lunes, 14 de agosto de 2017
viernes, 11 de agosto de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
SIN SENTIMENTALISMO
Si los hombres se dividen en sedentarios,
emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta
última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra
siquiera de sentimentalismo o autocompasión. Los sedentarios mueren donde
nacieron. Existen casas de campo que una misma familia habita desde hace más de
diez generaciones. Los emigrantes anidan en el extranjero y de esta manera
hacen posible que sus hijos vuelvan a formar parte de la categoría de los
sedentarios (aunque hablen otro idioma). De modo que el emigrante es un eslabón
intermedio, un guía que coge de la mano a las generaciones venideras para
conducirlas hasta otro lugar, que cree más seguro. En cambio, un hombre sin
hogar es alguien que, por obra del azar, por un capricho del destino, por su
culpa o por culpa de su carácter, no quiso o no supo en sus años de infancia y
de juventud entablar relaciones estrechas e íntimas con el entorno en que
crecía y maduraba. No tener hogar no implica, pues, vivir bajo un puente o en
el andén de una estación de metro poco concurrida, como por ejemplo, nomen
omen, la estación Europe de la línea Pont de Levallois-Gallieni. Sólo significa
que la persona con esta tara es incapaz de determinar la calle, la ciudad o el
pueblo que considera su hogar y, como suele decirse, su patria chica.
Adam
Zagajewski
Dos
ciudades
Acantilado
miércoles, 9 de agosto de 2017
martes, 8 de agosto de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EL
HOMBRE NUEVO
El empleo de la
violencia al que se llegará ya no puede equivaler a la ingenua «dictadura
educativa» de Fichte. No se pretende educar al burgués, sino acabar con él. La
lucha, totalmente real y sangrienta, necesitaba otra ideología y una estructura
intelectual distinta que la construcción de Hegel, cuyo núcleo central se
reducía siempre a la contemplación. Esta subsiste como el más importante factor
a nivel intelectual, pudiendo apreciarse en casi todos los escritos de Lenin y Trotsky
la fuerza que aún resta, pero se ha convertido en un instrumento meramente
intelectual de una motivación en realidad ya no racionalista. Los partidos de
la lucha entablada entre burguesía y proletariado tenían que concebir una forma
más concreta, necesaria para una lucha real y concreta. Una filosofía de la
vida concreta ofreció el arma intelectual para ello, una teoría que consideraba
cualquier conocimiento intelectual sólo como algo secundario en comparación con
procesos más profundos (voluntaristas, emocionales o vitales) y que
correspondían a una estructura intelectual en la que se habían estremecido los
cimientos de la jerarquía moral tradicional, es decir, del dominio de lo
consciente sobre lo inconsciente, de la ratio
sobre los instintos. Una nueva teoría del empleo directo de la violencia se
enfrenta al racionalismo absoluto de la dictadura educativa, así como al
racionalismo relativo de la separación de poderes; a la fe en la discusión se
opone la teoría de la acción directa. No sólo se atacó al parlamentarismo en
sus mismos cimientos, sino también a los fundamentos de la democracia,
considerada aún teóricamente válida en la dictadura racionalista. Trotsky
argumenta, cargado de razón, contra el demócrata Kautsky: cuando sólo se
conciencian relatividades, no se tiene el valor de emplear la violencia ni de
derramar sangre.
Carl Schmitt
Sobre el parlamentarismo
Editorial Tecnos
lunes, 7 de agosto de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
PROFESSOR
BONAVENTURA BASSEGODA
El recordo
alt i gros,
procaç, sentimental: llavors
vostè
era una autoritat en Fonaments
Profunds.
Sempre va començar la nostra
classe
dient:
Senyors, bon dia. Avui
fa tants
anys, i tants mesos, i tants dies
que va morir la meva filla.
I solia eixugar-se alguna
llàgrima.
Teníem uns
vint anys,
però aquell
homenàs que vostè era
plorant en
plena classe
mai no ens
va fer somriure.
Quant fa que
ja vostè no compta el temps?
He pensat en
vostè i en tots nosaltres
ara que sóc una ombra amarga
seva,
perquè la meva filla,
fa dos mesos, tres dies i sis
hores
que té en la mort el fonament
profund.
Joan Margarit
sábado, 5 de agosto de 2017
jueves, 3 de agosto de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
A ESPAÑA EN EL ESPAGNE
«El día que The New
Republic publicó mi artículo, el primer escrito por el que cobré realmente,
inicié la travesía hacia Burdeos en el Espagne. El Comodoro me escribió aquella
tarde. Desde la ventana de su oficina en Broad Street vio las rojas chimeneas
del vapor mientras se abría camino desde el puerto hacia los Narrows. Había
habido una nueva amenaza de submarinos. Aunque los entendidos insistían en que
los barcos de la Línea Francesa no corrían peligro porque la familia imperial
de Austria poseía un paquete de acciones, ochenta pasajeros habían cancelado
sus pasajes en el último momento. Mi padre se figuraba que tendría un camarote
para mí solo. Mientras él me escribía yo me dedicaba a examinar, solo y loco de
alegría, lo que me parecía un enorme y lujoso camarote. Mis cartas de
presentación, la de crédito y mi pasaporte, estaban extendidos sobre la litera
para examinarlos detenidamente. «Tengo cartas para tres poetas y otras gentes divertidas»,
le escribí a Arthur. «Viviré en la Residence des Estudientes (comoquiera que se
deletree) y estudiaré arquitectura y la Biblia como loco —y también Cervantes y
Calderón, Homero y las Geórgicas de Virgilio… Más adelante, en la primavera,
iré a París y haré todo lo posible por marcharme al frente por las buenas o por
las malas…»
John
dos Passos.
Años
inolvidables.
Alianza
Editorial.
miércoles, 2 de agosto de 2017
martes, 1 de agosto de 2017
ALLÁ EN LAS INDIAS
IXQUIC
“El nombre del
padre era Cuchumaquic y el de la doncella Ixquic. Cuando ella oyó la historia
de los frutos del árbol, que fue contada por su padre, se quedó admirada de
oírla.
—¿Por
qué no he de ir a ver a ese árbol que cuentan?, exclamó la joven. Ciertamente
deben ser sabrosos los frutos de que oigo hablar. A continuación se puso en
camino ella sola y llegó al pie del árbol que estaba sembrado en Pucbal-Chah.
—
¡Ah!, exclamó, ¿qué frutos son los que produce este árbol? ¿No es admirable ver
cómo se ha cubierto de frutos? ¿Me he de morir, me perderé si corto uno de ellos?, dijo la doncella.
Habló
entonces la calavera que estaba entre las ramas del árbol y dijo:
—¿Qué es lo
que quieres? Estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más
que calaveras. Así dijo la cabeza de Hun-Hunahpú dirigiéndose a la joven. ¿Por
ventura los deseas?, agregó.
—Sí,
los deseo, contestó la doncella.
—Muy
bien, dijo la calavera. Extiende hacia acá tu mano derecha.
—Bien,
replicó la joven, y levantando su mano derecha, la extendió en dirección a la
calavera.
En
ese instante la calavera lanzó un chisguete de saliva que fue a caer directamente
en la palma de la mano de la doncella. Miróse ésta rápidamente y con atención
la palma de la mano, pero la saliva de la calavera ya no estaba en su mano.
—En
mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia (dijo la voz en el árbol). Ahora
mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la
carne. Así es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les
da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espántanse los hombres a causa de
los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y
la baba, ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador. Su
condición no se pierde cuando se van, sino se hereda; no se extingue ni
desaparece la imagen del Señor, del hombre sabio o del orador, sino que la
dejan a sus hijas y a los hijos que engendran. Esto mismo he hecho yo contigo.
Sube, pues, a la superficie de la tierra, que no morirás. Confía en mi palabra
que así será, dijo la cabeza de Hun-Hunahpú y de Vucub-Hunahpú.
Y
todo lo que tan acertadamente hicieron fue por mandato de Huracán, Chipi-Caculhá
y Raxa-Caculhá.
Volvióse
en seguida a su casa la doncella después que le fueron hechas todas estas
advertencias, habiendo concebido inmediatamente los hijos en su vientre por la
sola virtud de la saliva, Y así fueron engendrados Hunahpú e Ixbalanqué.
Llegó,
pues, la joven a su casa y después de haberse cumplido seis meses, fue
advertido su estado por su padre, el llamado Cuchumaquic. Al instante fue
descubierto el secreto de la joven por el padre, al observar que tenía hijo.
Reuniéronse
entonces en consejo todos los Señores Hun-Cumé y Vucub-Camé con Cuchumaquic.
—Mi
hija está preñada, Señores; ha sido deshonrada, exclamó el Cuchumaquic cuando
compareció ante los Señores.
—Está
bien, dijeron éstos. Oblígala a declarar la verdad, y si se niega a hablar,
castígala; que la lleven a sacrificar lejos de aquí.
—Muy
bien, respetables Señores, contestó. A continuación interrogó a su hija:
—¿De
quién es el hijo que tienes en el vientre, hija mía? Y ella contestó:
—No
tengo hijo, señor padre, aún no he conocido varón.
—Está
bien, replicó. Positivamente eres una ramera. Llevadla a sacrificar, señores
Ahpop Achih; traedme el corazón dentro de una jicara y volved hoy mismo ante
los Señores, les dijo a los búhos.”
Popol Vuh
lunes, 31 de julio de 2017
domingo, 30 de julio de 2017
Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
ERINNERUNG AN FRANKREICH
Du denk mit mir:
der Himmel von Paris, die große [Herbstzeitlose...
Wir kauften
Herzen bei den Blumenmädchen:
sie waren blau
und blühten auf im Wasser.
Es fing zu regnen
an in unserer Stube,
und unser Nachbar
kam, Monsieur Le Songe, ein [hager Männlein.
Wir spielten
Karten, ich verlor die Augensterne;
du liehst dein
Haar mir, ich verlors, er schlug uns [nieder.
Er trat zur Tür
hinaus, der Regen folgt' ihm.
Wir waren tot und
konnten atmen.
Paul Celan
viernes, 28 de julio de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
EMIGRANTES
“En Sao Paulo, los domingos podían dedicarse a la
etnografía. No ciertamente entre los indios de los suburbios, sobre los cuales
me habían prometido el oro y el moro; en los suburbios vivían sirios o
italianos, y la curiosidad etnográfica más cercana, que quedaba a unos quince
kilómetros, consistía en una aldea primitiva cuya población harapienta
traicionaba un cercano origen germánico, con su cabellos rubio y sus ojos
azules, en efecto, alrededor de 1820 grupos de alemanes se instalaron en las
regiones menos tropicales del país. Aquí, en cierto modo, se perdieron y
confundieron con el miserable paisanaje local, pero más al sur, en el Estado de
Santa Catarina, las pequeñas ciudades de Joinville y de Blumenau perpetuaban
bajo las araucarias el ambiente del siglo pasado; las calles, bordeadas de
casas con techos muy inclinados, tenían nombres alemanes y se hablaba solamente
esa lengua; en la explanada de las cervecerías, viejecitos con patillas y
mostachos fumaban largas pipas con hornillo de porcelana.
Alrededor de Sao Paulo vivían también muchos
japoneses. Era difícil abordarlos. Había empresas de inmigración que los
reclutaban, que aseguraban su pasaje, su alojamiento temporario a la llegada y
su posterior distribución en granjas del interior, que tenían algo de
campamentos militares. En ellas se reunían todos los servicios: escuela,
talleres, enfermería tiendas y distracciones. Los inmigrantes pasaban largos
períodos de reclusión parcialmente voluntaria y sistemáticamente estimulada,
reembolsando su deuda a la compañía, en cuyas arcas depositaban sus ganancias.
Después de muchos años, ésta se encargaba de reintegrarlos a la tierra de sus
antepasados para que pudieran morir allí o, si la malaria había dado cuenta de
ellos, de repatriar sus cuerpos. Todo estaba organizado de tal manera para que
esa gran aventura se desarrollara sin que ellos experimentaran jamás el
sentimiento de haber dejado Japón. Pero no es cierto que las preocupaciones de
los empresarios fueran simplemente financieras, económicas o humanitarias. Un
examen atento de los mapas revelaba las estratégicas intenciones que habían
inspirado la implantación de la s granjas. La enorme dificultad que existía
para llegar hasta las oficinas de la Kaigai-Iju-Kumiai o de la Brazil-Takahoka-Kumiai,
y más aún a las cadenas casi clandestinas de hoteles, hospitales, fábricas de
ladrillos, aserraderos, con los que la inmigración podía bastarse a sí misma,
así como también a los centros agrícolas, ocultaba tortuosas intenciones, de
las cuales la segregación de los colonos en lugares bien elegidos y las
investigaciones arqueológicas (seguidas metódicamente durante los trabajos
agrícolas, con el fin de subrayar ciertas analogías entre los vestigios
indígenas y los del neolítico japonés) no parecían ser sino los eslabones
extremos.”
Claude Lévi-Strauss.
Tristes Trópicos.
Ediciones Paidós Iberica.
Tristes Trópicos.
Ediciones Paidós Iberica.
jueves, 27 de julio de 2017
miércoles, 26 de julio de 2017
martes, 25 de julio de 2017
OBITER DICTUM
1910
15 de
abril
“D`Annunzio,
más afectado, refrenado, crispado, más reducido, y también más vivaz que nunca.
Los ojos desprovistos de bondad, de ternura; la voz más zalamera que
verdaderamente acariciadora; la boca menos golosa que cruel, la frente bastante
bella. Nada en el en que el don deje paso al genio. Menos voluntad que cálculo;
poca pasión, o de la fría. Suele decepcionar a aquellos a los que su obra
engancha (es decir, engaña).”
André Gide
domingo, 23 de julio de 2017
OTRA BALSA EN EL AQUERONTE
LEJOS DE BOHEMIA Y BELGRAVIA
Si he logrado insinuar las virtudes más modestas de mi propia
familia y de la clase media, espero que habrá quedado claro que éramos tan feos
como las verjas y farolas entre las que paseábamos. Quiero decir que nuestra
ropa y nuestros muebles estaban aún desprovistos de cualquier toque «artístico», a pesar de un bien documentado interés por el arte.
Estábamos aún más lejos de Bohemia que de Belgravia. Cuando mi madre decía que
nunca habíamos sido respetables, quería decir que nunca habíamos sido
elegantes, aunque tampoco fuéramos desaliñados. Comparados con el esteticismo
que desde entonces ha invadido Londres, todos nosotros éramos claramente
desaliñados. Y todavía más en mi propia familia, porque mi padre, mi hermano y
yo considerábamos normal la apariencia desaliñada. No nos preocupábamos por
llevar ropa cuidada. Los estetas se preocupaban por llevar ropa despreocupada.
Yo llevaba un abrigo corriente; y no sé si por el roce o la fricción involuntarios
se convirtió en un abrigo extraordinario. El bohemio llevaba sombrero de ala
lánguida, pero no languidecía con él. Sin embargo, yo sí languidecía bajo un
sombrero de copa; un sombrero escandalosamente malo, pero que no pretendía
escandalizar al burgués. Yo mismo era, en ese aspecto, totalmente burgués. A
veces, aquel sombrero, o algo semejante a su fantasma, todavía aparece como un
espectro y sale del cubo de basura, de la casa de empeños o del Museo Británico
para aparecer en el garden-party
real. Desde luego puede que no sea el mismo. El original era más apropiado para
el espantapájaros de un huerto que para un invitado en los jardines del rey.
Pero la cuestión es que nosotros no creímos nunca que la moda o las convenciones
fuesen algo lo bastante serio como para seguirlas o desafiarlas.
G. K. Chesterton.
Autobiografía.
Acantilado.
viernes, 21 de julio de 2017
miércoles, 19 de julio de 2017
Y ÉL ÓBOLO BAJO LA LENGUA
ACABA DE PASAR EL QUE VENDRÁ…
Acaba de pasar el que vendrá
proscrito, a sentarse en mi triple desarrollo;
acaba de pasar criminalmente.
Acaba de sentarse más acá,
a un cuerpo de distancia de mi alma,
el que vino en un asno a enflaquecerme;
acaba de sentarse de pie, lívido.
Acaba de darme lo que está acabado,
el calor del fuego y el pronombre inmenso
que el animal crió bajo su cola,
Acaba
de expresarme su duda sobre hipótesis lejanas
que él aleja, aún más, con la mirada.
Acaba de hacer al bien los honores que le tocan
en virtud del infame paquidermo,
por lo soñado en mí y en él matado.
Acaba de ponerme (no hay primera)
su segunda aflixión en plenos lomos
y su tercer sudor en plena lágrima.
Acaba de pasar sin haber venido.
César Vallejo
lunes, 17 de julio de 2017
ALLÁ EN LAS INDIAS
LOS TZITZIMITES
“Hasta los
animales y aves padecen gran necesidad por razón de la sequedad que hay; es
gran angustia de ver las aves, unas de ellas traen las alas caídas y
arrastrando, de hambre, otras que se van cayendo de su estado, que no pueden
andar, y otras abiertas las bocas de sed y hambre; y los animales, señor
nuestro, es gran dolor de verlos que andan azcadillando y cayendo de hambre, y
andan lamiendo la tierra de hambre, andan las lenguas colgadas y las bocas
abiertas carleando de hambre y de sed. Y la gente toda pierde el seso, y se
mueren por la falta de agua: todos perecen sin quedar nadie.
Es también, señor, gran
dolor ver toda la haz de la tierra seca, ni puede criar ni producir las yerbas
ni los árboles, ni cosa ninguna que pueda servir de mantenimiento; solía como
padre y madre criarnos, y darnos leche con los mantenimientos y yerbas y frutos
que en ella se criaban, y ahora todo está seco, todo está perdido, no parece
sino que los dioses Tlaloques lo llevaron todo consigo, y lo escondieron donde ellos
están recogidos, en su casa, que es el paraíso terrenal. ¡Señor nuestro: todas
las cosas que nos solíades dar por vuestra largueza, con que vivíamos y nos
alegrábamos, y que son vida y alegría de todo el mundo, y que son preciosas
como esmeraldas y como zafiros, todas estas cosas se nos han ausentado y se nos
han ido! Señor nuestro, dios de los mantenimientos y dador de ellos, humanísimo
y piadosísimo, ¿qué es lo que habéis determinado de hacer de nosotros?
¿Habéisnos por ventura desamparado del todo? ¿No se aplacará vuestra ira e
indignación? ¿Habéis determinado que se pierdan todos vuestros siervos y
vasallos, y que quede desolado y despoblado vuestro pueblo, reino o señorío?
¿Está ya determinado por ventura que esto se haga? ¿Determinóse en el cielo y en
el infierno? ¡Oh señor, siquiera concededme esto, que los niños inocentes que
aún no saben andar, y los que están aún en las cunas, sean proveídos de las cosas
de comer, porque vivan y no perezcan en esta necesidad tan grande! ¿Qué han
hecho los pobrecitos para que sean afligidos y muertos de hambre? Ninguna
ofensa han hecho, ni saben qué cosa es pecar, ni han ofendido a los dioses del
cielo ni a los del infierno; y si nosotros hemos ofendido en muchas cosas, y
nuestras ofensas han llegado al cielo y al infierno, y los hedores de nuestros
pecados se han dilatado hasta los fines de la tierra, justo es que seamos destruidos
y acabados; ni tenemos qué decir, ni con qué nos excusar, ni con qué resistir a
lo que está determinado contra nosotros en el cielo y en el infierno. Hágase,
perdamos todos, y esto con brevedad por (que) no suframos tan prolija fatiga, que
más grave es lo que padecemos que si estuviésemos en el fuego quemándonos.
Cierto, es cosa espantable sufrir el hambre, que es así como una culebra que
con deseo de comer está tragando la saliva y está carleando, demandando de
comer, y está voceando porque le den comida; es cosa espantable ver la agonía
que tiene demandando de comer; es esta hambre tan intensa, como un fuego encendido,
que está echando de sí chispas o centellas. Hágase, señor, lo que muchos años
ha que oímos decir a los viejos y viejas que pasaron, caiga sobre nos el cielo
y desciendan los demonios del aire llamados tzitzimites, los cuales han de
venir a destruir la tierra con todos los que en ella habitan, y para que
siempre sean tinieblas y oscuridad en todo el mundo y en ninguna parte haya
habitación de gente.”
Bernardino de Sahagún.
Historia Universal de las cosas de la Nueva España.
Historia Universal de las cosas de la Nueva España.
domingo, 16 de julio de 2017
OBITER DICTUM
Fidel no quiso
mencionar expresamente a Stalin, pero sugirió con toda claridad, quizás para
amedrentarme, y para amedrentar, por mediación mía, a mis amigos cubanos, que
la política cultural de la Revolución ingresaba en un período estalinista.
Conocía las críticas que esto suscitaría en Europa, precisamente entre los
intelectuales que antes habían apoyado con entusiasmo a Cuba, y declaraba de
antemano que ellas no alterarían su línea en un ápice. Sabía, por lo demás, que
esas críticas ya habían comenzado; ahora optaba por tomar la iniciativa y
precipitar él la ruptura. El gran pretexto, como siempre, era la necesidad de
sentar las bases de una cultura proletaria.
Jorge Edwards
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