miércoles, 13 de enero de 2016
martes, 12 de enero de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LOS
QUE MANDAN
«Cuanto
más se busca la realidad de que el proletariado sea el dictador,
menos se la encuentra y descubre. Ser dictador y no poder dictar,
teniendo que aceptar en cambio lo que otros dicten; tener opción a
mandar y soportar que otros manden; tener potestad para dirigir y ser
dirigidos. No comprendemos como puede compaginarse una cosa con otra.
El que manda, no es el que obedece. El que dicta, no es el
dictado. Podrá objetarse que se dicta en favor del dictado, cosa
bien extraña y que también en los países capitalistas suelen
alegar los gobernantes, so pretexto de que laboran en beneficio del
pueblo, al que sacrifican. Lo cierto es que quienes mandan se
enriquecen, prosperan y son libres de hacer cuanto quieran, mientras
el pueblo vive en la miseria, envilecido y vilipendiado por sus
redentores desde el Poder. Todo lo hacen en favor del pueblo, pero
este ha de entregar hasta la raída capa que cubre su esquelético
cuerpo en pago de tantos favores. Lo mejor sería, pues, que no le
favorecieran tanto, que no se sacrificaran por él, que no se
condolieran de su “desgraciada” suerte. »
Angel
Pestaña.
Lo
que yo pienso.
Librería
española de Antonio López.
domingo, 10 de enero de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
O Signore inventato dai poeti
Per comodo d’invocazione,
So bene che non v’è colpa
Fuori che in me stesso:
Neppure tu, se esistessi,
Saresti responsabile
Della mia lunga rinuncia
Della mia ascesi ostinata,
Del mio rendere in cenere e
tosco
I talenti dalla tua debole
immagine
A me compartiti quel giorno
Che dal limo con maligno tocco
M’avessi suscitato.-- No, Signore,
Tu non hai colpa, ché non sei.
Ma bada, solo per questa ragione.
Tomaso Landolfi
viernes, 8 de enero de 2016
OBITER DICTUM
“El mito, como el aforismo y la máxima, es característico
de la cultura oral. Porque, hasta que el conocimiento del alfabeto priva al
lenguaje de su multidimensional resonancia, cada palabra es un mundo poético en
sí misma, una «deidad momentánea» o revelación, como lo fue para el
hombre analfabeto.”
Marshall McLuhan.
miércoles, 6 de enero de 2016
lunes, 4 de enero de 2016
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN UN HOTEL DE ATENAS
“A mi regreso a Atenas encontré
un montón de cartas remitidas desde París, así como varios avisos de Correos en
los que me invitaban a recoger, lo antes posible, el dinero recibido a mi
nombre. La American Express tenía también dinero para mí, dinero que me habían
enviado por cable unos amigos americanos. Golfo, la doncella, que venía de
Loutraki donde Katsimbalis tuvo en tiempos una casa de juego, y que siempre me
hablaba en alemán, estaba emocionada ante la perspectiva de las diferentes
cantidades que yo iba a cobrar. Y lo mismo le ocurría a Sócrates, el vigilante
de noche, y al cartero, quien siempre me dedicaba una ancha sonrisa cuando me
contaba el dinero. En Grecia, como en otros lugares, cuando se recibe una suma
de dinero procedente del extranjero, la gente espera que se hagan pequeños
dispendios a diestro y siniestro. Al mismo tiempo me notificaron indirectamente
que podría tener una excelente habitación con cuarto de baño, en uno de los
mejores hoteles, por un precio igual al que pagaba en el Grand. Preferí
quedarme en el Grand. Me era simpático todo el personal: doncellas, porteros,
botones, e incluso el dueño. Me gustan los hoteles de segunda o tercera
categoría que son limpios pero viejos, que han conocido tiempos mejores, pero
que conservan el aroma del pasado. Me gustaban las cucarachas y los enormes
escarabajos que tan a menudo encontraba en mi habitación cuando encendía la
luz. Me gustaban los anchos pasillos y los retretes, uno junto al otro como
cabinas de baños, al final del vestíbulo. Me gustaba el lúgubre patio y las
voces del coro masculino que ensayaba en una sala cercana. Por unas cuantas
dracmas enviaba al botones, antiguo parisino de catorce años, a entregar en
mano mis cartas, lujo éste que nunca había disfrutado antes. Casi perdí la
cabeza al recibir tanto dinero a la vez. Estuve a punto de hacerme un traje,
cosa que no me hacía falta en absoluto, pero afortunadamente el tío del
botones, que tenía una pequeña tienda cerca del barrio turco, no me lo podía
hacer con la rapidez solicitada. Entonces quise comprarle una bicicleta al
botones —le sería de gran utilidad, decía, para sus continuas correrías—, pero
al no encontrar inmediatamente una que le gustase, me comprometí a regalarle
unos jerseys y un par de pantalones de franela.”
Henry
Miller. El coloso de Marusi. Editorial Seix Barral.
domingo, 3 de enero de 2016
sábado, 2 de enero de 2016
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
BROOMS
2
Brooms appear in dreambooks
As omens of approaching
death.
This is their secret life.
In public, the act like
flat-chested old maids
Preaching temperance.
They are sworn enemies of
lyric poetry.
In prision they accompany
the jailer,
Enter cells to hear
confessions,
Their short-end comes down
When you last expect it.
Left alone behind a door
Of a condemned tenement,
They mutter to no one in
particular,
Words like virgin wind moon-eclipse,
And that most sacred of all
names:
Hyeronymous Bosch.
Charles Simic
viernes, 1 de enero de 2016
OBITER DICTUM
Aquí, hasta los que se llaman socialistas, un concepto que
no se puede armonizar con el suelo de la alta montaña y, en especial, con el
suelo de la alta montaña salzburguesa, tienen a la vez rasgos
nacionalsocialistas y católicos, en cualquier caso, esa mezcla humana, como
tal, resulta reconocible a diario para el visitante, y demuestra, en todos sus
modos de actuar, una actitud espiritual católiconacionalsocialista.
Thomas Bernhard
jueves, 31 de diciembre de 2015
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN GRANADA
“Cuando llega uno a España sediento de sol, de danza
y de canto, nada tan lúgubre como la sala de un cinematógrafo en el que la
lluvia nos obliga a refugiarnos. Cantos y danzas, en vano los hemos buscado
hasta Murcia. En Sevilla sin duda se encuentran aún; en Granada… Sí, me acuerdo
de que en el Albaicín , hace unos veinte años (nada desde entonces, ni
siquiera los cantos de Egipto, ha sabido tocar un lugar más secreto de mi
corazón): era, de noche, en una amplia sala de mesón, un chico gitano que
cantaba; un coro, a media voz, de hombres y mujeres, luego súbitas pausas,
cortaban ese canto jadeante, excesivo, doloroso, del chico, en el que se sentía
su alma, cada vez que se quedaba sin aliento, expirar. Hubiérase dicho un
primer esbozo de la última balada de Chopin; pero era algo que quedaba como al
margen de la música; no español, sino gitano, irreductiblemente… Para volver a
oír ese canto, ¡ah!, habría cruzado tres Españas. Pero huiré de Granada por
temor de no oírlo.”
André
Gide. Diarios.
miércoles, 30 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
«La mendicidad no es tan agresiva como en el sur, donde la insistencia
del vagabundo al menos implica un dejo de vitalidad. Aquí constituyen una
corporación de moribundos. Las esquinas, especialmente aquellas en las cuales
los extranjeros hacen sus negocios, están atestadas de harapos que funcionan de
cama para los mendigos y hacen de Moscú una guardia de enfermería al aire
libre. La limosna se organiza de otro modo cuando se trata de tranvías. Ciertas
líneas circulares tienen largas detenciones durante el trayecto. En esos
momentos los mendigos se suben al tranvía, o bien un niño se sitúa en un rincón
del coche y empieza a cantar. Luego colecta kopeks. Es muy raro que la gente
les dé algo. La mendicidad perdió su base más sólida: la conciencia colectiva»
Walter Benjamin.
martes, 29 de diciembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
DECIR, HACER
A
Roman Jakobson
Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran
Las palabras se abren.
Octavio
Paz
lunes, 28 de diciembre de 2015
sábado, 26 de diciembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
[…]
Todo se acabó
El mar antropófago golpea la
puerta de las rocas despiadadas
Los perros ladran a las horas
que se mueren
Y el cielo escucha el paso de
las estrellas que se alejan.
Estás solo
Y vas a la muerte derecho
como un iceberg que se desprende
del polo
Cae la noche buscando su
corazón en el océano
La mirada se agranda como los
torrentes
Y en tanto que las olas se
dan vuelta
La luna niño de luz se escapa
de alta mar
Mira este cielo lleno
Más rico que los arroyos de
las minas
Cielo lleno de estrellas que
esperan el bautismo
Todas esas estrellas
salpicaduras de un astro de piedra lanzado
en las aguas eternas
No saben lo que quieren ni si
hay redes ocultas más allá
Ni qué mano lleva las riendas
Ni qué pecho sopla el viento
sobre ellas
Ni saben si no hay mano y no
hay pecho.
Las montañas de pesca
Tienen la altura de mis
deseos
Y yo arrojo fuera de la noche
mis últimas angustias
Que los pájaros cantando
dispersan por el mundo.
[…]
Vicente
Huidobro
viernes, 25 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
“¿Qué tiene de extraño que esos
oscuros trabajadores (pedir limosna es género de trabajo, y también es arte, y
es a veces, en la estación de invierno, ruda y peligrosa faena) rellenen su
hucha y su peto y su alcancía, en el temor de una forzosa suspensión de su
labor, de un período de enfermedad y reclusión, o meramente por desquitarse, a
solas, en la fría y oscura cárcel de su chiribitil, mirando a la luz de una
candileja ahumada los bonitos alfonsos brillantes, cuyo reflejo convierte
momentáneamente la mísera covacha en mágico palacio por la fuerza de la
imaginación?”
Emilia
Pardo Bazán.
jueves, 24 de diciembre de 2015
lunes, 21 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
“Libre de las perversiones que acechan a los viejos
impotentes, recuerdo con serenidad y sin nostalgia a las putas madrileñas, los burdeles
parisienses y las taxis girls de Nueva York. Dejando aparte algunos cuadros plásticos,
de París, creo que no he visto en toda mi vida más que una sola película pornográfica, deliciosamente titulada Soeur Vaseline.
Salía una monjita en el jardín del convento que se tiraba al jardinero, el cual,
a su vez, era sodomizado por un fraile y acababan los tres formando una figura
de conjunto.”
Luis Buñuel.
viernes, 18 de diciembre de 2015
jueves, 17 de diciembre de 2015
OBITER DICTUM
El lobishome –incluso el predestinado—puede
a veces volver a sus cabales. Hay varios procedimientos. Uno estriba en cazar
al poseído y sangrarlo mientras se musitan jaculatorias. En las Azores también
se deshace así el imbunche, pero cabe evitarlo en salud dándole al niño (o
cachorro) el nombre de Bento. En casos de fada o ligadura, ésta suele durar
cierto tiempo y luego resolverse por sí sola o porque alguien, voluntaria o
involuntariamente, la quiebra. Exorcistas más drásticos aconsejan quemar la
piel (a menudo imaginaria) en que el energúmeno se envuelve o, simplemente,
sorprenderlo cuando ululando se revuelca por el polvo, tembloroso ya de
mutaciones y afilándose para la fechoría.
Fernando Sánchez Dragó
miércoles, 16 de diciembre de 2015
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
Algunos poetas muertos nos plagian...
Algunos poetas muertos nos plagian.
Su negro abrazo nos ciñe.
Afincan, abren las fauces.
Recobran el don que perdieron.
Mis minutisas poseen.
Poseen mis saetas el calicó y la gualdrapa.
Se apropian de mi padre el sastre.
Marcan con jaboncillo (rojo) la casa del judío.
A mi madre bordando junto a un brocal usurpan.
De su útero extirpan mi voz la destejen.
Sus letras negras exudo la carcoma de sus palabras.
De sus plagios, yo. De su continuidad, mi muerte.
Ante la puerta de bronce con el guardián de caftán.
Sombrero de castor (rapada, cabeza) otra puerta de bronce.
Entre paréntesis me plagian los poetas muertos.
Entre paréntesis revuelven mis estertores.
De mis cenizas, resplandecen.
Sus negros versos (témpanos, de carbón).
Escoria este baile de máscaras los cubos de mis ideogramas
(desbordados).
José Kozer.
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