viernes, 11 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




SIN SENTIMENTALISMO


Si los hombres se dividen en sedentarios, emigrantes y los que no tienen hogar, probablemente yo formo parte de esta última categoría, si bien la concibo de un modo archimaterial, sin una sombra siquiera de sentimentalismo o autocompasión. Los sedentarios mueren donde nacieron. Existen casas de campo que una misma familia habita desde hace más de diez generaciones. Los emigrantes anidan en el extranjero y de esta manera hacen posible que sus hijos vuelvan a formar parte de la categoría de los sedentarios (aunque hablen otro idioma). De modo que el emigrante es un eslabón intermedio, un guía que coge de la mano a las generaciones venideras para conducirlas hasta otro lugar, que cree más seguro. En cambio, un hombre sin hogar es alguien que, por obra del azar, por un capricho del destino, por su culpa o por culpa de su carácter, no quiso o no supo en sus años de infancia y de juventud entablar relaciones estrechas e íntimas con el entorno en que crecía y maduraba. No tener hogar no implica, pues, vivir bajo un puente o en el andén de una estación de metro poco concurrida, como por ejemplo, nomen omen, la estación Europe de la línea Pont de Levallois-Gallieni. Sólo significa que la persona con esta tara es incapaz de determinar la calle, la ciudad o el pueblo que considera su hogar y, como suele decirse, su patria chica.

Adam Zagajewski
Dos ciudades

Acantilado

martes, 8 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE






EL HOMBRE NUEVO


El empleo de la violencia al que se llegará ya no puede equivaler a la ingenua «dictadura educativa» de Fichte. No se pretende educar al burgués, sino acabar con él. La lucha, totalmente real y sangrienta, necesitaba otra ideología y una estructura intelectual distinta que la construcción de Hegel, cuyo núcleo central se reducía siempre a la contemplación. Esta subsiste como el más importante factor a nivel intelectual, pudiendo apreciarse en casi todos los escritos de Lenin y Trotsky la fuerza que aún resta, pero se ha convertido en un instrumento meramente intelectual de una motivación en realidad ya no racionalista. Los partidos de la lucha entablada entre burguesía y proletariado tenían que concebir una forma más concreta, necesaria para una lucha real y concreta. Una filosofía de la vida concreta ofreció el arma intelectual para ello, una teoría que consideraba cualquier conocimiento intelectual sólo como algo secundario en comparación con procesos más profundos (voluntaristas, emocionales o vitales) y que correspondían a una estructura intelectual en la que se habían estremecido los cimientos de la jerarquía moral tradicional, es decir, del dominio de lo consciente sobre lo inconsciente, de la ratio sobre los instintos. Una nueva teoría del empleo directo de la violencia se enfrenta al racionalismo absoluto de la dictadura educativa, así como al racionalismo relativo de la separación de poderes; a la fe en la discusión se opone la teoría de la acción directa. No sólo se atacó al parlamentarismo en sus mismos cimientos, sino también a los fundamentos de la democracia, considerada aún teóricamente válida en la dictadura racionalista. Trotsky argumenta, cargado de razón, contra el demócrata Kautsky: cuando sólo se conciencian relatividades, no se tiene el valor de emplear la violencia ni de derramar sangre.

Carl Schmitt
Sobre el parlamentarismo

Editorial Tecnos

lunes, 7 de agosto de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA








PROFESSOR BONAVENTURA BASSEGODA

El recordo alt i gros,
procaç, sentimental: llavors vostè
era una autoritat en Fonaments Profunds.
Sempre va començar la nostra classe
dient: Senyors, bon dia. Avui
fa tants anys, i tants mesos, i tants dies
que va morir la meva filla.
I solia eixugar-se alguna llàgrima.
Teníem uns vint anys,
però aquell homenàs que vostè era
plorant en plena classe
mai no ens va fer somriure.
Quant fa que ja vostè no compta el temps?
He pensat en vostè i en tots nosaltres
ara que sóc una ombra amarga seva,
perquè la meva filla,
fa dos mesos, tres dies i sis hores
que té en la mort el fonament profund.


Joan Margarit

jueves, 3 de agosto de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE










A ESPAÑA EN EL ESPAGNE


«El día que The New Republic publicó mi artículo, el primer escrito por el que cobré realmente, inicié la travesía hacia Burdeos en el Espagne. El Comodoro me escribió aquella tarde. Desde la ventana de su oficina en Broad Street vio las rojas chimeneas del vapor mientras se abría camino desde el puerto hacia los Narrows. Había habido una nueva amenaza de submarinos. Aunque los entendidos insistían en que los barcos de la Línea Francesa no corrían peligro porque la familia imperial de Austria poseía un paquete de acciones, ochenta pasajeros habían cancelado sus pasajes en el último momento. Mi padre se figuraba que tendría un camarote para mí solo. Mientras él me escribía yo me dedicaba a examinar, solo y loco de alegría, lo que me parecía un enorme y lujoso camarote. Mis cartas de presentación, la de crédito y mi pasaporte, estaban extendidos sobre la litera para examinarlos detenidamente. «Tengo cartas para tres poetas y otras gentes divertidas», le escribí a Arthur. «Viviré en la Residence des Estudientes (comoquiera que se deletree) y estudiaré arquitectura y la Biblia como loco —y también Cervantes y Calderón, Homero y las Geórgicas de Virgilio… Más adelante, en la primavera, iré a París y haré todo lo posible por marcharme al frente por las buenas o por las malas…»

John dos Passos.
Años inolvidables.
Alianza Editorial.

martes, 1 de agosto de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS






IXQUIC


“El nombre del padre era Cuchumaquic y el de la doncella Ixquic. Cuando ella oyó la historia de los frutos del árbol, que fue contada por su padre, se quedó admirada de oírla.

—¿Por qué no he de ir a ver a ese árbol que cuentan?, exclamó la joven. Ciertamente deben ser sabrosos los frutos de que oigo hablar. A continuación se puso en camino ella sola y llegó al pie del árbol que estaba sembrado en Pucbal-Chah.

— ¡Ah!, exclamó, ¿qué frutos son los que produce este árbol? ¿No es admirable ver cómo se ha cubierto de frutos? ¿Me he de morir, me perderé si corto uno de ellos?, dijo la doncella.

Habló entonces la calavera que estaba entre las ramas del árbol y dijo:         

—¿Qué es lo que quieres? Estos objetos redondos que cubren las ramas del árbol no son más que calaveras. Así dijo la cabeza de Hun-Hunahpú dirigiéndose a la joven. ¿Por ventura los deseas?, agregó.

—Sí, los deseo, contestó la doncella.

—Muy bien, dijo la calavera. Extiende hacia acá tu mano derecha.

—Bien, replicó la joven, y levantando su mano derecha, la extendió en dirección a la calavera.

En ese instante la calavera lanzó un chisguete de saliva que fue a caer directamente en la palma de la mano de la doncella. Miróse ésta rápidamente y con atención la palma de la mano, pero la saliva de la calavera ya no estaba en su mano.

—En mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia (dijo la voz en el árbol). Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que una calavera despojada de la carne. Así es la cabeza de los grandes príncipes, la carne es lo único que les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espántanse los hombres a causa de los huesos. Así es también la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y la baba, ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador. Su condición no se pierde cuando se van, sino se hereda; no se extingue ni desaparece la imagen del Señor, del hombre sabio o del orador, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos que engendran. Esto mismo he hecho yo contigo. Sube, pues, a la superficie de la tierra, que no morirás. Confía en mi palabra que así será, dijo la cabeza de Hun-Hunahpú y de Vucub-Hunahpú.

Y todo lo que tan acertadamente hicieron fue por mandato de Huracán, Chipi-Caculhá y Raxa-Caculhá.

Volvióse en seguida a su casa la doncella después que le fueron hechas todas estas advertencias, habiendo concebido inmediatamente los hijos en su vientre por la sola virtud de la saliva, Y así fueron engendrados Hunahpú e Ixbalanqué.

Llegó, pues, la joven a su casa y después de haberse cumplido seis meses, fue advertido su estado por su padre, el llamado Cuchumaquic. Al instante fue descubierto el secreto de la joven por el padre, al observar que tenía hijo.
Reuniéronse entonces en consejo todos los Señores Hun-Cumé y Vucub-Camé con Cuchumaquic.

—Mi hija está preñada, Señores; ha sido deshonrada, exclamó el Cuchumaquic cuando compareció ante los Señores.

—Está bien, dijeron éstos. Oblígala a declarar la verdad, y si se niega a hablar, castígala; que la lleven a sacrificar lejos de aquí.

—Muy bien, respetables Señores, contestó. A continuación interrogó a su hija:

—¿De quién es el hijo que tienes en el vientre, hija mía? Y ella contestó:

—No tengo hijo, señor padre, aún no he conocido varón.

—Está bien, replicó. Positivamente eres una ramera. Llevadla a sacrificar, señores Ahpop Achih; traedme el corazón dentro de una jicara y volved hoy mismo ante los Señores, les dijo a los búhos.”


Popol Vuh

domingo, 30 de julio de 2017

Y EL ÓBOLO BAJO LA LENGUA






                 ERINNERUNG AN FRANKREICH



Du denk mit mir: der Himmel von Paris, die große                                   [Herbstzeitlose...
Wir kauften Herzen bei den Blumenmädchen:
sie waren blau und blühten auf im Wasser.
Es fing zu regnen an in unserer Stube,
und unser Nachbar kam, Monsieur Le Songe, ein                                    [hager Männlein.
Wir spielten Karten, ich verlor die Augensterne;
du liehst dein Haar mir, ich verlors, er schlug uns                                    [nieder.
Er trat zur Tür hinaus, der Regen folgt' ihm.
Wir waren tot und konnten atmen.


                                                                         Paul Celan

viernes, 28 de julio de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE




EMIGRANTES




“En Sao Paulo, los domingos podían dedicarse a la etnografía. No ciertamente entre los indios de los suburbios, sobre los cuales me habían prometido el oro y el moro; en los suburbios vivían sirios o italianos, y la curiosidad etnográfica más cercana, que quedaba a unos quince kilómetros, consistía en una aldea primitiva cuya población harapienta traicionaba un cercano origen germánico, con su cabellos rubio y sus ojos azules, en efecto, alrededor de 1820 grupos de alemanes se instalaron en las regiones menos tropicales del país. Aquí, en cierto modo, se perdieron y confundieron con el miserable paisanaje local, pero más al sur, en el Estado de Santa Catarina, las pequeñas ciudades de Joinville y de Blumenau perpetuaban bajo las araucarias el ambiente del siglo pasado; las calles, bordeadas de casas con techos muy inclinados, tenían nombres alemanes y se hablaba solamente esa lengua; en la explanada de las cervecerías, viejecitos con patillas y mostachos fumaban largas pipas con hornillo de porcelana.

Alrededor de Sao Paulo vivían también muchos japoneses. Era difícil abordarlos. Había empresas de inmigración que los reclutaban, que aseguraban su pasaje, su alojamiento temporario a la llegada y su posterior distribución en granjas del interior, que tenían algo de campamentos militares. En ellas se reunían todos los servicios: escuela, talleres, enfermería tiendas y distracciones. Los inmigrantes pasaban largos períodos de reclusión parcialmente voluntaria y sistemáticamente estimulada, reembolsando su deuda a la compañía, en cuyas arcas depositaban sus ganancias. Después de muchos años, ésta se encargaba de reintegrarlos a la tierra de sus antepasados para que pudieran morir allí o, si la malaria había dado cuenta de ellos, de repatriar sus cuerpos. Todo estaba organizado de tal manera para que esa gran aventura se desarrollara sin que ellos experimentaran jamás el sentimiento de haber dejado Japón. Pero no es cierto que las preocupaciones de los empresarios fueran simplemente financieras, económicas o humanitarias. Un examen atento de los mapas revelaba las estratégicas intenciones que habían inspirado la implantación de la s granjas. La enorme dificultad que existía para llegar hasta las oficinas de la Kaigai-Iju-Kumiai o de la Brazil-Takahoka-Kumiai, y más aún a las cadenas casi clandestinas de hoteles, hospitales, fábricas de ladrillos, aserraderos, con los que la inmigración podía bastarse a sí misma, así como también a los centros agrícolas, ocultaba tortuosas intenciones, de las cuales la segregación de los colonos en lugares bien elegidos y las investigaciones arqueológicas (seguidas metódicamente durante los trabajos agrícolas, con el fin de subrayar ciertas analogías entre los vestigios indígenas y los del neolítico japonés) no parecían ser sino los eslabones extremos.”

Claude Lévi-Strauss. 
Tristes Trópicos
Ediciones Paidós Iberica.

martes, 25 de julio de 2017

OBITER DICTUM





1910
15 de abril

        “D`Annunzio, más afectado, refrenado, crispado, más reducido, y también más vivaz que nunca. Los ojos desprovistos de bondad, de ternura; la voz más zalamera que verdaderamente acariciadora; la boca menos golosa que cruel, la frente bastante bella. Nada en el en que el don deje paso al genio. Menos voluntad que cálculo; poca pasión, o de la fría. Suele decepcionar a aquellos a los que su obra engancha (es decir, engaña).”


André Gide

domingo, 23 de julio de 2017

OTRA BALSA EN EL AQUERONTE





LEJOS DE BOHEMIA Y BELGRAVIA


Si he logrado insinuar las virtudes más modestas de mi propia familia y de la clase media, espero que habrá quedado claro que éramos tan feos como las verjas y farolas entre las que paseábamos. Quiero decir que nuestra ropa y nuestros muebles estaban aún desprovistos de cualquier toque «artístico», a pesar de un bien documentado interés por el arte. Estábamos aún más lejos de Bohemia que de Belgravia. Cuando mi madre decía que nunca habíamos sido respetables, quería decir que nunca habíamos sido elegantes, aunque tampoco fuéramos desaliñados. Comparados con el esteticismo que desde entonces ha invadido Londres, todos nosotros éramos claramente desaliñados. Y todavía más en mi propia familia, porque mi padre, mi hermano y yo considerábamos normal la apariencia desaliñada. No nos preocupábamos por llevar ropa cuidada. Los estetas se preocupaban por llevar ropa despreocupada. Yo llevaba un abrigo corriente; y no sé si por el roce o la fricción involuntarios se convirtió en un abrigo extraordinario. El bohemio llevaba sombrero de ala lánguida, pero no languidecía con él. Sin embargo, yo sí languidecía bajo un sombrero de copa; un sombrero escandalosamente malo, pero que no pretendía escandalizar al burgués. Yo mismo era, en ese aspecto, totalmente burgués. A veces, aquel sombrero, o algo semejante a su fantasma, todavía aparece como un espectro y sale del cubo de basura, de la casa de empeños o del Museo Británico para aparecer en el garden-party real. Desde luego puede que no sea el mismo. El original era más apropiado para el espantapájaros de un huerto que para un invitado en los jardines del rey. Pero la cuestión es que nosotros no creímos nunca que la moda o las convenciones fuesen algo lo bastante serio como para seguirlas o desafiarlas.

G. K. Chesterton.
Autobiografía.

Acantilado.

miércoles, 19 de julio de 2017

Y ÉL ÓBOLO BAJO LA LENGUA





ACABA DE PASAR EL QUE VENDRÁ…

Acaba de pasar el que vendrá
proscrito, a sentarse en mi triple desarrollo;
acaba de pasar criminalmente.

Acaba de sentarse más acá,
a un cuerpo de distancia de mi alma,
el que vino en un asno a enflaquecerme;
acaba de sentarse de pie, lívido.

Acaba de darme lo que está acabado,
el calor del fuego y el pronombre inmenso
que el animal crió bajo su cola,

Acaba
de expresarme su duda sobre hipótesis lejanas
que él aleja, aún más, con la mirada.

Acaba de hacer al bien los honores que le tocan
en virtud del infame paquidermo,
por lo soñado en mí y en él matado.

Acaba de ponerme (no hay primera)
su segunda aflixión en plenos lomos
y su tercer sudor en plena lágrima.


Acaba de pasar sin haber venido.


César Vallejo

lunes, 17 de julio de 2017

ALLÁ EN LAS INDIAS






LOS TZITZIMITES


       “Hasta los animales y aves padecen gran necesidad por razón de la sequedad que hay; es gran angustia de ver las aves, unas de ellas traen las alas caídas y arrastrando, de hambre, otras que se van cayendo de su estado, que no pueden andar, y otras abiertas las bocas de sed y hambre; y los animales, señor nuestro, es gran dolor de verlos que andan azcadillando y cayendo de hambre, y andan lamiendo la tierra de hambre, andan las lenguas colgadas y las bocas abiertas carleando de hambre y de sed. Y la gente toda pierde el seso, y se mueren por la falta de agua: todos perecen sin quedar nadie.
       Es también, señor, gran dolor ver toda la haz de la tierra seca, ni puede criar ni producir las yerbas ni los árboles, ni cosa ninguna que pueda servir de mantenimiento; solía como padre y madre criarnos, y darnos leche con los mantenimientos y yerbas y frutos que en ella se criaban, y ahora todo está seco, todo está perdido, no parece sino que los dioses Tlaloques lo llevaron todo consigo, y lo escondieron donde ellos están recogidos, en su casa, que es el paraíso terrenal. ¡Señor nuestro: todas las cosas que nos solíades dar por vuestra largueza, con que vivíamos y nos alegrábamos, y que son vida y alegría de todo el mundo, y que son preciosas como esmeraldas y como zafiros, todas estas cosas se nos han ausentado y se nos han ido! Señor nuestro, dios de los mantenimientos y dador de ellos, humanísimo y piadosísimo, ¿qué es lo que habéis determinado de hacer de nosotros? ¿Habéisnos por ventura desamparado del todo? ¿No se aplacará vuestra ira e indignación? ¿Habéis determinado que se pierdan todos vuestros siervos y vasallos, y que quede desolado y despoblado vuestro pueblo, reino o señorío? ¿Está ya determinado por ventura que esto se haga? ¿Determinóse en el cielo y en el infierno? ¡Oh señor, siquiera concededme esto, que los niños inocentes que aún no saben andar, y los que están aún en las cunas, sean proveídos de las cosas de comer, porque vivan y no perezcan en esta necesidad tan grande! ¿Qué han hecho los pobrecitos para que sean afligidos y muertos de hambre? Ninguna ofensa han hecho, ni saben qué cosa es pecar, ni han ofendido a los dioses del cielo ni a los del infierno; y si nosotros hemos ofendido en muchas cosas, y nuestras ofensas han llegado al cielo y al infierno, y los hedores de nuestros pecados se han dilatado hasta los fines de la tierra, justo es que seamos destruidos y acabados; ni tenemos qué decir, ni con qué nos excusar, ni con qué resistir a lo que está determinado contra nosotros en el cielo y en el infierno. Hágase, perdamos todos, y esto con brevedad por (que) no suframos tan prolija fatiga, que más grave es lo que padecemos que si estuviésemos en el fuego quemándonos. Cierto, es cosa espantable sufrir el hambre, que es así como una culebra que con deseo de comer está tragando la saliva y está carleando, demandando de comer, y está voceando porque le den comida; es cosa espantable ver la agonía que tiene demandando de comer; es esta hambre tan intensa, como un fuego encendido, que está echando de sí chispas o centellas. Hágase, señor, lo que muchos años ha que oímos decir a los viejos y viejas que pasaron, caiga sobre nos el cielo y desciendan los demonios del aire llamados tzitzimites, los cuales han de venir a destruir la tierra con todos los que en ella habitan, y para que siempre sean tinieblas y oscuridad en todo el mundo y en ninguna parte haya habitación de gente.”


Bernardino de Sahagún. 
Historia Universal de las cosas de la Nueva España.

domingo, 16 de julio de 2017

OBITER DICTUM






Fidel no quiso mencionar expresamente a Stalin, pero sugirió con toda claridad, quizás para amedrentarme, y para amedrentar, por mediación mía, a mis amigos cubanos, que la política cultural de la Revolución ingresaba en un período estalinista. Conocía las críticas que esto suscitaría en Europa, precisamente entre los intelectuales que antes habían apoyado con entusiasmo a Cuba, y declaraba de antemano que ellas no alterarían su línea en un ápice. Sabía, por lo demás, que esas críticas ya habían comenzado; ahora optaba por tomar la iniciativa y precipitar él la ruptura. El gran pretexto, como siempre, era la necesidad de sentar las bases de una cultura proletaria.


Jorge Edwards