domingo, 19 de mayo de 2019

ALLÁ EN LAS INDIAS




EL FINAL DEL TEMPLO DEL SOL


"Nuestra casa es la que antiguamente se llamaba gobernando los Ingas, la Casa o Templo del Sol, a quien adoraban por principal de todos sus dioses falsos. Conforme a lo que los indios edificaban, es bueno el edificio; la piedra es parda y labrada, y tan juntas unas con otras, que parece no tener mescla alguna, y tiénela, y es de plata delgadísima, la cual no sale fuera de las junturas de las piedras. La piedra es durísima y el edificio fijísimo, que para romperlo se pasa mucho trabajo. Permanece en nuestro convento una pila grande desta piedra, ochavada por de fuera, que de hueco debe tener, por cualquiera parte que la midan, más de vara y media, y de fondo más de vara y cuarta. A esta pila hinchian con cantidad de chicha, escogida de la que el Inga bebía, para que bebiese el Sol, y lo que en ella se embebía creía esta gente bárbara que el Sol lo bebía; cubría la boca desta pila una lámina de oro, en la cual estaba el Sol esculpido. Cuando los españoles entraron en esta ciudad le cupo en suerte a uno de los conquistadores, que yo conocí, llamado Mansio Sierra, de nación vizcaíno y creo provinciano, gran jugador; jugó la lámina y perdióla: verificóse en él que jugó el Sol. Sustenta nuestro convento venticinco religiosos, y dende arriba; vase poco a poco edificando como los demás; está casi fuera de la ciudad; los demás, dentro. La huerta de nuestra casa era la Huerta del Sol, y la tierra della dicen fue traída en hombros de indios del valle de Chincha, por muy buena; venían a su tiempo todo los indios a labrarla, vestidos de riquísimos vestidos, y aún permaneció por algunos años, e yo vi una vez que se juntaron los más de los ingas y por sus cuarteles la labraron y desmontaron con gran alegría, y ésta fue la última vez, porque se tenía por inconveniente y con mucha justicia se les vedó. Lo que en esta huerta se sembraba eran unas cañas de maíz, todas de plata, las mazorcas de oro; éstas no han parecido, ni se sabe dónde están; será la huerta poco menos de media cuadra; tiene un pilar donde caen dos caños de agua, el uno un poco salobre, el otro algo mejor. No se sabía de dónde o por dónde venía el uno, hasta que el rio, con una avenida grande se llevó dos ó tres losas, a lo menos las sacó de su lugar, por debajo de las cuales venia encañada el agua a la Huerta del Sol. Es fama haber en nuestra casa gran mina de oro enterrado, pero no se sabe dónde; unos dicen, y aun se tiene por lo más cierto, que en la capilla mayor; otros, que en la huerta; han cavado en muchos lugares, pero hasta hoy no se ha hallado cosa alguna. Don Carlos Inga salía a este partido: que le dejasen cavar debajo del altar mayor, y de lo que sacase daría tanta parte, y si no hallase cosa alguna, tornaría á reedificar lo derribado, a su costa, de la misma manera que antes estaba. No se le admitió el partido, y así quedó."


Reginaldo Lizárraga. 
Descripción Colonial.

miércoles, 15 de mayo de 2019

OBITER DICTUM






"La filosofía y la economía política no fueron las únicas especialidades en las que se entrometió Stalin (aquel zoquete lleno de soberbia). Hitler limitó sus injerencias culturales a los campos en los que se creía, equivocadamente, que tenía alguna competencia: la pintura y la arquitectura. Pero la vanidad de Stalin era omnívora y quería o necesitaba inundar toda una sociedad con su esencia."


Martin Amis.

sábado, 11 de mayo de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






SOBRE LO COTIDIANO


      Una joven muchacha quiso bailar desnuda al son de un ritmo africano mientras un hombre barbudo le cubría el cuerpo de espuma de afeitar. Otra quiso aparecer como una bailarina clásica, con tutú pero sin bragas, y orinar mientras interpretaba la muerte del cisne. Un estudiante de arquitectura utilizó un maniquí de escaparate y lo golpeó violentamente con un hacha en el vientre y el sexo. Una vez destruido el maniquí, sacó de su interior varias ristras de chorizo y cientos de bolas de cristal. Otro estudiante apareció vestido de profesor de matemáticas con una gran bolsa llena de huevos. A medida que recitaba sus fórmulas algebraicas, se partía un huevo tras otro en la frente. Otro llegó con una tinaja de hierro blanco y varios litros de leche. De pie en la tinaja, se puso a recitar un clásico poema del Día de la Madre mientras vaciaba las botellas de leche sobre su cabeza. Una mujer de larga cabellera rubia, vestida con medias negras decoradas con perlas en los tobillos, apareció caminando con muletas y gritando a pleno pulmón: «¡Soy inocente! ¡Soy inocente!». Al mismo tiempo, sacaba de entre sus senos trozos de carne cruda que lanzaba sobre el público. Luego se sentó sobre una silla de niño y se hizo rapar completamente la cabeza por un peluquero. Frente a ella había un coche lleno de cabezas de muñecas de todos los tamaños, sin ojos ni pelo. Una vez rapada, la mujer comenzó a lanzar las cabezas sobre el público chillando: «¡Soy yo! ¡Soy yo!». Un muchacho vestido con esmoquin empujó hacia el centro del escenario una tina de baño cubierta con una toalla. Por el peso, podía adivinarse que estaba llena de líquido. Salió del escenario y regresó llevando en sus brazos a una mujer joven vestida de novia. Sin soltarla, retiró la toalla: la tina estaba llena de sangre. Sin dejar de sujetar a la novia, comenzó a acariciarle los senos, el pubis y las piernas para acabar, cada vez más excitado, por sumergirla en la sangre. Se puso inmediatamente a frotarla con una víbora viva mientras ella cantaba un aria de ópera. Una mujer sumamente atractiva, con aires de vampiresa hollywoodiense, con un vestido largo dorado que le moldeaba el cuerpo, apareció sobre el escenario con un par de tijeras grandes en la mano. Varios hombres morenos se arrastraban hacia ella, ofreciéndole cada uno un enorme plátano que ella cortaba con sus tijeras riéndose a carcajadas...


Alejandro Jodorowsky. 
Psicomagia. 
Ediciones Siruela.

martes, 7 de mayo de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






   MAÑANA


Me tenderé a la sombra
de tu sombra
un día ya no lejano.
Me tenderé en tu sombra
y en la sombra
creeré sentir tu mano.
Te buscaré, los ojos muy abiertos
mirando hacia el pasado
y al oído me dirás:
«Fue todo un sueño
y ya hemos despertado».
Y comprenderé entonces que estoy muerta
que estoy muerta a tu lado.

Elisabeth Mulder

viernes, 3 de mayo de 2019

OBITER DICTUM









"A ninguna ciudad le gusta tanto el teatro como Nueva York; posee  más de dos mil salas de espectáculos. Es el centro dramático de los Estados Unidos (aunque en estos últimos meses los mejores actores se hayan marchado a Los Angeles, atraídos por el cine sonoro). Casi siempre las comedias de menos de ocho o diez personas terminan en un espectáculo; la mayoría de los cabarés de noche presentan verdaderas revistas. Desde hace un año o dos han empezado a dar, en muchos sitios y con el mayor éxito, a partir de medianoche, una segunda representación que dura hasta las tres de la madrugada."


                                                                    Paul Morand

martes, 30 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





             LA LLUVIA


Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.


Jorge Luis Borges

lunes, 29 de abril de 2019

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL JARDÍN DE SAN CARLOS


"El pintor Kaydeda y yo dimos toda la clara mañana de un domingo a un jardín romántico, al jardín de San Carlos. Don Ramón Otero Pedrayo, recordando a Shelley, convocaba para presidirlo la muerte y la poesía. Cipreses, mirto y rosas, son la corona del héroe que allí yace: rosas, porque ya lo dijo Omar Jayam, nacen más rojas donde están los Césares enterrados. Pero de todo el jardín coruñés de San Carlos, yo amo más que nadie las enrejadas ventanas, ventanas de convento de clarisas abiertas, de pronto, a la enorme y dudosa luz del día. Me gustaría una pintura, en la que lady Stanhope, como un gran manto negro que el viento arremolina –concretamente el viento de la oda al salvaje viento del Oeste, de Shelley--, volase desde el mar hasta las altas ventajas por ver el perfil helénico, fino y traslúcido como un verso de Keats, de Sir John Moore. Hay toda una generación de héroes británicos decimonónicos, cuyo perfil es un verso de Keats: son los héroes que los dioses contemplan, libres, hermosos y serenos, pero patéticos en el “agon” como los caballos que galopan en el friso de los tesoros de Delofs. “Cumplieron la tarea mercenaria, cobraron la soldada, y están muertos”. Esto es lo que un poeta dijo de ellos, añadiendo: “Lo que Dios olvidara, defendieron, y lo salvaron todo por la paga”. Hay batallas que tienen nombre de flor: Elviña es una de ellas, y en estas batallas me imagino al héroe deshojando, pensativo, el destino, en el espectro de la rosa…Una rosa blanca, si queréis, marfil y sueño, como lady Stanhope. Allá en la melodiosa Hama, al borde del desierto siriaco, viendo volar pichones en las terrazas o contemplando como gira, se desliza, regresa a la mano y se va para siempre una flor de jazmín en un laberinto de agua, lady Stanhope añoraba únicamente de su vieja Inglaterra las hojas secas del otoño, arremolinadas en la solana de la “manor” natal. Una solana, quizás, con enrejadas ventanas como las del jardín de San Carlos, ventanas para las despedidas románticas, ventanas del amor deshabitadas.  (Lytton Strachey estudió la nariz de los Pitt: lady Stanhope era una Pitt. Todavía su nariz no se ha lanzado al gran vuelo de los últimos Pitt, que adquirieron narices italianas, esas grandes narices de las sepulturas etruscas; todavía la nariz de lady Stanhope es una hermosas, fina nariz, que al respirar la bella aletea, flor de dos pálidos pétalos gemelos)."


Alvaro Cunqueiro. 
100 artigos. 
La Voz de Galicia.


jueves, 25 de abril de 2019

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






HISTORIA DE UNA LÁGRIMA

                       II


La memoria abandona sus lugares de otoño
y el sol cuajado que se fue y no ha vuelto,
la recibe en su pecho,
     la levanta en su brazos,
la hace copa de oro que recoge la sangre
de las otras edades que transporta en la noche
cual navío que surca, por detrás de las sombras,
la única luz posible.


Julia Uceda

lunes, 22 de abril de 2019

OBITER DICTUM






"Pero si el Ejército Rojo es ineficaz para emprender por sí solo la lucha con el mundo capitalista, es un formidable instrumento de ataque contra las nacionalidades vecinas, Polonia, Lituania, Letonia y Estonia, y sobre todo, es la garantía de la continuación del régimen. Descartado por ahora el ideal de la revolución mundial, para ayuda de la cual el Ejército Rojo tampoco serviría por su falta de material moderno, resulta que los bolcheviques han creado y sostienen un formidable militarismo con todas las lacras morales del militarismo, y sin más fines que los que se le adjudican en los países burgueses: la conservación por la fuerza del desorden establecido y la exaltación del nacionalismo en daño de los nacionalismos limítrofes."


Manuel Chaves Nogales.