viernes, 19 de abril de 2019
miércoles, 17 de abril de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EN CONCORD
Después de escardar
o quizá de leer y escribir por la mañana, solía bañarme de nuevo en la laguna,
nadando durante cierto tiempo a través de una de sus caletas, y lavaba de mi
cuerpo el polvo del trabajo o suavizaba la reciente arruga que me había
provocado el estudio y, por la tarde, gozaba de absoluta libertad. Todos los
días, o cada dos, caminaba hasta la aldea para oír algo de la charla que allí
existe incesantemente, circulando ya de boca en boca, ya de diario en diario, y
que, tomada en dosis homeopáticas, era realmente tan refrescante en su curso
como el susurro de las hojas o el croar de las ranas. Como yo paseaba por los
bosques para ver las aves y ardillas, así también paseaba por la aldea para ver
los hombres y muchachos; en lugar del viento entre los pinos, oía el crujido de
los carros. A cierto lado de mi casa había una colonia de ratas almizcleras en
los prados del río; bajo el soto de olmos y plátanos, en dirección opuesta,
encontrábase una aldea de hombres ocupados, tan curiosos para mí como si
hubieran sido perros salvajes, sentado cada cual en la boca de su madriguera, o
corriendo hacia un vecino para charlar. Frecuentemente, fui allá a observar sus
costumbres. La aldea me parecía un gran salón de noticias; y para alimentarla,
como anteriormente en la casa Redding y Compañía de la State Street, aquéllos
guardaban sobre un lado nueces y uvas, o sal y harina y otras vituallas.
Algunos tienen tan pronunciado apetito por el primer artículo, es decir, las
noticias, y órganos digestivos tan robustos que sin vacilar, siempre pueden
sentarse en avenidas públicas, y estarse barbotando y cuchicheando a través de
ellas como los vientos Etesios, o como si inhalaran éter, produciendo ellos
solamente hormigueo e insensibilidad al dolor, de otra manera el escuchar sería doloroso, sin afectar la conciencia.
Cuando deambulaba a través de la aldea rara vez dejé de ver una fila de tales
dignas personas ya fuese sentadas tomando el sol sobre una escalera, los
cuerpos inclinados hacia adelante y los ojos siguiendo la recta del camino, y
ello, de vez en cuando, con voluptuosa expresión, ya con las manos al bolsillo,
apoyándose contra un granero, semejantes a cariátides, como para apuntalarlo.
Ellas, que se encontraban frecuentemente en la calle, oían todo lo que el
viento les llevaba. Esos son los molinos más groseros, en los que toda charla
se digiere o fracciona primero rudamente, antes de que se vacíe en tolvas más
finas y delicadas dentro de las casas. Observé que los lugares vitales de la
aldea eran el almacén, el bar, el correo y el banco; y, como una parte
necesaria del mecanismo, guardaban una campana, un cañón, y una bomba de
incendios en lugares adecuados; y las casas estaban arregladas de manera que
formaban la mayor parte del género humano en callejuelas, enfrentándose unas a
otras, de manera que todo viajero tenía que correr las baquetas y que todo
hombre, mujer y niño podía darle un vergajazo.
Henry D. Thoreau.
Walden, la vida en los bosques.
Espasa-Calpe.
Walden, la vida en los bosques.
Espasa-Calpe.
lunes, 15 de abril de 2019
sábado, 13 de abril de 2019
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
“La Cepa, fogonazo en serrín y sepia, instante
con aroma a vino dulce, renace al abrir un libro viejo por una página marcada
por un papelillo de fumar. Flotan
los recuerdos como plumas de plomo en mis fosas nasales. Unas estanterías de
madera literaria saciadas con el murmullo de conversaciones eléctricas nos cobijaba de la lluvia permanente y salada. Los
techos altos cargados de humos azules, dragones alados, afirmaciones salvajes y equivocadas, versos deshojados y tardes de risas y aguardiente. De aquel cuadro relegado al trastero de las momias
enjutas nada respira, nada, y casi nada permanece. A los amigos allí no
llorados se los llevó un día la vida cercenada, el invierno imparable, la carcoma siempre incansable y el hastío bien cargado de sombras imposibles. Entonces los bares tenían un alma húmeda y nocturna, mirada femenina, dulce y
mohosa. Hoy, en mis santorales, por desgracia, ya invisibles para ojos adolescentes, el olor de la bruma que repta desde la dársena claramente sueña con mundos que no me esperan.”
Baldomero Dreira
jueves, 11 de abril de 2019
martes, 9 de abril de 2019
ALLÁ EN LAS INDIAS
SOBRE EL MATRIMONIO
«Cosa cierta es y averiguada que la firmeza del
matrimonio consiste en el libre consentimiento de la mujer y el varón, y éste
en todas las nasciones ha sido y es, porque es cierto que también entre los
infieles hay verdadero matrimonio; y porque el consentimiento de las
voluntades, en el cual tiene su fuerza, por diversos modos y maneras le
declararon las nasciones, según sus rictos y costumbres, no poco hará al
propósito de nuestra historia, aunque me alargue algo, tractar los rictos y ceremonias
con que los moradores desta tierra hacían sus casamientos, para lo cual es de
saber que entre los mexicanos, el que era principal y quería casar su hijo o
hija, lo comunicaba primero con sus parientes y amigos, y tomado el parescer
dellos, los casamenteros preguntaban qué docte tendría la novia y qué hacienda
el novio, lo cual sabido, se tractaba con cuántas gallinas y cántaros de miel
se habían de celebrar las bodas. Concertado, y venidos los novios, se asentaban
en una estera, asidos de las manos, añudando la manta del novio con la ropa de
la novia, en la cual ceremonia principalmente consistía el matrimonio. Hecho
esto, el padre del novio, y si no el pariente más cercano, daba de comer con
sus propias manos a la novia, sin que ella tocase con las suyas la comida, la
cual había de ser guisada en casa del mismo padre del novio; luego, por
consiguiente, la madre de la novia o la parienta más cercana, daba de comer al
novio. Acabada desta suerte la comida y de estar todos bien borrachos, que era
lo que más solemnizaba la fiesta, los convidados se iban a sus casas, y los
novios, en los cuatro días siguientes, no entendían en otra cosa que en bañarse
una vez por la mañana y otra a media noche, y el quinto día se juntaban, y si
la novia no estaba doncella, quexábase el novio a sus padres como a personas
que debieran guardarla, los cuales tornaban a llamar los convidados al sexto
día, y de los cestillos en que ponen el pan, horadaban uno por el suelo y
poníanle entre los otros para servir el pan en la comida, la cual acabada, el
que se hallaba con el cestillo en la mano y el pan en las faldas, entendía
luego el negocio, y, haciendo que se espantaba lo echaba de sí juntamente con
el pan. Luego, todos a una, levantándose, reprehendían a la novia por la mala
cuenta que de sí había dado, y así, enojados, se despedían. Por esto muchas
veces los novios repudiaban y desechaban sus mujeres. Al contrario, si en la
tornaboda todos los cestillos estaban sanos, los convidados acabada la comida,
se levantaban, daban la norabuena a los novios y especialmente el más anciano
hacía una larga plática a la novia alabándola de buena y de la buena cuenta que
había dado de sí, y entre otras cosas le decía que en buen signo y estrella
había nascido, y que el sol la había guardado, y que con muy gran razón la
había de querer su marido; que los dioses la guardasen y hiciesen bien casada.
Acabado este razonamiento, que duraba gran rato, muy contentos se volvían los
convidados a su casa.»
Francisco Cervantes de Salazar.
La Crónica de la Nueva España.
La Crónica de la Nueva España.
domingo, 7 de abril de 2019
sábado, 6 de abril de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
MEYERHOLD Y EL PARTIDO
«Pese a haber sido acortada en una hora después de su estreno, El
revisor duró desde las ocho menos cuarto hasta las doce. La obra tenía
tres partes, con un total de, si no me equivoco, dieciséis cuadros. Pese a
haber ido preparado por los numerosos comentarios de Reich acerca de los
efectos visuales de la obra, me conmovió su extravagancia. De hecho, lo más
destacable de semejante producción no fue lo suntuoso de su vestuario sino su
impactante escenografía . Salvo unas pocas excepciones, las escenas se
desarrollaban sobre el espacio diminuto de un plano inclinado que, en cada
cambio de acto, modificaba sus decorados y mobiliarios de estilo Imperio. El
resultado de ello era un gran número de encantadores cuadros de género acordes
con la orientación fundamental de la obra, que no era dramática, sino de
análisis sociológico. Aquí se le ha dado gran importancia a esta versión por
ser adaptación de una obra clásica del teatro revolucionario, pero se considera
que los resultados son fallidos. El Partido se manifestó en contra de la
producción, y hasta una opinión moderada del crítico teatral del Pravda fue
rechazada por sus editores. Los aplausos que se escucharon en el teatro fueron
escasos, pero es muy posible que esto tuviera más que ver con la consigna
oficial que con la verdadera impresión causada en el público. La representación
en sí fue un deleite para los ojos. Pero este fenómeno se halla relacionado,
sin ninguna duda, con la cautela general aquí reinante a la hora de manifestar
la opinión en público.»
Walter Benjamin.
Diario de Moscú.
Ediciones Godot.
viernes, 5 de abril de 2019
OBITER DICTUM
El
anciano expremier es un tremendo apasionado de la cultura nacional galesa, a
cuya revivificación ha contribuido tanto como el que más. Su casa campestre en
el condado de Surrey resulta un verdadero relicario de la vieja civilización
galesa. Habla siempre en galés con su familia y en galés ha hecho versos que le
han valido el título de bardo. Sus versos están con frecuencia imbuidos por un
espíritu cívico tan vivo y beligerante que en cualquier otro país se hubieran
interpretado como rabiosamente nacionalistas, si no separatistas.
Augusto Assía
jueves, 4 de abril de 2019
miércoles, 3 de abril de 2019
lunes, 1 de abril de 2019
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
HORAS
El
villorio
Un
tren detenido sobre el llano
En
cada charco
duermen
estrellas sordas
Y
el agua tiembla.
Cortinaje
al viento
La
noche cuelga en la arboleda
En
el campanario florecido
Una
gotera viva
Desangra
las estrellas
De
cuando en cuando
Las
horas maduras
Caen
sobre la vida.
Vicente Huidobro
domingo, 31 de marzo de 2019
sábado, 30 de marzo de 2019
ALLÁ EN LAS INDIAS
TRAS LA DERROTA
«Aquella noche de la
victoria sobrevino tan grande helada, que muchos de los heridos murieron de
frio; porque a solo Gómez de Tordoya, que no era muerto, y a Pedro Anzures, que
estaba herido, se les pudieron dar tiendas porque aún no era llegado el
carruaje. Otro día de mañana Vaca de Castro mando curar más de cuatrocientos
heridos que había, e hizo enterrar los muertos y llevar los cuerpos de Pedro Álvarez
y Gómez de Tordoya a sepultar a la villa de Guamanga, suntuosamente; y aquel
mismo día hizo degollar algunos de los presos que habían sido en la muerte del
Marqués; y cuando otro día fue a Guamanga, el capitán Diego de Rojas había
degollado a Juan Tello y a otros capitanes. Y Vaca de Castro cometió la ejecución
de la justicia de los demás al licenciado de la Gama, el cual ahorco y degolló
cuarenta personas de los más culpados, y a otros desterró; y a todos los demás perdonó;
por manera que serían justiciados hasta sesenta personas. Diose licencia a todos
los vecinos que se fuesen a sus casas, y Vaca de Castro se fue al Cuzco, donde
hizo nuevo proceso contra don Diego, y dende algunos días le degolló; y diego Méndez
se soltó de la cárcel con otros dos de los presos, y se fueron con el Inca a
aquellas montañas que llaman los Andes, que por la aspereza de la entrada son
inexpugnables. El Inca los rescibio alegremente, mostrando mucho sentimiento de
la muerte de don Diego, porque le era muy aficionado, y como tal le envió al
camino, cuando supo que pasaba, muchas cotas de malla y coseletes y coracinas. Y
otras armas de las que había tomado a la gente que venció y mato de los
cristianos cuando iban en socorro de Gonzalo Pizarro y Juan Pizarro al Cuzco,
enviados por el Marqués (como arriba hemos dicho); y siempre trajo indios
disfrazados en el campo, que le avisasen del suceso de la batalla.
Agustín de Zárate.
Historia del descubrimiento y conquista del Perú.
Historia del descubrimiento y conquista del Perú.
viernes, 29 de marzo de 2019
jueves, 28 de marzo de 2019
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
EL
LENGUAJE DEL CIELO
El cielo habla un lenguaje gris,
y callan la grave voz del vino,
la leve voz del té.
Los espejos se fatigan
de repetir el nombre de las cosas.
No dicen nada. No dicen: “un visitante”,
“las moscas”, “el libro sobre la mesa”.
No dicen nada los espejos.
Canción cantada para que nadie la oiga
es la esperanza de que esto cambie.
Niños que se acercan al ataúd del amigo muerto,
paso de ratas frente a la estufa en silencio,
el halo de humo pobre que hace rey al tejado,
o todo lo que desaparece de pronto
como el plateado salto del salmón sobre el río.
Una ráfaga apaga los ciruelos,
dispersa las cenizas de sus follajes,
arruga la vacía faz de las glicinas.
Todo lo que está aquí
parece estar verdaderamente en otro lugar.
Los jóvenes no pueden volver a casa
porque ningún padre los espera
y el amor no tiene lecho donde yacer.
El reloj murmura que es preciso dormir,
olvidar la luz de este día
que no era sino la noche sonámbula,
las manos de los pobres
a quienes no dimos nada.
“Hay que dormir”, murmura el reloj.
Y el sueño es la paletada de tierra que lo acalla.
Jorge Teillier.
miércoles, 27 de marzo de 2019
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
TRADUCCIÓN O MANDATO
Hermes era el
enviado divino que llevaba los mensajes de los dioses a los hombres; en los pasajes
homéricos suele ejecutar verbalmente el mensaje que se la ha confiado. Pero es
frecuente, sobre todo en el uso profano, que el cometido del hermeneus
consista en traducir lo manifestado de modo extraño o ininteligible al lenguaje
inteligible por todos. Por eso la tarea de la traducción goza siempre de una
cierta «libertad». Presupone la plena compresión de la lengua extranjera, pero
aún más la comprensión del sentido auténtico de lo manifestado. El que quiera
hacerse entender como intérprete debe traducir el sentido expresado. La labor
de la «hermenéutica» es siempre esa transferencia desde un mundo a otro, desde
el mundo de los dioses al de los humanos, desde el mundo de una lengua extraña
al mundo de la lengua propia (los traductores humanos sólo pueden traducir a su
propia lengua). Pero dado que la tarea del traductor consiste en «cumplir»
algo, el sentido del hermeneuein oscila entre la
traducción y el mandato…
Verdad y método II.
Ediciones Sígueme
lunes, 25 de marzo de 2019
sábado, 23 de marzo de 2019
OBITER DICTUM
La vida en la capital del Austria tiene algo de la vida de una
provincia: diríase que todo está allí reglamentado y que a hora fija y de
antemano marcada todas las distracciones deben terminar. Los espectáculos
comienzan muy pronto; a las diez de la noche todos los teatros y cafés están
cerrados, y cada ciudadano se retira a su casa, lo mismo, exactamente lo mismo
que en una ciudad de provincia, lo cual no es ciertamente muy agradable.
Gorgonio
Petano
jueves, 21 de marzo de 2019
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