jueves, 11 de noviembre de 2021

ALLÁ EN LAS INDIAS






COBRAR HAY QUE COBRAR

"Salí del puerto en seguimiento de los esclavos, que iban en una buena barca y llevaban por bandera una sábana. Llegando cerca, les dije que se rindiesen y con poca vergüenza me dijeron que llegase; eran veintitrés y llevaban tres arcos con cantidad de flechas y dos alfanjes y más de treinta asadores; tornéles a decir que mirasen los había de echar a fondo, que se rindiesen, que no los harían mal, que obligados estaban a buscar la libertad. No quisieron, diciendo querían morir pues les había quitado la libertad; di fuego a la moyana y perniquebré a cuatro de ellos y abordando me dieron una carga de flechazos que me mataron a un marinero e hirieron dos. Entré dentro y maniatados los metí en la fragata, y la barca que truje de remolco; acerté a estropear uno de ellos, y era el cabo, y se iba muriendo de las heridas, y antes que acabase lo ahorqué de un pie y colgado de él entré en el puerto, donde estaba toda la gente de la ciudad en las murallas y el Gran Maestre que había venido al sentir la artillería. Llevaban más de doce mil ducados de plata y joyas de sus dueños que, aunque huían del horno, no había más que cuatro de él, que los demás eran de particulares; valióme lo que yo me sé. Salté en tierra, besé la mano al Gran Maestre y estimó el servicio y mandó que se me diese doscientos escudos. Pero si yo no me hubiera pagado de mi mano, no tocara ni un real, porque cargaron aquellos señores dueños de los esclavos, que eran todos consejeros, y aún me puso pleito uno por el que ahorqué a que se le pagase. No tuvo efecto, que se quedó ahorcado y la quiraca satisfecha de no haber ido a la fiesta, porque gozó todo lo que hurté en la barca, de que hoy día tiene una casa harto buena, labrada a mi costa."

Alonso de Contreras.
Vida de este capitán.
Reino de Redonda.

martes, 9 de noviembre de 2021

OBITER DICTUM




«La lentitud de reacción del helvético es proverbial; la imprevisión ya no lo es tanto, pero proporcionó a los eternos descontentos la satisfacción de pillar por fin a los suizos en un renuncio. Los naturales de países donde todo funciona a la buena de Dios podíamos comprobar que también en Suiza se cuecen habas; lo que pasa, y en esto sí que disiento de mis compatriotas peninsulares y ultramarinos, es que esas habas suizas están demasiado bien contadas. Hasta la imprevisión helvética daba la impresión de estar más que prevista.»



Aquilino Duque.


domingo, 7 de noviembre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






MUERTE


El muerto, durante el velatorio, sueña todo lo que le va a pasar a los suyos hasta que se extingan.
Es el gran sueño que le compensa de la desaparición.
No atiende a lo que sucede, no tiene relación con ello, no es sensible ya a nada, pero aparece el sueño último.
Ve a su mujer en rápida y completa historia de lo que va a hacer y que conoce el destino mejor que ella, y, sobre todo, lo consolador para el muerto es que asiste a su muerte, sabe perfectamente cómo va a morir y en qué corto o largo plazo.
Lo mismo le sucede con sus hijos. Asiste a todo su historial y ve cómo se igualan a él en la muerte que presencia.
Así, igualado con todos, por saber cómo va a ser su muerte y a qué hora descansa definitivamente.

Ramón Gómez de la Serna.
Diario póstumo.
Plaza & Janés.

sábado, 6 de noviembre de 2021

OBITER DICTUM

 



«Incluso la marcha de aproximación y la preparación para el ataque en Tolmein exigieron mucho de las tropas. En agotadoras marchas nocturnas, habitualmente lloviendo a cántaros, se cruzaron las montañas Karawanken, una distancia total a vuelo de pájaro de cien kilómetros. Por el día las tropas esperaban escondidas de la aviación enemiga en abrigos muy limitados. Las raciones eran parcas y monótonas, pero a pesar de todo esto, la moral era alta. En tres años de guerra las tropas habían aprendido a soportar penurias sin perder su entereza.»


Erwin Rommel.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






PÍSEŇ 

Bílým šátkem mává,
kdo se loučí,
každého dne se něco končí,
něco překrásného se končí.

Poštovní holub křídly o vzduch bije,
vraceje se domů,
s nadějí i bez naděje
věčně se vracíme domů.

Setři si slzy
a usměj se uplakanýma očima,
každého dne se něco počíná,
něco překrásného se počíná.

Jaroslav Seifert.

domingo, 31 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE

 




PENDENCIAS E INDEPENDENCIAS: LA RISA.



«En respuesta a la incomprensión y al sabotaje sistemático de nuestro esfuerzo, como a la intención bien evidente, desde la primera hora, de oponerse con más energía a un avance social justiciero de las masas productoras que al enemigo del otro lado de las trincheras, pudo haberse declarado la independencia de Cataluña, para avanzar con el ritmo propio que se había dado a partir de los acontecimientos de julio. La idea fue mas o menos alentada por ciertos sectores y, en algunas ocasiones, no se disimuló como amenaza, pero el hecho de tener el oro del país a disposición del gobierno de Madrid y la circunstancia de ser Cataluña una zona industrial que había de ser abastecida de materia prima extranjera, unido todo esto a las dificultades crecientes de los intercambios internacionales, hizo que se viese con claridad que una independencia política en aquellas condiciones no podía ser, de hecho, más que una solución estéril o bien una entrega de la región autónoma al protectorado francés, sin cuyo soporte no habría podido sostenerse la economía catalana y, por tanto, la guerra.»



Diego Abad de Santillán.

Por qué perdimos la guerra?

Ediciones Imán.





viernes, 29 de octubre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






SEMPER EADEM

No he de apagar la luz
para pensar en ti: a pleno día
y ande haciendo lo que haga
(deambular por los parques, mirar nubes,
contestar a unas cartas, romper versos,
retener cuanto graban en el contestador,
bromear con el hijo, ver que llueve
y apenas lo registran mis calizos terrones
pues que la reja de tu sonreír
hace días que falta),
no afecta a tu presencia cercana o venidera,
eje y razón y fuerza y calor míos.

En las encrucijadas más confusas del sueño
oscuramente sé de tu vivir. Y cuando
la madrugada, a veces, mi dormir interrumpe
anunciando borrasca,
me oriento por el faro
de tu claro vivir siempre al alcance.


Antonio Martínez Sarrión.





jueves, 28 de octubre de 2021

OBITER DICTUM






«Es propio de la facultad inteligente fijarse en cómo desaparece rápidamente todo, las propias personas en el universo, los recuerdos de esas personas en el tiempo; en cómo son las cosas que son perceptibles y especialmente las que nos atraen con el cebo del placer o las que nos atemorizan con el sufrimiento o las que se pregonan con delirios de grandeza; en cómo no tienen valor, son fáciles de despreciar, sucias, perecederas, muertas; en quiénes son esos cuyas suposiciones y palabras proporcionan buena o mala reputación; en qué es morir (si uno viera la muerte en sí y con clasificación reflexiva descompusiera las supersticiones que se le añaden, supondrá que no es otra cosa que obra de la naturaleza, y si uno le tiene miedo a una obra de la naturaleza es un niñato, no es que sea sólo obra de la naturaleza, es que le conviene)...»

Marco Aurelio.

lunes, 25 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





CRIOLLOS Y PODER


«En este ocaso del Imperio Español de América, los criollos americanos, cepa de la estructura de poder de todas las futuras repúblicas independientes, viven emociones y sentimientos contradictorios. La rebeldía exitosa de los colonos ingleses de América del Norte los fascina. Aspiran a ejercer todo el poder, a tener todos los honores, en lugar de tener que admitir la tutela de España, ejercida por funcionarios peninsulares. Pero a la vez, como amos en una sociedad esclavista, se saben rodeados de enemigos. No sólo los indios en apariencia sumisos, pero que de vez en cuando estallan en rebelión, como en el Perú en 1780; o como en México en 1624 y 1692; sino además los negros bárbaros y violentos y los pardos humillados y resentidos. En el motín de 1692 los esclavos negros, los pardos y hasta los blancos pobres, llamados en México saramullos , para distinguirlos de los orgullosos criollos, habían terminado por hacer causa común con los indios en una explosión de cólera contra toda autoridad y toda riqueza.»


Carlos Rangel.

Del buen salvaje al buen revolucionario.

Monte Ávila Editores.


domingo, 24 de octubre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






DAL A BOLDOGTALANSÁGRÓL

Minden, amiben hittünk,
Odavan, odavan, odavan
És szerencsés
És boldog, ki csak önmagáért
Boldogtalan.

Mert minden odavan,
Minden, amiben hittünk,
Zászlók, kiket ormokra vittünk.
Ma minden odavan
S boldog, aki boldogtalan.

Boldog, aki boldogtalan,
Mert minden odavan,
Odavan, odavan, odavan.

Endre Ady.

sábado, 23 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





ODIOS Y BANDERAS


«La guerra de España no ha terminado. Conocemos el fin de las operaciones militares, pero el conflicto continúa. Guerra es también, según la Academia Española, «toda especie de lucha y combate, aunque sea en sentido moral». A esas luchas y combates me refiero al afirmar que no ha terminado la querella de los españoles. Lo que ha perdido en crueldad militar, lo ha ganado en virulencia política. Victoriosos y derrotados continuamos odiándonos con la misma fuerza, pero rezumándonos la pasión y no queriendo dejar sin empleo el sobrante, unos y otros, respondiendo a la misma naturaleza, nos hemos dividido y subdividido enconadamente. Las banderas españolas son, por esa causa, múltiples. Enumerarlas, indicando el nombre de cada abanderado, sería abusar de la paciencia del lector y, por lo que a mí hace, renovar un sentimiento que participa, a partes iguales, de la tristeza y de la indignación. Tristeza por nuestra radical insolidaridad, indignación por la constancia con que la fomentamos. Todo hace presumir que ni los triunfadores fecundarán la victoria, ni los derrotados escarmentaremos en el descalabro. No hay peor enemigo del español —y de lo español— que el español mismo. Una parte de esta verdad nos era conocida antes de que la mayoría del Ejército se sublevase contra la República, pero los más agudos no la sospechaban en su integridad. Si alguien escapa a ese reproche de evidencia es don Miguel de Unamuno. La definitiva visión de ese maestro de mi juventud la localizo en una sesión de las Cortes Constituyentes, en la que como se debatiera ásperamente sobre unos sucesos sangrientos ocurridos en Bilbao, Don Miguel, irguiéndose en su escaño, interrumpió al orador con voz de profeta: —Llegará un día en que nos asesinemos los unos a los otros en nombre de un crucifijo de piedra o por unas insignias de barro, con la quijada de un asno.»


Julián Zugagazoitia.

Guerra y vicisitudes de los españoles.

Editorial Librería Española.




J


miércoles, 20 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LA NO SIMPATÍA


«Don Miguel me corrigió alguna fecha, me amplió algún dato. Al final me dijo que el libro le parecía bien, aunque no estaba escrito con simpatía. Era verdad. Eso de la simpatía es un sentimiento insobornable, cuya razón muchas veces no encuentra razones ni en nosotros mismos. Yo no tuve nunca simpatía por don Miguel de Unamuno. Me apartaban de considerarle una criatura amable muchos y no siempre justos detalles: su egotismo, su castidad, su apostolado de Carlyle a la española, su lío religioso y su aldeanismo seco y escamón, desde el que captó y pretendió la universalidad. Me fastidiaban también íntimamente casi todos sus detalles. Tomaba, por ejemplo, una taza de café. Pues bien, apartaba un terrón de azúcar, revolvía el resto, lo bebía a pequeños sorbos haciendo ruido… Luego, cuando la taza estaba vacía, echaba el terrón reservado y un poco de agua, revolvía aquella porquería y la apuraba de un trago. También resultaba fastidioso su sentido reverencial del dinero o, por otro nombre, roñosería. Hay mil anécdotas de este vicio, pero en Salamanca tuve ocasión de apuntar la mil y una. Yo, que había ido allí en un auto alquilado sólo por la atención de no publicar mi libro sin su visto bueno; yo, que era un joven de veintitantos años y forastero, comí solo, porque él no me convidó a comer, y aun pagué siempre las pequeñas consumiciones que íbamos haciendo. Unicamente al final, casi al despedirnos, cuando llamé al camarero para pagar por última vez dos cafés, Unamuno pegó grandes voces:

—¡No, no, no! ¡De ninguna manera! Paguemos cada uno el nuestro.»


César González-Ruano.
Mi medio siglo se confiesa a medias.
Editorial Noguer.

sábado, 16 de octubre de 2021

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






HOTEL ANTIGUO


Una mujer a solas se desnuda,
pared por medio, en el hotel antiguo
de esta ciudad remota donde duermo.

Abren las sedas un rumor disperso
que se mezcla al follaje
de los helechos en el aire.

Se oyen llaves que giran en un cofre,
jadeos ahogados, prendas,
la inocencia de gestos solitarios
que beben los espejos.

A su tiempo la noche se desnuda
y las calles apiladas se doblan
en un vasto ropaje
con la fatiga de un final de fiesta.

Una mujer a solas tras los muros,
unos pasos, un oscuro deseo,
hasta mí llega de otro mundo
como alguien que he amado y que me habla
desde un ataúd lleno de piedras.

Eugenio Montejo.

viernes, 15 de octubre de 2021

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



LA VENECIA DE WHISTLER


«Estos escrúpulos quedaron olvidados con la excitación de hacer un inesperado viaje a Venecia. Nos habíamos quedado sin leche condensada. No sé cómo, conseguí convencer al teniente de que en Venecia y sólo en Venecia sería posible comprar leche condensada. Fairbanks y yo recibimos nuestros salvoconductos y nos embarcamos en el vaporcito que hacía la travesía a Venecia desde Fuchina. Era un día de helada blanca y el sol daba apenas una débil luz rosada. Del norte llegaba el redoble distante de un fuego concentrado de artillería. El barco cortaba el encaje de hielo sobre la laguna con un sonido vibrante. Por encima de una tierra de color tórtola, los techos, las cúpulas y los campanarios se alzaban hacia un cielo también color tórtola. Era la Venecia que Whistler había pintado. Durante una tregua de la artillería pudimos oír el repicar dé las campanas al otro lado de la laguna. De puro milagro encontramos dos cajas de leche condensada en una tienda de ultramarinos. Sisamos un poco de tiempo para dar una vuelta por la Piazza de San Marco y el palacio de los Dogos. La mayor parte de los grandes cuadros habían sido escondidos, así como los caballos romanos, pero aunque yo estaba demasiado bajo el influjo de Giotto para apreciar el sombrío esplendor de los techos de la escuela veneciana, gocé extraordinariamente con los mosaicos que se veían detrás de los sacos terreros y con la señal más insignificante del cincel románico en las piedras de color gris cremoso.»


John dos Passos.

Años inolvidables.

Alianza Editorial.