miércoles, 16 de septiembre de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA




[…]

«Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía.
»Se debe escribir en una lengua que no sea materna.
»Los cuatro puntos cardinales son tres: el Sur y el Norte.
»Un poema es una cosa que será.
»Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser.
»Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser.
»Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento.
»Si yo no hiciera al menos una locura por año, me volvería loco.»

[…]


                                                        Vicente Huidobro.

sábado, 12 de septiembre de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




LITERATURA COMO CONDENA


En los años siguientes a la caída de Napoleón el público mostraba una sed insaciable de novelas, la crítica seguía siendo de un nivel bajo, los editores se preocupaban más por la cantidad que por la calidad y los pocos novelistas que existían eran en su mayor parte unos pobres diablos cuya única alternativa para no morirse de hambre era producir sin cesar nuevas obras. Lamothe hizo bastante dinero, que gastó tan rápidamente como lo ganó, e incluso más rápido, pero a costa de transformarse en la quintaesencia del escritorcillo. Al final de su vida comentaba amargamente sobre su destino: «A pesar de la fuerza de temperamento y la energía mental que el Creador me concediera, no podía continuar así… cincuenta años de labor constante, comenzando cada día entre las tres y las cuatro de la mañana, hasta las dos de la tarde, una labor sobrehumana y agotadora que extinguió mi imaginación y, además, mis energías». En términos de volumen su trabajo fue en realidad prodigioso: unas cuatrocientas obras en prosa y en verso, que representan cerca de mil quinientos volúmenes manuscritos.

Norman Cohn.
Los demonios familiares de Europa.

Alianza Editorial.

martes, 8 de septiembre de 2020

OBITER DICTUM





Pero, tanto han podido la ambición y el crimen, que se ha puesto la religión, no tanto en seguir las enseñanzas del Espíritu Santo, cuanto en defender las invenciones de los hombres; más aún, la religión no se reduce a la caridad, sino a difundir discordias entre los hombres y a propagar el odio más funesto, que disimulan con el falso nombre de celo divino y de fervor ardiente. A estos males se añade la superstición, que enseña a los hombres a despreciar la razón y la naturaleza y a admirar y venerar únicamente lo que contradice a ambas.


Baruch de Spinoza.

viernes, 4 de septiembre de 2020

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




HERAT


        “Treinta años de recuerdos habían reducido la ciudad a unas cuantas diapositivas: un poni uncido a una carreta piafando fuera de mi pequeño hotel; rayos del sol perfilados en el polvo bajo los pinos junto a los alminares del mausoleo de la reina Gawhar Shad. Pero ahora se había interpuesto un cuarto de siglo de guerra. En marzo de 1979, durante el régimen pro-comunista de Hafizullah Amin, un centenar de asesores rusos y sus familias fueron asesinados a machetazos por musulmanes militantes y una guarnición rebelde dirigida por un joven oficial, Ismail Khan. Una semana después, tanques y helicópteros de combate soviéticos pulverizaron la ciudad matando a miles de civiles. Solo después de diez años de resistencia de guerrillas y la retirada de los exhaustos rusos, regresó Ismail Khan como emir de Occidente sedicente, para ser expulsado por los talibanes en 1995. Pero en esta ciudad, la más culta de las afganas, los talibanes habían gobernado como una fuerza de ocupación extranjera, despreciados por su ignorancia, temidos por su fanatismo. Con la campaña de 2001 liderada por Estados Unidos, Ismael Kan regresó como caudillo a una ciudad escarmentada.
        No quedaba ningún recuerdo de la ciudad que yo había conocido. Mi hotel había desaparecido. Las calles trazadas en la década de 1920 por el rey modernizante Amanullah, antes transitadas por tintineantes carros de ponis, estaban ahora recorridas por una cabalgata de desvencijados camiones, motocicletas, caballos y taxis. El aire que yo recordaba puro apestaba a los gases –Ismail Khan había sido depuesto hacía unas semanas – o intentaban en vano dirigir el tráfico.
        Pero, por debajo de este clamor, pervivía una antigua suavidad y elegancia. Aislada de Kabul por ochocientos kilómetros de montañas, Herat pertenecía a las mesetas iraníes con que colindaba al oeste. Sus gentes eran elegantes y finas. El dari que hablaban era más puro que el persa. Comparados con las zancadas de los rufianes de Mazar-i-Sharif, sus pasos poseían una ágil finura. Aquí los descomunales turbantes pertenecían únicamente a los pueblos y arrabales. Casi todos los heratíes llevaban la cabeza descubierta. Los relojes les tintineaban en las muñecas como pulseras. Entre ellos se veían los titilantes casquetes de Kandahar, y de vez en cuando, el rostro de una mujer, enmarcado únicamente por chador negro iraní –una inmigrante que había regresado, quizá creaba revuelo por su descaro.”


Colin Thubron. 
La sombra de la ruta de la seda. 
Ediciones Peninsula.

jueves, 3 de septiembre de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






MANUSCRITO HALLADO EN UN LIBRO DE JOSEPH CONRAD


En las trémulas tierras que exhalan el verano,
El día es invisible de puro blanco. El día
Es una estría cruel en una celosía,
Un fulgor en las costas y una fiebre en el llano.

Pero la antigua noche es honda como un jarro
De agua cóncava. El agua se abre a infinitas huellas,
Y en ociosas canoas, de cara a las estrellas,
El hombre mide el vago tiempo con el cigarro.

El humo desdibuja gris las constelaciones
Remotas. Lo inmediato pierde prehistoria y nombre.
El mundo es unas cuantas tiernas imprecisiones.
El río, el primer río. El hombre, el primer hombre.


Jorge Luis Borges

martes, 1 de septiembre de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






LA BELLEZA
no proporciona dulces sueños; cunde
en el insomnio azul del hielo
y en la materia del relámpago.

En cales vivas, en
láminas abrasadas,
gira sin descanso; su
perfección es el vértigo.

La belleza no es
un lugar donde van
a parar los cobardes.

Viva en su luz
mi pensamiento. Quiero
morir en libertad.

Antonio Gamoneda.

lunes, 31 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





THE SLEEPERS


No map traces the street
Where those two sleepers are.
We have lost track of it.
They lie as if under water
In a blue, unchanging light,
The French window ajar

Curtained with yellow lace.
Through the narrow crack
Odors of wet earth rise.
The snail leaves a silver track;
Dark thickets hedge the house.
We take a backward look.

Among petals pale as death
And leaves steadfast in shape
They sleep on, mouth to mouth.
A white mist is going up.
The small green nostrils breathe,
And they turn in their sleep.

Ousted from that warm bed
We are a dream they dream.
Their eyelids keep up the shade.
No harm can come to them.
We cast our skins and slide
Into another time.


Silvia Plath.

domingo, 30 de agosto de 2020

OBITER DICTUM

 





Lo curioso es cómo ese nacionalismo, ese regionalismo juega hasta con los que no son catalanes. Ahora hay muchos catalanes producto de la guerra civil: los nacidos del 36 al 39 o al 40 y, antes, los refugiados de Madrid o del sur de Aragón. Los que tenían hasta diez años y empezaron a ir al colegio aquí. Un montón. Bien, pues todos ésos: más catalanes que los ampurdaneses de raíz. Hablarán, escribirán pestes del régimen, de lo castizo, de la españolada, del vino de Jerez, de los toros, de Manolete, pero que no les toquen la Costa Brava ni la longaniza ni los bolets . No, con lo catalán que no se metan.

Tienen bastante con los demás.

¿Y los demás no se meten con los catalanes?

Mucho menos. Nos toman el pelo por el acento.

Tampoco es nuevo.

Se contentan con eso. Es que ser catalán no es cualquier cosa. No todos lo son.

Evidentemente.

No lo tomes a chunga.

¿A qué santo?


                                                                      Max Aub.


jueves, 27 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA



QUANDO VIER A PRIMAVERA


Quando vier a Primavera,
Se eu já estiver morto,
As flores florirão da mesma maneira
E as árvores não serão menos verdes que na Primavera passada.
A realidade não precisa de mim.

Sinto uma alegria enorme
Ao pensar que a minha morte não tem importância nenhuma

Se soubesse que amanhã morria
E a Primavera era depois de amanhã,
Morreria contente, porque ela era depois de amanhã.
Se esse é o seu tempo, quando havia ela de vir senão no seu  tempo?
Gosto que tudo seja real e que tudo esteja certo;
E gosto porque assim seria, mesmo que eu não gostasse.
Por isso, se morrer agora, morro contente,
Porque tudo é real e tudo está certo.

Podem rezar latim sobre o meu caixão, se quiserem.
Se quiserem, podem dançar e cantar à roda dele.
Não tenho preferências para quando já não puder ter preferências.
O que for, quando for, é que será o que é.


Alberto Caeiro

domingo, 23 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                LA SONRISA

Vale tan poco una sonrisa
que darla cuesta nada y sí
negarla, mucho. Una sonrisa,
una sonrisa inmerecida, no tiene
precio ni en el cielo ni en la tierra.
Una sonrisa gratuita, pura
como la luz sin la que no podría
vivir, sólo se paga con la muerte.


                             Ernesto Mejía Sánchez.

jueves, 20 de agosto de 2020

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA


Para Jesús, Angel y Suso.


                            EL AMOR DEL SOLDADO



En plena guerra te llevó la vida

a ser el amor del soldado.



Con tu pobre vestido de seda,

tus uñas de piedra falsa,

te tocó caminar por el fuego.



Ven acá, vagabunda,

ven a beber sobre mi pecho

rojo rocío.



No querías saber dónde andabas,

eras la compañera de baile,

no tenías partido ni patria.



Y ahora a mi lado caminando

ves que conmigo va la vida

y que detrás está la muerte.



Ya no puedes volver a bailar

con tu traje de seda en la sala.



Te vas a romper los zapatos,

pero vas a crecer en la marcha.



Tienes que andar sobre las espinas

dejando gotitas de sangre.



Bésame de nuevo, querida.



Limpia ese fusil, camarada.



                  Pablo Neruda.





When the gods wish to punish us,

they listen to our prayers.



                   Oscar Wilde.