador y no poder dictar, teniendo que aceptar en cambio lo que otros dicten; tener opción a mandar y soportar que otros manden; tener potestad para dirigir y ser dirigidos. No comprendemos como puede compaginarse una cosa con otra. El que manda, no es el que obedece. El que dicta, no es el dictado. Podrá objetarse que se dicta en favor del dictado, cosa bien extraña y que también en los países capitalistas suelen alegar los gobernantes, so pretexto de que laboran en beneficio del pueblo, al que sacrifican. Lo cierto es que quienes mandan se enriquecen, prosperan y son libres de hacer cuanto quieran, mientras el pueblo vive en la miseria, envilecido y vilipendiado por sus redentores desde el Poder. Todo lo hacen en favor del pueblo, pero este ha de entregar hasta la raída capa que cubre su esquelético cuerpo en pago de tantos favores. Lo mejor sería, pues, que no le favorecieran tanto, que no se sacrificaran por él, que no se condolieran de su “desgraciada” suerte. »


Angel Pestaña.
Lo que yo pienso.
Librería española de Antonio López.

domingo, 10 de enero de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






O Signore inventato dai poeti
Per comodo d’invocazione,
So bene che non v’è colpa
Fuori che in me stesso:
Neppure tu, se esistessi,
Saresti responsabile
Della mia lunga rinuncia
Della mia ascesi ostinata,
Del mio rendere in cenere e tosco
I talenti dalla tua debole immagine
A me compartiti quel giorno
Che dal limo con maligno tocco
M’avessi suscitato.-- No, Signore,
Tu non hai colpa, ché non sei.
Ma bada, solo per questa ragione.


Tomaso Landolfi

viernes, 8 de enero de 2016

OBITER DICTUM





“El mito, como el aforismo y la máxima, es característico de la cultura oral. Porque, hasta que el conocimiento del alfabeto priva al lenguaje de su multidimensional resonancia, cada palabra es un mundo poético en sí misma, una «deidad momentánea» o revelación, como lo fue para el hombre analfabeto.”


Marshall McLuhan.

lunes, 4 de enero de 2016

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





EN UN HOTEL DE ATENAS


“A mi regreso a Atenas encontré un montón de cartas remitidas desde París, así como varios avisos de Correos en los que me invitaban a recoger, lo antes posible, el dinero recibido a mi nombre. La American Express tenía también dinero para mí, dinero que me habían enviado por cable unos amigos americanos. Golfo, la doncella, que venía de Loutraki donde Katsimbalis tuvo en tiempos una casa de juego, y que siempre me hablaba en alemán, estaba emocionada ante la perspectiva de las diferentes cantidades que yo iba a cobrar. Y lo mismo le ocurría a Sócrates, el vigilante de noche, y al cartero, quien siempre me dedicaba una ancha sonrisa cuando me contaba el dinero. En Grecia, como en otros lugares, cuando se recibe una suma de dinero procedente del extranjero, la gente espera que se hagan pequeños dispendios a diestro y siniestro. Al mismo tiempo me notificaron indirectamente que podría tener una excelente habitación con cuarto de baño, en uno de los mejores hoteles, por un precio igual al que pagaba en el Grand. Preferí quedarme en el Grand. Me era simpático todo el personal: doncellas, porteros, botones, e incluso el dueño. Me gustan los hoteles de segunda o tercera categoría que son limpios pero viejos, que han conocido tiempos mejores, pero que conservan el aroma del pasado. Me gustaban las cucarachas y los enormes escarabajos que tan a menudo encontraba en mi habitación cuando encendía la luz. Me gustaban los anchos pasillos y los retretes, uno junto al otro como cabinas de baños, al final del vestíbulo. Me gustaba el lúgubre patio y las voces del coro masculino que ensayaba en una sala cercana. Por unas cuantas dracmas enviaba al botones, antiguo parisino de catorce años, a entregar en mano mis cartas, lujo éste que nunca había disfrutado antes. Casi perdí la cabeza al recibir tanto dinero a la vez. Estuve a punto de hacerme un traje, cosa que no me hacía falta en absoluto, pero afortunadamente el tío del botones, que tenía una pequeña tienda cerca del barrio turco, no me lo podía hacer con la rapidez solicitada. Entonces quise comprarle una bicicleta al botones —le sería de gran utilidad, decía, para sus continuas correrías—, pero al no encontrar inmediatamente una que le gustase, me comprometí a regalarle unos jerseys y un par de pantalones de franela.”


Henry Miller. El coloso de Marusi. Editorial Seix Barral.

sábado, 2 de enero de 2016

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




BROOMS


2

Brooms appear in dreambooks
As omens of approaching death.
This is their secret life.
In public, the act like flat-chested old maids
Preaching temperance.

They are sworn enemies of lyric poetry.
In prision they accompany the jailer,
Enter cells to hear confessions,
Their short-end comes down
When you last expect it.

Left alone behind a door
Of a condemned tenement,
They mutter to no one in particular,
Words like virgin wind moon-eclipse,
And that most sacred of all names:
Hyeronymous Bosch.


Charles Simic

viernes, 1 de enero de 2016

OBITER DICTUM






Aquí, hasta los que se llaman socialistas, un concepto que no se puede armonizar con el suelo de la alta montaña y, en especial, con el suelo de la alta montaña salzburguesa, tienen a la vez rasgos nacionalsocialistas y católicos, en cualquier caso, esa mezcla humana, como tal, resulta reconocible a diario para el visitante, y demuestra, en todos sus modos de actuar, una actitud espiritual católiconacionalsocialista.


Thomas Bernhard

jueves, 31 de diciembre de 2015

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



EN GRANADA


       “Cuando llega uno a España sediento de sol, de danza y de canto, nada tan lúgubre como la sala de un cinematógrafo en el que la lluvia nos obliga a refugiarnos. Cantos y danzas, en vano los hemos buscado hasta Murcia. En Sevilla sin duda se encuentran aún; en Granada… Sí, me acuerdo de que en el Albaicín , hace unos veinte años (nada desde entonces, ni siquiera los cantos de Egipto, ha sabido tocar un lugar más secreto de mi corazón): era, de noche, en una amplia sala de mesón, un chico gitano que cantaba; un coro, a media voz, de hombres y mujeres, luego súbitas pausas, cortaban ese canto jadeante, excesivo, doloroso, del chico, en el que se sentía su alma, cada vez que se quedaba sin aliento, expirar. Hubiérase dicho un primer esbozo de la última balada de Chopin; pero era algo que quedaba como al margen de la música; no español, sino gitano, irreductiblemente… Para volver a oír ese canto, ¡ah!, habría cruzado tres Españas. Pero huiré de Granada por temor de no oírlo.”

André Gide. Diarios.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

OBITER DICTUM






«La mendicidad no es tan agresiva como en el sur, donde la insistencia del vagabundo al menos implica un dejo de vitalidad. Aquí constituyen una corporación de moribundos. Las esquinas, especialmente aquellas en las cuales los extranjeros hacen sus negocios, están atestadas de harapos que funcionan de cama para los mendigos y hacen de Moscú una guardia de enfermería al aire libre. La limosna se organiza de otro modo cuando se trata de tranvías. Ciertas líneas circulares tienen largas detenciones durante el trayecto. En esos momentos los mendigos se suben al tranvía, o bien un niño se sitúa en un rincón del coche y empieza a cantar. Luego colecta kopeks. Es muy raro que la gente les dé algo. La mendicidad perdió su base más sólida: la conciencia colectiv

Walter Benjamin.

martes, 29 de diciembre de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





DECIR, HACER


                                          A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.


                      Octavio Paz

sábado, 26 de diciembre de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA















[…]

Todo se acabó
El mar antropófago golpea la puerta de las rocas despiadadas
Los perros ladran a las horas que se mueren
Y el cielo escucha el paso de las estrellas que se alejan.
Estás solo
Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende
del polo
Cae la noche buscando su corazón en el océano
La mirada se agranda como los torrentes
Y en tanto que las olas se dan vuelta
La luna niño de luz se escapa de alta mar
Mira este cielo lleno
Más rico que los arroyos de las minas
Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo
Todas esas estrellas salpicaduras de un astro de piedra lanzado
en las aguas eternas
No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más allá
Ni qué mano lleva las riendas
Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas
Ni saben si no hay mano y no hay pecho.
Las montañas de pesca
Tienen la altura de mis deseos
Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias
Que los pájaros cantando dispersan por el mundo.

[…]


Vicente Huidobro

viernes, 25 de diciembre de 2015

OBITER DICTUM





“¿Qué tiene de extraño que esos oscuros trabajadores (pedir limosna es género de trabajo, y también es arte, y es a veces, en la estación de invierno, ruda y peligrosa faena) rellenen su hucha y su peto y su alcancía, en el temor de una forzosa suspensión de su labor, de un período de enfermedad y reclusión, o meramente por desquitarse, a solas, en la fría y oscura cárcel de su chiribitil, mirando a la luz de una candileja ahumada los bonitos alfonsos brillantes, cuyo reflejo convierte momentáneamente la mísera covacha en mágico palacio por la fuerza de la imaginación?”


Emilia Pardo Bazán.

lunes, 21 de diciembre de 2015

OBITER DICTUM





“Libre de las perversiones que acechan a los viejos impotentes, recuerdo con serenidad y sin nostalgia a las putas madrileñas, los burdeles parisienses y las taxis girls de Nueva York. Dejando aparte algunos cuadros plásticos, de París, creo que no he visto en toda mi vida más que una sola película pornográfica, deliciosamente titulada Soeur Vaseline. Salía una monjita en el jardín del convento que se tiraba al jardinero, el cual, a su vez, era sodomizado por un fraile y acababan los tres formando una figura de conjunto.”


Luis Buñuel.

jueves, 17 de diciembre de 2015

OBITER DICTUM





El lobishome –incluso el predestinado—puede a veces volver a sus cabales. Hay varios procedimientos. Uno estriba en cazar al poseído y sangrarlo mientras se musitan jaculatorias. En las Azores también se deshace así el imbunche, pero cabe evitarlo en salud dándole al niño (o cachorro) el nombre de Bento. En casos de fada o ligadura, ésta suele durar cierto tiempo y luego resolverse por sí sola o porque alguien, voluntaria o involuntariamente, la quiebra. Exorcistas más drásticos aconsejan quemar la piel (a menudo imaginaria) en que el energúmeno se envuelve o, simplemente, sorprenderlo cuando ululando se revuelca por el polvo, tembloroso ya de mutaciones y afilándose para la fechoría.


Fernando Sánchez Dragó

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA



Algunos poetas muertos nos plagian...


Algunos poetas muertos nos plagian.
Su negro abrazo nos ciñe.
Afincan, abren las fauces.
Recobran el don que perdieron.
Mis minutisas poseen.
Poseen mis saetas el calicó y la gualdrapa.
Se apropian de mi padre el sastre.
Marcan con jaboncillo (rojo) la casa del judío.
A mi madre bordando junto a un brocal usurpan.
De su útero extirpan mi voz la destejen.
Sus letras negras exudo la carcoma de sus palabras.
De sus plagios, yo. De su continuidad, mi muerte.
Ante la puerta de bronce con el guardián de caftán.
Sombrero de castor (rapada, cabeza) otra puerta de bronce.
Entre paréntesis me plagian los poetas muertos.
Entre paréntesis revuelven mis estertores.
De mis cenizas, resplandecen.
Sus negros versos (témpanos, de carbón).
Escoria este baile de máscaras los cubos de mis ideogramas (desbordados).


José Kozer.