viernes, 21 de junio de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                ROBIN SON


I am the hunted King
     Of the frost and big icicles
             An the bogey cold
             With its wind boots.

I am the uncrowned
     Of the rainworld
             Hunted by lightning and thunder
             And rivers.

I am the lost child
     Of the wind
             Who goes through me looking for
                    something else
             Who can´t recognize me though I cry.

I am the maker
     Of the world
             That rolls to crush
             And silence my knowledge.


                       Ted Hugues

lunes, 17 de junio de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS





TIERRA DE LAJA


"Yucatán es una tierra la de menos tierra que yo he visto, porque toda ella es una viva laja, y tiene a maravilla poca tierra, tanto que habrá pocas partes donde se pueda cavar un estado sin dar en grandes bancos de lajas muy grandes. La piedra no es muy buena para labores delicadas, porque es dura y tosca; empero, tal cual es, ha sido para que de ella hayan hecho la muchedumbre de edificios que en aquella tierra hay; es muy buena para cal, de que hay mucha, y es cosa maravillosa que sea tanta la fertilidad de esta tierra sobre las piedras y entre ellas. Todo lo que en ella hay y se da, se da mejor y más abundantemente entre las piedras que en la tierra, porque sobre la tierra que acierta a haber en algunas partes ni se dan árboles ni los hay, ni los indios en ella siembran sus simientes, ni hay sino yerbas; y entre las piedras y sobre ellas siembran y se dan todas sus semillas y se crían todos los árboles, y algunos tan grandes y hermosos que maravilla son de ver; la causa de esto creo que es haber más humedad y conservarse más en las piedras que en la tierra. En esta tierra no se ha hallado hasta ahora ningún género de metal que ella de suyo tenga, y espanta (que) no habiendo con qué, se hayan labrado tantos edificios porque no dan los indios razón de las herramientas con que se labraron; pero ya que les faltaron metales, proveyólos Dios de una sierra de (puro) pedernal contigua a la sierra que según dije en el primer capítulo, atraviesa la tierra, y de la cual sacaron piedras de que hacían los hierros de las lanzas para la guerra y los navajones para los sacrificios (de los cuales tenían buen recaudo los sacerdotes); hacían los hierros para las saetas y aun los hacen, y así les servía el pedernal de metal. Tenían cierto azófar blanco con alguna poca mezcla de oro, de que hacían las hachuelas de fundición y unos cascabelazos con que bailaban, y una cierta manera de escoplillos con que hacían los ídolos y agujeraban las cerbatanas…"


Diego de Landa. 
Relación de cosas del Yucatán.

ARPILLERA Y POLVO

FREDERICK LEIGHTON








 

viernes, 14 de junio de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





ADOLESCENCIA


Vinieras y te fueras dulcemente,
de otro camino
a otro camino. Verte,
y ya otra vez no verte.
Pasar por un puente a otro puente.
--El pie breve,
la luz vencida alegre--.

Muchacho que sería yo mirando
aguas abajo la corriente,
y en el espejo tu pasaje
fluir, desvanecerse.


Vicente Aleixandre

lunes, 10 de junio de 2019

OBITER DICTUM






"Suelen comentarse las de cosas de los Estados Unidos o con una hostilidad escandalosa y casi siempre mendaz, o, si el comentador no es comunista, compañero de viaje o «tonto útil», con una redomada hipocresía que se complace en paños calientes; y así se ha solido disimular, cuando no olvidar, aquel episodio. Pero el caso está claro. Ni aun la posible (pero no segura) reacción contraria de la opinión nacional debió haber impedido a Stimson acudir en persona donde los intereses de su país y los del mundo reclamaban su presencia."


Salvador de Madariaga.

sábado, 8 de junio de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA







Bande-moi les yeux
J’aime la nuit
Mon cœur est noir

Pousse-moi dans la nuit
Tout est faux
Je souffre

Le monde sent la mort
Les oiseaux volent les yeux crevés
Tu es sombre comme un ciel noir.

Georges Bataille.

jueves, 6 de junio de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LOS JÚPITER Y LA PERRERÍA


       "Antes de partirnos, leí en la huerta un número de «Current Literature», correspondiente al mes de junio, de ese magazine neoyorquino. Es increíble la suma de insultos graves que en artículo especial le endereza al General Díaz. El magazine nos lo remitió, con una nota, nuestra embajada en los Estados Unidos.
       Náuseas me provocó el tal artículo; y más que el artículo, la frecuencia de los virulentos ataques que de algún tiempo acá la prensa yanqui viene lanzando a nuestro Presidente. Síntoma inequívoco, antójaseme, de que los Júpiter, —no hay manera de pluralizar este nombre— de la Casa Blanca ya no quieren verlo en el solio que por tantos lustros ha sabido honrar, después que esa misma prensa, tan indecente, venal e interesable como sus congéneres del resto del mundo, lo ha elogiado hasta la bajeza y el ditirambo. La maniobra ha de traer gato encerrado, y en romance significa que preparan en la sombra alguna perrería mayúscula, aunque ostensiblemente pretendan con su fariseísmo sistemático, resultar ajenos a lo que nos ocurra por culpa exclusiva de ellos. Indignado todavía, y no porque yo juzgue a Porfirio Díaz un excepcional e inmaculado ¡quiá! Ningún ser humano lo fue nunca, y menos en las vertiginosas alturas del poder casi absoluto; pero ¡hombre! es mucho cuento que ahora que les estorba para la realización de Dios sabrá qué maquiavélicos planes, le regateen merecimientos y virtudes que en medio a sus errores y defectos de humano y de gobernante, es inconcuso que posee a porrillo. ¿Por qué no, mejor, se quitan la máscara de amigos y panegiristas con que lo han aturrullado oficial y privadamente?"


Federico Gamboa. 
Mi diario. 

lunes, 3 de junio de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






            GRITO

Quiero cantar sin pausa
líricamente al desaire,
como quiera hacer mi flauta
al entrar y salir del aire.

Quiero reírme sin sordina,
ampliamente, al sol del estío,
con esta risa divina
de este corazón tan mío.

Quiero bañar el alma en gozo
salvajemente, y saltar,
hasta tirar la angustia al pozo
y el prejuicio echarlo al mar.

Y, entonces, ir por los caminos
con la alegría en la mirada,
la voz llena de blancos trinos
y la sonrisa beatificada,
a decir que la vida es esto:
y el resto,
nada.


                               Rogelio Buendía

sábado, 1 de junio de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



SKYSCRAPERS


"Ante estos gigantes rascacielos, uno no sabe si admirarlos o si odiarlos. Sus perspectivas son feas, pero no deja de haber en ellos cierta hermosura: la bárbara hermosura de su atrevimiento, de su novedad, de su fuerza y de su grandeza. Y a la noche, cuando los detalles arquitectónicos desaparecen de nuestra vista y los skyscrapers se iluminan en toda su altura, entonces el espectáculo es real y positivamente hermoso. Dijérase que el mundo entero estuviese de fiesta. En las fachadas enormes resplandecen millares de alegres ventanas. Las perspectivas luminosas se suceden y se superponen, y la ciudad parece infinita. Es una orgía de luz que le embriaga a uno. Hay anuncios luminosos, que son enormes serpientes, aspas girando sin cesar, bailarines escoceses que mueven brazos y piernas, gatos atrapando ratones, salamandras, relojes que van marcando las horas y los minutos… De vez en cuando, un tren aéreo pasa al ras de los terceros pisos, rápido y deslumbrador como una exhalación. Y las luces verdes y rojas y blancas y azules, las luces polícromas y fantásticas, se suceden constantemente unas a otras, se apagan y se encienden, van y vienen y oscilan y danzan alrededor de nosotros… Toda la noche dura esta fiesta; pero desgraciadamente, al amanecer, los edificios se le aparecen nuevamente a uno en su verdadera fealdad, como si fueran la armazón de enormes castillos pirotécnicos ya quemados…"


Julio Camba. 
Un año en el otro mundo. 
Espasa-Calpe

martes, 28 de mayo de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





                 PACTO



Pactemos, mi mar.
Corrobórame íntegro el pacto.


Cuando me vaya a la selva de casas
y de acuciantes urgencias anónimas,
has de acudir, tal y como te veo,
apenas mi corazón desmaye,
levantándome ante mí, arcangélico azul inmenso,
bañándome el duro mundo de mi contorno humano.


Y por las noches de ti, apenas callen
sus extensos rumores pinar y viento,
has de evocarme tú, has de escucharme,
diciéndote:
¡quisiera yo ser eterna, sólo por verte!


                                         Carmen Conde.



lunes, 27 de mayo de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE



GIZEH


1887

"El treinta de noviembre fuimos a las pirámides de Gizeh.

Pasando por delante del cuartel inglés, y atravesando el único y gran puente de Kasr el-Nil, ya en la margen izquierda, se encuentran los palacios que Ismail mandó construir dentro de un gran parque para los huéspedes invitados a la apertura del canal de Suez. Desde la aldea de Gizeh discurre una recta carretera, con hileras de acacias, que se eleva un tanto sobre las tierras de cultivo y se dirige al desierto líbico, en cuyo lindero y sobre elevada meseta se alzan las tres grandes pirámides.

El ramaje de las acacias se junta de tal manera por encima de la carretera, que, sin percibirnos de ellos nos encontramos muy cerca ya del objetivo de nuestra excursión. Se detuvo el coche, a fin de dar un poco de respiro a los caballos antes de emprender el galope por la cuesta que faltaba subir para llegar al pie de la gran pirámide.

Tan numerosos y conocidos son los relatos y las reproducciones gráficas de estos antiguos monumentos, que no intentaremos en modo alguno hacer aquí nuevamente su descripción.
        
Las tres inmensas construcciones, con la mística esfinge a sus pies que a pesar de su mutilación aparece como meditabunda y la mirada fija en lontananza, producen una impresión de indescriptible majestad. Aun cuando la investigación y el estudio no hubiesen iluminado ya sus más recónditos espacios y descifrado sus secretos; aun cuando permaneciesen todavía masas de piedras no explicadas ni comprendidas, al igual que los cairnes célticos o los nuraghas sardos, bastarían los recuerdos históricos para darles un carácter único e inolvidable."


C. von Gonzenbach. 
Viaje por el Nilo. 
Ediciones Abraxas.